La puerta a la toma de conciencia

01/06/2015

Mayte Molina

El hecho de escribir sobre lo que ha significado para mí la realización del Máster ha supuesto de nuevo la apertura a una toma de conciencia más profunda si cabe, y a valorar más lo que poseo que lo que aún me falta.

Nunca he creído en la casualidad. A veces he sufrido por lo que me estaba ocurriendo sin ser capaz de darle un sentido, y más aún cuando perduraba incansablemente en el tiempo. A día de hoy, y desde el mismo momento en que apareció la página del Instituto Galene con la presentación del Máster en Psicoterapia/Counselling Humanista Integrativo en la pantalla de mi ordenador, me ratifico en que nada pasa por casualidad.

Cuando decidí estudiar psicología seguro que tenía razones, muy escondidas por aquel entonces, para hacerlo, y que en contra de todos triunfó la elección. Existían necesidades internas que me atormentaban y no lograba identificar. Tenía la expectativa de encontrar un camino que devolviera a las personas, que me devolviera a mí, la ilusión por vivir, la expectativa de volver a encontrarme conmigo misma para poder crecer en una misma dirección y la expectativa de convertirme en uno de esos profesionales a los que les vibra su corazón ante una persona más allá de un plan de consecución de objetivos, en uno de esos profesionales que no duda del potencial interno que posee todo ser, y que acompañan a las personas para sacar lo mejor de ellas, pues a veces sólo se necesita ser consciente de lo que se va dejando por el camino en favor de nuestra propia supervivencia, que enseñara que de todo lo malo se pueden sacar cosas positivas y que del error se saca el mejor aprendizaje, no para que pese como culpa sino para tomar conciencia de para qué asoma la cabeza una y otra vez al mismo abismo… En aquel tiempo no lo logré… aunque es cierto que al final llegó a mí lo que tanto había estado buscando, aquello en lo que sin mucha información comencé a creer desde el primer momento, con lo que me encantaría identificarme y llevar a la práctica en un futuro.

A modo simbólico recibí la noticia de admisión en el Máster con las mismas sensaciones que vibraron en mi interior ante la certeza de mi segundo embarazo. De nuevo, tenía la suerte de ser la portadora de una nueva vida… y de nuevo tenía la oportunidad de abrir una segunda puerta que le diera sentido a mi ser. Aún perduran las sensaciones que comenzaron ya en una primera entrevista. Creí haber encontrado lo que a nivel inconsciente había estado latiendo durante tanto tiempo y por fin podía poner nombre, forma, etc., a una elección hecha hace ya algunos años.

Su presentación tocó directamente mi corazón. Existía una formación que yo, a nivel personal, había buscado incesantemente. Este Máster me ha dado la oportunidad de conocer a grandes profesionales, convirtiéndose en auténticos modelos a seguir para comenzar a cubrir esas necesidades arcaicas insatisfechas, compañeros de viaje que aunque cada uno probablemente hemos estado viajando en vagones diferentes hemos compartido el mismo tren, siendo también modelos reales en los que a veces fijar la mirada para seguir avanzando, seguir creciendo.

Es un Máster que te va abriendo las puertas a la toma de conciencia desde muchos ámbitos, con la consiguiente ventaja de que tienes mucha más información para integrar, desde lo teórico a lo eminentemente práctico y personal. Nada más comenzar con los módulos, los presenciales, la terapia personal… comencé a topar con mis propias zancadillas, aunque poco a poco desde el espacio seguro y protector desde el que se trabaja fui aprendiendo a dejar fuera de la sala mis principales mecanismos de defensa para ir encontrándome a mí misma. Fui descubriendo un nuevo ser apenas perceptible a quien había ido dejando olvidado por el camino, alguien a quien yo no conocía, o que no quería conocer, claro está. No puedo decir que haya sido fácil, pero sí que realmente ha merecido la pena, pues cuando tú buscas algo es porque ya reina en ti. Descubrirlo fue ir descubriéndome a mí misma, descubrir que no sólo me puedo acompañar a mí desde el respeto, desde el Amor, desde el simplemente estar, sino que también puedo acompañar a las personas desde esa postura, y eso ha sido lo más maravilloso que he podido experimentar, empatizar con la pena, con la alegría, con el dolor, con la tristeza y estar ahí… junto a un ser que quizá sólo necesita que le escuchen y acompañen, estar en cuerpo y alma… descubriendo la importancia de las Emociones, pues al ir aprendiendo a comunicarme con ellas de forma más sana he podido ir descubriendo que debajo de cada una reina una necesidad no cubierta que impide crecer con normalidad, pues aunque ya adulta muchas veces he creído insignificante todo lo que me acontecía, aprender a conectar con la necesidad de esa niña ha permitido aprender a escuchar ante la ausencia de palabras, pues nunca antes había sentido gritar a mi ser interno tan fuerte y no ser capaz de verbalizar palabra.

El Máster en Psicoterapia/Counselling Humanista Integrativo ha sido una experiencia de vida transformadora que, ante el vértigo a lo desconocido, me ha ayudado de nuevo a creer en la magia de la vida, donde he aprendido y aprendo que cuanto más abierta tengo la puerta a la toma de conciencia, más me aproximo a la autenticidad, y eso me hace disfrutar de mi ser, mi sentir, mi vivir. Os animo a que vosotros también podáis disfrutar de esta formación.

Mayte Molina.

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