El tratamiento en prisión: desarrollo de una intervención humanista integrativa en un caso de violencia de género

01/01/2016

Jessica Martinez Sanchez

RESUMEN: reflexión psicoterapéutica sobre el tratamiento en prisión con el fin de reinserción que establece la Constitución Española. .Valoración de los programas de violencia de género en formato grupal y detalle de una intervención individual con un interno/paciente condenado a 20 años por un delito de asesinato de su pareja. Introducir la terapia humanista integrativa en el trabajo en prisión.

INTRODUCCIÓN

‘tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda de conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento humano’ Bertrand  Rusell

Desde hace 5 años trabajo como Técnica Superior de Instituciones Penitenciarias, especialidad Psicología. Soy experta también en Educación y Prevención en Violencia de Género, siendo esta temática, algo que me gusta a la vez que me indigna y me gustaría erradicar. En mi búsqueda de entender el ‘cómo’  de estos delitos, es necesario para mí, entender por qué. Entender porque en las relaciones donde debería haber amor, aparece el maltrato. Porque hay hombres, que acaban maltratando o incluso matando a sus parejas. Es sano, para mí, observar que detrás de esos asesinos o maltratadores, también hay personas que sufren. Hay una parte, miedosa de mí, que sana al ver que el mundo no es tan terrible, que esos asesinos que salen en la tele, también son personas, también tienen sentimientos,  también sufren y también se arrepienten, también son humanos al fin y al cabo.

En este párrafo me defino bastante, mi necesidad neurótica de entender el porqué de las cosas, y el predominio del miedo a un mundo terrible, el  miedo como sentimiento parásito en mi estructura de personalidad (ansiedad).

Inicialmente, tras terminar la carrera, y ante un paciente, sentí que no sabía nada, sentí que no podía ayudar, o que no sabía como ni hacia donde. La Formación como Terapeuta Gestalt, y ahora el Master Humanista Integrativo de Galene, me han ayudado a crear la base, a orientarme y a saber, como y hacia donde me dirijo. Hablo aquí de un mandato que ha guiado mi vida, se perfecta, mandato que determina mi inseguridad, y mi necesidad de formarme para ser una ‘perfecta psicóloga’.

EL TRATAMIENTO EN PRISIÓN

La delincuencia es un fenómeno complejo y multicanal, y por ello, su comprensión y prevención requieren diversos niveles de análisis, tanto de los factores personales como de los modelos sociales, que incluyen como  mínimo, los mecanismos básicos de socialización familiar y educativa, las estructuras económicas y de empleo y las leyes y la justicia. Todos estos factores pueden contribuir en diversos grados y combinaciones a comprender, explicar y prevenir el comportamiento delictivo, y ninguno de ellos puede encontrarse de manera aislada la causa de la delincuencia, ni las soluciones completas.

Uno de lo factores destacados de los delitos y del mantenimiento de las carreras delictivas es la MOTIVACIÓN CRIMINAL, de lo propios delincuentes. Esto es, el grado en que, a que igualdad de circunstancias de vida que otras personas no delincuentes, propenden a buscar oportunidades delictivas, a pensar e imaginar posibles delitos, a justificar sus acciones antisociales,  a no sentirse concernidos por los daños a las victimas, y en suma, a incorporar cierta actividades delictivas en sus rutinas de vida. Una implicación evidente de lo anterior es que un modo de prevenir los delitos  e interrumpir las carreras criminales es rebajar la motivación delictiva de los delincuentes.

Este término de motivación criminal hablaría del guión de vida de las personas que cometen delitos. Para cambiar esta motivación criminal debemos asomarnos a lo cursos de vida de las personas. Buscar el hilo conductor que guía las vidas de estas personas desde el día de su nacimiento al de su muerte. (Martorell)

Nada de lo que a una persona le sucede está aislado del resto de su vida, en cada acto de una persona esta contenida su vida entera (Martorell). Tanto la psicoterapia como la observación general nos muestran que las personas actúan como que hubieran  incluido en su vida determinadas opciones y hubieran excluidos otras (elijo delinquir, excluyo una vida ‘adaptada y prosocial’).

Así, el término motivación criminal, puede ser equivalente al concepto de guión de vida, entendiéndolo como un plan de vida decidido en la infancia que abarca la vida de la persona.

El tratamiento psicológico se dirige a producir cambios en los comportamientos y habilidades de las personas, en sus sistemas de pensamiento o de elaboración del mundo que le rodea, en suma producir ciertas transiciones personales que se traduzcan en un mejor ajuste del individuo a su medio (un cambio que para que sea real tiene que ser profundo).

Santiago Redondo habla de cómo el tratamiento psicológico con delincuentes pretende promover cambios en las cogniciones y emociones que les han llevado a cometer delitos. Pretende ofrecer nuevas habilidades de vida, nuevos modos de encarar su mundo y unas estructuras emocionales más equilibradas, que eviten la agresión y que resulten más solidarias y compasivas con las necesidades y el sufrimiento de otras personas. Es decir, los tratamientos suelen comportar el intento de ‘inducir o facilitar algún tipo de cambio en las personas que participan en ellos’.

En los servicios de justicia criminal el tratamiento generalmente se asienta sobre el concepto de rehabilitación: el ajuste del comportamiento desde un patrón delictivo o antisocial a otro mas respetuoso de la ley o prosocial (Maguire, 2001c,p.1)

Desde una perspectiva social y moral el ideal del tratamiento y la rehabilitación confiere a los sistemas de control de la delincuencia una expectativa positiva acerca de que es posible la mejora personal de los delincuentes. Esta creencia en la rehabilitación proporciona a las estructuras de aplicación de penas mayor humanidad y civilización que la contenida en la pura retribución penal (Blackburn, 1994)

La reinserción social del penado (reflejado en Art. 25.2 de la Constitución Española) en la sociedad es el objetivo, por imperativo legal, que justifica la existencia del área de tratamiento en los centros penitenciarios.

El tratamiento penitenciario desde el punto de vista de la regulación legal, se define como la ayuda basada en las ciencias de la conducta, voluntariamente aceptada por el interno, para que en el futuro puede elegir o conducirse con mayor libertad; o sea, para que puede superar una serie de condicionamientos individuales o sociales, de cierta entidad, que hayan podido provocar o facilitar su delincuencia (Alarcón, 1978; Pág. 21).

Este objetivo supone intervenciones muy heterogéneas (Aranda, 2006).  Incluye los diferentes programas específicos de tratamiento psicológico: programas de violencia de género, programas para el control de la agresión sexual, programas para el abuso de drogas o alcohol… La finalidad es modificar actitudes, valores y creencias distorsionadas que contribuyen a mantener la conducta disocial y desadaptada. El objetivo es disminuir la tasa de reincidencia delictiva de aquellos sujetos que han participado en ellos.

Tanto el derecho, la constitución, la criminología y las propias leyes de nuestro país, confieren la posibilidad de cambio de la persona. Y aquí es donde planteo la necesidad de una intervención profunda para que este cambio sea real.

Desde el punto de vista psicológico humanista, hablaríamos de los delincuentes relacionándolo con la asunción de un guión de vida. Eric Berne habla de que la personas eligen ‘un plan de vida basado en una decisión tomada en la infancia, reforzado por los padres, justificado por acontecimientos subsiguientes y que culmina en la alternativa elegida ‘Berne, 1973’. En este caso hablamos de delincuentes como personas que han elegido ‘delinquir’. Hablaríamos de la asunción del GUIÓN DE VIDA FRACASADO: un fracasado se encamina a un mal saldo, llevado por las provocaciones y las seducciones del Niño loco de su padre, que instiga a su demonio autodestructor.

Las personas con guiones de este tipo, han recibido mandatos muy duros como ‘no vivas’ ‘no pienses’ ‘no sientas’ que les conducen a situaciones y vivencias extremas como el suicidio, delincuencia, drogadicción, hospitalización (guión presente en el 70% de la población penitenciaria).

Dependiendo de la gravedad del desenlace, los ‘fracasados/perdedores’ o delincuentes, por volver a nuestra temática, se pueden clasificar en guiones de primer, segundo o tercer grado. En los de primer grado, los resultados son moderados (fracaso escolar, problemas recurrentes en el trabajo…). Los de segundo grado son resultados más desagradables y tienen repercusión social (les echan del trabajo, expulsiones escolares, ingresos hospitalarios…). Los de tercer grado tienen como final la muerte, enfermedad grave, CRISIS LEGAL, suicidio… hay una decisión temprana muy negativa que lleva a la consecución dramática de un final trágico.

El tratamiento en prisión sería transmitir que su guión se puede cambiar. Despedirse de su guión, renunciar a sus beneficios. Despedirse de los modelos de relación, de máscaras a las que el paciente/interno tuvo que recurrir para generar un falso self y sobrevivir a nivel emocional….adquirir una nueva identidad, crear nuevas metas, saber hacia donde quiere ir y ayudarle a poner en marcha los recursos y herramientas necesarias para conseguirlo. A través del vínculo, el paciente tiene que integrar modelos de relación, que probablemente no pudo obtener en su historia personal. Y al fin y al cabo redecidir, romper con su guión y comenzar una nueva forma de vivir.

LA VIOLENCIA DE GÉNERO

La violencia de género es definida según la ONU (1995) como ‘todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación de libertad, ya que sea que ocurra en la vida pública o privada’. Siendo el sujeto activo un hombre, y el sujeto pasivo una mujer, y siempre que exista entre ellos una relación de pareja o análoga.

En la Institución Penitenciaria,  la violencia de género se ha situado como la tercera actividad en orden de importancia por la que los hombres ingresan en prisión tras los delitos socioeconómicos y contra la salud pública.

El perfil de internos condenados por este tipo de delitos es totalmente variado: desde jóvenes que ingresan en prisión por primera vez condenado por delitos leves con pequeña condena: insultos, amenazas, mensajes de móvil amenazantes, acoso, mensajes por redes sociales hasta jóvenes que ingresan con delitos muy graves: asesinatos u homicidios; también hay hombres de mediana edad, casados tras años de matrimonio, emparejados, con infidelidades, o con nuevas parejas, hasta adultos o ancianos en prisión por primera vez tras años de matrimonio, o tras un proceso de separación o crisis en la pareja o con nuevas parejas. También se observan delincuentes habituales reincidentes por otros tipos de delitos, siendo la violencia de género, una conducta más dentro de su múltiple conducta delictiva. Así hay delitos puros de violencia de género, o delitos mixtos, internos primarios como internos ya en contacto anteriores con el sistema judicial, y de cualquier edad, raza, nivel socio económico o cultura. Por lo que no existe un perfil del maltratador, si no que hay tanto perfiles como personas, parejas y formas de relacionarse.

Si tuviéramos que definir un perfil que pudiera recoger al agresor en todas sus manifestaciones, este vendría dado por tres características fundamentales: hombre, varón, de sexo masculino. No hay perfil, se trata de un perfil elástico y maleable que pude adoptar cualquier forma sin que se modifique su esencia (Lorente Acosta, M.)

Pero a un nivel más profundo, para mí si existe un perfil emocional del maltratador. Para analizar la parte común que existe en estas personas me apoyaré en el Esquema de los 5 niveles de Intervención en Psicoterapia Humanista Integrativa, desarrollado por José Zurita:

CONDUCTA Agresión/maltrato en la pareja. Bien sea de forma física, verbal, sexual, económica, psicológica, emocional….
PENSAMIENTO SOCIAL
  1. Mi pareja tiene que hacer lo que yo deseo, tiene que estar siempre conmigo. ‘ES MÍA’, si no es mía no es de nadie, no soy nada sin ella, no soportaría que me deje, no puedo vivir sin ella, no puedo soportar que me deje, no soy nadie sin ella, ella lo es todo para mí, no puedo soportar que se vaya, no puedo soportar que este con otro, me muero sin ella, ella es mi vida, es lo más importante de mi vida, sin ella no tengo nada, dependo de ella para vivir, la necesito.
  2. no puedo soportar que una mujer me domine, no quiero que me controle, ella debe ser sumisa y obedecer, ella esta por debajo, yo soy superior, tengo miedo a la superioridad de mi pareja, que  supone mi inferioridad. relaciones de dominancia/sumisión.(desiguales).  perdida de identidad típicamente ‘masculina’ frente a la igualdad. perdida del ‘yo masculino’. miedo a la pérdida de identidad.
PENSAMIENTO PROFUNDO NO SEAS IMPORTANTE: no triunfes, no destaques…

NO LO HAGAS: no lo logres, nunca llegarás

NO SEAS: no existas, no vivas. Tu existencia es molesta.

NO ESTES BIEN: no seas sano, no estés contento

NO SIENTAS: expresar y sentir no está bien.

EMOCIONES BÁSICAS MIEDO LÓGICO: reacción al peligro real

TRISTEZA: reacción a la perdida Y RABIA: reacción a la agresión

EMOCIÓN PROFUNDA MIEDO EXISTENCIAL: miedo a perder el amor parental.

  1. MIEDO AL ABANDONO: es el miedo más profundo. el niño que necesita a sus padres para existir, cuando siente peligrar su relación amorosa puede conectar con el miedo a caer en el vacío existencial.
  2. MIEDO A LA INVASIÓN: a ser ‘dominado’/’controlado’.

 

‘el temor y el sentimiento de indefensión (miedo al abandono) se intensifican tras la fachada de mal humor y preocupación ‘(Dutton, 1997).

‘Lo que el hombre desea es tener a una mujer como se tiene a una serpiente en el extremo de un palo, con un lazo corredizo alrededor del cuello, para poder acercarla y alejarla a voluntad’ (Dutton, 1997).

La intimidad les inspira un fuerte temor, se sienten abandonados o absorbidos; existe un claro sentimiento de peligro asociado a una proximidad o lejanía excesivas (miedo a la invasión, miedo al abandono). Suelen tener vergüenza y temor de sí mismos, de lo emocional, de aflorar sentimientos propios de ternura y afecto, o miedo, pensando verse en inferioridad por ello.

Se convierte en primordial el trabajo emocional con estos hombres, desterrando también de su guión el mandato NO SIENTAS, muy asociado a la construcción cultural masculina tradicional: los hombres no lloran, los hombres no sufren, los hombres son fuertes, los hombres controlan, los hombres dominan, los hombres mandan, los hombres resuelven todos sus problemas, las emociones son cosa de mujeres… existiendo además de los conflictos emocionales profundos surgidos en la infancia, un desconocimiento emocional inmenso (un fuerte desconocimiento personal).

Hay dos procesos gestalticos presentes, por un lado la INTROYECCIÓN como mecanismo neurótico en el que incorporamos patrones y modos de actuar y de pensar que no son verdaderamente nuestros (educación sexista predominante en nuestro país, mitos la identidad típicamente masculina, roles de género,  además de otro tipo de introyectos vinculados a la agresión o al concepto de la pareja incorporados en el sistema socio-familiar) La persona que introyecta nunca tiene la oportunidad de desarrollar su propia personalidad.

Existiría además otro mecanismo de pérdida del contacto lo que desde el diagnóstico gestalt se conoce como DESENSIBILIZACIÓN: anestesiar la sensibilidad de modo que se corta la posibilidad  de reaccionar ante los estímulos sensibles. Mecanismo de defensa, que culturalmente se incluye más en la educación de los hombres (los hombres no lloran, los hombres son fuertes,  las emociones son de cosa de chicas, distanciamiento en la paternidad…)

Parte del trabajo consiste en apartar la parte cognitiva/control/dominio/pensamiento/introyectos, y llevar a los hombres a su cuerpo, a sentirse, a conocerse, a saber quien son realmente debajo de esa fachada de ideas asumidas sobre ‘como deben ser’ (máscaras).

Nos encontramos con hombres nunca se han planteado quien son, como son, por qué son como son,  que quieren, que les hace felices, si son felices en sus relaciones, sin saber de qué o como disfrutan, sin deseos, sin ilusiones… vidas vacías guiadas por guiones banales , vidas grises en las que se encuentran cómodos y cumplen con lo que la ‘sociedad’ espera de ellos (casarse, trabajar, tener hijos, aporte económico como ‘padre de familia’), donde solo despuntan las emociones negativas (enfado, rabia, miedo, asco….) sin vivir ni ser consciente de las positivas. Sin SER.

Cuando por diferentes acontecimiento vitales estas personas viven experiencias que suponen un revés a su tranquila y cómoda existencia (separación, infidelidad, problemas en el matrimonio, entrada en prisión…) se dan cuenta de estar viviendo en un guión banal, vacío de otras muchas experiencias, siendo fácil que caigan en la depresión o la desesperación (agresiones, ideas suicidas, depresión…).

INTERVENCIÓN GRUPAL/INTERVENCIÓN INDIVIDUAL

El formato de intervención general en los programas de violencia de género que llevamos a cabo es grupal. Trabajando con el programa oficial de Instituciones Penitenciarias, de corte cognitivo donde se trabajan aspectos como: emociones, pensamiento, control de impulsos, control de pensamiento, prevención de recaídas, estilo de vida positiva. Llevando a cabo un análisis a nivel de pensamiento, emoción conducta. E introduciendo desde un nivel psicológico -educativo  nuevas forma de pensar/actuar.

Dependiendo de los internos y del nivel de profundidad, de la conciencia del problema y de la intención de cambio, a veces este nivel de trabajo, más la propia pena de prisión sirve para asumir la conducta, y ser consciente de la necesidad de cambio. Pero hay casos más complejos que necesitan un nivel de intervención más exhaustivo.

El propio grupo tiene efectos positivos, el contexto de grupo en psicoterapia convierte a los compañeros de terapia en ‘hermanos de proceso’, es decir en relaciones mixtas que permitirán dar y recibir unos de otro e incorporar lo recibido. Esto es muy importante, ya que existen muchos aspectos valiosos y sanos de los compañeros que pueden ser incorporados. Dentro del contexto de grupo se va incorporando el aprendizaje que se ofrece, haciéndolo suyo y creciendo hacia la autonomía.

En los grupos existe la liberación de emociones y el trabajo sobre situaciones traumáticas de la infancia, conexión con emociones arcaicas, sucesos traumáticos de la infancia, o sucesos traumáticos sucedidos en la relación de pareja (el delito el ingreso en prisión), aspectos que también son abordados.

El grupo facilita a sus integrantes poder compartir con otros, sentirse miembros y pertenecer, facilita la protección necesaria, y también ofrece diferentes figuras de incorporación, que podrán aportar al paciente que interactúa con cada una de ellas, aspectos de su personalidad que faciliten la recuperación de sus carencias.

En el grupo los pacientes/internos pueden descubrir que otras personas tienen emociones y bloqueos iguales o parecidos (odio al sistema, agobio por la reclusión, perdida de la libertad, odio a su pareja, ordenes de alejamiento de su pareja o hijos, problemas añadidos de adicciones…) y eso ya es terapéutico pues ‘normaliza’ su propia gestión emocional; cuando uno de los miembro está trabajando con su gestión emocional también esta movilizando la emociones de los otros, además de ofrecerles un modelo de afrontar el conflicto emocional y una forma de expresión sana de la emoción que funciona, aunque cada uno deba encontrar la suya.

Se ha demostrado la eficacia de los grupos, tras recibir el tratamiento los penados manifiestan: menos actitudes sexistas, menos celos, menos abuso emocional, menos conflictos en la pareja, más empatía, menos impulsividad, menos hostilidad, menos ira y mejor control y expresión emociones.

De algún modo, lo que se trabaja en el grupo, en general,  son las capas superficiales; Los niveles de acción y pensamiento que plantea Erskine, o los niveles sociales y psicológicos de cambio que plantea Grahan Barnes. Quedaría la parte emocional profunda, que se corresponde con el nivel existencial (Barnes) y con nivel emocional que plantea Erskine. Para llevar al cambio profundo, siguiendo el esquema de los 5 niveles que plantea José Zurita, tendremos que llegar al trabajo emocional, a nivel profundo. El trabajo con las emociones básicas y las emociones profundas que generan el problema en origen, asentado sobre problemas no resueltos, problemas en el vínculo, asunción de mandatos, guión de vida, emociones arcaicas, necesidades arcaicas insatisfechas…

Cuando hablo de cambio profundo, hablo de un cambio en la estructura del Yo de la persona, una resolución de los conflictos emocionales profundos directamente relacionados con su conducta y con su forma de ser. Una comprensión del Yo que le permita una decisión y un crecimiento personal, eligiendo quien quiere ser de verdad, siendo ADULTO Y RESPONSABLE DE SU CONDUCTA. Un proceso de darse cuenta. Un trabajo del YO individual. La creación del ADULTO.

El ideal de intervención sería apoyar la intervención grupal, con algunas sesiones individuales, pero el nivel de trabajo, hace imposible que esta intervención pueda hacerse con todos los componentes del grupo.

Los grupos favorecen un cambio superficial, a nivel psicológico y social, pero este cambio no tiene soporte con los niveles inferiores. El cambio no será permanente hasta que no generen cambios en los niveles más profundos (emocionales).

Mi reflexión personal tras años de trabajo, es que ambas intervenciones son positivas y necesarias. El trabajo en grupo es adecuado y genera el principio del cambio, pero para que este sea real, y pueda mantenerse en el tiempo tiene que haber un apoyo terapéutico a nivel individual que suponga la resolución del problema a nivel emocional.

Así, comencé a trabajar un caso un interno/paciente que inició el trabajo a nivel individual, pasando posteriormente al trabajo a nivel grupal. Situación idónea para el cambio real.

UNA INTERVENCIÓN PROFUNDA DESDE LA PSICOTERAPIA HUMANISTA INTEGRATIVA.

 ‘el yo no es algo que es, sino algo que será. Es una tarea’ 

Soren Kierkegaard

 

Se han llevado a cabo en prisión intervenciones desde los modelos humanistas existenciales. en los años 60 y 70 como la Terapia de Realidad de Glasser (1975), que se dirige a desarrollar la responsabilidad de los sujetos en prisión (Garrido, 1993). También se utilizó en múltiples prisiones americanas el análisis transaccional aplicado en formatos grupal en el que se analizaban las transacciones de comportamientos antisociales que presentaban los sujetos del grupo para transformarlas en interacciones más saludables (Nicholson, 1970). También existe el modelo de vidas satisfactorias (Ward, 2002), con origen en terapias humanista.

Las claves de la Psicoterapia Humanista Integrativa son: el AMOR en la relación terapéutica, el trabajo emocional y la resolución a nivel emocional profundo.

En este caso mi intervención se dirige a un trabajo individual con el caso de Luis (nombre inventado para no romper el anonimato, a pesar de contar con la autorización total del interno para esta transcripción). Una persona ingresada en prisión, que decide en el proceso terapéutico enfrentarse a su propia vida. Lleva 13 años en prisión, condenado por un delito de asesinato de violencia de género. Detallaré partes del proceso terapéutico desarrollado a lo largo de 30 sesiones.

LUIS fue criado con un apego evitador (padre alcohólico y maltratador apodado en la familia como ‘el lobo’ y madre con obesidad mórbida defensora de su marido, aunque eso supusiera no cuidar a sus hijos), con muestras de rechazo: una madre que trató a su hijo con mucha frialdad y desafecto. Existía poca comunicación y pocas manifestaciones de cariño. Luis incorporó la sensación de no ser aceptado por su madre y creó en la edad adulta mucho temor a ser rechazado lo que favoreció el desarrollo de  conductas evitativas (aislamiento, resocialización, consumo de drogas, intentos de suicidio…) Los mensajes que incorporó en su infancia fueron: NO ERES IMPORTANTE, NO SEAS SANO, NO VIVAS, NO SIENTAS…..creando el hilo conductor hacía un guión de vida FRACASADO… que poco a poco en su soledad fue dando forma.

Nada sabe Luis del amor y del cariño de una familia. No recuerda bien si ha vivido, pero tiene claro que no sabe que es el amor y  que nunca se ha sentido querido. Si crecemos desconociendo el amor y la alegría, lo que predomina, son la rabia y la tristeza, emociones de las que Luis nos puede hablar perfectamente.

‘Si el niño no posee el amor ni la compañía, es muy probable que su ansia libidinal sea elevada, lo cual significa que estará buscando constantemente amor y afecto, y que mostrará tendencia asidua a odiar a aquellos que no se lo proporcionan o que le parezca que no se lo dan. Se crea así, una base de propensión al odio que puede generar dificultades al individuo y a quienes le rodean’ (Bowlby).

El trabajo con la rabia; trabajo simbólico con las corazas (anexo1).aparece con una excesiva retroflexión: taquicardias, sudoración, siendo presa psicológica de todos sus introyectos y de ser victima de su propio Padre crítico. LA MOMIA: deshacerse de todo el contenido de introyectos asumidos sobre su persona para poder ser libre: apresamos su cuerpo con cinta aislante que le impide caminar, ver y moverse, y sobre ella colocamos los mensajes que le envía su Padre Critico (analizados en sesiones anteriores): soy jilipollas, me doy asco, me siento impotente, me siento preso, tengo mucha rabia, soy horrible, soy odioso, no soy normal…

El trabajo consiste en desprenderse de esta relación ‘encarceladora’, quitarse ese límite corporal que le permite crecer y relacionarse libremente, y conectarse con el mundo. Actuación que lleva a cabo tras conectar con la rabia y la fuerza (poder), que necesita para romper la barrera psicológica que le aprisiona (cinta aislante en este caso). Habla de liberación al final, cuando cae al suelo pálido y respirando fuerte.

Aquí me di cuenta de que dentro de su guión FRACASADO, y de todos los mensajes de su Padre Crítico, la propia prisión y la sociedad la han enviado un mensaje de NO VIVAS, NO SEAS, NO ERES IMPORTANTE. El propio efecto del mandato de la prisión sobre las personas recluidas: NO ERES IMPORTANTE, NO VIVAS, NO SIENTAS, NO TENGAS EN CUENTA TUS NECESIDADES… mensajes que en el caso de que confluyan con esto mismos mensajes ya interiorizados previamente pueden generar finalmente la idea de NO MEREZCO VIVIR, SOY UNA PERSONA HORRIBLE, NO SOY NORMAL, NO MEREZCO SER FELIZ, que en este caso Luis ya tenía asumidos, pero que su delito, y las consecuencias y el encarcelamiento añaden a sus creencias.

Trabajo emocional: existen dos emociones muy presentes constantemente, LA RABIA Y LA TRISTEZA. La tristeza muy relacionada con ideas, asumidas sobre su yo. Pero la rabia parece estar muy en conexión con su vida, con él. La rabia/odio/ira, por lo que la trabajamos en diferentes ocasiones contra su padre, contra su madre, contra su pareja, exteriorizar la rabia para evitar su tendencia a la retroflexión, a no hacer, a no decir, y a acumular hasta la agresión. Necesidad de explorar la rabia y descargarla para evitar las explosiones agresivas. La polaridad en él, es SUMISIÓN/PASIVIDAD O AGRESIVIDAD. No hay ASERTIVIDAD, calla, acumula y retroflecta hasta que explota de modo muy agresivo (contra el como intentos de suicido o contra quien esta cerca, su pareja por ejemplo).

La realidad del mandato ‘No vivas’ (anexo 2) trabajamos con sus heridas, dibujando un muñeco en el que tiene que representar las heridas que ha tenido en su vida. En este muñeco refleja su guión NO VIVAS, mostrando los dos intentos de suicidio que ha tenido, uno en el año 94 (cortes en las muñecas) y otro tras la comisión del delito. Tras ambos recuerda su tristeza al despertar con el pensamiento ‘¡mierda! sigo vivo’. En este trabajo hay una gran resonancia emocional, llora mucho y conecta con una emoción arcaica, aún presente sobre que no merece vivir, que es un ser horrible y que mejor estaría muerto. Ideación depresiva, relacionada con la clara falta de amor, la falta de vínculos, el desprecio de sus padres y la presencia de su PADRE CRITICO.

La culpa: constantemente hace alusión a su delito, que no se perdona, y a la constante idea de morirse, de no querer vivir y a la culpa. No hay presente para él, revive constantemente el pasado y la culpa y el futuro le da miedo, porque piensa que no merece vivir y ser feliz. Trabajamos la responsabilidad y la culpa de modo simbólico.

IDENTIFICA CULPA RESPONSABILIDAD
Un objeto Martillo: un martillo constante que esta dando día a día. Un libro: en el que puedes apuntar las cosas que te suceden para no volverlas a repetir. Aprendizaje.
Que hace Hacer daño Enseñar
Un color negro verde
En que tiempo esta pasado En el presente para el futuro
Emociones que conlleva Miedo/angustia Alegría/felicidad
Vida/muerte muerte vida
Que te provoca Paraliza/estanca  Permite crecer
FRASE ‘yo soy culpable’ ¿Cómo resuena en ti? ‘yo soy responsable’ ¿Cómo resuena en ti?

 

La polaridad bondad/maldad: hay en su discurso una alusión constante a la necesidad de que alguien le confirme que también tiene cosas buenas. El trabajo con la polaridad la hace darse cuenta de que no hay extremos. Como todos, tiene cosas buenas, y cosas malas.  Establece la bondad como un proyecto de futuro, una necesidad personal, de hacer ‘actos bondadosos’, para resarcir el daño causado y para sentirse ‘humano’.Un cambio a incorporar en su guión de vida.

El trabajo con las figuras parentales: silla vacía. Fue un trabajo muy sanador y liberador a la vez que cargado de emociones de rabia muy arcaicas, muy dolorosas, muy duras y enquistadas. Escucharle, en el trabajo con el NIÑO, un trabajo muy regresivo en el que revivió emociones de la infancia. Para luego, desde el adulto, poder comprender a sus padres, lo que le aleja de la rabia, y le permite también crecer y dejar atrás toda esa rabia, que le tiene conectado a ellos (duelo a sus padres). Descarga emocional y comprensión del vínculo. Despedirse de su niño dolido para poder ser adulto.

El perdón: Realizamos el perdón con un simbolismo con la tumba de la victima. Pedir perdón a la victima, descarga emocional. Duelo a la victima.

Redecisión: desde el adulto y a responsabilidad, trabajar con una foto y con los sentimientos del aquí y del ahora (no del pasado), hacia donde se dirige. Quien es y que quiere ser. Duelo al pasado. Duelo al guión opresor.

Conclusión del caso: el conflicto presente a nivel profundo en la figura de LUIS, hace evidente que con el único trabajo grupal no hubiese sido resuelto. Tal vez, ni siquiera hubiéramos conocido toda la carga arcaica emocional y todos los mensajes recibidos en su vida. Es en el trabajo profundo emocional donde se produce el verdadero cambio, el conocimiento personal y la redecisión del guión sobretodo es estructuras tan contaminadas/dañadas en origen.

VALORACIÓN COMO TERAPEUTA

Estoy orgullosisima del trabajo que hemos hecho, he sentido realmente como el AMOR en la terapia cumple su función. El no juzgarle, el poner a raya a mi padre critico que en ocasiones me llevaba a rechazar los comentarios que hacía el paciente, a juzgar su conducta, a rechazarle, en ocasiones rondaban pensamiento del tipo ‘alguien que ha matado no merece vivir’ ‘tú estas aquí, pero ella esta muerta’, sintiendo en múltiples ocasiones una empatía máxima con la víctima, que me hacía alejarme del paciente, y juzgarle.

Tuve que estar muy presente con mi juicio, dejándolo de lado, y permitiéndome estar para poder disfrutar y trabajar auténticamente con el paciente.

Ha sido un trabajo terapéutico y sanador para mí, poner a prueba mis valores y someterme de verdad a mi trabajo, a mi labor de reinserción, a creer en las personas aunque hayan cometido actos terribles.

Hubo una frase de Luis, que me marcó profundamente y me hizo darme cuenta de lo importante que este trabajo estaba siendo para él, y fue cuando me dijo ‘llevo 13 años esperando que alguien me escuche, que alguien me vea como PERSONA, que alguien vea que no soy tan HORRIBLE’. Ese día comprendí la buena y bonita labor que estaba haciendo, como por primera vez en toda su vida, realmente no se estaba sintiendo juzgado, y estaba obteniendo de otra persona la confirmación de que también tiene cosas buenas. Frases que él repite constantemente, tal vez para creerla él ‘yo también soy bueno’.

Bueno y malo, quien juzga eso. ¿Nos movemos todos en esa polaridad? ¿Todos somos buenos? ¿No hay nadie malo? ¿Qué es la maldad humana? cuando hablamos de maldad ¿podemos referirnos a una persona que por acumulación de sucesos terribles en su vida, principalmente relacionados con la falta de amor o vínculos de apego insanos, comete sucesos ‘delitos/robos/agresiones’ que le lleva  a confirmar la idea adquirida sobre NO SOY VALIDO, NO SOY IMPORTANTE, NO MEREZCO SER FELIZ, SOY HORRIBLE, SOY UN FRACASADO? 

 CONCLUSIONES 

Los seres humanos de todas las edades son más felices y pueden desarrollar mejor sus capacidades cuando piensan, que tras ellos, hay una o varias personas dignas de confianza que acudirán en su ayuda si surgen dificultades (Bowlby). Asimilándolo al trabajo terapéutico, el terapeuta desde el amor y con una alianza terapéutica crea la base segura que permite el crecimiento/cambio.

En estos contextos, nuestra labor como terapeutas consistiría, si buscamos la reinserción en romper con su guión de vida, y otorgarle los permisos, y la oportunidad de cambiar la idea sobre sí mismo, no enviarle los mismos mensajes/juicios que ya recibió. Solo así, se posibilita el cambio real. 

BIBLIOGRAFÍA

Bowlby, J. (1986). Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida. Madrid: ediciones Morata

Garriga, J. (2013). El buen amor en la pareja. Barcelona: Ediciones Destino

Lorente, M. (2004). El rompecabezas, anatomía de un maltratador. Barcelona: Editorial crítica

Lorente, M. (2001).Mi marido me pega lo normal. Barcelona: Editorial Planeta

Martorell, J. (2000). El guión de vida. Bilbao: Desclee de Browner

Redondo, S (2010). Manual para el tratamiento psicológico dos delincuentes. Madrid: Pirámide.

Riso, W. (2014). Amar o depender: como superar el apego afectivo y hacer del amor una experiencia plena y saludable. Barcelona: editorial Planeta

Ruiz, S, Negredo, L, Ruiz, A, García-Moreno, C, Herrero, O, Yela, M y Perez, M (2010). Documento Penitenciarios: violencia de género. Programa de Intervención para Agresores (PRIA). Madrid: Ministerio del Interior. Secretaría General Técnica.

Zurita, J y Chías, M. (2009). El duelo terapéutico. Madrid: Ediciones Galene

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3 Respuestas

  1. Jorge Castro Alberto dice:

    Me ha parecido estupendo este artículo y el enfoque que propone para trabajar este problema tan desgarrador de nuestra sociedad. Debemos dejar de ver el problema de forma simple suponiendo que unos son los víctimas y los otros unos malvados. Ambas partes son víctimas y ambas necesitan ayuda. Ojalá se les pudiera brindar antes de que
    los hechos desgraciados ocurran. Enhorabuena

  2. Kiana dice:

    Saludos, en que año este articulo fue publicado?

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