Secuencias del miniguión

01/06/2005

ESCALONES DE SUPERVIVENCIA

Para sobrevivir muchas personas ponen en marcha SECUENCIAS repetitivas de comportamiento.

En cada etapa de dichas secuencias sienten sentimientos y emociones características.

La mayoría de nosotros entramos en esas secuencias varias veces por día. Según las personas y las circunstancias la secuencia completa pude durar desde unos minutos a varios meses o incluso años. De todas maneras se repite indefinidamente.

Nos enganchamos en esa secuencia pero solo raras veces tenemos conciencia de ello.

Este modo de existencia nos permite sobrevivir pero a costa de perder nuestra autonomía y de autolimitar el desarrollo de nuestro potencial humano. Nuestras opciones de vida se limitan. Nuestros lazos positivos con los otros disminuyen y nuestra energía disminuye.

Escalones de supervivencia

2005-06-01

SENTIMIENTOS

En el Nº1 el sentimiento es positivo pero inestable.

En el Nº2 nos sentimos limitados, pero contamos con la ayuda de los otros.

En el Nº3 nos sentimos imbuidos de LA RAZON: los otros nos han faltado de alguna forma y nosotros les lanzamos la responsabilidad por todos los medios.

En el Nº4, en el fondo, tomamos contacto con la desesperanza, la soledad existencial, el abandono; hemos perdido toda esperanza en nosotros mismos y en los demás.

COMPORTAMIENTOS

A veces nos paramos en cada estadio para poner en práctica toda una gama de comportamientos , otras veces no hacemos más que un breve alto en cada etapa y nos disponemos a continuar nuestra marcha.

Otras veces los peldaños parecen fundirse entre ellos y la escalera no es más que un plano inclinado por el que nos deslizamos hasta el fondo sin darnos cuenta de los escalones intermedios.

PENSAMIENTOS O POSICIONES

En el Nº1 YO ESTOY BIEN…/TU ESTAS BIEN…EN TANTO QUE…

En el Nº2 YO ESTOY MAL / TU ESTAS BIEN.

En el Nº3 YO ESTOY BIEN / TU ESTAS MAL.

En el Nº4 YO ESTOY MAL / TU ESTAS MAL.

ESCALON 1: LA ENTRADA EN LA SECUENCIA DE SUPERVIVENCIA (IMPULSORES)

En este primer escalón, LA ENTRADA de la secuencia, es como si se nos ofreciera una elección: Dirigirnos hacia abajo según las modalidades dictadas por nuestro programa interno (guión). Inventar, actuar con autonomía y evitar el descenso.

SENTIMIENTOS

En este nivel nos sentimos bien de cara a nosotros y de cara a los otros. Nuestra energía pasa sin cesar de uno a otro de los procesos siguientes, y nos dejamos llevar por la idea de que, SI NOS MANTENEMOS BASTANTE TIEMPO EN ESTE EQUILIBRIO INESTABLE, NO CAEREMOS AL FONDO NUNCA JAMAS.

PROCESOS

Los procesos de supervivencia en este primer escalón son cinco:

COMPLÁCEME

DATE PRISA

SE PERFECTO

INTÉNTALO

SE FUERTE

Cada uno comporta dos caras:

Lo que el programa exige de nosotros mismos.

Lo que espera de los otros.

Su origen es igualmente doble:

Nuestros padres nos han dicho que hacer.

Nos han dado ejemplo con su comportamiento y sus propios sentimientos.

COMPLACE

Para sobrevivir, la mayor parte de nosotros hemos aprendido a complacer a los otros y a desear que nos hagan lo mismo. Hemos aprendido a comportarnos así para obtener su aprobación; eso nos confirma y nos conforta en nuestra existencia. Es por eso por lo que decimos SI cuando pensamos NO, por lo que nos ponemos una máscara de dulzura y de sonrisas inauténticas. En revancha esperamos de los otros que, por su parte, nos complazcan.

En tanto que este intercambio se mantiene en ambos sentidos nos sentimos valiosos, amables, deseados y a ellos los consideramos lo mismo y nuestros lazos con ellos son positivos. Pero esos lazos son inestables. Además consumen nuestra energía.

DATE PRISA

Si nuestro programa consiste en darnos prisa toda nuestra vida, no es cuestión de pararnos para conocer, para desear, para tocar lo que es dulce y para escuchar la calma. Hablamos-rápidamente-y-nos-atropellamos-sin-cesar. Terminamos las frases de los otros, les adelantamos las palabras cuando no se expresan bastante de prisa. Nos lanzamos a través de la vida . Los otros no tienen más que seguirnos: no nos gusta que su tempo sea diferente. si no se dan prisa nos agitamos. ¡Eso es lo que pasa aquí! Estamos convencidos de que lo hacen expresamente, solo por contrariarnos. Nuestra energía se desperdicia y estamos continuamente frustrados.

SE PERFECTO

Perfecto = sin defectos.

Las personas programadas según este proceso de supervivencia luchan sin cesar por llegar a la perfección. Además tienen la misma exigencia hacia los otros. A nuestro juicio los otros se comportan de manera imperfecta, y así nosotros estamos enojados, irritados, hipercríticos. Caemos en el síndrome de «Mas me vale hacerlo yo mismo». Nuestra tendencia a la perfección resulta una contrariedad. En consecuencia estamos llenos de culpabilidad al menor error, e intentamos conducir a los otros a sentirse culpables de las «imperfecciones» de su comportamiento.

INTÉNTALO

Muchos de nosotros hemos aprendido que , en tanto que lo hayamos intentado, que hayamos hecho el esfuerzo, estamos dispensados de triunfar, de conseguirlo. Ante el fracaso, hemos dicho muchas veces: «Al menos, lo he intentado». Esta frase reconoce que nos hemos hundido. Invitamos a los otros a seguirnos en esta vía. Este programa nos es doblemente útil: Nuestra obediencia al precepto de «Esfuérzate» ha complacido a nuestros padres, que no nos han rechazado por nuestro fracaso. A pesar de eso, el sentimiento de nuestro valor ha persistido puesto que «al menos, lo hemos intentado».

SE FUERTE

Quien se ha adaptado según este modo de sobrevivir se ha cortado la mayor parte de sus sentimientos. Antes parecer intrépido, que reconocer nuestro miedo. Antes parecer fuertes, que admitir nuestro dolor. Es raro que nos permitamos dejar que nuestros sentimientos aparezcan y que aceptemos a los que se dejan llevar por ellos. Los otros deben ser «fuertes» como nosotros. Como para los otros procesos de supervivencia , esperamos que nos complazcan comportándose como nosotros.

ESCALON 2: LA PROHIBICION (LOS MANDATOS)

Los comportamientos y los sentimientos de este segundo escalón son más viejos que los del escalón 1. Resultan de mensajes parentales de prohibición, que nos son mostrados de muy diversas maneras:

Verbales y no verbales.

Sutiles y patentes.

Calmadas y explosivas.

Hemos vivido, oído, visto, sentido, y sobre la base de todo eso hemos DECIDIDO nuestro acuerdo con los mandatos que han imprimado nuestra vida:

2005-06-02

En este nivel nos hacemos reproches, nos sentimos incapaces, sin valor, despreciables, culpables, y de una manera u otra, auto-disminuidos.

Algunas personas se paran un tiempo en este nivel antes de volver a la entrada o de proseguir más abajo. Otras van más de prisa: para evitar el dolor de nuestros límites se van rápidamente al nivel 3, donde rechazan sobre los otros la responsabilidad de lo que «no ha funcionado».

ESCALON 3: LA PROYECCION.

Muy pronto en la vida, antes de que aprendamos a asumir la responsabilidad de nuestros actos, hacemos reproches a los otros y proyectamos sobre ellos nuestros sentimientos. Algunas personas experimentan un alivio inestable en proyectar su responsabilidad y en colocar a los otros sus sentimientos dolorosos. Otros, por el contrario, tienen horror de mostrar abiertamente la rabia, los reproches, las proyecciones. En compensación lo hacen de un modo interno y expresan su rabia de manera encubierta. De la forma que sea, no podemos permanecer indefinidamente de esta forma: más tarde o más temprano, nos damos cuenta de que los otros se apartan de nosotros, y caemos en el fondo, o bien subimos hasta el escalón 1, donde experimentamos «buenos» sentimientos en relación con nosotros mismos y con los otros.

ESCALON 4: EL FONDO DE LOS SENTIMIENTOS ARCAICOS.

En el fondo nos esperan los sentimientos arcaicos de la primera infancia. No los elegimos: resultan de nuestro pasado y forman parte de nuestro ser. En este nivel, nuestra posición refleja el dolor de abandonar el seno materno. Entonces nuestra existencia dependía del cordón umbilical. En el nacimiento luchamos simultáneamente por separarnos y por mantener la unión. Si nuestras necesidades no son satisfechas, el dolor de la separación se manifiesta inmediatamente por medio de sentimientos dolorosos, más o menos intensos según la frecuencia y la fuerza de los refuerzos que esos sentimientos hayan recibido..

En este escalón 4, volvemos a esta posición existencial arcaica. Nos sentimos desamparados, abandonados, no amados, no deseados, sin valor. Expresamos nuestro dolor de estar en este mundo por la depresión, la desesperación, o por los estallidos de violencia hacia nosotros y hacia los otros.

En los casos extremos entramos momentáneamente en la depresión profunda o en la locura. Nuestra desesperación puede desembocar en el suicidio, nuestra rabia en el homicidio, o al menos en tentativas en ese sentido.

Volvemos a decir aquí que esos comportamientos de supervivencia nos han sido útiles a lo largo de nuestra existencia. Sin ellos no habríamos podido sobrevivir. Son por tanto herramientas valiosas y creativas, y necesitamos considerarlas como tales. Si recurrimos a ellas es que no teníamos conciencia de ninguna otra posibilidad. Por lo tanto, nuestro modelo del comportamiento humano es un modelo de salud y no un modelo centrado sobre lo patológico. Estamos atentos a los puntos fuertes de las personas, a su maravillosa capacidad de adaptación, a su coraje y su ingenio para hacer frente a las situaciones difíciles, en una palabra a todos los medios que ponen en marcha para sobrevivir. Pero estamos también abiertos a sus grandes virtualidades de vida.

Nuestra perspectiva es de añadir a sus puntos fuertes nuevas posibilidades de reacción libremente escogidas para su existencia en el mundo. De esta manera su sentido de autonomía se hace más profundo. Desde esta perspectiva les proponemos los escalones de vida.

ESCALONES DE VIDA

Los escalones de vida representan un camino donde la conciencia de vida se amplía. De nacimiento TENEMOS DERECHO DE VIVIR Y DE AMAR. Los escalones de vida nos permiten realizarlos en toda su plenitud.

VIVIR NO ES SOBREVIVIR. Es asumir este derecho como nuestro y aceptarlo en cada ser humano. Es también estar presente aquí y ahora, sin deber recurrir a las máscaras de nuestra infancia.

Nuestros comportamientos y nuestros sentimientos no son más los de una marioneta de la que el pasado tira de los hilos. En los escalones de vida añadimos al proceso el ingrediente del que brota la autonomía: EL PERMISO de pensar, de sentir, y de actuar presente en lo más profundo de nuestra esencia.

Los cuatro escalones de vida se elevan a partir del suelo, al mismo nivel que el mas alto de los escalones de supervivencia.

Cada escalón de vida constituye un antídoto al grado de supervivencia correspondiente. Son, en este orden, el mensaje permisivo, el mensaje reforzante, la afirmación, el júbilo existencial.

Escalones de vida.

2005-06-03

ESCALON 1: EL MENSAJE PERMISIVO

Estamos al nivel del suelo. Si optamos por el proceso ascendente las puertas de entrada serán los mensajes permisivos. A partir de ellas podremos subir los escalones con un sentimiento de potencia, de satisfacción y de alegría, y saborear el enriquecimiento vital que ello nos proporciona.

El paso por el primer escalón de vida es una etapa apasionante marcada esencialmente por el descubrimiento de nuevas opciones. Los mensajes de vida nutritivos que necesitamos corresponden a los cinco procesos de supervivencia. Estos mensajes comienzan por «ESTA BIEN QUE…» .

Para liberarnos del COMPLACE estos son algunos mensajes eficaces:

ESTA BIEN …

– Que me complazca a mí mismo.

– Que me respete y respete a los demás.

– Que los otros se complazcan a sí mismos.

– Complacerse mutuamente.

Estos mensajes devuelven la atención de las personas hacia las necesidades propias.

Entonces cesamos de buscar compulsivamente complacer a todos y/o sentirnos en el deber de hacerlo. Esto permite respetar las voluntades y los deseos de los otros…. y complacerlos cuando lo deseemos.

En general, todo comportamiento de supervivencia se siente de manera penosa por el entorno, sin hablar de los juegos que pueden dar lugar y la angustia que de ello resulta. Por el contrario un comportamiento de Permiso se rebela como agradable tanto para la persona como para los otros, ya que es natural, espontáneo y eficaz. Lo que ocurre generalmente es que quien se libera del «complace» agrada mucho más a todos.

Cuando ponemos en práctica el mensaje «está bien querer lo que yo quiero» entramos mejor en contacto con lo que queremos. La mayoría del tiempo que pasamos en este nivel nos sirve para discernirlo, para determinarlo y, de una manera general, para mejorar la conciencia de las necesidades y de nuestras elecciones. Entonces podemos pasar a «está bien pedir lo que deseo». Podemos ejercitarnos en pedir hasta que lo hagamos espontáneamente. Al mismo tiempo aprendemos a tomar en consideración las demandas de los otros sin remitirnos a «complacer». Aprendiendo a decir NO, o a negociar, en el respeto del derecho de cada uno de asumir la responsabilidad de su vida, concluimos que: «está bien permitir a los otros ser como quieran».

Para liberarnos del DATE PRISA:

Este proceso de supervivencia pone a la persona fuera del presente: tiende sin cesar a estar en otra parte.

El mensaje permisivo correspondiente es: «está bien saber que tengo todo el tiempo que me haga falta para hacer lo que quiero».

A menudo, estas personas se ponen nerviosas con los otros que no se dan prisa. Podemos deliberadamente imponernos ralentizar nuestro ritmo. Constatamos entonces que, efectivamente, tenemos todo el tiempo para realizar por entero todas nuestras tareas cotidianas. nos ponemos de esta manera a vivir, como decimos, con un tempo lento: entonces cada momento puede ser saboreado y apreciado, las tareas exigen menos esfuerzos y queda tiempo para jugar, relajarse y hacer lo que se desea.

Para liberarnos del SE PERFECTO:

La perfección sobrepasa las posibilidades humanas. Aquí los antídotos son numerosos. Podemos elegir los que convengan:

ESTA BIEN…

– Cometer un error.

– Fallar.

– Realizar una tarea sólo en parte.

– Mancharse.

– Tener la culpa.

– Seguir adelante y experimentar.

– Jugar por placer.

– Detenerte y disfrutar con lo que haces.

– No estás obligado a hacerlo correctamente.

– No tienes por qué ser el primero o el mejor.

– Un trabajo correcto es suficiente: ¡Bravo!.

Los otros, por su parte, también tienen derecho al error y a la imperfección. La convicción compulsiva de que los otros deben ser perfectos, no puede conducirnos más que a decepciones. Por lo tanto un mensaje permisivo importante es: «está bien ser humano, está bien para los otros serlo también».

Para liberarnos del ESFUERZATE:

En lugar de sentirnos empujados a hacer esfuerzos compulsivos y sin resultados, podemos aprender que «está bien acabar». Para cumplir una tarea renunciamos a «intentarlo».

Otros mensajes permisivos son:

ESTA BIEN…

– Terminar.

– Hacer las cosas.

– Realizar un trabajo fácilmente.

A menudo, nuestras expectativas respecto a los otros reflejan nuestras exigencias respecto a nosotros mismos: la persona que se esfuerza espera a la vez que todos le acompañen. Si ellos rehusan hacerlo, ella desciende por los escalones de la supervivencia. Nosotros podemos decirnos lo contrario: «está bien respetar las capacidades de los otros, reconocer que pueden realizar cualquier cosa a su manera y en el momento que les convenga», y añadimos: «te amo como tu eres».

Hacer esfuerzos, e invitar a los otros a hacerlos, impide todo placer: «es importante parar; está bien disfrutar (incluso de la tarea más banal y más enojosa).

Para liberarnos del SE FUERTE:

¡Qué maravilloso relajamiento cuando decidimos abandonar este proceso!. Esta decisión nos abre a nuestros sentimientos y a los de los otros.

ESTA BIEN…

– Pedir ayuda.

– Estar abierto.

– Estar próximo a los otros.

– Sentir y expresar sentimientos

– Para todos, tener necesidad los unos de los otros.

– Que de vez en cuando alguien cuide de ti.

– Reír, llorar, gritar, expresar la rabia, el miedo, la tristeza, la alegría.

– Reconocer que los sentimientos son parte del ser humano y de su existencia.

Para cada mensaje impulsor, proponemos un mensaje permisivo.

ESCALON 2: EL MENSAJE REFORZANTE

Los padres no solo emiten mensajes negativos. Es difícil imaginar un padre cuya influencia sea solo negativa, o incluso una situación que no transmita centenares de mensajes favorables. En general los padres proporcionan una mezcla de opciones de todas las clases. Los niños toman como referencia aquellas que corresponden a sus necesidades y a sus deseos. El mérito o el reproche les corresponde enteramente.

Podemos estar atentos a los mensajes positivos que hemos recibido, escucharlos, tener en cuenta las opciones positivas e integrarlas en nuestros hábitos de pensamiento. Cada persona podemos encontrar desde nuestra primera infancia mensajes positivos transmitidos por la palabra, por la acción, por la actitud o por el sentimiento.

SIN ALGUNOS MENSAJES POSITIVOS NO HABRIAMOS PODIDO SOBREVIVIR.

Podemos ayudarnos a buscarlos en el pasado.

A cada prohibición podemos oponer un mensaje reforzante del tipo «ADELANTE».

«No pienses»—-> «Piensa»

«No existas»—-> «Existe»

«No sientas»—-> «Siente»

Este segundo escalón es una etapa de conciencia y aceptación de si mismo.

Nos damos más cuenta de nuestras fuerzas y de nuestras limitaciones. Es un tiempo de anticipación.

ESCALON 3: LA AFIRMACION.

El tercer escalón de supervivencia está lleno del dolor inherente a las rabias no resueltas.

En este escalón de vida, podemos animarnos a ir hacia adelante con la vida, a aceptar los límites ajenos, a abandonar la rabia, los resentimientos, la crispación sobre nuestros derechos, para afirmar que ESTAMOS BIEN y que los otros ESTAN BIEN. Podemos proponernos tareas donde podamos expresar la rabia en una estructura que ofrezca la Protección y la seguridad indispensables. Podemos decirnos que la rabia no es destructora, a condición de que se exprese sin violencia física. Podemos darnos un Permiso más grande: Cualquiera que sean mis sentimientos, ESTA BIEN SENTIRLOS Y EXPRESARLOS de manera apropiada.

Esta es una etapa de espontaneidad. Inventamos nuevas maneras de entrar en relación con lo que, anteriormente considerábamos con hostilidad. Haciendo eso, nuestra cólera da paso a sentimientos nuevos.

ESCALON 4: EL JUBILO EXISTENCIAL.

¿Qué hay en lo alto de la escalera de vida? El entusiasmo, la admiración, la excitación, la alegría, y muchos otros sentimientos agradables. ¡Qué contraste con la desesperanza del último escalón de supervivencia! Estamos en la cima. Nos amamos y amamos a los otros.

Esta etapa es fundamentalmente un tiempo de calma y de quietud. En el escalón 1, hemos revisado las opciones que se nos ofrecen; a continuación, hemos aprovechado en profundidad nuestras capacidades y nuestros límites, y nos hemos perdonado; después nos hemos puesto a percibir a los otros a través de nuestra espontaneidad, y les hemos perdonado también. Ahora, todo este camino desemboca en nuevas opciones de vida. Es el tiempo de la aceptación de la vida con sus placeres y sus dolores, de aceptar también los límites de la propia vida, de aceptar la muerte y su dolor.

Sin la ascensión a este jubileo existencial, no hay salud psíquica estable. Esta es nuestra convicción. La vida está hecha para ser vivida y para disfrutarla.

Llegados a este punto podemos dejar de debatirnos en el tratamiento terapéutico. Podemos perdonar las faltas de los otros, y adoptar un «tempo lento», donde hay mucho tiempo para la acción, el placer, la vida en el sentido profundo.

A veces podemos dejarnos el reloj en casa y relajarnos confiando en llegar a tiempo a las citas.

Recordamos las buenas decisiones tomadas, y nos felicitamos:

¡Somos guay! Aprendemos a pedir lo que deseamos y a prever una eventual respuesta negativa.

El mensaje afirmativo más importante es sin duda: «TODOS SOMOS VALIOSOS, CADA UNO ES PRECIOSO Y UNICO». Nuestra afirmación como persona se traduce en la puesta en práctica de lo que hemos adquirido, así como en un cambio de actitud hacia la convicción de que «YO ESTOY BIEN». Así es como podemos dejar de debatirnos, de limitarnos a sobrevivir, para vivir y comportarnos en la alegría del miniguión OK, y subir los escalones de vida para el resto de la existencia.

H. Capers, L. Goodman

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