Trabajar la simbiosis en terapia

01/05/2014

Trabajar la simbiosis en terapia

Resumen

Este artículo muestra el tratamiento de una paciente con relaciones simbióticas, en el marco de la Psicoterapia Humanista Integrativa, utilizando el modelo de los 5 niveles de José Zurita en un contexto de duelo terapéutico.
Se basa en un caso real de terapia y de su evolución a lo largo de la misma. El tratamiento se llevó a cabo durante las prácticas del MPHI bajo su enfoque y utilizando las herramientas aprendidas en el mismo. El nombre del paciente no es real para preservar su intimidad y se le pidió permiso para su inclusión en el artículo.

Contenido

  1. Algunos Conceptos de AT
  2. El papel de la Simbiosis en la vida adulta.
  3. La Simbiosis Sana.
  4. Como trabajar la Simbiosis en Terapia.
  5. El duelo terapéutico
  6. Conclusiones
  7.  Bibliografía
  8. Algunos Conceptos de AT

1.1. Modelo de los Estados del Yo [1]

El Análisis Transaccional es una teoría de la personalidad y una psicoterapia sistémica para el crecimiento y el cambio personal según la AIAT utilizando el Modelo de los Estados del Yo.

De una forma simplificada puede considerarse que cuando estoy “sintiendo” estoy en estado Niño, cuando estoy “pensando” con todos mis recursos disponibles estoy en estado Adulto y cuando estoy “realizando juicios o valores” estoy en estado Padre, (aunque no podemos perder de vista que podemos pensar, sentir o hacer juicios desde cualquier estado del yo).

1.2. La Simbiosis

Podemos definir la simbiosis como una relación en la que dos o más individuos se comportan como una sola persona, por lo que no utilizan todos sus Estados del Yo. [2] Se produce cuando entre ambos se da una relación en la que solo están disponibles 3 del los 6 Estados del Yo, quedando anulados el resto de ellos.

En la simbiosis la persona se siente incapaz de tener una personalidad completa (con sus 3 estados del Yo) sin otra persona a su lado y elige una persona complementaria, que tenga activos los estados del Yo complementarios   que ella ha excluido.

  1. El Papel de la Simbiosis en la vida adulta

La simbiosis en la vida adulta se produce por un intento de satisfacer las necesidades básicas, que no fueron satisfechas en la infancia, utilizando estrategias obsoletas. Reproducimos la situación que existió con una figura parental en el pasado, tratando de manipular a la otra persona en el momento actual. Cuando se establece simbiosis entre dos o más personas, los participantes en la misma se sienten cómodos, ya que están desempeñando papeles complementarios, si bien están excluyendo aspectos importantes de si mismos.

MC mujer de 53 años, casada y con una hija de 9 años, viene a consulta por grandes diferencias con su familia de origen con quién a penas se relaciona, si bien manifiesta tener una estrecha relación con su marido y su hija de quienes se siente muy orgullosa y con quien dice tener una relación sana y fluida. Según avanza la terapia se observa que mantiene una relación simbiótica con su marido en la que ha excluido sus estados del Yo Padre y Adulto, relacionándose con él desde el estado del yo Niño, si bien de un modo totalmente inconsciente y sin saber las consecuencias que iba a tener a corto plazo para ella.

En  la simbiosis cada una de las partes necesita de la otra parte y además descuenta parte de la habilidad personal para la relación, esta situación puede prolongarse en el tiempo aunque es fácil que en algún momento una de las partes se canse del papel que desempeña y puede dar lugar a rupturas abruptas en la relación. Las personas que participan en este tipo de relaciones pueden ir poco a poco sintiéndose mal, sin que haya una causa clara aparente. El descontar la capacidad personal produce insatisfacción y también la otra persona puede sentir una exigencia excesiva, lo que puede dar lugar a distanciamientos en la relación e incluso a rupturas en las mismas.

Tras unos meses de terapia MC viene a consulta desbordada por el hecho de que su marido se ha marchado de casa y -la ha “abandonado”, como han hecho con ella todos los miembros de su familia-.

En la teoría de los Schiff [3], se dice que ocurre simbiosis cuando dos o más individuos se comportan como si fueran una sola persona. Cuando se produce Simbiosis en una relación, las personas automáticamente, en lugar de utilizar todos los recursos disponibles para solventar un conflicto, entran en Guión, lo que significa que empiezan a percibir lo que les ocurre ajustándose a las decisiones que tomaron cuando eran niños, incrementándose de este modo, los conflictos en el “aquí – ahora”. La persona en lugar de resolver el problema, busca la “solución mágica” que ofrece todo guión. La persona deja de ser activa y se convierte en pasiva. Según los Schiff la instauración y el mantenimiento de la simbiosis tiene su origen en este mecanismo mental de distorsión de la realidad que se denomina Descuento, y mediante el cual se minimiza o se sobrevalora algún aspecto de la realidad, de los otros o de nosotros mismos, que nos serviría para resolver el conflicto.

MC había otorgado a su marido la responsabilidad económica de la familia,  no asumía su necesidad de independencia económica sino que consideraba su trabajo como un complemento a los ingresos familiares. Desde siempre ha descontado la posibilidad de tener un trabajo duradero que le permita su autonomía personal, al margen del empleo de su marido. MC procede de una familia donde las mujeres tienen un papel social de dependencia de los hombres. Ahora tras la separación se siente hundida y sin recursos económicos e incluso teme perder la custodia de su hija.

  1. La Simbiosis Sana

El término Simbiosis procede de la relación que se produce entre una madre y su hijo tras la concepción, al principio la madre y el bebé son un mismo sujeto hasta el parto.  Winnicot utiliza el aforismo “el bebé, eso no existe” para explicar que la madre y el bebé son la misma cosa. Solo será poco a poco, con el desarrollo del infante y su creciente capacidad para adaptarse activamente al medio, junto a la apertura de los intereses de la madre a otras cuestiones que no sean su hijo, cuando la unidad madre/bebé irá separándose [4].

Existen circunstancias en la vida adulta donde pueden darse situaciones de simbiosis sana, por ejemplo en las relaciones entre una persona convaleciente y su cuidador, en este caso la persona cuidada podría tener  desactivados su estados Padre y Adulto (en el caso de estar inconsciente o incluso con alta fiebre, fuerte dolores, etc.) , mientras que el cuidador probablemente tendrá desactivado su estado Niño y sus transacciones se realizarán desde el estado Padre con control del Adulto o desde el Adulto, hasta que la situación de convalecencia finalice y la persona pueda valerse por si misma. Tampoco podemos confundir la simbiosis con la dependencia sana entre un padre y un hijo durante la infancia, cuando el niño no tiene capacidad de solucionar problemas o protegerse a si mismo. Dichas funciones debe realizarlas el padre, quien utilizará los estados del Yo de Adulto y Padre de manera apropiada. Stan Woollams y Kristy Huige sugirieron el término “dependencia normal” para indicar esta simbiosis sana padre-hijo.[5] Se producirá simbiosis sana entre dos personas siempre que la transacción no implique descuentos.

3.1. La Simbiosis en la Relación Terapéutica

Una de las bases de la función parental es aportar a los hijos todo lo necesario para que se conviertan en adultos autónomos. Esto se puede lograr gracias a que la relación parental permite que los hijos hagan suyo lo que obtienen de sus padres, de forma que puedan crecer hacia la autonomía. En la relación terapéutica se favorece que los pacientes hagan suyo lo que les damos en terapia. [6]

Desde la PHI, la primera tarea del terapeuta será establecer el contacto con su paciente, en una relación terapéutica interpersonal de contacto pleno cuyos métodos serán la exploración, la sintonía y la implicación (Erskine, R. Trautmann L.).  El terapeuta deberá explorar el Estado Niño del paciente sin que este lo viva como un riesgo para él. Para ello, se comunicará desde su Estado Padre, con el control de su Adulto, generándose entre ambos una relación simbiótica, dirigida por el terapeuta, hacia la autonomía del paciente, tal como un padre haría con su hijo hasta que éste llegara a la edad adulta. Para ello será necesario que entre ambos se establezca sintonía, entendida como algo más allá de la empatía. El paciente debe sentirse “entendido” y “en contacto” con el terapeuta. (Erskine R. Trautmann L). Si ha habido un buen vínculo entre el terapeuta y el cliente, la relación entre ambos será de confianza, el cliente confiará en el terapeuta (y el terapeuta en el paciente) y se atreverá a dar nuevos pasos y probar nuevas estrategias de comunicación apoyado y respaldado por el terapeuta. Se establecerá entre ellos la confianza sana que debería haberse producido con sus figuras parentales durante su maduración y desarrollo de niño a adulto.  Todo esto produce una relación de simbiosis entre ambos, si bien será una simbiosis “provocada” y será labor del terapeuta caminar en la dirección de deshacer esa simbiosis para conseguir la autonomía de su paciente.

En el proceso terapéutico el paciente aprenderá a identificar los estados del yo que tiende a excluir en sus relaciones cuando se siente sometido a situaciones de estrés y será capaz de utilizarlos todos ellos con el control adulto de los mismos, o bien darse cuenta de que en algunos momentos es su estado Niño o Padre quien por alguna razón están tomando el control y podrá de este modo volver a retomar las riendas el Adulto.  La labor del terapeuta consistirá en guiar al paciente para que sea él mismo quien descubra como se producen las relaciones que confirman su Guión y acompañarle en el proceso de caminar hacia el abandono del mismo,  alcanzando así la Autonomía.

3.2. Riesgos de la Simbiosis terapeuta-paciente. Utilidad del análisis de la contratransferencia

En ocasiones, puede darse el caso de sea el propio terapeuta quién favorezca una simbiosis insana entre ambos, en cuyo caso los resultados de la terapia no serán los deseados. El terapeuta tiene que en todo momento, observar sus propias reacciones ante las acciones y demandas del cliente (contratransferencia)  para no caer en una relación simbiótica insana de dependencia o estados del yo excluidos en el terapeuta.

En las primeras sesiones de terapia con MC, analizando mi contratransferencia, observaba un enfado en mi, notaba como la verborrea y la agitación de la paciente alteraban mi estado de ánimo en la consulta. Me di cuenta de que estaba conectando con aspectos personales que tuve que tratar en mi propia terapia para que no interfirieran en la relación terapéutica.

Transferencia y contratransferencia son las dos caras de una misma moneda que se originan recíprocamente el uno y el otro. Ambos están siempre presentes (Money-Kyrle, 1965) y la contratransferencia es estimulada en el terapeuta porque el paciente representa a alguno de sus objetos internos. [7]

En mi caso, MC estaba adoptando un papel de víctima, mi enfado me hizo darme cuenta de que estaba entrando en un rol de perseguidora, se estaba produciendo una “identificación complementaria” en la que yo me “defendía” proyectando una irritación hacia MC. Se estaba produciendo una simbiosis entre MC y yo en la que se activaban mi estado Padre (con un Adulto débil) y la transferencia se dirigía hacia el estado Niño de MC que tenía desactivados sus estados Padre y Adulto permanentemente.

La advertencia de esa forma de simbiosis por mi parte, fue fundamental para el avance de la terapia, por un lado porque se incrementó la sintonía y hubo un mayor acercamiento entre ambas, ya que la contratransferencia no fue reprimida sino que se utilizó para el avance terapéutico. [8]

  1. Como trabajar la Simbiosis en Terapia[9]

Desde el enfoque humanista integrativo, entendemos el cambio terapéutico como la integración de cinco (seis) niveles de intervención propuestos por Pepe Zurita (2006) [10]. Estos niveles son:

  • Conducta
  • Pensamiento Social
  • Pensamiento Profundo
  • Emociones Básicas
  • Emociones Profundas
  • (Espirtualidad)

Observamos que hay un sexto nivel, la espiritualidad, en el que no habrá intervención, si bien es muy probable que se produzcan cambios en él,  durante el proceso de terapia, por eso hablamos de esquema de cinco y no de seis niveles.

Este esquema se basa en los principios de coherencia y congruencia, esto significa que los niveles deben apoyarse de forma coherente entre ellos, es decir,  debajo de una determinada conducta debe haber un pensamiento social coherente con ella y así sucesivamente en todos ellos. Si el nivel inmediatamente inferior no es coherente se manifestará mediante una patología, por ejemplo si una persona de forma conductual quiere dejar de fumar pero su pensamiento social dice que “calma los nervios”, es poco probable que pueda darse un cambio estable en la conducta. Hemos de tener en cuenta la coherencia en todos los niveles para que haya un cambio duradero en la persona. Cuando se produzca coherencia entre los 5 niveles diremos que hay congruencia. En terapia analizaremos el problema del paciente, veremos cual es el pensamiento social que hace que se mantenga esa conducta y cual es el pensamiento profundo que hace que se sostenga el problema. Después observaremos que emociones básicas y profundas están produciéndose, que sean coherentes con que el problema que se mantenga y a partir de ahí plantearemos los objetivos terapéuticos y buscaremos las técnicas apropiadas para acompañar al cliente a encontrar un esquema más sano para el.  Para el tratamiento de la simbiosis, será necesario intervenir en estos cinco niveles y será precisa su integración para conseguir la curación de nuestro paciente. Se utilizarán diversas técnicas de intervención y detallaré a continuación alguna de las utilizadas, siguiendo con el ejemplo de nuestro paciente MC

  1. a) Conducta:Aspecto manifiesto a nivel social que ofrece, tanto si acude a nosotros por problemas de comportamiento como si lo hace por dificultades en el pensamiento. Es el campo de la acción, lo que nuestro paciente “hace”.

MC llegó a consulta con agitación, tono elevado de voz, discurso verborreico, manifestaba grandes dificultades de relación con su familia de origen con quienes tenía continuas discusiones y peleas. Sin trabajo estable y dificultad para conseguirlo.

  1. b) Pensamiento Social:Se trata de todas las ideas y pensamientos que utilizamos para desarrollar nuestra conducta, son conocimientos más o menos conscientes a cerca de “como funcionan las cosas” que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida y que nos permiten tomar decisiones de forma automática.

El pensamiento social de M:  No tengo valía personal. Los hombres en general son más importantes que las mujeres y las mujeres acaban sometidas a ellos. El trabajo de los hombres es más importante que el trabajo de las mujeres. Los demás van a abusar de mi y tengo que defenderme. Todos me van a fallar siempre y se acabaran marchando. Las amistades no existen, siempre estamos solos. Nunca daré la talla. Yo no se hacer las cosas de otra manera y no puedo cambiarlo. Soy la loca de la familia

  1. c) Pensamiento Profundo:Toda la información, en su mayoría no consciente que la persona tiene por sus circunstancias personales de educación, lugar de nacimiento, etc. Se trata de las creencias, valores, principios, etc. Forman parte de la psicopatología del paciente reflejados en prejuicios, fantasías, mandatos, impulsores, programas de guión, posición existencial, máscaras, etc. [11]

El pensamiento profundo de MC era no sientas, no seas, no pertenezcas, no seas de tu sexo, no seas importante, no disfrutes, sus impulsores eran complace y se fuerte. Su posición existencial -/-

  1. d) Emociones básicas: De forma muy somera, podemos decir que las emociones básicas surgen del estado de “confort-disconfort” que es lo único que puede “sentir” un bebé en las primeras etapas de su desarrollo, del confort surgirá el amor y del disconfort surgirá el miedo. A partir del amor surgirán las tres emociones positivas que son la alegría, el amor horizontal (hacia los semejantes) y el poder entendido como sentirse capaz de. Del miedo surgirá la tristeza ante las pérdidas, el miedo lógico ante un peligro real y la rabia ante las agresiones.

Las emociones básicas de MC eran una tremenda rabia, muchísima tristeza y un gran miedo.

Estas emociones básicas están enfrentadas dos a dos, es decir, cada una de ellas se compensa con su opuesta y de esta manera podemos trabajarlas en terapia.

ALEGRIA              –>           TRISTEZA

PODER                 –>               RABIA

AMOR                  –>               MIEDO

  1. e) Emociones profundas:En la capa más profunda de nuestro ser nos encontramos con las emociones profundas que se han originado en relación a las vivencias primarias que recibimos de nuestras figuras parentales y que podemos resumir en:

Amor Parental: Toda la vivencia amorosa recibida por el bebé,  que es el que permite el desarrollo del niño desde el momento de su concepción,  protegido por el vínculo materno (o figura parental).

Miedo existencial: Miedo a perder el amor parental y puede ser incorporado de dos formas:

  • Miedo a la invasión: Un niño va a aceptar ser invadido para no ser abandonado.
  • Miedo al abandono: Es el miedo más profundo. Un bebé necesita a sus padres para sobrevivir, cuando siente que la relación amorosa con sus figuras parentales puede estar en peligro puede conectar con el miedo a caer en el vacío existencial.

Estas dos emociones también están enfrentadas ya que el amor siempre nos protege del miedo y cuando no hay amor lo que sentimos es miedo.

MC tenía un miedo profundo a la invasión y al abandono. Sentía miedo a volverse loca y caer en el vacío existencial.

4.1. El inicio de la terapia. Establecimiento del vínculo terapéutico

Durante las sesiones iniciales el objetivo fue el establecer un vínculo terapéutico protector, en paralelo ir analizando las 5 áreas vitales de la paciente (familia de origen, familia formada, trabajo, ocio, pareja) y como se desenvolvía en ellas. Se trataba de investigar la utilidad del comportamiento de la paciente, el averiguar la funcionalidad de su patología.

La paciente se encontraba en un estado de pasividad ante las circunstancias que ocurrían en su vida, no era capaz de tener una visión objetiva de sus circunstancias, estaba profundamente asustada y había en ella una rabia tremenda que descargaba desde una posición perseguidora sobre las personas de su entorno. Vivía en una situación de simbiosis con su marido y no era consciente en absoluto de la circunstancia.

Durante los primeros meses de terapia se fue afianzando el vínculo y se creo un espacio protector donde poder trabajar.

4.2. Análisis de los Descuentos [12]

Una vez detectadas las relaciones simbióticas que se dan en nuestros pacientes, para llevar a cabo el tratamiento es fundamental que el terapeuta identifique cómo el paciente está llevando a cabo los descuentos. Definíamos descuento como la “desvalorización de aspectos de uno mismo, de los otros o de la situación para mantener la simbiosis”. Cada vez que la persona se encuentra con un problema, en lugar de solucionarlo utilizando los recursos disponibles, entra en guión, es decir, empieza a percibir el problema mirándolo con los ojos que tenía de niño y bloqueando aspectos relevantes, lo que impide la resolución efectiva, distorsionando la realidad, minimizando o sobrevalorando algún aspecto (de si mismo, de la realidad o de los otros) relevante para la resolución del conflicto. Los descuentos  podemos analizarlos según la “matriz de descuento” elaborada por Ken Mellor y Erik Sigmund (1975)

 

El descuento más grave será en T1, como en el caso de nuestra paciente, ya que ni siquiera es consciente de la existencia del estímulo:

MC estaba descontando en T1, no era consciente de la existencia del estímulo, las personas cercanas a ella le advertían que había un grave problema en su matrimonio y ni siquiera las había escuchado. Cuando su marido se marcha de casa, llega a la consulta desbordada, no tenía ni la más mínima idea de que eso pudiera ocurrir.

Además los niveles de descuento, implican descontar todos los que se encuentran por debajo y hacia la derecha de la matriz de descuento, desde el lugar en el que se descuente.

Si MC no es consciente de que hay unos indicativos de malestar en su matrimonio, por descontado, tampoco está mirando que significa el problema o si tiene alguna herramienta para resolverlo.

Si los descuentos son los que propician la instauración y el mantenimiento de la simbiosis, la grandiosidad es el mecanismo que contribuye a la justificación de los descuentos -y por tanto de la simbiosis-, consiste en exagerar algún aspecto de la realidad (de uno mismo de los otros o de la situación) con el fin de perseverar la relación de dependencia y justificar los comportamientos pasivos o no resolutivos.

En MC había una grandiosidad hacia elementos externos de sus relaciones con su familia de origen que le impedían observar lo que estaba ocurriendo en su propio matrimonio. Tiene una gran obsesión hacia sus relaciones con su padre y con su hermano menor y supone que son la causa de todos sus problemas, de hecho viene a consulta para “despedirse de su familia de origen sin dolor”.

4.3. Simbiosis y Pasividad [13]

En los casos de simbiosis se producen conductas pasivas como respuesta a los problemas, estas conductas no solo no resuelven, sino que los perpetúan y son un intento de conseguir que los otros se “enganchen” en relaciones simbióticas de dependencia. Estas conductas pasivas son:

–  No hacer nada

–  Sobreadaptación: es decir, actuar en función de las “supuestas” necesidades o intereses de los otros, sin preguntar y sin que nos lo soliciten, en lugar de en función de nuestras propias necesidades o intereses.

–  Agitación: que se manifiesta en la realización de múltiples actividades simultáneamente, sin finalidad concreta o sin objetivos hacia la resolución del problema (incluye actividad física como agitación de piernas, tamborileo con los dedos, conductas como morderse las uñas, tocarse el pelo, fumar, comer compulsivamente…) Son acciones repetitivas con el objeto de aliviar el malestar.

–   Incapacitación o violencia: Es una forma de actuar que implica una descarga de energía agresiva hacia si mismo o hacia los demás que no está dirigida tampoco a la resolución del problema. Por ejemplo, insomnios, contracturas,  exceso de comida o bebida, incluso enfermedades psicosomáticas….

MC describe que su situación es de un gran nerviosismo, padece insomnio que trata con medicación prescrita por su médico de cabecera, grandes discusiones con amigos, personas fuera de su entorno familiar, con su marido, con su hija, si bien no los describe como sintomáticos de malas relaciones sino como algo característico propio de su forma de ser desde siempre. También fuma más de dos paquetes de tabaco y tiene una tos muy fuerte a la que no da a penas importancia. Observamos que hay múltiples elementos de “pasividad” en sus conductas habituales que le producen un fuerte malestar en su día a día.

4.4. Manifestaciones funcionales de la Simbiosis

En terapia hemos de analizar las manifestaciones funcionales de la simbiosis y como los problemas del “aquí-ahora” se relacionan con los aprendizajes del “allí-entonces”-.

Durante el proceso terapéutico se analizaron las manifestaciones funcionales de la simbiosis y su relación con los mensajes parentales recibidos por la paciente.

Mensaje parental: Las mujeres son incompetentes, solo los hombres sirven para trabajar. Sus figuras  parentales no la “enseñaron” que las mujeres pueden ser independientes, son válidas y no tienen que depender de nadie, no necesitan un hombre que las “mantenga”. “Tu como mujer dependes de mí (mensaje paterno)“ . Para conseguir el amor paterno MC debía ser “dependiente”. No se deshace la simbiosis y MC tiene su estado Adulto “contaminado” y se relacionará en su edad adulta desde el estado Niño buscando el amor de su marido a partir de la “dependencia” de un modo inconsciente.

Simbiosis “MC – marido” àNiña que no busca trabajo y espera que su marido le mantenga (Descuenta aparentemente en T5, sabe que tiene un problema, no tiene trabajo y eso provoca que la situación económica no sea como ella quisiera, si bien no encuentra habilidades para solucionarlo.) MC aparentemente está descontando su capacidad para encontrar trabajo,  pero hay un descuento anterior en T1 no es consciente del problema de relación de dependencia con su marido. Está relacionándose con su marido en el “aquí –ahora”, como tenía que hacerlo con su padre en el “allí-entonces” por razones de supervivencia,  descontando su potencial actual.

Otra de las manifestaciones funcionales de la simbiosis se produce en la utilización de juegos psicológicos como forma de mantenimiento de la misma. (Berne). Cualquier juego contiene en si mismo una relación simbiótica ya que se ha anulado algún estado del yo entre los participantes. [14] Nuestra misión como psicoterapeutas será acompañar a nuestros pacientes a analizar sus conflictos y a resolverlos a nivel emocional profundo para que el cambio en el paciente sea real y duradero.

4.5. Detección de los patrones  y expresión de las emociones

Es de suma importancia en el proceso terapéutico, que el paciente sea consciente de qué es lo que le pasa, por qué y para que le pasa. El paciente necesitará no solo “darse cuenta” de lo que le ocurre, además tendrá que ponerse en contacto con su dolor y “atreverse” a expresar sus emociones en un ambiente seguro y protector.

En MC  se advertía una rabia muy fuerte que estaba ocultando una tristeza muy profunda. Tras la marcha de su marido, las primeras sesiones fueron de acogida incondicional y de permiso para expresar la tristeza (al menos tres sesiones consistieron en el llanto acompañada, acogida y reconfortada exclusivamente), se hicieron regresiones a momentos arcaicos donde MC conectó con abusos en la familia y apareció una niña muy pequeña herida y con una gran necesidad de aceptación y amor incondicional hacia su persona.

Una vez desahogada parte de esa tristeza se trabajó con la rabia, hubo varios encuentros gestálticos con sus figuras parentales y pudo expresarles tanto su rabia como su frustración por su situación actual. En este momento MC se encontraba en medio del duelo de sus figuras parentales.

Analizando el papel de la rabia en su vida, se dio cuenta de que esa rabia tenía que ver con los intensos momentos de dolor vividos en su infancia, entendía la rabia como una forma de protección hacia el abandono sufrido también por parte de su madre. MC siempre había pensado que sus problemas venían fundamentalmente del abandono de su padre, si bien se dio cuenta de que la rabia era contra su madre. MC había asumido que “no era importante”, “no era digna”, “sus hermanos eran más importantes que ella”, “las mujeres no tenían valor”. Su madre no la había protegido del abuso familiar, y con todo ello tomó la decisión de “estar enfadada” y de “no hacer nada” ya que entonces no podía hacer otra cosa que sentir rabia y “comportarse como una loca”. MC llegó al “insight” de que esa rabia era un sentimiento que ocultaba un resentimiento y una gran sensación de abandono sentida en la relación con su madre y que lo estaba proyectando sobre sus figuras cercanas.

Llegados a este punto MC estaba en disposición de “darse cuenta” de los patrones de conducta nocivos en sus relaciones actuales. Reconoció una serie de conductas agresivas hacia su marido y hacia su hija, además de hacia otras personas más o menos significativas de su entorno, así como de que hasta ahora no se había enfrentado a sus problemas actuales porque no era plenamente consciente de ellos, encontrándose enganchada a un pasado limitador y profundamente dañino para ella. En este momento MC pasó de descontar en T1 (existencia de estímulos) a un descuento en T4 (posibilidad de solucionar los problemas), había dado un gran paso en su proceso terapéutico

4.6. Parentamiento Corrector [15]

En terapia se produce un contexto especial entre el terapeuta y el paciente, que permite el aprendizaje de nuevas formas de actuación en el adulto. El paciente entrará, de forma consciente o inconsciente, en estados del yo regresivos del Niño, considerando al terapeuta como un Padre, de esta forma es más probable que incorpore un nuevo parentamiento del terapeuta. El paciente es como un niño que se haya de nuevo “activo” para incorporar elementos del Padre, lo que hace que la situación sea propicia para un nuevo parentamiento. De esta manera el paciente curará viejas heridas y continuará con su desarrollo, reestructurándose el Padre y tomando nuevas decisiones (redecisiones). Estas redecisiones no se harán de forma cognitiva, sino que se llevarán a cabo desde las sensaciones y las emociones (desde “las tripas” del paciente).

En el caso de MC se llevaron a cabo intervenciones parentales (Berne) tales como apoyo al Niño, acompañado de reafirmación y persuasión:

En un momento posterior se hizo un trabajo de entrevista al padre (John Mc Neal) mediante el uso de dos sillas  (Perls).

 4.7. La resolución de los conflictos y autonomía en PHI. Terapia de Redecisión [16]

La Terapia de Redecisión, método de terapia creada por Bob y Mary Goulding en los años 70 parte de la base de que los pacientes pueden ponerse en contacto con el poder que teníamos de pequeños para tomar nuevas decisiones existenciales en la actualidad. Esta terapia está basada en la creación de un ambiente terapéutico en el que los pacientes  puedan redecidir formas de actuación adaptativas a la situación presente, desde un  Estado Niño del Yo.

Desde nuestro en foque relacional, la PHI se basa fundamentalmente en establecer una relación terapéutica, un vínculo sólido, estable y protector, en el que el paciente se sienta lo suficientemente seguro para atreverse y dejar de huir y enfrentarse, poco a poco, a sus conflictos más profundos, siendo los objetivos terapéuticos:

–       La curación de los conflictos más importantes que trae el paciente a terapia (tratamiento)

–       Que el paciente alcance la autonomía (crecimiento personal)

Nuestro concepto de Autonomía desde la PHI además de compartir lo dicho por los Goulding, añade técnicas corporales y todo se desarrolla dentro de un Proceso de Duelo. Se utiliza un esquema propio de 5 niveles desarrollado por José Zurita, en un contexto de Proceso de Duelo, de protección, de amor, de vinculación potente y profunda, de confianza, de respeto, honestidad, donde se producirá el proceso de Redecisión del paciente.

Considero así mismo muy importante tener en cuenta, algunos de los componentes de la Terapia de Redecisión de McNeel:

  1. a) Énfasis en el poder personal y responsabilidad

Son aspectos centrales en la idea de la Terapia de la Redecisión. El poder personal y la responsabilidad se niegan sutilmente con mucha frecuencia y es tarea del terapeuta ayudar al paciente a ser consciente de este hecho y de apropiarse de su poder.

MC se sentía víctima de los acontecimientos y circunstancias, de su familia y de las circunstancias externas, descontando su propia responsabilidad en su vida. De este modo se encontraba bloqueada sin modo de superar sus conflictos, ya que la solución estaba en los demás no en ella misma. Tras unos meses de terapia fue capa de darse cuenta de que ella era capaz de cambiar, se apoderó de su propio poder y asumió la responsabilidad de los acontecimientos.

  1. b) Separar el mito de la realidad

Será de suma importancia que ayudemos a nuestro paciente a ver como se percibía de forma errónea a si mismo. Que no es responsable de las experiencias de sus padres. Será fundamental la separación de los padres para la superación definitiva de la simbiosis. El paciente averiguará cual es el “mito” o la creencia que producía su malestar.

MC descubrió que su malestar provenía de una antigua creencia de que las mujeres no tenían valor en si mismas y necesitaban un hombre a su lado. Durante las sesiones descubrió el mito y se dio cuenta de que era una creencia de su madre que le había “traspasado” desde incluso antes de su nacimiento.

Otro aspecto importante es el descubrimiento de la “magia del Racket”[17]. Una emoción negativa mantenida durante mucho tiempo, puede confundirnos y hacernos pensar que si nos mantenemos en el malestar conseguiremos el amor del otro.

MC descubrió que había una creencia interna de que “si era lo suficientemente desgraciada y cuidaba de toda la familia conseguiría el amor de su padre” y fue consciente de que aquello era algo equivocado, que su bienestar nunca lo iba a conseguir a base de incrementar su dolor.

Con ello conseguimos separar el impasse presente de la escena antigua, ayudando al paciente a ver como todavía experimenta la realidad del mismo modo que lo hacía cuando era pequeño. Al hacer esto demostramos al paciente como su impasse presente está realmente relacionado con una escena antigua.

Cuando el marido de MC  se fue de casa, ella llegó a consulta abrumada,  manifestando que la había “abandonado”,  tras la confrontación, se dio cuenta de que quién únicamente la había abandonado había sido su padre en la infancia, y la experimentación de la realidad actual había sido exactamente igual a la vivida por el abandono de su padre, conectando así con las escenas antiguas de “abandono”.

Conectados a estos sentimientos de Racket hemos de tener en cuenta otro aspecto fundamental y es el “esperar que el otro cambie”. En ocasiones podemos estar esperando que alguien de nuestro entorne cambie como fórmula para obtener nuestro propio bienestar.

MC llegó a consulta buscando la separación de su padre “sin dolor”, manifestaba que solo con su muerte conseguiría la estabilidad personal y quería sentirse bien sin necesidad de que su padre tuviera que fallecer. MC esperaba que su padre “cambiara” y al no conseguirlo tenía la idea de que solo se sentiría bien si su padre “desapareciera”.

  1. El Duelo Terapéutico. El camino hacia la Autonomía

Para conseguir la sanación a nivel emocional profundo, será de gran ayuda utilizar el modelo de  “Duelo Terapéutico”[18]  como forma de despedida de las antiguas formas simbióticas de relación, para dar paso a nuevas relaciones desde la autonomía personal.

Como terapeutas ayudaremos a nuestros pacientes a descubrir y contactar con sus emociones, de modo que sean capaces de reconocer su frustración por como han sido tratados y expresar su sentimiento de rabia, en un entorno protegido sin hacerse daño ni a ellos, ni a nada ni a nadie, como elemento determinante en el proceso de sanación. El paciente se enfrentará en la mayor parte de los procesos terapéuticos al miedo a la pérdida de la relación de la que se despide, que le conectará con un miedo existencial profundo y será de vital importancia el vínculo terapéutico para poder afrontarlo. Ayudaremos también a afrontar la tristeza de la pérdida, facilitando que puedan llorarla acompañados y validados en su sentimiento. Una vez que el paciente haya saldado “las cuentas pendientes” de la relación (desahogando su rabia y  llorando su tristeza), habremos de acompañarle en la fase de aceptación emocional, llegando al perdón hacia el objeto de dolor. Con el perdón el paciente renunciará a todo el impacto de la agresión sufrida  y eliminará todas las emociones dañinas, despidiéndose para siempre de la situación dolorosa. Solo en este momento podrán sanarse las heridas y se producirá una apertura a nuevas formas de relación (nuevos apegos) y nuevos vínculos abandonando las relaciones simbióticas y facilitando el inicio de nuevas relaciones sanas de autonomía personal en interdependencia con los otros.

  1. Conclusiones

En este trabajo he querido analizar el papel de la simbiosis en las relaciones humanas, cómo una simbiosis insana dificulta la comunicación entre las personas, produciendo conflictos que incrementan la sensación de malestar  y destacar, cómo una simbiosis sana entre el terapeuta y el paciente contribuirá a que éste emprenda el camino hacia la autonomía.

Nuestro paciente ha de ser consciente de que se produce simbiosis cuando dos o más individuos se comportan como si fueran una sola persona, anulando alguno de sus estados del yo que complementarán con el estado del yo del otro, y que  en lugar de utilizar todos los recursos disponibles para solventar un conflicto, entran en Guión, lo que significa que empiezan a percibir lo que les ocurre ajustándose a las decisiones que tomaron cuando eran niños, incrementándose de este modo, los conflictos en el “aquí – ahora”.  Será fundamental que descubra como cada una de las partes necesita de la otra parte y además como descuenta parte de la habilidad personal para mantenerse en la relación.

Durante la terapia el paciente irá descubriendo cuales son sus descuentos, es decir, que aspecto de la realidad o de él mismo minimiza o sobrevalora, exagerando la circunstancia, de forma que la conducta de “dependencia” hacia el otro se siga manteniendo mediante la justificación de sus comportamientos pasivos o no resolutivos.

En el proceso terapéutico el paciente aprenderá a identificar los estados del yo que tiende a excluir en sus relaciones cuando se siente sometido a situaciones de estrés y será capaz de utilizarlos todos ellos con el control adulto de los mismos, o bien darse cuenta de que en algunos momentos es su estado Niño o Padre quien por alguna razón están tomando el control y podrá de este modo volver a retomar las riendas el Adulto.  La labor del terapeuta consistirá en guiar al paciente para que sea él mismo quien descubra como se producen las relaciones que confirman su Guión y acompañarle en el proceso de caminar hacia el abandono del mismo,  alcanzando así la Autonomía

Será fundamental que el paciente consiga expresar sus emociones, para ello habrá de darse un contexto especial de empatía y confianza entre el paciente y el terapeuta. El terapeuta utilizará su Estado Padre, con el control de su Adulto, generándose entre ambos una auténtica relación simbiótica sana, dirigida por el terapeuta, hacia la autonomía del paciente. Sabremos que es sana porque no implicará descuentos y tendrá una finalidad terapéutica. En este contexto sanador entre el terapeuta y el paciente, se podrá producir el aprendizaje de nuevas formas de actuación en el adulto del paciente. Será en esta relación especial de cercanía, acogimiento y confianza donde el paciente podrá incorporar nuevas formas de actuación en el adulto mediante redecisión, desde el Estado del Yo Niño del paciente.

Quiero añadir que a lo largo del proceso, el paciente llevará a cabo un “Duelo Terapéutico” como forma de despedida de las antiguas formas simbióticas de relación, para dar paso a nuevas relaciones desde la autonomía personal.

Para que todo esto sea posible será de vital importancia que el terapeuta en todo momento, observe sus propias reacciones ante las acciones y demandas del paciente (contratransferencia)  para no caer en una relación simbiótica insana de dependencia o estados del yo excluidos en el terapeuta.

  1. Bibliografía

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  • Erskine. R. Mourssund, J.P. Trautmann, R.L. Mas Allá de la Empatía. Ed. Desclée Brouwer 2012
  • Gimeno-Bayón, A. Rosal, R.. Psicoterapia integradora humanista. Manual para el tratamiento de 33 problemas psicosensoriales, cognitivos y emocionales. Ed. Desclée Brouwer. 2001
  • Martorell, J.L. El guión de vida. Ed. Desclée Brouwer. 2000
  • Stewart, I. Joines, V. AT Hoy.  Ed CCS 2007
  • Zurita, J. Chias, M. El Duelo Terapéutico. Ed. Galene 2009
  • Revista de Análisis Transaccional  y Psicología Humanista (Boletín Informativo de AESPAT) http://www.aespat.com/Revista/Revista%20ATyPH%20n%BA%2015%20web.pdf

[1] I. Stewart. V. Joines. AT Hoy.  Ed CCS 2007

[2]Stewart, I.  Joines, V. AT Hoy. Ed. CCS 2007

[3]Instituto Galene. Apuntes Master PHI. Módulo 3. Análisis Transaccional II

[4]Instituto Galene. Apuntes del Master PHI. Modulo 5. Teoría del apego y desarrollo evolutivo.

[5]Woollams, S. y Huige, K. “Normal dependency and simbiosis”. Revista de Análisis Transaccional  y Psicología Humanista.

[6]Instituto Galene.  Apuntes Master PHI. Modulo 08. Los 5 niveles de intervención.

[7]Instituto Galene. Apuntes del Master PHI. Modulo 16 Transferencia y Contratransferencia

[8]Artículo “Apoyo y Confrontación”  Olive V. Instituto Galene. Apuntes del Master PHI. Modulo 13. Gestalt IV. Encuadre Gestáltico

[9]Instituto Galene. Apuntes del Master PHI. Módulo 8. Los 5 niveles de intervención. Relación Terapéutica y Técnicas Básicas.

[10]“Emociones en la Psicoterapia Humanista Integrativa. Nº131 Revista Bonding. Junio 2006

[11]Instituto Galene. Apuntes del Master PHI. Módulo 17 Psicopatología y Psicodiagnóstico General.

[12]Instituto Galene. Apuntes del Master PHI.  Modulo 3. Análisis Transaccional II

[13]Instituto Galene. Apuntes Master PHI. Modulo 3. Análisis Transaccional II

[14]Instituto Galene. Apuntes Master PHI. Módulo 11. Juegos Psicológicos y Estrategia Transaccional.

[15]Instituto Galene. Apuntes Master PHI. Mod. 14 Parentamiento y Reparentamiento

[16]Instituto Galene. Apuntes del  Master PHI. Módulo 15 Terapia de la Redecisión

[17]Racket: Sentimiento Parásito. Sentimiento que se sobrepone, sustituyendo una emoción prohibida en la infancia

[18]El duelo terapéutico. José Zurita y Macarena Chias  2009. Ed, Galene

 

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