El paradigma humanista y la atención de niños con difcapacidad

02/09/2013

El tema de la discapacidad en la escuela ha generado, a lo largo del tiempo, gran cantidad de posturas teóricas y metodológicas. Desde el origen de los sistemas educativos modernos, en los albores del siglo XIX a la fecha, se ha transitado de calificativos inadecuados y peyorativos como “minusvalía”, hacia la discapacidad y, a últimas fechas, se han adoptado nuevos términos como la “difcapacidad”.

Este término, proveniente del paradigma humanista, introduce una nueva concepción que se analizará en el presente escrito.

Por lo que es obligado entonces hacer un poco de historia y plantear algunos antecedentes del humanismo, considerando que el término es usado desde diferentes perspectivas. Nos remontamos al Renacimiento, donde aparecen los primeros humanistas como Leonardo Da Vinci. Sin embargo, el paradigma humanista, tal y como lo conocemos en la Psicología y la Pedagogía actuales, tiene su origen, a mediados del siglo XX, particularmente en la obra de autores que abordaron el comportamiento humano desde muy distintos enfoques, como Carl R. Rogers, Víktor Frankl, Abraham Maslow y Rollo May entre muchos otros.

Aunque las distintas tendencias o escuelas del humanismo ofrecen explicaciones muy diversas sobre la naturaleza del comportamiento, sus principales rasgos distintivos son: a) El centramiento en la persona (no en el tratamiento); b) El desarrollo de las potencialidades humanas basada en la búsqueda de sentido de la propia existencia.

En razón de lo anterior, el humanismo en esencia es tener en cuenta a la persona tal y como es y no como se espera que sea, por lo que la persona diferente dejaría de ser distinta de los demás pues todos somos diferentes. Al ser considerados así, los alumnos en el aula gozarían de un trato específico e individualizado a medida a su ser únicos.

Bajo dicha lógica, los conceptos tradicionales de discapacidad desaparecen. Lo que obliga, asimismo a que los docentes busquen mejorar su formación para considerar tales casos.

De igual manera que los psicoterapeutas humanistas necesitan realizar un proceso de psicoterapia personal para trabajar con sus pacientes, sería altamente recomendable que los pedagogos y maestros que quieran realizar su desempeño profesional desde la perspectiva humanista realizasen su propio proceso para situarse en una posición neutral ante el otro, abandonando sus propios prejuicios y demás interferencias en sus intervenciones con sus alumnos.

Acevedo (2013), tomando en cuenta los aportes de los distintos enfoques humanistas, sugiere el término “difcapacidad” en referencia a una nueva valoración de las capacidades distintas. Bajo esta concepción se pretende eliminar todas las etiquetas que históricamente han pesado sobre estas poblaciones de estudiantes.

A continuación analizaremos los principales puntos para la atención de los alumnos con dif-capacidad desde la perspectiva del humanismo pedagógico:

1. Respeto a la unicidad y libertad del otro. Respeto integral al otro, teniendo en cuenta sus sentires en tiempo real, la causalidad de sus decisiones y conductas y respeto a sus diferentes formas de pensar.

2. Que la intencionalidad del maestro sea unidireccional hacia el progreso y beneficio del alumno.

3. El aula debe ser “un espacio sagrado” para el alumno con difcapacidad ya que fuera es posible que se encuentre con un ambiente hostil, en el aula se debe sentir protegido para mostrarse tal y como es y desarrollar sus potencialidades y capacidades que, sin duda aguardan ocultas por miedo a ser descalificado.

4. La revaloración del concepto de persona, implica, necesariamente una visión completamente nueva de las capacidades diferentes (difcapacidad) que repercutirá, de forma sistémica, el modo de trabajo con estas poblaciones en el aula.

5. Amor hacia el otro (alumno) y hacia la profesión con la que está ayudando y formando.

6.Tener en cuenta que el alumno es como es y que no existe nadie con la capacidad de decidir cómo debería ser. La función del maestro debe de ser fundamentalmente la de respetar la esencia del otro mientras le acompaña de forma respetuosa a caminar hacia los objetivos pedagógicos.

7.Es necesario considerar que el eje orientador del trabajo pedagógico y psicopedagógico en estos casos, debe ser ayudar al alumno en la búsqueda de sentido de su propia vida, ayudarlo a crear y realizar un proyecto creativo que lo conduzca a lograr una vida plena y feliz, que le permita comprender la otredad y obtener interacciones positivas en cada acto de su vida.

8.El maestro deberá involucrar en el proceso educativo a la familia de origen del alumno, incorporando el enfoque sistémico y la importancia que esto tiene en el desarrollo hacia un lado u otro de cada paso que dé el alumno. Se recomendará un apoyo psicoterapéutico para la familia que facilite la realidad que existe en su casa.

9.Hay que considerar que la visión humanista, de ninguna manera es incompatible con los actuales procesos de integración educativa; sin embargo se requeriría una reflexión mucho más profunda sobre el significado de la integración a fin de que esta deje de ser mera demagogia.

El educador o formador humanista recordaría este verso de Fernando Pessoa: “En los raíles gira entreteniendo a la razón ese tren de cuerda que es el corazón.”

CONCLUSIÓN:

El término “difcapacidad” integra, por tanto varios aspectos y posturas humanistas en torno a las capacidades diferentes de la persona. De acuerdo con lo revisado, podríamos definirla como:

La condición de personas con algún tipo de vulnerabilidad (social, física o psicológica, o cualquier combinación de éstas) que se sienten y son capaces de integrarse a las estructuras sociales y económicas de su contexto, en los mejores términos para sí mismas y para el grupo social al que pertenecen. Tal integración requiere que las mayorías, es decir, la gente “normal”, supere la discapacidad que les impide dejar atrás conceptos obsoletos y dañinos como la “minusvalía” o la “invalidez”. La discapacidad sería entonces la ineptitud para ser empático con las personas difcapacitadas.


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[1]Texto generado en un Jam de escritura durante las I Jornadas Internacionales de Psicología y Pedagogía Humanistas (Reynosa, Tamaulipas, México, 9-13 de julio de 2013). Los participantes (José Zurita, Francisco Argüelles y Plinio Meneses), generaron un texto en tiempo real frente a un público de más de 200 personas. El tema fue elegido espontáneamente por el público. El término difcapacidad se refiere a las capacidades diferentes y fue acuñado por el terapeuta humanista argentino Gerónimo Acevedo. El uso del término fue sugerido, en el curso del Jam, por la Dra. Eliana Cevallos, de Ecuador.

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