La implicación del pediatra en la consulta

01/12/2012

A los médicos-residentes que hacen la rotación conmigo les explico que hay distintos niveles de implicación del pediatra con las familias, que son secuencias evolutivas por las que vamos pasando a lo largo de nuestro ejercicio profesional, al menos en Atención Primaria.

Un primer nivel en el que la atención al niño está enfocado sólo hacia la enfermedad, a resolver el problema que presenta y la familia la tenemos en cuenta sólo lo necesario por razones obvias. Es decir, la mirada está puesta en el niño enfermo y hay un énfasis mínimo hacia la familia.

Un segundo nivel que, aunque el enfoque es también principalmente “médico”, tenemos una comunicación eficaz con la familia respecto al problema por el que consultan, sabemos dar la información e identificamos posibles problemas que puedan interferir el cumplimiento terapéutico. Podemos decir que hay una mirada a todos: al niño en primer plano y a su familia en segundo plano, pero una foto del aquí y ahora por el que consultan.

Un tercer nivel en el que el médico es más activo en descubrir las preocupaciones, los problemas que hay debajo del motivo de consulta o la angustia que aquejan al niño, al adolescente o a su familia. El pediatra, si es capaz de enfocar las necesidades de ese niño o esa familia, debe estar adiestrado y cómodo para entablar un diálogo en el que afloren las preocupaciones y pueda dar su apoyo, debe saber escuchar atentamente e intentar entender la historia del problema tal como la familia la percibe, debe manejar bien la entrevista familiar.

Un cuarto nivel en el que el pediatra es capaz de realizar entrevistas más estructuradas para apoyar y acompañar a los niños, adolescentes y sus familias en la resolución de conflictos normales del desarrollo, facilitando un enfoque adecuado en problemas de familias que básicamente funcionan bien. Requiere formación básica en sistemas familiares.

Los pediatras de Atención Primaria estamos acostumbrados a visitas breves en las que tomamos un papel activo, moviéndonos habitualmente en los 2 primeros niveles y sólo en ocasiones realizamos entrevistas más abiertas en consultas programadas alcanzando nivel 3 y algunos pediatras nivel 4.

Es un tema que creo necesario que reflexionen como parte de su formación, que decidan en qué nivel quieren ejercer su profesión, qué necesidades de formación requiere cada nivel y que lo incorporen como “extra” al programa de la especialidad “oficial».

Isabel Rubio

Isabel Rubio

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