¡Ya estamos de vuelta!

01/09/2010

José Zurita

José Zurita

Hola a tod@s:

¡Ya estamos de vuelta! Se acaba para muchos el mes de vacaciones y afrontamos el reinicio de nuestras actividades. Lo más habitual, en la mayoría de las profesiones es no prepararse, asumirlo sin más, excepto si se muestra llamativamente un problema asociado al retorno laboral.

Mi sugerencia es que si tu profesión es la psicoterapia dediques un tiempo, no necesariamente largo, a preparar la vuelta a la vida profesional. Cuando eres psicoterapeuta, el fin de las vacaciones supone el reencuentro con tus pacientes, lo que es maravilloso, pero junto a ellos vienen sus conflictos, traumas y problemas de los que has estado “desconectado” algún tiempo.

Para este periodo vacacional se establece un “acuerdo adulto” entre paciente y psicoterapeuta, en el que los dos saben que este periodo de vacaciones es fundamental para la salud de la relación terapéutica y para la salud mental de los dos. Aunque el terapeuta siempre tenga abierta su localización, esté donde esté, ya sea a través de su móvil o de su mail, el paciente sabe que debe respetarle lo más posible y que no debe llamarle a nos ser por una causa de extrema gravedad. Solo así podemos descansar y a la vez estar abiertos a ayudar a nuestros pacientes si se presenta una emergencia.

Habitualmente llegamos de nuestras vacaciones descansados y energetizados. En disposición de volver a tomar con energías renovadas la relación terapéutica, activamente ya que esta nunca se cortó.

Lo que yo hago es prepararme conectando con cada uno de mis pacientes, con el vínculo que nos une, con el amor que siento por él o ella. Busco un momento de tranquilidad, sin interferencias y evoco la imagen de mi paciente y me dejo sentir, permito que los recuerdos me lleguen sobre la base del amor que nos une. Ese pequeño ejercicio a mi me facilita el reencuentro, siento ganas de verle y que me cuente como le fue en este tiempo de separación, que comparta conmigo y a veces con su grupo lo más significativo de este tiempo en el que no estuvimos en contacto. Y según va compartiendo sus recuerdos le acompañaré en sus momentos de dolor si los hubo y nos alegraremos juntos de sus logros y de sus experiencias felices. En cualquier caso es fundamental tanto renovar el vínculo terapéutico como la puesta en común de todas esas vivencias impactantes e importantes que sucedieron durante este periodo, que sirvan de puente en el continuo de la historia que compartimos y nos permitan continuar el camino que emprendimos hacia su curación y autonomía.

Espero que os guste el BONDING de este mes y lo difundáis entre vuestros amigos y colegas.

Un abrazo para tod@s,

José Zurita

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