Una despedida a corazón abierto

01/04/2011


RESUMEN.-

Utilización de la sesión de arteterapia para la expresión de un duelo doloroso y la despedida de una alumna de su profesor suplente, con el que ha convivido dos trimestres consecutivos. La niña está diagnosticada con TDAH desde su llegada a España hace cuatro años, procedente de Marruecos. Analizamos la idoneidad del diagnóstico y de la reapertura de situaciones de duelo y abandono como posibles causantes de la inestabilidad y déficit de atención.

SUMARIO.-

Contexto general. Resumen de la sesión de reapertura de duelo. Análisis sobre el concepto de TDAH. Conceptos psicoanalíticos del TDAH. Reflexiones: duelo, ira y agitación. Conclusión.

CONTEXTO GENERAL.-

El tratamiento se realiza con una niña, que acaba de cumplir 13 años de edad, a la que llamaré Gygy, emigrante de Marruecos, que lleva en España 4 años y que fue escolarizada con regularidad por primera vez, (debido a maltratos consecutivos en las escuelas de su país de procedencia) en un colegio rural agrupado (C.R.A.) de la provincia de Segovia, de características especiales, como son su entorno rural y la organización de éste en distintas clases, donde convergen varios cursos y edades dentro del mismo aula, debido a la escasez de alumnado. Por este motivo está reforzada desde su llegada con clases especiales de apoyo fuera del aula llevadas a cabo por el personal auxiliar denominado PT.

Tras varias exploraciones por el equipo de psicopedagogos desde su llegada, es diagnosticada como trastorno de hiperactividad y déficit de atención, con tratamiento farmacológico eventualmente durante algunas épocas. Se llega a esta conclusión porque Gygy se caracteriza por su constante movimiento, falta de atención e inestabilidad emocional, lo que le provoca constantes encontronazos entre sus compañeros de clase y los profesores, que la encuentran difícil de tratar y contener.

Su clase se encuentra compuesta por alumnos de dos cursos, 5º y 6º de la ESO, siendo este último el grado al que pertenece.

Inicia el presente curso escolar con la sustitución de su tutora por un profesor, formado como psicopedagogo, con grandes dotes pedagógicas y gran interés en la adolescencia y el buen funcionamiento de la clase como grupo de apoyo y estudio. Éste es informado de los antecedentes, así como del historial clínico, y compartimos información periódicamente tras su derivación al aula de arteterapia, con la consiguiente colaboración terapéutica.

Se consideran que las sesiones de arteterapia pueden ayudar a canalizar y regular sus pérdidas de control y su falta de atención.

Desde las primeras sesiones de asesoramiento, se aprecia su carácter impulsivo y nervioso, que además se ponen de manifiesto cuando se observan sus manos producto de una onicofagia incesante. Además, muestra una verborrea constante, con múltiples cambios de tema y preguntas sucesivas, que casi me arrastran en cada sesión al mismo estado de excitación de Gygy, que inunda el aula como un torrente.

Durante las primeras sesiones, en sus trabajos plásticos se observa este mismo cambio temático constante, con varios trabajos rápidos en cada sesión y su precipitación y descuido ante la realización de los trabajos plásticos.

RESUMEN DE LA SESIÓN DE REAPERTURA DE DUELO.-

Entra triste y abatida; se desploma sobre la silla y agarra su caja con trabajos 3D para coger un muñeco de plastilina con grandes ojos azules, realizado hace varias sesiones, mientras habla de la despedida tan triste con su profesor donde toda la clase lloró muchísimo, incluido él.

La comparación parece inevitable con su nueva profesora titular, a la que se refiere con desprecio y críticas, en un despliegue de rabia contenida que pone de manifiesto la dificultad displicente de la situación.

Tras escuchar activamente, observo sus ojos clavados en la mesa, y manifiesto mi empatía sincera y expreso lo difícil que debe de ser para todos este cambio, incluida para la profesora entrante.

Quiere hacer algo para M., su profesor, algo que le pueda mandar…Me parece una buena idea. Mientras observa unos corazones que hay dibujados en la pizarra, decide pintar y hacer una postal de corazones rojos.

Elige una cartulina roja brillante que al recortarla se estropea, por lo que la descarta (ante mi sorpresa). Reinicia la operación eligiendo una cartulina roja mate y otra rosa donde trabaja laboriosamente y prestando mucha atención, pintando y corrigiendo hasta que le gusta el resultado. Grapa los corazones por la parte superior izquierda, “para que se abra como una postal”, señala literalmente.

Ensaya una carta sobre un folio blanco y tras el saludo inicial de cortesía se estanca como un embalse y me pregunta si puede poner lo que “para mi ha sido muy importante”. Y la animo diciendo: “creo que deberías…”

Tras mascullar “para mi has sido muy importante, porque nadie me ha tratado así…” se deja caer sobre el folio y comienza a llorar rodeando su cara con un brazo. Me cuesta sujetar mis lágrimas sintiendo su dolor y su desesperanza. Cogiendo su mano libre tras unos minutos, intento trasmitirle mi condolencia de palabra y obra, por lo que su llanto se intensifica.

De vez en cuando levanta su cara para mirarme y supongo que se encuentra con mis ojos vidriosos, (para mi también es una pérdida), lo que la anima a continuar ejerciendo su tristeza.

Suena el timbre de final de clase y recogemos despacio sin mediar palabra con algunos suspiros y sollozos de Gygy acompasando los movimientos.

Finalmente la invito a seguir el próximo día y nos despedimos mientras sigo con la mirada sus movimientos pesados hacia la puerta.

El aula se ha quedado inundada de una cascada infinita de tristeza, que han dejado mi corazón encogido con resonancias de duelo, mientras pienso en las pérdidas más recientes de Gygy, sin ir mas lejos, tras la partida de su país natal hace tan solo 4 años.

2011-04

ANÁLISIS SOBRE EL CONCEPTO DE TDAH.-

Con este epígrafe, análisis, me dispongo a explicar cómo entiendo yo la sesión e intentaré aportar el suficiente material teórico para explicar la importancia de esta manifestación de duelo junto a su contención y lo que a mi me parece un cambio significativo en la expresión de un sujeto diagnosticado como TDAH.

Para empezar, me gustaría explicar la razón por la que he subrayado la palabra “como” del párrafo anterior, ateniéndome a algunas de mis investigaciones sobre el tema y que sirvieron, como es lógico, para adentrarme más en este tema.

Tras haber superado la fase de “ignorancia” con multitud de definiciones, sobre un trastorno, casi de moda entre los medios de difusión, me encontré con un artículo recogido en “Papeles de arteterapia e inclusión social”, firmado por Rubén Vegas Valvás, y que me dio mucho que pensar. Aquí cito textualmente un par de párrafos que se refiere al tratamiento desde el biopoder, (termino de Foucault), que explica el cambio de visión globalizador posmoderno de clasificación de las enfermedades. Dice así:

(…) “Incluso para la medicina científica, el TDAH no es una enfermedad, sino un trastorno, un disorder, en inglés, es decir un des-orden. La palabra se refiere a la cuestión principal del poder disciplinario y del biopoder: determinar qué es orden, qué des-orden, qué es normal, qué anormal.

La medicina ha conseguido extender su fuerza normalizante más allá del ámbito de la enfermedad sobre el de la salud. El fenómeno epidémico del TDAH (Cabral Lima 2006) es significativo de esta medicalización extensiva, que pasa a hacerse cargo de un amplio sector

de la población que sin estar enfermo muestra ciertas conductas disruptivas o determinadas disfunciones o que simplemente quiere aumentar su rendimiento. Esta es la sofisticación de una antigua aspiración del poder, una conocida función demandada a la psiquiatría desde el poder soberano: excluir la disidencia como locura. Ahora el biopoder actúa con métodos no mejores moralmente sino menos rudimentarios y más eficaces: ya no es necesario excluir al diferente, basta con aniquilar su diferencia, se trata de la normalización inclusiva o, mejor aún, de una auto-normalización.”

(…)”El caso del TDAH es interesante también porque surge del solapamiento de dos instituciones de naturaleza heterogénea, una de carácter disciplinario —la escuela— y otra del orden biopolítico —la medicina moderna. La disciplina escolar maximiza su eficacia delegando determinadas conductas al ámbito de la medicina, la que dispone de la más sofisticada tecnología biopolítica, que no es el tratamiento sino el diagnóstico. El diagnóstico TDAH dota de un componente irreversible a un amplio espectro de conductas, y con la descripción del propio desorden como disfunción neuroquímica de orden genético, la diferencia toma estatuto identitario. Con más eficacia incide el diagnóstico en la construcción de bioidentidades —determinadas por cuestiones somáticas— al hacerse sobre individuos en edad escolar.

Como muy bien sabían los niños que participaron en nuestro taller, todavía sin capacidad de posicionarse frente a ello, la hiperactividad no es algo que se tiene (como el cáncer o como el SIDA), sino algo que se es.”(1).

Me parecía importante mencionarlo, porque este ensayo, me ha acompañado en la compresión de mi paciente y de su “etiqueta”, que sin duda ha flotado de manera latente en todos nuestros encuentros, y en particular en esta sesión, ya que antes de llegar a la sesión me surgía una y otra vez la pregunta anticipatoria: ¿Cómo se comportará un TDAH ante un duelo?

Después de todo, un duelo es una nueva ruptura de límites, de como hasta ahora los conocíamos. Nuestro mundo se transforma con la pérdida. Todo cambia, y necesitamos un tiempo para volver a reajustar nuestra realidad, sintonizar y, en términos psicoanalíticos, poder envestir de nuevo nuestra libido en nuevos objetos.

Esto se hace especialmente difícil cuando el sujeto además se convierte, debido a dinámicas grupales, en el “chivo expiatorio” (J. Shaverien, capítulo 3, Art therapy, Race and Culture) del grupo, donde se ponen de manifiesto las dificultades de éste para integrarse en el círculo establecido y, además, es envestido consciente o inconscientemente como el portador de los “males” de alrededor, desgraciadamente, habitualmente presente en entornos rurales y culturalmente muy poco flexibles.

CONCEPTOS PSICOANALÍTICOS DEL TDAH.-

Desde el punto de vista del psicoanálisis infantil, éste se ha volcado desde siempre en explicar la Hiperactividad como un trastorno psicomotor con el nombre de inestabilidad.

En este sentido, hiperactividad es un mecanismo de defensa y, por tanto, puede surgir en un contexto de tensión insoportable o bien como una demanda de límites, de fronteras por parte del otro. Sería la vivencia imposible y problemática del cuerpo en acción. El niño goza de su hiperactividad. La inestabilidad psicomotora, por utilizar el vocablo psicoanalítico de la hiperactividad, es una provocación defensiva por parte del niño. El niño inestable busca sus propias fronteras y modificación del espacio. Con “sus tonterías” intenta subvertir el orden y la jerarquía. Es un intento de apropiarse de la omnipotencia del adulto. Esto último lo interpreta el psicoanálisis como una reivindicación hipomaníaca.

Las rabietas, los ruidos, las voces, son interpretadas como una forma de identificación por parte del niño con la figura de los adultos, ya que serían comportamientos caricaturescos de éstos. La necesidad de vigilancia de la medre debido a conductas de riesgo suelen interpretarse como algo infundido por la propia madre, dando lugar a los frecuentes comportamientos fóbicos del niño inestable. Algunos autores han llegado incluso a hablar de que la hiperactividad de niño pudría considerarse como un acting de la madre.

Teniendo en cuenta esta interpretación, es lógico pensar que la intervención psicoanalítica se centre fundamentalmente en el trabajo con la madre, en la búsqueda de una relación de apego más segura.

La pregunta sobre el diagnóstico golpea mis sienes inmediatamente tras esta sesión: ¿Desde cuándo es Gygy hiperactiva y tiene dificultades en la atención?, ¿dónde quedaron sus fronteras, sus límites, tras la emigración de ella y su familia?, y sobretodo, ¿cómo se gestiona un duelo dentro de un seno familiar con fuertes lazos culturales musulmanes, en un entorno de comprensión distinto con etiquetas al uso para categorizar comportamientos extranjeros, (entendiendo la palabra en toda su amplitud : distinto, extraño, diferente, etc.)?

Si partimos de la premisa y, por qué no, de las propias palabras de Gygy, y sin perder la hipótesis de vista, que es posible que esto tenga alguna conexión con su acogida primigenia en el seno de su propia familia, como bebé y sus primeras vivencias, su llegada a España podría encarnar una escena similar al de una madre poco receptiva y acogedora, incapaz de dar seguridad al niño, posiblemente igual para toda la familia, pero que en una niña de 8 años puede llevar a una alteración transitoria emocional.

De otro modo, ¿cómo podría explicar si no la casi nada agitada y atenta laboriosidad de la sesión que aquí nos ocupa? Pareciera que el tema probablemente inacabado de la despedida requiera toda su atención, como si de pronto hubiera encontrado el tema que verdaderamente la ocupa inconscientemente desde que llegó.

Me gustaría utilizar el siguiente extracto del artículo de Catalina Rigo, para poder matizar un poco más lo que vengo a decir:

(…)”El intentar plasmar plásticamente, la realidad de aquello que nos afecta, es un proceso creador que supone desarrollar una capacidad de análisis, motivada por la observación, y una capacidad de síntesis al expresarlo transformado ya después de pasar por el crisol de la experiencia personal del creador.

El ser humano está rodeado de un medio exterior que le afecta, y ante esa afección que él percibe da respuestas que son filtradas por su propio yo, ese yo que es único en cada persona.

Cualquier interpretación, cualquier obra de arte, es la expresión de un “yo” que se deja libre ante él y ante su entorno y se manifiesta consciente y deliberadamente como uno mismo.

A través del arteterapia se posibilita que los sentimientos más profundos, tanto conscientes, como inconscientes salgan a la luz y se puedan expresar por medio de imágenes para que la persona tome conciencia de su realidad, de su concepción y aceptación del mundo y pueda moldear esa realidad propia o asumirla.

Las figuras simbólicas no son creaciones arbitrarias del « alma » humana, sino los puntos de referencia necesarios, los valores que dan sentido y significado a las acciones sociales y, en nuestro caso, a la acción educativa y terapéutica.”(2)

Aquí sería interesante añadir que el proceso y lo que ocurre en la sesión muchas veces es una proyección de qué y cómo se está viviendo el día a día en la realidad subjetiva del paciente, por lo que la relación interactiva continúa entre paciente y terapeuta, en el sentido que la entiende Bion, es imprescindible para una mayor comprensión simbólica y para apreciar el cambio.

Por esta razón, parece lógico pensar desde este momento en su agitación habitual también en términos de duelo inacabado.

Curiosamente en esta sesión sólo hay un tema que inunda la sala: la pérdida.

No hay cambios repentinos, ni varios trabajos inacabados, ni verborrea. Yo no veo TDAH por ninguna parte.

REFLEXIONES: DUELO, IRA Y AGITACIÓN.-

A mi modo de ver, hay una niña llorosa haciendo el duelo de lo que a ella “le parece más importante” y que intenta manifestar a través de un corazón que se abre; donde quiere escribir una carta de “amor” a alguien que la aceptó tal como era, alguien que la dejó hablar e incluso gritar con sus suficientes dotes de bondad (en el sentido de Winnicott).

También veo un proceso laborioso en el que buscan los materiales adecuados, adaptándose a los materiales existentes en la sala, y ninguna falta de atención, llegando a descartar lo que no es válido, por primera vez en sus sesiones.

Si se me permite rizar aún más el rizo, veo el comienzo de un duelo que incluye muchos otros duelos fruto del pasado, (nos faltan datos, pero algunos más recientes, como la separación de su país y el entorno familiar y cultural de origen parecen evidentes), y fruto del presente, que no puedo evitar conectar con su incipiente adolescencia ( un nuevo duelo) y el adiós del amor platónico surgido de la relación con su profesor, similar en cierto modo al amor de un bebé hacia su madre en los primeros estadios. Hablamos en términos kleinianos, de identificación proyectiva masiva que, recordemos, necesitan de una buena función de reverie para ser debidamente metabolizados y contribuir al crecimiento y al autodescubrimiento.

La relación de Gygy con su profesor durante estos 6 meses había iniciado una situación idónea para el apego, la confianza y la autoestima, cuya ausencia lucen evidentes en su manos casi sin uñas.

No por eso es de extrañar su rabia hacia la nueva profesora, como se puso de manifiesto tras una supervisión de la sesión tratada aquí, donde se observó cómo a nivel inconsciente es la manifestación del enfado por la separación con M., y su posible enganche con otras situaciones de abandono.

En “La Separación Afectiva”, John Bowlby dedica un capítulo a la ira, la ansiedad y el apego, y aporta una serie de datos que pueden sernos útiles para entender por qué relaciones que aparentemente deberían ser positivas, en este caso manifiestas en las díadas: profesora- Gygy, España-Gygy, compañeros-Gygy,…etc., se ven empañadas por la ira, la agresividad y ambivalencia, tantas veces puestas de manifiesto en sus comportamientos disruptivos desde su llegada.

La tesis de Bowlby es que los seres humanos desarrollamos un vínculo afectivo con personas que son muy relevantes para nosotros. Este vínculo se genera inicialmente en la más tierna infancia, y se establece con los padres. En edades posteriores puede (y digo puede) aparecer con las personas con quienes se tienen relaciones de afecto estrechas, como en este caso con su profesor.

Estudiando el comportamiento de niños que habían sido separados de sus figuras de apego (padres), Bowlby encontró que esa separación (o la amenaza de que se produjese) tenía tres consecuencias fundamentales: Ira, ansiedad y ambivalencia. Y yo me pregunto si, además, esta ansiedad no podría mostrarse en la forma de un déficit de atención asociado a los tan manidos síntomas de un trastorno de hiperactividad.

La ira surge con mucha frecuencia después de una pérdida. Si la pérdida es temporal, Bowlby considera que la ira puede ser útil o, como él dice, funcional. Si la pérdida es definitiva, la ira es disfuncional o inútil, (dis- que me retrotrae de nuevo al primer apartado sobre el biopoder).

Ira funcional es aquella que hace desaparecer los obstáculos al mantenimiento de la relación y consigue que la figura de apego vuelva a acercarse. Son funcionales, por ejemplo, las conductas de ira que muestran los niños cuando sus padres se alejan y ellos sienten temor o inseguridad. El enfado y la hostilidad expresados hacia ellos hacen que la distancia sea menor en lo sucesivo. La ira funcional fortalece el vínculo de apego y sirve para resolver la pérdida, devolviendo el estado de las cosas a como estaban antes de que se produjese, quizás en este caso actuados en la figura reparadora de M hasta su marcha.

La ira no funcional se da sobre todo tras pérdidas definitivas o amenazas de abandono reiteradas. Si la persona con la que se tiene el vínculo no puede volver, no tiene sentido enfadarse con ella. Aún así, es relativamente común en casos de fallecimientos de seres queridos, culpándose tanto a la persona muerta como a quienes de alguna forma tuvieron implicación en el proceso, en este caso culpando a la profesora entrante, y a ella misma a la que devora por las uñas. En este caso, la agresividad, o actos impulsivos de Gygy tan difíciles de contener por el profesorado en otras ocasiones y en particular en este momento con su nueva profesora, estaría relacionada posiblemente también con la necesidad de posesión, que no dominación, sino por la necesidad de mantener un vínculo afectivo de orden primario, y que el niño, en otras ocasiones, se atribuye mágicamente su separación cuando ésta ocurre de manera brusca.

Para mí no es casual que Gygy elija dos corazones unidos por grapas en su borde superior izquierdo y quiera que contenga un mensaje de amor incondicional, expresando la importancia que para ella es ser contenida y cuidada como desea. Por ello cuida el proceso y su elaboración de manera tan meticulosa y atenta. Con sus gestos está comunicando cuán importante es para ella, y para ello está usando todo un repertorio introyectado a través de su relación con M.

En todo duelo se experimentan varios estados emocionales a los que denominaré: negación, ira, tristeza, perdón y nuevos apegos. Estos están relacionados con la superación de los distintos estados depresivos o, como diría Melani Klein, en relación directa con la posición depresiva.

A mi modo de ver, el acto reparador comienza cuando en el aula de arteterapia ella busca un medio expresivo de comunicar la importancia de la pérdida. Parecería algo ingenuo a través de un símbolo universal que atraviesa fronteras como es el de un corazón. Los miedos forman parte del proceso, manifiestos en el descarte del corazón mal recortado, y la búsqueda de nuevos materiales que puedan valer realmente a la reparación. Parece que hubiera que investir al objeto de un poder insólito capaz de transformar la distancia y la perdida a través de un gesto simbólico, que deseablemente culminará con el envío de la postal a M. Sólo así es probable que aparezca el perdón, que tras la ira y la tristeza, le permitan la creación de nuevos apegos con la figura perdida (separada). Sólo así se puede empezar un proceso de individuación que, en el caso de Gygy, es de vital importancia y conlleva muchos matices asociados, como es la mezcla de culturas, los duelos pendientes y la búsqueda de la propia identidad en un mundo donde se han desbordados los límites preexistentes, derivados de su emigración, y su propia adolescencia incipiente.

Señalar que Gygy, que sigue actualmente en este proceso que ya dura varias sesiones, y donde el cambio sustancial viene dado por una ausencia de dispersión significativa al haber encontrado un tema finalmente que le ha conectado con un sufrimiento latente, constante e incomprendido por el entorno. Actualmente se muestra más centrada y tranquila en las sesiones de arteterapia. El desbordamiento parece haber encontrado un cauce para poder fluir. Con esperanza, las aguas estancadas y arremolinadas de “la hiperactividad” se dirijan hacia una salida más acompasada dentro de la sala de arteterapia, por lo que el acompañamiento y la contención son los objetivos terapéuticos prioritarios. Por esta razón, la contratransferencia más común hasta ahora, si bien había sido de desasosiego y excitación, empieza a transformarse en esta sesión en duelo y tristeza. No es de extrañar que, a menudo, me sienta a la vez su compañera de viaje y su madre, ofreciendo comprensión, escucha y a veces ayuda durante el proceso artístico. .

CONCLUSIÓN.-

En los temas de desarraigo y adaptación de muchos de nuestros niños emigrantes, es importante tener en cuenta la naturaleza del abandono del país, así como las características culturales y religiosas. A veces el apremie por la integración en nuestros centros educativos fuerzan a los niños a situaciones de difícil asimilación del nuevo espacio y sus límites, entremezclados con la depresión presente en el duelo, conduciendo a torrentes y torbellinos emocionales que fácilmente se pudieran confundir con sintomatología clasificada bajo siglas poco clarificadas, pero de utilidad ambiental.

Gracias al proceso iniciado en arteterapia, esta niña parece haber comenzado a revivir esos primeros estadios de pérdida, que sin profundizar en motivos más arcaicos, desconocidos para nosotros, son lógicos y encajan con el aquí y ahora circundante y el pasado más reciente. De alguna manera, la comunicación afectiva por medio de la identificación proyectiva que funcionó primero con M., está siendo reorganizada creativamente, gracias a la obra.

La contención del proceso de duelo, sin presión, está ayudando a Gygy a manejar mejor sus ansiedades, que yo señalo como las causantes de su estado de sobreexcitación anterior. Sería válido suponer que “la esperanza inconsciente , usada en el uso de la identificación proyectiva como comunicación” (Bion 1976b:capitulo 9) ha estado presente posiblemente desde la llegada de Gygy a España y es valiente presuponer que la frustración, tanto idiomática como comunicativa, llegada de la mano de la incomprensión circundante y la presión de los objetivos académicos, nos podrían dar como resultado una actitud incontrolada y desbordada al no encontrar una respuesta del entorno adecuada en ocasiones y/o en otras, de “doble lazo”(Bateson et al.,1956) como ocurre tantas veces en ambientes académicos.

Recordemos que en el modelo de Bion, lo importante es lo que pueda hacer la pareja durante el proceso terapéutico, y yo lo hago extensible a cualquier tipo de comunicación dual interactiva dentro del mundo actual de la niña.

Dependerá de la elaboración y los recursos de Gygy, que ésta encuentre una salida a su nueva identidad, separada e integrada de tantas influencias, que al principio le causaran tanto desasosiego.

Para ello, el entorno educativo deberá estar preparado para escuchar y proporcionarle un vínculo afectivo de calidad similar al que consiguió con M., su profesor, y que en parte, espero le siga proporcionando el setting de arteterapia.

Finalmente el arte es un medio de ponernos en contacto con los demás en busca de solidaridad; es un medio de “comunión y a la vez de comunicación”.

Fania Molina

Fania Molina

(1)Arteterapia – Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social

Vol. 2 (2007): 41-44

ARTICULO DE: Rubén Vega Valvás Bioidentidad y medicalización: una lectura biopolítica del TDAH

(2) Catalina Rigo Vanrell Creación artistica en la adolescencia:vinculaciones terapéuticas.

Arteterapia – Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social ,Vol. 2 (2007): 247-260

BIBLIOGRAFÍA:

-VEGA BALBÁS, Rubén. (2004) Identidad y creación artística. Poética Escénica, un proyecto artísitco-educativo. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Bellas Artes. Dep. Didáctica de la Expresión Plástica. Inédito.

-RIGO VANRELL, Catalina. Creación artistica en la adolescencia:vinculaciones terapéuticas. Arteterapia – Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social ,Vol. 2 (2007): 247-260

– GRIMBERG, L., SOR,D.,TABAK DE BIANCHEDI,E.,(1973),Introducción a las ideas de Bion: Grupos, conocimiento, psiocosis, pensamiento, transformaciones, práctica psicoanalítica. Ediciones Nueva Visión, Procedente de Universidad de Texas,Digitalizado el 22 Feb 2008.

-WINNICOTT, D.W.,(2008) Realidad y juego. (trad. Floreal Mazía) .Barcelona: Gedisa. (Original en inglés, 1971)

-CAMPBELL, J.,LIEBMANN,M.,BROOK,F.,JONES,J.,WARD,C.,(1999)Art therapy, race, and culture.London: Jessica Kingsley Publishers

-BOWLBY,J.,(1993).La separación afectiva. Madrid: Paidós.

-CASEMENT,P.,(1985).Cap.4 Forms of interactive communication .En “On learning from the patient”. London: Taylor & Francis.

-BARCKLEY, R. (1990) Attention Deficit Hyperactivity Disorder. Nueva York: Guilford Press.

-SEGAL, H(2002). Introducción a la Obra de Melanie Klein. Madrid: Paidós.

 

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