Relaciones tóxicas en la empresa.

02/11/2017

relaciones tóxicas en la empresa

Relaciones tóxicas.

Observa.

Lo primero que viene a mi mente cuando leo ¨relaciones tóxicas¨ es una idea de amor romántico.

Quizá no te pase a ti, pero yo pienso enseguida en una relación de pareja tormentosa y a la vez apasionada. Relaciones que aunque tienen puntos negativos, siempre tienen también un punto de enganche que nos mantiene ahí, sentadxs frente a una pantalla queriendo conocer el desenlace.

Desde hace más de dos años, trabajo mezclando el Counselling Humanista Integrativo en mi labor como Consultora en Imagen Pública. Comencé esta mezcla y este camino porque observaba que necesitaba herramientas más profundas para comprenderme y comprender a las personas con las que estaba colaborando. Hoy tengo el privilegio de acompañar a otras personas a recorrer sus caminos profesionales desde este enfoque.

Entre los temas que trabajamos, se encuentran las relaciones tóxicas en el entorno laboral. Comenzaré por definir de la manera más clara para mí, lo que es una relación tóxica:

Una relación tóxica, es aquella en la que no me siento bien.

En mi experiencia esta sencilla y a la vez compleja definición aplica tanto a relaciones personales como a relaciones profesionales. Pero ese “sentir mal” para cada unx de nosotrxs puede significar y significa cosas completamente distintas.

Hay muchas maneras de entrar en una relación tóxica, cada unx de nosotrxs tenemos en nuestra historia personal llena de creencias, ideas, valores, limitaciones que nos acompañan diariamente. Nuestras relaciones laborales son también un reflejo de esta historia y la manera en que nos relacionamos con los demás.

Creo firmemente que parar a observar lo que sentimos es lo que nos permite hacer cambios para mejorar nuestras relaciones laborales, y en algunos casos, es lo que nos ayuda a decidir definitivamente terminar con una relación profesional tóxica y aprender de ella para no repetirla.

Ahora comparto contigo 8 puntos con los cuales te invito a reflexionar. Mi objetivo es simplemente compartir, sin pretender que esto sea una afirmación categórica de lo que ¨debe ser¨. Puedes sentirte identificadx o no y me encantaría conocer tus experiencias en los comentarios.

En una relación laboral tóxica…

  1. No me siento en igualdad de condiciones

Revisemos el caso, ya sea que me sienta superior o inferior a mi cliente.

El hecho de no sentir que somos colaboradores e iguales, puede influir en que la relación se convierta en una relación tóxica para ambos.

En estos casos hemos observado que puede ser que haya una deuda moral, un sentimiento de que le debo algo que de ninguna manera puedo pagarle y que me mantiene enganchada ahí.

2. El miedo a perder me hace ceder a mis valores o creencias profesionales. 

En ocasiones, el miedo a perder la relación, la remuneración económica, la validación como profesional, el prestigio de un cliente grande, etc. me hace ceder y dejar de lado lo que yo considero importante.

Pongo primero al cliente y sus necesidades antes que a mí, las mías y las de mis empleados. Eventualmente, podemos empezar a encontrarnos mal, cansadxs, desmotivadxs, sin ganas de seguir e incluso comenzar a cometer ¨pequeños¨ errores.

3.No siento que puedo poner límites claros

¿Me da miedo decir que no? ¿Me da miendo expresar lo que siento y quiero para mí? ¿Me da miedo terminar con esta relación profesional cuando debería sentir un poco de tristeza y anhelo por dejar un ambiente de trabajo agradable?

4.Cobro de manera inadecuada

Ya sea por lo alto, pues siento que cobro mucho por el poco trabajo que hago.

O por lo bajo, cuando accedo a cobrar menos por cualquier circunstancia, y hay una parte de mi que termina sintiéndose abusada por la situación.

5.Siento que mi trabajo no es bueno, valioso.

Observo que existen expectativas muy altas de perfección absoluta por mi parte sobre el trabajo que debo hacer. Sé que estoy trabajando de manera adecuada pero siempre me siento presionada una vez que lo entrego. La presión crece, no puedo descansar adecuadamente, no puedo parar de pensar, no puedo descansar o sentirme satisfecha con el trabajo que he realizado.

6.Nada es suficiente.

¨No paro y por más horas que trabajo, siento que me pide cada vez más¨

Contesto llamadas a deshoras, dejo momentos de ocio por responder a este cliente o muevo a otros clientes con tal de satisfacer su necesidad. Aún así, siento que nada de lo que hice está bien hecho, nada es suficiente.

7.Me siento insegura, poco valorada, poco valiosa

La forma en la que me relaciono con mi cliente, me hace dudar no sólo de si el trabajo que realizo es bueno o suficiente; sino de mí valor como persona y de la confianza en mi misma.

8.Me aferro a sus complementos a mi trabajo

Observo que necesito su reconocimiento y validación. Un agradecimiento o unas palabras en positivo llegan poco, tengo una sensación de mendigar reconocimiento profesional por parte de mi cliente. Y cuando llega, aún así no es de la manera que yo espero y no me parece suficiente pues creo que doy más, siempre más.

Si identifico alguno de estos puntos, entonces…

  • Puedo comprender cómo me siento en esta relación profesional. Identificar los por qués en mi cabeza que me hacen permanecer ahí. Me estoy convenciendo a mí misma de seguir pero ¿qué me estoy diciendo? ¿qué historia me estoy contando?
  • Puedo identificar lo que me está aportando y que yo aún no he podido darme. ¿Qué siento cuando lo recibo? ¿A quién me recuerda en mi historia personal?
  • Puedo cuidarme dejando clara la igualdad de condiciones laborales, mis valores y creencias profesionales. Es muy importante poder dejar claras las condiciones del contrato laboral en las cuales se encuadra nuestra relación profesional y los motivos que me harían despedirme de esta relación.
  • Puedo dejar mis límites personales, profesionales y económicos claros. Primero toca negociar esos límites CONMIGO para poder comunicarlos y respetarlos siempre.
  • Validarme como la gran profesional que soy. Comprender que como ser humano tengo derecho a parar, a descansar, a equivocarme. Y que mi valor como persona no cambia, pase lo que pase y haga lo que haga.

Cada unx a nuestro ritmo, podremos ir avanzando en nuestro crecimiento profesional y conseguir tener y mantener relaciones laborales sanas que nos ayuden a crecer en ambientes agradables en donde disfrutemos de nuestro trabajo.

¿Te apetece compartir tu opinión o tu experiencia? Me encantará leerla.

 

Coquis del RioCoquis del Rio.

Terapeuta Counsellor y Consultora de Imagen pública.

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1 respuesta

  1. Las relaciones comerciales basadas en el abuso son el resultado de un desequilibrio fundamental en la negociación. Producir para la empresa dentro de un marco de intercambio basado en el respeto mútuo suele generar bienestar, pero hacerlo para maximizar los beneficios a costa de saberse prescindible produce el mismo malestar que una relación de dependencia, como muy bien se expresa en el artículo. En definitiva relaciones de dominación-sumisión que alientan en el empresario un experiencia de omnipotencia y en el empleado una de indefensión, muchas veces incompatible con el desempeño de las propias funciones.
    Mucho tiene que cambiar el mundo para que en el mercado laboral podamos hablar de comercio justo.

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