Resolviendo el conflicto intrapsiquico: psicoterapia de los estados del yo (Parte 3)

01/01/2004

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Cuando Rebeca establece una hipótesis posible sobre lo que no dice, “No la mires como a un objeto sexual” y luego continua con “…Algo está sucediendo entre Jason y Ana que realmente te confunde.” Debra vuelve a: “La odio”; ella se cierra emocional y físicamente. Rebeca anima a Debra a contar su historia y Debra responde “No se la historia.” ¿Está Debra negando lo que ocurrió? ¿Tiene tanto miedo de Jason que no puede expresar lo que sabe? ¿O es que la hipótesis del terapeuta va en una dirección que no es consistente con la experiencia de Debra? El terapeuta debe valorar rápidamente todas estas cuestiones antes de realizar la siguiente intervención. La respuesta de Rebeca a cada una de estas cuestiones sobre el comportamiento y el proceso interno de Debra determinara como va a responder Rebeca. Cuando Debra continua evitando enfrentase a Jason, Rebeca establece la comunicación entre Debra y ella con “¿Me vas a hablar directamente?” Para Debra las transacciones con Rebeca pueden ser más fáciles de manejar que hablar con Jason y pueden clarificar la dirección de esta terapia. Pero incluso esta comunicación es demasiado difícil para Debra por lo que vuelve a culpar a Ana.

Debra: (pausa) No se. (pausa) Simplemente no puedo decir nada (pausa) Pero lo se.

Rebeca: ¿Qué sabes?

Debra: Es familiar, pero no puedo pensar. Solo que cuando le veo con ella el sentimiento es muy familiar.

Rebeca: (pausa) De acuerdo., entonces vamos a hablar tu y yo sobre lo que realmente puede ser más importante. ¿Qué ocurría entre tu y Ana? (pausa) Dijiste, “La odio.” ¿Puedes hablarme de eso? (larga pausa) ¿Estas conmigo, Debra?

Debra: Intento conseguirlo.

Rebeca: Bien, tendré paciencia. (silencio) pero, estás sintiendo algo, Debra. (su cabeza y hombros están hundidos) ¿Es cierto?, ¿puedes decírmerlo?

Debra: Es ella; lo está haciendo. Eso es lo que me es familiar.

Rebeca: “¿Es ella?” “¿Ella lo está haciendo?”¿Qué está haciendo, Debra? (silencio) ¿Estás hablando de Ana?

Debra: Si, Ana.

Rebeca: ¿Qué está haciendo Ana?

Debra: Es por su culpa.

Rebeca: ¿De qué tiene la culpa?

Debra: Todo es por su culpa. Es mala.

Rebeca: ¡Qué es lo que hace que Ana sea mala”? ¿ Qué hace que esta «mal»?

Debra: Es una chica.

Rebeca: Porque es una chica. ¿Tiene la culpa porque es una chica?

Debra: Es mala – porque es mujer.

Rebecca: ¿Eres mala por ser mujer?

Debra: Um-hm.

Rebeca: ¿Y yo?

Debra: (pausa) No lo sé.

Rebeca: Cuéntame algo más en relación a que tú y Ana sois malas o tenéis la culpa por ser mujeres. (silencio) ¿Estás pensando en eso? (silencio) Debra, es eso lo que terminas creyendo cuando no te atreves a pensar sobre como Jason os trataba a ti y a Ana? – es tu culpa y la de Ana solo porque nacisteis chicas? Me pregunto si tapa algo más.

Antes Rebeca proporcionó una oportunidad para explorar la hipótesis de que la reacción emocional de Debra se relacionaba con la posibilidad de que Jason tuviera fantasías sexuales con Ana. Esta exploración se interrumpe cuando Debra “se queda en blanco.” ¿Es una resistencia? ¿La hipótesis es errónea o aun peor, prematura? O es, en este momento, más significativa para el bienestar de Ana la relación entre Debra y Ana? Aquí, de nuevo, Rebeca está llevando a cabo una evaluación terapéutica en cuanto a la dirección de sus siguientes intervenciones. Los terapeutas experimentados están constantemente observando el comportamiento del cliente y seleccionando diversas hipótesis. No es tan importante que el terapeuta siempre tenga las hipótesis correctas ya que lo esencial es que el cliente sea activo confirmando o no lo que el terapeuta imagine que está pasando en el interior del cliente.

Dado que, a fin de cuentas, la terapia es por Ana y el contrato principal en esta terapia se encamina a la resolución del conflicto intrapsíquico entre los estados Niño del yo de Ana y su estado Padre (Debra) del yo, Rebeca, entonces cambia el enfoque: “hablemos de lo que realmente es más importante. Qué ocurrió entre tu y Ana?”

En ese momento, el terapeuta le pide a Debra que explore que función psicológica tienen sus creencias de que las mujeres son malas o tienen la culpa: “… es eso lo que terminas creyendo cuando tu no te a atreves a pensar como Jason os trataba a ti y a Ana?” Estas creencias pueden tener como función distraer de los sentimientos y no conocer las experiencias traumáticas. En una terapia en profundidad del estado Padre del yo, es esencial hacer que el otro internalizado pueda desenmarañar su propia historia – la historia de cómo se formaron las creencias argumentales de los padres, cómo se mantuvieron y reforzaron durante la infancia del cliente, y, lo que es más importante, cómo pueden haber sido introyectadas y/o adoptadas por el niño.

Las creencias argumentales y el proceso defensivo de Debra han formado parte del argumento de vida de Ana. Para que Ana consiga los máximos beneficios de este trabajo el terapeuta debe centrarse en ayudar a Debra a conocer sus defensas y sus sentimientos y necesidades subyacentes. Tras unas cuantas transacciones, Rebeca cristaliza la sesión terapéutica resumiendo el efecto que las creencias argumentales de Debra han causado en ella y lo que es más importante en Ana. Sin embargo, esto no es suficiente, sale a la luz otra confrontación – una confrontación que a la vez respeta y valora el valor como humanas de Debra y Ana, y también pone en duda las creencias argumentales que la madre ha pasado a la hija.

Debra: Mi mente está … me da vueltas, y duele.

Rebeca: Realmente has trabajado muy duro aquí, lo sé … puedes culparla y puedes culparte. Quizás en lugar de …

Debra: ¿Culpar a otro?

Rebeca: ¿Te parece posible?

Debra: Es posible.

Rebeca: Bueno, Me gustaría decirte algo.

Debra: (asiente)

Rebeca: El efecto que esto ha causado en ti y en ella es exactamente igual que lo que dijiste muy al principio. Como: no puedes hacer nada; no puedes hacer nada bien; Tienes la culpa porque eres mujer; No vales la pena; Tu no importas. (pausa) ¿Tengo razón, sigo en la dirección correcta?

Debra: Ella quiere algo de mi y yo no quiero dárselo.

Rebeca: ¿Por qué, Debra? ¿Qué quiere y por qué no quieres dárselo? (silencio) ¿Qué quiere?

Debra: Quería que la cuidara, y yo no quiero.

Rebeca: Umm. (silencio) Debra, ¿Qué necesita de ti Ana?

Debra: (suspira) Quiere que la quiera. No sé como.

Rebeca: Te creo. Realmente te creo. Si tienes tan mala opinión de ti misma, y especialmente solo, por ser una mujer, como vas a poder amar a una pequeña que es también una mujer? Y en esencia, que para ti es especial. (pausa) ¿Estoy en lo correcto?

Debra: No entendí lo último.

Rebeca: Dile que es buena y que para ti es especial.

Debra: Porque se que es nada.

Rebeca: Bueno, yo no estoy de acuerdo, no pienso que sea nada. Y tampoco pienso que tu lo seas. Pero pienso que tienes unas ideas muy confusas en relación a ser mujer, y lo que eso significa para tu propio valor, para tu relación con los hombres, y para tu papel en la vida. No supiste que hacer con una niña, excepto imponerle todos aquellos sentimientos que tenías sobre ti misma.

Debra: No sabía lo que hacer con nadie.

Rebecca: Si. (pausa) en lo más profundo de tu corazón, ¿piensas que ella es nada?

Debra: (de mala gana dice “no” con la cabeza) Todo esta confuso. (pausa) Creció y me ayudó.

Rebeca: Si. Entonces conseguiste algo de lo que necesitabas.

Debra: Um-hm. Si.

Rebeca: Por qué esperaste tanto.

Debra: Um-hm. (llorando, pausa)

Rebeca: Si.

Debra: Ella me ayudó.

Rebecca: Um-hm. Eso fue realmente amable por su parte (pausa) te voy a decir algo, eso le dejó algunos agujeros importantes. Ella realmente necesitaba ser especial para ti y que la quisieras desde el día que nació, en lugar de hacer eso le pasaste tu historia sobre el poco valor de las mujeres y tus creencias “No tendré lo que quiero,” “Soy nada,” y tu sensación de estar tan sola.

Rebeca ha confrontado a Debra su afirmación, “Ella es nada” y entonces continua con una opinión terapéutica “¡Pienso que ninguna de las dos!” Seguido por una interpretación basada en lo que Debra había declarado previamente – que ella le dio a Ana el mismo mensaje de sus propias creencias argumentales. Luego un reto terapéutico: “¿Piensas que ella es nada?” La confrontación es seguida por afirmaciones de cristalización por parte del terapeuta que representan un análisis breve del argumento de vida tanto de Debra como de Ana: “No tendré lo que quiero”, “Soy nada”, y la sensación de estar tan sola. Rebeca le dice a Debra, “Estabas enfadada con tu marido… y en su lugar la odiabas y eso la dañó.” Estas operaciones terapéuticas tienen como meta los estados Padre y Niño del yo – deconfundir los estados Niño del yo de Ana y a su madre introyectada, y por lo tanto resolver el conflicto intrapsíquico.

Debra: Yo no quería (llorando)

Rebeca: Lo se. Tu estabas realmente confundida. Y estresada. Y enfadada con tu marido. Y sola. ¿Todo eso? Y en su lugar la odiabas y eso la dañó..

Debra: Si. Yo no quería hacerlo. (de nuevo, llorando)

Rebeca: Ana necesita una oportunidad para hablar sobre como fue, vivir contigo. Aunque comprendemos que tu no querías hacer eso, y comprendemos que estuvisteis confundidos, y comprendemos que en lo más profundo de tu corazón tu no piensas que ella es nada; a ella todavía le queda mucha porquería por haberla culpado, ella está confundida. Y necesita poder hablar de ello sin sentir que te está hiriendo, o que te vas a enfadar con ella, ni odiarla. ¿Piensas que podemos dejar que lo haga? ¿Te parece bien?

Debra: (solloza)

Rebeca: ¿Por qué lloras?

Debra: Me gusta hablar contigo.

Rebeca: Sabes, me hubiera gustado estar en tu vida escuchándote muchos años antes. Podría haber sido todo tan diferente, quizás hubieras conseguido lo que querías en lugar de decir que eras nada y que tuvieras tu la culpa.

Debra: Entonces hubiera sabido como.

Rebeca: Si. Si. (pausa) Bien, De verdad aprecio que vinieras y hablaras. Y que fueras tan honesta como has podido ser. Ahora necesitamos oír a Ana. ¿De acuerdo? Deja que hable y no te interpongas, ¿de acuerdo? (pausa) cuando estés lista puedes volver de nuevo (larga pausa). Ana, Richard esta justo a tu lado, listo para apoyarte. ¿Quieres volverte hacia él?

Aún al final del trozo de la parte de la terapia con Debra, Rebeca continua involucrada en el proceso del contrato – los pequeños acuerdos entre la cliente y la terapeuta no solo han proporcionado a la cliente una sensación de ser quien manda y de causa impacto sino que a su vez han proporcionado al terapeuta un feedback continuo sobre el deseo de la cliente de continuar con la terapia. Rebeca ha estado haciendo terapia con el estado Padre del yo de Ana mientras tanto Richard ha permanecido en reserva con los estados Niño del yo de Ana. Ahora le toca a Richard dar el apoyo a Ana para que exprese sus sentimientos, pensamientos y necesidades propias. Es esencial, en la mayoría de las situaciones de la terapia del estado Padre del yo proporcionar una relación de apoyo a los estados Niño del yo.

Cuando el cliente tiene una oportunidad para responder a los estados Padre del yo se estable un ciclo de manejo y eficacia interpersonal que podían haberse roto o que quizás nunca hayan existido; esto permite al estado Niño del yo de él o de ella definirse y hacer un impacto – las propias expresiones que podían haberse inhibido o prohibido en la relación original con el padre. El hacer un impacto en la relación y el definirse a si mismo en la relación son dos necesidades importantes.

Ana: Mareada…(Al levantarse de la silla y sentarse sobre la alfombra).

Richard: Si, pero has estado escuchando a tu mamá. Todas esas palabras cargadas de enfado. Ahora es el momento de dirigirte a mamá. Intenta decir, “Estoy mareada me mareo escuchándote, Mama.”

Ana: estoy mareada. Estoy cansada.

Richard: Dile a lo que estás reaccionando. ¿Qué oíste?

Ana: (pausa) Fue difícil para ella.

Richard: También te lo puso difícil y duro a ti. Eso es lo que he oído. La vida con el debió ser un infierno.

Ana: Si (suspira) La vida con el fue un infierno. ¡Para ella y para mi!

Richard: Habla con mamá. Tan solo habla directamente con ella como si estuviera en la silla justo allí.

Ana: (se vuelve hacia la silla vacía) no quería escucharle; eso era tu responsabilidad.

Richard: Continua, Ana. Díselo otra vez. “no quería escucharle….”

Ana: No quería tener que estar allí.

Richard: “era tu responsabilidad …”

Ana: No quería que me odiaras. ¡Porque estaba haciendo tu trabajo! (enfadada)

Richard: “ ¡Hacía tu trabajo, y me odiabas!”

Ana: ¡abusona!

Richard: ¡Continua!

Ana: El podría enfadarse conmigo, también.

Richard: “Y tu no ….”

Ana: Tu no me protegías; no me querías. Incluso me decías que si me equivocaba , era todo por mi culpa así que él se enfadaba conmigo.

Richard: “Y no me gustan

Ana: No me gustan tus sucias miradas.

Richard: “Y no me gusta …”

Ana: No me gusta que te escondas.

Richard: “Y no me gusta…”

Richard está, de manera intencionada, dirigiendo lentamente a Ana a que hable por segunda vez con Debra. Parece que primero necesita contactar con Richard. Luego unas frases más tarde le dirige a que establezca un contacto verbal con la madre internalizada que Ana ha externalizado imaginándosela en la silla vacia. El terapeuta «ajusta la maquina” – facilitando al cliente una frase abierta que completa el cliente y que puede ser una expresión de lo que se había inhibido y necesitaba decirse. Es importante que el terapeuta siga cuidadosamente las señales corporales del cliente, la carga emocional y el material contextual para que no programe las palabras del cliente. El “ajustar la maquina” del terapeuta puede ayudar al cliente a vencer su inercia de auto-expresión, por ejemplo, cuando Richard le dice a Ana, “Y tu no …”; “Y no me gusta…”; “Necesito….”

La expresión de Ana “no me gusta…” es una forma de hacer que contacte con el enfado, en lugar de romper el contacto o retirarse tal y como aprendió en su familia. Esta es una forma nueva de expresión, de ponerse en contacto con la madre internalizada prohibida en la infancia y luego inhibida durante más de cuarenta años. Ana esta volviendo a experimentar los sentimientos de su infancia, y en lugar de revivirlos, lo que refuerza la inhibición y la represión, hace algo nuevo – deshace los retrotraimientos (retroflections) – y se alteran los viejos modelos comportamentales relacionados con el argumento.

Ana: No me gustaba que no me quisieras. Y que me hicieras sentir que todo era por mi culpa.

Richard: “Porque necesitaba…”

Ana: Necesito tu amor. Necesito que estes allí.

Richard: Háblala sobre su preocupación por ser un objeto sexual para él.

Ana: Nosotros.

Richard: Díselo a ella.

Ana: Nosotros

Richard: Dile lo que significa la palabra “nosotros”.

Ana: Yo y él. El me prestaba atención. Pero entonces me ponía nerviosa…(pausa)

Richard: Ya, habla a tu Mamá de tu nerviosismo.

Ana: Si, pero ella lo sabía. Sabía que algo estaba mal. Lo sabía.

Richard: Díselo a tu mamá.

Ana: No decías nada, estabas allí sentada.

Richard: “Y necesitaba…”

Ana: (llorando) Necesitaba que hicieras algo.

Richard: Sigue hablando. “Mamá, necesitaba…” (pausa) Necesitabas que ella “hiciese algo” Prueba diciendo : “Mamá, necesitaba…”

Ana: (pause) Necesitaba que me cuidaras, y necesitaba que me protegieras. (enfadada)

Richard: Ese movimiento de tus brazos está diciendo algo. (silencio) Ana, mamá está ahí mismo. Ella te ha dicho cosas importantes, y ahora te toca a ti. Dile lo que están diciendo tus brazos (larga pausa)

Ana ha estado respondiendo a los alientos del terapeuta para que exprese sus emociones y palabras contenidas. El brazo derecho de Ana está levantado como si ella estuviera dispuesta a golpear, a coger algo violentamente o a empujar. Richard la dirige para que exprese lo que su brazo está diciendo. Eso es demasiado, Ana se calla. Rebeca, sospechando que el estado Padre del yo de Ana está de nuevo influyendo internamente dirige a Debra. Las siguientes observaciones de Rebeca son una interposición – imponiéndose ella misma entre el influyente estado Padre del yo y los estados Niño del yo sujetos a la influencia: «El que tu no pudieses hablar sobre ello no significa que Ana tampoco pueda. Debra, deja a Ana hacer lo que tu necesitabas hacer – decir lo que piensa y estar enfadada. Tu también necesitabas hacer un impacto.” Esto da permiso a Debra y a Ana y protege a Ana.

Rebeca: Debra, : «el que tu no pudieses hablar sobre ello no significa que Ana tampoco pueda».

Richard: Díselo, Ana, que quieres decir cuando dices “Necesitaba que me protegieras.”

Rebeca: Debra, deja a Ana hacer lo que tu necesitabas hacer – decir lo que piensa y estar enfadada. Tu también necesitabas hacer un impacto.

Ana: No pude hablar contigo, Mamá (suspira) Ni tan siquiera estabas por allí; no querías escuchar.

Richard: Habla con ella ahora, Ana.

Ana: (pausa) Se va a enfadar conmigo.

Rebeca: Debra, dijiste que ibas a dejar a Ana hacer lo que necesitaba hacer.

Ana: Me echará la culpa, se pondrá furiosa conmigo, y me odiará aún más.

Rebeca: Nunca más, Ana. La estoy manteniendo aparte. No vas a conseguir sacarle más inhibiéndote Sabes que no hablar es un callejón sin salida. Adelante y haz lo que necesitas hacer.

Ana: (pausa) Necesitaba que me protegieras.

Richard: ¿De?

Ana: De como el me miraba. De como me hacia sentir.

Richard: Exprésalo con palabras.

Ana: Sucia.

Richard: Continua. “Me hacia sentir sucia…” (pausa) Dilo todo: “Necesitaba que tu …”

Ana: Me protegieras.

Richard: De sentirme …

Ana: Sucia. De que era por mi culpa. ¡No era culpa mía! Arréglalo (de nuevo su puño sobre la alfombra). ¡Arregla tu matrimonio o lárgate! (con voz muy alta)

Richard: Hm. Dile porque has escogido esas palabras. “Lárgate.”

Ana: (a Richard) ¡No quería estar en medio de eso! Arréglalo tú (de nuevo su puño sobre la alfombra).

Richard: Dile lo que has estado callando.

Ana: No quería estar en medio, mamá. Es tu matrimonio. No quiero oírlo. Lo que haces y no haces. ¡No es asunto mío! Tu matrimonio no es asunto mío, tu vida sexual no es asunto mío, tus problemas no son asunto mío, tus hijos no son asunto mío. Todo tu jodido mundo es tuyo, no mío.

Ana ha llevado a cabo una poderosa afirmación sobre sus necesidades en el sistema familiar: “No quiero estar en medio.” Rebeca realiza otra interposición y confrontación a Debra en nombre de Ana. Tal interposición y confrontación, a menudo, desconfunde al estado Niño del yo. Ana ya no se sienta hundida, continua con, “Tu matrimonio no es asunto mío,” etc.

Richard: ¿Quieres decirle algo más?

Ana: Si. No quiero resolverlo – la jodida locura en tu matrimonio es asunto tuyo, no mío.

Richard: Ahora te despides del trabajo, Ana. (pausa) Puedes mandar a tu madre a que continúe la terapia con Rebeca.

Ana: ¿Permanentemente? Ella lo necesita.

Richard: ¿Te gusta eso?

Ana: Um-hm. Claro. (pausa) De alguna forma estaba esperando que si mi padre muriese para que ella pudiese empezar a vivir. Ella necesitaba terapia para poder salir de su matrimonio tal y como hice yo. Pero, ella se murió primero.

Richard: ¿Consiguió alguna vez lo que necesitaba?

Ana: (llorando No…(pausa mientras llora) Pero, yo si lo conseguiré de ahora en adelante. Voy a tener la vida que quiero.

Richard: Ana, no dejes que te suceda lo mismo. Ahora es tu momento – tu futuro tiene muchas posibilidades.

Ana: Si… (pausa) (suspiros hondos y contactos visuales con Richard y Rebeca)

Esta sesión terapéutica finaliza con la declaración de emancipación de Ana, “Voy a tener la vida que quiero.” Seguido por la expresión del enfado de Ana hacia su madre por su fracaso en protegerla de los conflictos del matrimonio de los padres. Las dinámicas de un sistema familiar discordante y la relación de Ana con su madre durante su temprana infancia influyeron en la formación del argumento de vida de Ana – un argumento que es el resultado de muchas conclusiones de la infancia de Ana y de las introyecciones de las creencias argumentales de su madre: “No soy nada”; No conseguiré lo que quiero”; “Estoy muy sola”; Todo es culpa mía”; La gente no es de fiar”; y “ No importa (la vida).”

La reacción de Ana hacia las dinámicas del matrimonio de sus padres y el enfado que le acompañaba ha sido retrotraído (retroflected) durante años. La protección, aliento y señalamiento del terapeuta dieron a Ana una oportunidad para empezar a expresar lo que se había contenido durante tanto tiempo. El deshacer los retrotraimientos (retroflections) es una parte esencial de la cura del argumento. Aspectos vitales de la autoexpresión se guardan y refuerzan a partir de la constricción psicológica. Los retrotraímientos mantienen modelos de creencias argumentales, comportamientos, y restricciones psicológicas que se han aprendido o decidido en la familia de origen y que duran toda la vida. Aunque la madre de Ana había muerto hacia varios años, los estados Niño del yo de Ana permanecieron leales al intrapsíquicamente influyente estado Padre (Debra) del yo. Por mucho que se enfatice la lealtad de los niños no es suficiente – naturalmente los niños se vinculan a los padres y permanecen apegados a las memorias (a menudo inconscientes) de las dinámicas psicológicas de los padres – sus sentimientos, actitudes, defensas psicológicas e interpersonales, modelos comportamentales y mensajes de las atribuciones y mandatos. La psicoterapia conlleva hacer las memorias inconscientes conscientes – eso incluye las memorias de las experiencias, afectos, decisiones y defensas infantiles propias que se han fijado en los estados Niño del yo así como las creencias, sentimientos y defensas argumentales introyectadas de los padres.

Muchas de las creencias argumentales de Ana se encontraban tanto en los estados Padre del yo como del Niño. La influencia de la madre y la lealtad de Ana eran ambas tan fuertes que las experiencias y las conclusiones en la infancia de Ana fueron similares a las de su madre. Las fijaciones defensivas de los estados Niño del yo de Ana agruparon la formación de sus creencias argumentales, la perdida de concienciación de sus necesidades, y el retrotraimiento (retroflection) de sus expresiones naturales.

Al no tener su necesidad de un contacto con su madre que satisficiera sus necesidades, Ana utilizó una defensa común. Negó sus propias necesidades y sentimientos y en su lugar se identificó con los sentimientos, pensamientos, creencias, y el estilo de enfrentamiento de su madre. Las creencias argumentales de su madre también fueron las de Ana vía introyección. Los estados Padre del yo se forman mediante las identificaciones defensivas inconscientes con el otro significativo, al no haber satisfecho necesidades relacionales.

Las introyecciones se mantienen años más tarde porque proveen una pseudo sensación de apego a los otros significativos y una sensación arcaica de identidad y familiaridad. Las introyecciones son análogas a la invasión de bacterias extrañas en el cuerpo humano; causan malestar. El mal-estar del conflicto intrapsiquíco entre los estados Padre y Niño del yo se manifiesta por una pérdida del conocimiento de los propios deseos, ansiedad crónica, depresión, una sensación de duda constante, o crítica interna. Una terapia en profundidad incluye identificar y externalizar lo que se ha internalizado. Los métodos son similares a aquellos utilizados con una variedad de clientes para tener la oportunidad de que se relajen los procesos defensivos: la encuesta fenomenológica e histórica, la sintonía afectiva, la validación de las necesidades relacionales, y la confrontación cuidadosa. Entonces se puede utilizar la terapia regresiva, las redecisiones, las explicaciones correctivas o las interpretaciones terapéuticas para desconfundir los estados Niño del yo en un estado Padre del yo introyectado. La involucración cuidadosa del terapeuta con un estado Padre del yo es como un antibiótico para el cuerpo enfermo; reduce el malestar interno y facilita el proceso de curación. La meta de la terapia del estado Padre del yo es el alivio del conflicto intrapsíquico.

Durante los dos primeros años y medio de terapia Ana llevó a cabo un número significativo de cambios que incluían el no haberse deprimido más, soltar sus creencias argumentales infantiles, mayor satisfacción en su trabajo, un interés incipiente en querer tener una relación amorosa permanente. La soledad de Ana se disparó con la interrupción de nuestra relación terapéutica durante el verano, al no tener ya una vida tan ajetreada cuando terminó sus estudios del master, al perder la esperanza en tener una relación significativa. En reacción a su soledad Ana intrapsíquicamente activó las creencias argumentales, de su madre, introyectadas, ahora no estaba sola. Disponía siempre de la presencia psíquica de su madre. Las creencias argumentales de su madre la dieron una sensación primitiva de apego y significado.A continuación de esta parte de terapia del estado Padre del yo Ana permaneció en terapia individual otro año y medio y asistió a otros tres maratones de fin de semana. Continuamos atendiendo sus reacciones emocionales hacia su madre, su profunda tristeza sobre sus dinámicas familiares, y su sensación de falta de amor a lo lago de su vida. Más tarde un aspecto significativo de su terapia fue la resolución de su confusa relación con su padre.

Su autoestima siguió creciendo; cada vez estaba menos en su argumento. Hubo ciertas ocasiones, a menudo acompañadas por desengaños en su relación, donde las creencias argumentales se activaban durante un par de horas. su argumento de vida ha dejado de ser estar operativo al continuar centrándonos durante la terapia en los estados Niño y Padre del yo, origen de estas creencias, con la exploración de nuevos significados para los acontecimientos de la vida, y con el descubrimiento de opciones actuales,. Ahora es libre para vivir su propia vida sin conflicto intrapsíquico. Recientemente se ha enamorado de una pareja que la mima.

Richard Erskine y Rebecca Trautmann

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