El poder no es cosa de superhéroes… O tal vez sí

01/03/2017

el poder no es cosa de superheroes

RESUMEN / ABSTRACT

Decidí observar los procesos de terapia acompañados en este tiempo, desde las emociones que habían ido surgiendo en las sesiones. El poder es la que más diluida estaba entre las demás. Descubrí que eso conectaba con la falta de seguridad que vivían en sus estilos de apego. Y viví con estas personas cómo una relación terapéutica en clave humanista integrativa, llena de caricias y permisos, de sintonía, rodeaba a la persona de esa seguridad que les devolvía la autoestima, y dejaba paso al poder en sus vidas.

Palabras Clave: poder, seguridad, relación, poderoso.

I decided to observe the therapy processes that I have been sharing these months under the view of the emotions that had arisen during the sessions. Power was the emotion most diluted among the others. I found out that this fact was connected with the lack of security they were living in their attachment styles. And I lived with these people how an integrative humanistic therapeutic relationship full of caresses, permissions and attunement, surrounded the person with a securiy that restored their self-esteem and gave way to power in their lifes.

Key Words: power, security, relationship, powerful

Introducción

El poder no es cosa de superhéroes… o tal vez sí

Olalla, 23 años, reconoce que nunca nadie le ha visto llorar y hasta ahora se sentía orgullosa de ello. Carmen, 32 años, siempre sonríe cuando cuenta las cosas que le van pasando, aunque estén llenas de dolor, pérdida, invasión y tristeza. Laura, 30, la situación de estrés que ha vivido le ha llevado a un estado de miedo, frustración y desconcierto que tiene dominada su vida. Ariadna, 34, el insomnio y el dolor de cabeza tienen cabida casi semanal en su vida y limitan sus movimientos. Arturo, 48, vive cada acontecimiento esperando que todo se estropee en un momento. Ramiro, 52, los días pasan para él sin ninguna emoción, eligió vivir sin que nada le afectase tras perder a alguien querido. Algunas de estas personas quisieron hacer “un viaje a su interior en clave de emoción” con billete doble y acompañante asegurado. Otros me cuentan sus días en torno a una bebida en un ambiente informal, alguno más deja entrever ese sentirse perdido en medio de un descanso en la oficina. Tienen referencias de otras personas de las que dicen que todo les va bien, donde los triunfos aparentes llenan sus vidas de éxitos (en realidad frugales), en los que la duda y la tristeza no tienen cabida. Y cuando hablan, y me cuentan, y dejan que salga lo que viven más allá de la superficie, yo veo como muchas veces sobre su ropa aparece una capa que se anuda a su cuello y les devuelve a ellos su condición escondida de súper héroes y súper heroínas del momento, de una historia que les ha traído hasta este aquí y ahora. Todas sus decisiones les han enfocado hasta este instante, donde tienen en sus manos la posibilidad de adentrarse en su propia vida, entender y redecidir, o sólo tomar un poco de aliento de descanso y claridad, para continuar hasta la siguiente parada.

Spiderman tiene agilidad y sentido arácnido, Superman vuela y ve a través de las superficies, Flash es el más rápido, Hulk el hombre de la fuerza, Iron Man ha creado una armadura que le hace invencible, la Mujer Maravilla es inteligente e inmortal, Antorcha Humana controla el fuego, Ant Man disminuye su tamaño, aumenta su fuerza y es capaz de hablar con las hormigas… Marvel y DC se han empeñado en decir que uno tiene que tener poderes especiales para ser un súper héroe o una súper heroína, o al contrario, que un súper héroe / súper heroína lo es porque tiene esos poderes especiales y los usa de una determinada manera en favor de los demás.

Y si me preguntan yo les digo a cada una de estas personas que todo lo que han vivido les ha dado la fuerza para llegar hasta aquí, y más aún, les da la posibilidad de seguir eligiendo y caminando en pos de su autonomía y felicidad. Que son súper héroes y heroínas sin logo ni comic, con una historia de poder que aunque en muchos casos no son capaces de reconocer, late dentro de ellos. Y en esa aventura hacia sí mismos, saberse poderosos es uno de los objetivos y una de las riquezas a encontrar dentro de cada uno. El ritmo para que ellos se vean así es el que necesiten, y es el que ellos marcan. Y lo mejor de su poder, es que no tiene que estar al servicio de nadie.

Este trabajo se basa en la observación de cómo algunas personas han sido capaces de reconocer en ellas esa emoción de poder, desde la relación terapéutica establecida. Relación basada en una premisa: “yo les trato bien y ellos se curan” (escuchado a Jesús Cuadra en Noviembre de 2015 en las sesiones presenciales del Máster de Psicoterapia Humanista Integrativa [PHI]). Es el trato a la persona, desde el amor incondicional, desde la coherencia y desde creer en todo su potencial, lo que le permite reconocer sus heridas, reconciliarse con su historia, quererse en lo vivido y ser capaz de resolver sus conflictos primarios. Chriswell y Erskine (2015) afirman “es la relación terapéutica de contacto pleno la que curará las heridas relacionales de nuestros pacientes”. Desde mi experiencia como psicoterapeuta en prácticas, psicoterapeuta en formación, y como persona inmersa en su propio proceso de caminar hacia su autonomía, he ido elaborando cada una de las partes que componen este documento convencida de esa afirmación.

Shu Ha Ri (una interpretación libre)

 Avanza, y si la tierra que buscas aún no ha sido creada, Dios hará surgir para ti, de la nada, otros mundos que justifiquen tu audacia” Goethe.

Existe un término en algunas disciplinas de artes marciales, también adoptado en las nuevas corrientes tecnológicas, que describe el proceso del aprendizaje: Shu Ha Ri. Podría traducirse como: el comienzo, el cambio y la emancipación. Este término sirve incluso para describir el proceso que viven muchos artesanos y en el fondo, cualquier proceso de aprendizaje. Y no deja de ser un arte el crecer y vivir con autonomía, con lo que si bien el término recoge el objetivo final de llegar a la maestría (o en ese punto elegir un nuevo maestro para seguir avanzando), se puede asimilar al modo en el que integramos las emociones en nuestra vida. Y también, incorporarlo en el proceso de terapia como concepto de lo que está viviendo la persona y lo que ha vivido. Proporciona una idea de dinamismo y saberse en movimiento.

Shu se refiere a observar y aprender de la tradición, proteger aquello que recibimos, sin cambios. Respetando lo que nos llega y velando por repetirlo fielmente. Así ocurre en nuestra vida, en esos primeros años en los que se va desarrollando el apego: cada uno es receptor de un comportamiento y un cuidado en su entorno por parte de sus figuras parentales. Igual que el alumno absorbe lo que el maestro le transmite, y acepta sus correcciones y críticas, el niño va integrando en él aquello que recibe y va formando su modo de responder y actuar. No tiene conciencia de estar aprendiendo algo, sino que simplemente lo integra para ir creciendo y vivir, y en ocasiones, sobrevivir. Sabemos que (Instituto Galene de Picoterapia [IGP], Mód. 5, 2015) “el desarrollo del apego incide directamente en la manera en que los niños tienen de regular sus emociones” (p. 21) y también que (IGP, Mód. 5, 2015) “los refuerzos paternos, su seguridad, las caricias verbales, la no-invasión, serán también aspectos de la relación entre padres e hijos que facilitarán la sana expresión del poder en los niños.” (p. 24).

Ha nos lleva a experimentar, empezamos a crecer. Es el desapego respecto a las ilusiones de la etapa anterior, hay que desprenderse. Se trata de rasgar, de romper, de abrirse a una nueva visión. (Chiba, 2009) “es necesario tener una clara visión del propio potencial y saber cuál es la mejor manera de estimularlo”. Se trata de aprender experimentando. Si vamos al lado de las emociones y de la persona en crecimiento, es aquí donde podemos situar la etapa donde se puede empezar a sentir que algo de lo aprendido no nos vale, se experimenta confusión, vacío, tristeza o desaliento, hay algo que no encaja y es el momento de decidir buscar el origen, o buscar apoyo para encontrar eso que está sucediendo dentro de uno. Se intentan cambios, surgen conductas extrañas, se trata de probar y errar, de ajustar y volver a intentar… o de simplemente intentar entender.

Ri es separar, trascender, liberar, desatar. Ahora se trata de adaptar todo lo anterior a lo que le sirve a cada uno, abandonar lo que no es bueno para uno, y adoptar lo que para la persona está bien. En la etapa anterior se ha cuestionado lo aprendido contrastándolo con lo experimentado, y ahora, aquí surge la creatividad, y tal vez la maestría. En el proceso de terapia, este es el punto donde se ha descontaminado al adulto, se ha pasado por la desconfusión, se ha establecido un Padre Nutritivo interior, y se ha trabajado en la fluidez emocional y en las redecisiones necesarias. De esta manera uno retoma la vida habiendo realizado todo un proceso de renacimiento, de clarificación, de entendimiento de lo más preciado que tenemos: la vida de cada uno de nosotros. Y como cada uno de nosotros es único y especial, tenemos que tener en cuenta que (IGP, Mód. 22, 2015) “es importante establecer un tratamiento adecuado con las técnicas de intervención específicas, teniendo en cuenta la patología que observes en el paciente y la estructura de personalidad predominante” (p. 17). No podremos olvidar en esta fase de Ri que cada uno tiene unas necesidades y el modo de atenderlas, será decisivo en el proceso de terapia.

Se podría hablar de una forma coloquial de estos términos como Aprender, Crecer y Trascender. Shu, aquí estaría el apego establecido, la adaptación de personalidad que se ha ido definiendo, el bagaje de caricias, permisos, mandatos y contramandatos que le hacen ser a la persona y sentirse poderosa, real. Esas referencias marcan el comportamiento de cada uno, hasta que llega Ha, donde uno se da cuenta tras prueba y error, tras experiencias reales de relación, de pertenencia o no, de desarrollo y crecimiento en nuevas situaciones que no todo está bien para él. Algo rompe la armonía que parecía regir. Tiempo de confusión en el que la persona tiene la posibilidad de situarse y coger la vida en sus manos y decidirse a buscar en ella, entrar y recomponer, o sólo ordenar. Y así llega el Ri, esa persona que ha trascendido la etapa anterior, que se ha renovado, ordenado, conocido o reajustado. Ha decidido y re-decidido. Y ha recuperado ese poder interno que le hace poderoso y capaz. Y aquí, sí, ya está en pos de la autonomía.

Qué nos dicen del poder… y no es toda la verdad, versus qué nos dicen del poder quienes nos miran con cariño

Pero hasta el momento no se ha mencionado el poder como tal. Si uno piensa en los usos de la palabra en la actualidad, le vendrán a la cabeza muchas expresiones: poder absoluto, poder adquisitivo, poder político, poder ejecutivo, poder espiritual, poder jerárquico, poderes públicos,… En el Apéndice A se incluyen los significados que la RAE recoge de la palabra poder. En el mundo de los negocios, la revista Business Insider (Martin, Stanger y Loudenback (2015)) hace una recopilación de las personas más poderosas del mundo, y para su elección considera el poder en torno a cuatro áreas: poder económico, poder de mando, relevancia mediática e impacto. Si además recorremos un poco algunas de las definiciones de poder que han ido vertiendo a lo largo de la historia personalidades de diferentes ámbitos, en casi todas ellas se habla de poder como dominio, poder ejercido sobre alguien, el poder que se ejerce contra algo o alguien. Se adjunta un breve recopilatorio de posturas en torno al poder en el Apéndice B. Es decir, el poder está referenciado en torno a la posición de influencia sobre el otro. No en referencia a uno mismo. Algunas excepciones preciosas hay, que tienen en cuenta a la persona, o el concepto de posibilidad.

Pero en general en todas estas ideas, no hay rastro del concepto de poder como potencialidad en la persona, tampoco hay rastro de poder como emoción. Zurita (IGP, Mód. 06, 2015) indica “el poder es sentirse capaz, no es un poder sobre otro sino un sentirse con la capacidad de lograr algo” (p.5). Tal vez este no sea el concepto más extendido de la palabra, pero sí uno de los más esenciales en el ámbito de la PHI. Es el concepto de capacidad en el desarrollo, capacidad de asirse a metas que puedan parecer inalcanzables, de posibilidad.

Desde la PHI se habla del poder no como un sustantivo, sino como emoción, de esas que se sienten en el cuerpo y lo hacen vibrar. A sentir y expresar emociones se aprende en la infancia; quienes no tuvieron modelos que les sirviesen de ejemplo y animasen e impulsasen la expresión de las mismas, como adultos es posible que sea para ellos difícil reconocer qué están sintiendo y mucho menos comunicarlo. Hay quien ha tenido junto a él, adultos que han manipulado su sentir, y han sido favorables sólo hacia determinados aspectos de la personalidad. En esos casos, la persona ha aprendido a adaptar determinadas iniciativas, comportamientos, para no enfadar u ofender a la otra persona, para complacerla. Chías y Zurita (2009) señalan lo importante de “reforzar el poder personal y no el impulso de complacer al adulto para conseguir su amor” (p. 81). Ese resorte de complacer, de callarse, de descontarse es algo que puede estar presente en sus vidas como algo grabado en lo más profundo. Esas personas no serán en muchos casos emocionalmente conscientes, no habrán aprendido a reconocer con sencillez y naturalidad lo que su cuerpo está viviendo, lo que su vida está sintiendo y qué emociones afloran en su día y sus relaciones. Las respuestas adaptadas y automatizadas que tienen integradas deben ser cuestionadas desde el refuerzo al verdadero yo que ha quedado oculto bajo ellas. Por una u otra razón (no tener modelos, haber sido coaccionados…) el poder es una de las emociones que las personas no tienen en muchos casos desarrollado, ni perciben la carga y la carencia que esto les supone.

Existen ambientes en los que la expresión de ciertas emociones como la rabia, la tristeza o el miedo no está bien vista, y se fomenta el control de dicha expresión para evitar conflictos, no hacer daño a otros (en su lugar nos haremos daño a nosotros mismos) o por no perder el sentido de pertenencia que se pone en riesgo. Nuestra posibilidad preciosa como terapeutas nos permite trabajar y clarificar la gestión de las emociones, en lugar de atender a su control. Gestionar es aprender a reconocerlas, darles cabida en nuestra existencia, en nuestro cuerpo, y saber expresarlas y comunicarlas. Y sentirnos capaces, felices y libres en dicha expresión.

Chias y Zurita (IGP, Mód. 15, 2015) afirman “Cuando hablamos del Poder como emoción, queremos expresar la emoción de sentirnos capaces de lograr lo que queremos” (p. 21), y esa afirmación es una de las que marcan el tema central de este trabajo. Hay personas que no se sienten capaces de lograr nada, o que sienten que sus padres o referencias adultas les han ido facilitando todo en la vida hasta llegar a este momento, porque ellas no sabían qué podían hacer o no les dieron la posibilidad de pensar en ello. Cuando alguien me habla de las horas invertidas por sus padres para abordar problemas de matemáticas con manzanas, los enfados, la pérdida de paciencia y el acabar haciendo los deberes en su lugar o dejándole por imposible, a mí me sale decir: qué pena que nadie te enseñase a hacer malabares con esas manzanas en algún momento y dejara los problemas para otro momento, mientras mi mano acaricia la tristeza expresada. Y creo que esas personas tienen una herida profunda en su interior, porque no creyeron en ellos y tampoco les enseñaron a creer en ellos mismos. Poder es ser capaz, también ser capaz de decir que no, sentirse poderoso es estar en contacto con las emociones y permitirse expresarlas.

Por propia experiencia sé lo fácil que es confundir la rabia con la tristeza, la de palabras que se quedan enganchadas en la garganta causando tos y afonía, o incluso los dolores de estómago que producen tantos momentos tragados a lo largo de los días. He llegado a la conclusión de que entre todas las emociones que consideramos básicas, la de poder es tal vez de la que menos conscientes somos y más pasa desapercibida. Escucho a la gente decir que está triste, o que tiene miedo, o que está alegre o enfadado, que quiere mucho a otra persona, pero no les escucho decir que se sienten poderosos en sentido emocional. Las expresiones: no soy capaz, no puedo o no es posible, vienen motivadas por el miedo a lo desconocido, miedo a uno mismo o a la reacción de los otros. Cuando en nuestra vida hemos aprendido a inmunizarnos frente a las emociones que consideramos negativas o mal vistas, a confundir una expresión con otra más admitida en general, no nos damos cuenta de que hemos establecido una distancia similar con las expresiones que llamamos positivas. Aceptarnos implica reconocer esas emociones que no nos gustan en nosotros, darles cabida en nuestro día, y caminar sabiendo quienes somos y qué sentimientos queremos expresar y expresamos.

En el formulario que se ha empleado para recoger datos porcentuales, se repite la pregunta ¿qué es el poder? en primer y penúltimo lugar. Atiende esta repetición a que el formulario mayoritariamente iba a llegar a gente que vive en España y se podía considerar que la situación actual económica, social y política podía sesgar la respuesta inicial. Son tres opciones de respuesta que se plantean: a) influencia o dominio sobre otros, b) posibilidad, sentirse capaz de, y c) ninguna de las anteriores. Entre ambas posiciones en el formulario hay diez preguntas más que van poniendo en contacto a la persona con la presencia de las emociones. Es interesante la variación que se produce en la elección entre una y otra, con un paso de 32,6% a 49,5%, pero no deja de llamar la atención que la gente que vincula inicialmente el poder a dominio 61,1% es casi el doble de la que hace referencia a la emoción 32,6% (datos fijados con la recepción de 190 respuestas). También en este punto hay una notable variación y en la pregunta 12, esa diferencia se reduce y cambia de sentido: un 45,8% lo identifican con dominio frente a un 49,5% que lo identifican como posibilidad o sentirse capaz. Se muestran los resultados completos en el Apéndice D.

…De lo poderoso a lo posible

Hasta ahora he remarcado cuatro palabras o expresiones: potencialidad, emoción, gestión de las emociones y ‘ser capaz y ser capaz de decir que no’. Potencialidad en señal de todo lo que tiene la persona por seguir descubriendo, acrecentando y explorando en ella misma, todo lo que le queda para seguir creciendo en cualquier sentido. Gestión en sentido de acercarnos a nuestras emociones, integrarlas en nuestra vida con su significado, permitir que se manifiesten y desencadenen, desde el no juicio, observar qué nos está pasando y tomar conciencia de las mismas. Esa gestión ya nos habla en sí de poder. De ser capaz de reconocer. De ser capaz de decir no al control, de decir no a lo que nos confunde y confunde la emoción.

Veamos dos afirmaciones interesantes como punto de partida: (Catalán, 2015) “en psicoterapia trabajamos con el pasado para conseguir los Permisos y la Potencia necesarios para alcanzar nuestro pleno desarrollo (conciencia, espontaneidad e intimidad)”; (Berne,1964) “se rebela que se ha obtenido la autonomía, con la liberación o la recuperación de tres capacidades: conciencia de las cosas, espontaneidad e intimidad” (p.83); y añadimos un matiz sobre esta última (Cuadra, 2009) “a estos elementos Carlo Moiso añade la ética. De manera que una persona es autónoma cuando en su vida y en su comportamiento, es consciente y espontánea, íntima y ética en sus relaciones”. Y por último, como centro, veamos los dos objetivos de la PHI (IGP, Mód. 1, 2015): “la curación de los conflictos más importantes que trae el paciente a terapia, a nivel emocional profundo y que el paciente alcance la autonomía (crecimiento personal)” (p. 19)

Hablamos de permisos y potencia, hablamos de conciencia, espontaneidad e intimidad, hablamos de trabajar con el pasado y hablamos de un nivel emocional profundo. En el contexto de relación terapéutica, todo lo anterior pasa por establecer una relación terapéutica, profunda y protectora, que valide a la otra persona, donde el terapeuta acompañe y esté presente. Debe además establecerse en torno al respeto, la confianza, la honestidad y debe estar basada en una comunicación sincera, no invasiva, respetuosa y adaptada al ritmo que la persona esté necesitando. Desde esta comunicación y desde esta relación terapéutica profunda, la persona es capaz de dejarse acompañar en su historia a través de sus sensaciones, sus dificultades, sus dudas y sus defensas, para así llegar a su yo más profundo, más primigenio. Este camino delicado que sostiene en sus manos lo más esencial de la persona, permite que cada individuo se vea a sí mismo con ojos de amor, de cariño, de protección. Y es desde aquí, reconociendo su fortaleza en su vulnerabilidad, es desde donde puede empezar a recobrar su autoestima, integrando los permisos y caricias que recibe del terapeuta, que le hacen fuerte. Es desde aquí desde donde se empieza a recobrar la seguridad que no se recibió. Tal vez no tuvo esas caricias y esos permisos en su infancia, tal vez sucumbieron ante mandatos o conductas nocivas para él, o tal vez las olvidó en el día a día en el que no puede sostenerse… Recuperar esa confianza en sí mismo, ese sentirse poderoso, es lo que hará que se sienta cómodo reconociendo el resto de emociones y expresándolas. Esa es la gestión de las emociones que necesita cada persona, para evitar respuestas automáticas que quedaron grabadas en la historia de cada uno, impulsos que reflejan el estar sobreadaptados. Dejar aflorar nuevas elecciones que nos permitan ser conscientes de lo que vivimos, expresarnos libremente, abriéndonos al contacto auténtico con el otro, y actuando desde un contexto de valores propios y no sólo asumidos.

(IGP, Mód. 5, 2015) “Poder: es sentirse capaz, no es un poder sobre otro, sino sentirse con la capacidad de lograr algo y revisarlo, es la emoción positiva que nos mueve hacia algo, hacia un objetivo“(p. 24). Y para sentir ese poder, la persona en terapia debe encontrar un contexto de protección que le permita dejar salir sus miedos más profundos, sus defensas más enraizadas. Los muebles, los sillones, el entorno, las palabras, los gestos, los silencios, las posiciones, las miradas… todo debe transmitirle que este es su espacio, que es su momento y tiene el permiso de dejarse ser él mismo, sin complacencias, sin descuentos, sin mandatos ni defensas. La persona necesita sentirse segura, y validada. Y desde esos dos estilos, llega, a su ritmo, a un momento importante en el que la persona reconoce el poder dentro de ella, y empieza a verse empoderada. (IGP, Mód. 15, 2015). “Al conectar con esta emoción, las personas se vinculan con su propia fuerza y capacidad personal, lo que les ayuda a aumentar su autoestima y les proporciona la fuerza necesaria para poner en práctica sus proyectos.” (p.21)

Bowlby nos dice: “el sentimiento de seguridad no es una condición natural sino un camino potencial de desarrollo, que puede o no ser recorrido”, desde la seguridad, uno es capaz de querer intentar las cosas, atreverse con ellas, probar y errar, aprender del camino. Seguridad y poder están así relacionadas. Sintiéndonos seguros no frenaremos nuestros impulsos y deseos de lanzarnos a las cosas, y sintiéndonos poderosos, creeremos que es posible alcanzar nuestros proyectos. Trabajar en terapia con la emoción de poder que la persona ha perdido significa trabajar con su estilo de apego, y conectar con la seguridad que no siente. Darle a la persona el valor que tiene, reconocerle como alguien valioso, especial, importante, es lo que en muchos casos necesitan para encontrarse con el poder. Devolverle que sus acciones y comportamientos, que sus pensamientos y deseos están bien, son válidos, y nunca van a ser juzgados por nosotros, va despertando esa sensación de gustarse a uno mismo y querer profundizar más, conocerse más, contactar con la parte dolida y querer curarla profundamente. Así, todo es posible para la persona, porque ella se siente segura y capaz.

Cómo viven las personas el poder

Este trabajo se ha basado en la observación y el acompañamiento que he realizado durante las prácticas de formación en el máster, y mi propio proceso personal, además de mi experiencia como psicoterapeuta en formación. Si bien a las tres personas cuyas experiencias se han tenido en cuenta para la elaboración de este estudio, no se les ha pedido consentimiento expreso, ninguno de los datos aquí mencionados permite identificarlas, ni por nombre ni por la información utilizada.

Lo que observé en las personas que he acompañado durante este tiempo, es que estaban en un momento de confusión en sus vidas. Al ir hablando de ellas, de lo que transmitían de sus vivencias, de lo que sentían o de lo que no sabían definir, había un punto en el que afloraba la inseguridad vivida y que arrastraban desde antaño, y confirmé que en ningún momento tenían en mente su potencialidad. A través de las sesiones y sobre todo, a través de lo que se fue movilizando en su interior, fueron desvelando y descubriendo los mandatos o impulsores que tan grabados vivían… y con mi presencia, desde un cariño incondicional, devolviéndoles caricias y permisos ante lo que contaban y manifestaban, empezaron a sentir la seguridad para ser conscientes de lo que les estaba pasando, y en algunos puntos eligieron cambiar esos comportamientos. Descubrieron así que bajo todo aquello que habían traído en ese momento de sus vidas, existían sus propios deseos, sus propios valores, y que estaba bien que no coincidieran con los que parecían imponerles desde fuera. Y poco a poco, en pequeños pasos, empezaron a dar sus respuestas y a creer en ellas mismas. Y han sido capaces de mirarse a ellas y ver la misma súper heroína que yo veía desde el principio. Recorrieron parte de su pasado para recuperar la seguridad que les faltó en algún momento. Mi postura fue accesible y de hacerme presente, de aceptación y sin juicios, quise ser sensible y  desde ese estar con ellas, llegaron a sentir la emoción que les puso en marcha para tomar algunas decisiones de cambio. En aquellos instantes fueron poderosas. Hubo quien cambió de trabajo, quien fue capaz de expresar lo que realmente quería frente a su padre, de recuperar su fortaleza y su autoestima y sentirse capaz de seguir caminando sin dejarse invadir.

Por otro lado, para contextualizar la conciencia que las personas tienen sobre sus emociones, y de manera sencilla ver cómo se evocan algunas necesidades como seguridad, contacto, validación y de expresar amor, se ha realizado una recogida de datos, a través de un formulario en internet. Para llegar a una muestra lo más heterogénea posible, se pidió a los receptores iniciales que reenviasen el link que daba acceso a dicho formulario a quienes quisieran. Se reproduce las preguntas con sus opciones de respuesta en el Apéndice C.

De esa muestra, vamos a extraer aquí en pequeños flases de estadística cómo viven el contacto con sus emociones las personas que han participado en la recogida de datos, en base a algunas respuestas. Como emocionalmente conscientes he decidido nombrar a las personas que en todas las preguntas de la 5 a la 11 del formulario han elegido la primera o la segunda respuesta de las ofrecidas: a) Ayer/hoy, b) En la última semana sin contar ayer/hoy, c) Hace más de una semana. Representan un 12,11% del total.

Me ha sorprendido ver que los que han identificado en la última semana emociones consideradas como positivas (preguntas 7, 8, 10 y 11), era bastante similar a las que han reconocido haber estado en contacto con las consideradas negativas (preguntas 5, 6 y 9). Me parece interesante como para nombrarlo: un 31,05% las primeras frente a 35,26% las segundas. Sin embargo, son cifras que me resultan bastante bajas en general.

Las otras preguntas que restan, intentaban representar su posición ante algunas necesidades relacionales. Cabe destacar que el 54,8% relacionan el futuro con oportunidad (51,1%) o alegría (3,7%). Que el 90% vinculan el abrazo con una sensación agradable. Un reducido 12,6% ve la vulnerabilidad como algo a respetar y preservar, frente a un abultado 78,9% que lo viven como punto débil (74,2%) o les asusta (4,7%).

 

Lo positivo de sentir poder en la relación

De muchas maneras y desde diferentes corrientes, hay una afirmación que se mantiene: es la relación terapéutica, el vínculo establecido entre psicoterapeuta y paciente, la que cura. Si bien en las páginas anteriores he hablado de cómo debe ser esta relación terapéutica en PHI, quiero recoger aún sin entrar en detalle, por la importancia que tiene, las necesidades que Erskine ha indicado que deben quedar cubiertas en esa relación terapéutica: a) Seguridad; b) Validación, confirmación e importancia dentro de una relación; c) Aceptación de otra persona estable, confiable y protectora; d) Confirmación de la experiencia personal; e) Autodefinición; f) Necesidad de causar un impacto en la otra persona; g) Necesidad de que el otro tome la iniciativa; y h) Necesidad de expresar amor. También el autor afirma s.f.: “la satisfacción de las necesidades relacionales requiere una presencia plena de contacto de otro que sea sensible y esté en sintonía con las necesidades relacionales“.

Aparece esa necesidad de sentirse seguro, de que la otra persona pueda decir “yo soy OK en esta relación que compartimos”. Es seguridad física y seguridad afectiva. Saber que todo lo expresado y lo vivido tiene valor y está bien, no va a ser juzgado y va a ser acogido. Así es como uno aprende a mirarse con cariño, cuando encuentra el permiso y la caricia que le permite adentrarse protegido en su propia historia; puede entonces empezar a entender qué es lo que ha aprendido, lo que ha incorporado en su vida, y desde dónde nace. Encontrará el origen de muchas de sus decisiones y podrá entender los mandatos que ha incorporado. Aprender a reconocer esos mandatos es un momento importante, porque otorga a la persona la capacidad de cambiar el modo de responder, salirse del guion que se tiene incorporado y tantas veces se activa. Pero un paso más allá está reconocer la creencia que sostiene esas vivencias; llegar a cuestionarse el origen de las mismas es lo que permite que el cambio se produzca. La validación, el amor del terapeuta en ese instante, su aceptación incondicional, infunden a la persona la seguridad para aceptar aquella decisión que se tomó, y el poder para romper con ella si es lo que se quiere, si es bueno para la persona en ese momento. Superar la creencia y convertirla en algo pasado, sin sentirse culpable, le permite redecidir.

De las tres personas que he acompañado en sus procesos, dos de ellas mostraban una adaptación emocional – histérica y la otra una adaptación esquizoide – reflexiva. Teniendo en cuenta lo que se nos indica desde el diagnóstico del análisis transaccional, podría ser sencillo encontrar en ellas alguno de los siguientes mandatos e impulsores:

El trabajo desde el acompañamiento terapéutico debe partir de los permisos para dar la vuelta a esos mandatos. Que la persona sienta que está bien existir, sentir, obtener logros, disfrutar, acercarse a otros, ser uno mismo y sentirse valioso, pertenecer, crecer, expresar, hacer, está bien ser importante, ser de tu sexo, tener en cuenta tus necesidades, pensar. Tener permiso para cambiar esos mandatos y escuchar de tu terapeuta que todo eso está bien, que puedes sentirte así, infunde la posibilidad de actuar de otra manera porque la persona se siente segura. Al sentirse segura, se atreve a comportarse de otra forma y empieza a tenerse en cuenta.

Desde esta esta experiencia de poder personal en la relación terapéutica, la persona es capaz de trascender más allá e incorporarlo en su vida. Manejando cada situación concreta y recuperando las habilidades emocionales que aplican en cada caso, que le hacen sentirse bien con ella misma. Hacerse consciente, elegir lo que es bueno para ella y manifestarlo de manera espontánea, comunicarse desde la parte profunda, estableciendo relaciones íntimas y contactos sinceros… todo esto permite a la persona caminar en su día a día con la capacidad de elegir, creer, soñar y ser capaz.

…desde la experiencia práctica

Algunas de las experiencias que se han utilizado en las sesiones estaban enfocadas a recuperar la emoción de poder, experimentarlo y buscar la seguridad previa que a algunas personas les faltaba. Fueron experiencias sencillas en su día a día, o trabajo concreto en la sesión: a) visualizaciones sobre experiencias presentes; b) visualizaciones de futuro a medio plazo; c) trajimos a sesiones posteriores una imagen de poder concreta creada en otra sesión para conectar con ella; d) rompimos papeles, los hicimos unas pelotas y los pisamos y arrojamos lejos; e) usé esas mismas pelotas de papel para lanzárselas a la persona y que se defendiese ante esa invasión (lo hizo), y luego trabajamos con ello; e) localizar las emociones en el cuerpo, darles forma y color, temperatura, y hablar con ellas; f) en un grupo de folios, cada día al llegar a casa la persona anotaba de manera simbólica algo con lo que no podía más, luego lo destruía o arrojaba lejos para desprenderse de lo que arrastraba en su vida, y por último, se daba un premio o experimentaba algo placentero a modo de permiso, caricia y recordarse que estaba bien lo que acaba de hacer; g) entre sesiones fue anotando las veces que acostumbraba a descontarse para complacer a los demás, y al darse cuenta de ello empezó a cambiar su impulso inicial poco a poco; h) la persona condensó en tres palabras la experiencia lo que había adquirido (valentía, seguridad y tranquilidad), y lo convertimos en amuletos simbólicos con los que conectar en el futuro

…desde la experiencia personal: Montaña de Cojines.

Esta técnica puede usarse para trabajar la rabia y el poder. Supone una autoafirmación al sentirte aplastando todas las cosas que la persona ha amontonado simbólicamente. Previamente a la técnica en sí y en otro espacio distinto, la persona ha tenido que conectar y traer al presente las cosas o situaciones que le están causando rabia y con las que quiere trabajar, aquellas que le están machacando y de las que se está defendiendo como puede. Al hablar de ellas, conectar en el aquí y ahora con ellas, puede sentir cómo la rabia se va acumulando. Ya en la sala de trabajo emocional, la primera propuesta es gritar varias veces para seguir conectando con la rabia y empezar a expresarla. A continuación, trabajamos con los cojines, golpeando, lanzándolos de un lado a otro, dejando que en ese gesto de arrojarlos siga expresándose la rabia, sacándola fuera y recuperando poder.

Una vez que ha conectado suficiente con esa rabia, y se ha empezado a sentir el poder en el gesto de arrojar los cojines, se empieza a amontonarlos en una esquina de la habitación, formando una montaña. Hay que cuidar que todo quede protegido para evitar hacerse daño accidentalmente, las paredes y la base de la montaña. Mientras se va formando la montaña, se puede colocar simbólicamente bajo los cojines las cosas que están haciendo sentir rabia, o nombrarlas al colocar el cojín, o dejar alguna representación como un papel escrito o un dibujo bajo la montaña. Lo importante es que esa montaña contenga aquella rabia que la persona quiere sacar de sí, vencer de una vez, y recuperar la sensación de empoderamiento.

Una vez que la montaña queda formada, mullida y sin suponer ningún peligro, la idea es tomar un poco de distancia. Desde esa posición y mediante la respiración (inspirando y expirando por la boca, con fuerza), se carga uno de energía. Y cuando considera que es el momento, hay que acercarse corriendo hacia la montaña, coger impulso, saltar hacia arriba y dejarse caer sobre los cojines – siempre con cuidado de no hacerse daño -. Ese movimiento se repite una y otra vez, hasta que la persona considera que está bien para ella. También la carrera o el salto pueden acompañarse de algunas palabras, expresiones, que se expresen gritando (estoy harta, esto es una porra, no quiero esto, basta…). La sensación con la que se acaba conectando es de aplastar todo aquello que le ha generado rabia a la persona. Se puede ir repitiendo e intercalando momentos de descanso en los que se expresa lo que se va sintiendo. En el último salto, el grito es de afirmación sobre toda la montaña: yo soy XXX, diciendo el nombre y dejándonos caer con fuerza sobre los cojines. En la posición que elijamos, es importante recuperar el aliento, recuperarse del cansancio, y expresar lo que hemos vivido. Y durante ese tiempo, el reconfortamiento del terapeuta que ha estado presente durante todo el tiempo servirá para darnos permiso a sentir lo que hemos sentido, para saber que lo que hemos hecho estaba bien, ha sido bueno para la persona..

Sentirse capaz y creer en uno mismo… la capa de un superhéroe y una superheroína

 “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy… En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” Hechos 3, v. 6.

Después de todo lo expuesto a modo de teoría de base, aportaciones y reflexiones sobre la emoción de poder y su vínculo con la seguridad, mis palabras finales sólo pueden ser una confirmación de la intuición que en todos los procesos he tenido: cuando la persona se siente “capaz de” es cuando siente que tiene su vida en sus manos. A veces ha supuesto tener una experiencia de reparentización, también de redecisión sobre las decisiones adoptadas para sobrevivir, a veces ha sido un insight concreto ante algo que se estaba expresando. Cuando la persona recupera esa sensación de poder, es capaz de integrar el resto de sus emociones. Vivir en clave de emoción, o ser emocionalmente consciente te da esa seguridad de saber que caminas por la vida con todo tu potencial, sin dejar que las cosas pasen de largo sino integrándolas en tu vida para darles el trato que cada una se merece. No es necesario a llegar a expresar como Pablo en la segunda carta a los Corintios “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor. 12: 10), pero sí es importante encontrarse con la vulnerabilidad e integrarla dentro de la vida como algo presente y positivo, porque forma parte de nosotros. Cada una de las personas con las que traté expresaron su crecimiento en algún aspecto habiendo reconocido su vulnerabilidad, habiendo aprendido a quererse de manera completa. Creyeron en sí mismas, en su poder, y lo hicieron presente: creen en sí mismas y en su poder.

Las palabras de Pedro que encabezan esta sección son las que acompañan mi sentir durante los distintos procesos de terapia compartidos. Encuadran en las palabras iniciales que hacía presente tanto de Jesús Cuadra: “Yo los trato bien, y ellos se curan”, como de Richard Erskine s.f.: “es la relación terapéutica de contacto pleno la que curará las heridas relacionales de nuestros pacientes”. Y esa relación es donde el trato a la otra persona con caricias y permisos, de palabras acertadas o torpes y silencios respetuosos, de contacto con-tacto, de reconocer y reconocerse, hace nacer el germen de la seguridad, de sentirse querido, valorado, encontrado… y de ahí contacta con el poder interno de uno mismo.

Y quiero concluir esta exposición con una imagen que yo he utilizado muy a menudo en las sesiones, y de hecho la uso con frecuencia en un clima de confianza, como decía en la introducción, compartiendo una bebida o en un momento de descanso en el trabajo donde hablamos de nuestras vidas: Tú eres el protagonista de tu vida. Piensa que hay un foco que te alumbra como en un escenario, y va siguiendo tus pasos y tus movimientos. Sólo cuando tú decides acercarte a otra persona, esta entra en el foco de la luz. Entonces compartes con ella el protagonismo, porque tú quieres hacerlo así. Pero el foco te sigue a ti. (Acompaño esta imagen con la posición de las manos donde la izquierda muestra lo que sería la posición de la persona, y la derecha forma un foco de luz).             Y es ese foco el que hace que en cada persona brille su capa de súper héroe y súper heroína de su propia vida.

Referencias/Bibliografía

Berne, E. (1964). Juegos en que participamos. México: Diada.

Bowlby, J. (2006) Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida. Madrid: Ed. Morata.

Catalán, M. (2015). Coaching y/o Psicoterapia. Bonding. Extraído de http://institutogalene.com/bonding.es/coaching-yo-psicoterapia/

Chías, M. y Zurita, J. (2009). Emocionarte con los niños: el arte de acompañar a los niños en su emoción. Bilbao: Desclée De Brouwer.

Chiba, T.k. (2009). La estructura del Shu, Ha, Ri y disertación sobre Shoshin. Blog: Entrenando Aikido. Extraído de http://entrenandoaikido.com/la-estructura-de-shu-ha-ri-y-disertacion-sobre-shoshin/

Chriswell, G. y Erskine, R. (2015). La psicoterapia del contacto-en-la-relación. Diálogos con Richard Erskine. Revista de Psicoterapia, volumen 26 pp. 115-127. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5399365.pdf

Cuadra, J. (2009). La importancia de la redecisión en el proceso terapéutico. Bonding. Extraído de http://institutogalene.com/bonding.es/la-importancia-la-redecision-proceso-terapeutico/

Erskine, R. La relación terapéutica: Una Psicoterapia Integrativa en Acción. Recuperado de http://www.integrativetherapy.com/es/articles.php?id=7

Erskine, R. (2012). Más allá de la empatía. Una terapia de contacto en la relación. Bilbao. Desclée de Brouwer.

Erskine, R. Necesidades relacionales. Recuperado de http://www.integrativetherapy.com/es/articles.php?id=21

Instituto Galene de Psicoterapia [IGP] (2015-2016). Módulo 01. Introducción a la Psicoterapia Humanista Integrativa. Madrid: Instituto Galene de Psicoterapia. 15ª Promoción.

IGP (2015-2016). Módulo 05. Teoría del Apego y Desarrollo Evolutivo. Madrid: Instituto Galene de Psicoterapia. 15ª Promoción.

IGP (2015-2016). Módulo 06. Los 5 niveles de intervención. Relación terapéutica y técnicas básicas. Madrid: Instituto Galene de Psicoterapia. 15ª Promoción.

IGP (2015-2016). Módulo 15. Técnicas de Trabajo Emocional en Psicoterapia. Madrid: Instituto Galene de Psicoterapia. 15ª Promoción.

IGP (2015-2016). Módulo 22. Estrategias Terapéuticas y Técnicas de Intervención. Madrid: Instituto Galene de Psicoterapia. 15ª Promoción.

Linea (sic) del tiempo sobre concepto del poder. Recuperado de https://es.scribd.com/doc/20725881/linea-del-tiempo-sobre-concepto-del-poder

Martin, E.; Stanger, M. y Loudenback, T. (2015). The 50 most powerful people in the world. Business Insider. Nov.17, 2015. Recuperado de http://www.businessinsider.com/the-most-powerful-people-in-the-world-2015-11

Autora: Olga Balenzategui

Apéndices

Apéndice A

Extraído de http://dle.rae.es/?id=TU1KCfY|TU2nLT0

poder1

  1. tr.Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.
  2. tr.Tener facilidad, tiempo o lugar de hacer algo. U. m. con neg.
  3. tr.coloq. Tener más fuerza que alguien, vencerlo luchando cuerpo a cuerpo.Puedo a Roberto.
  4. intr.Ser más fuerte que alguien, ser capaz de vencerlo. No pudo CON su rival.
  5. intr.Aguantar o soportar algo o a alguien que producen rechazo. U. con el verbo en forma negativa. No puedo CON sus impertinencias.
  6. intr.Ser contingente o posible que suceda algo. Puede que llueva mañana.

poder2

  1. m.Dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar oejecutar algo.
  2. m.Gobierno de algunas comunidades políticas.
  3. m.Acto o instrumento en que consta la facultad que alguien da a otra personapara que en lugar suyo y representándolo pueda ejecutar algo. U. m. en pl.
  4. m.Posesión actual o tenencia de algo. Los autos están en poder del relator.
  5. m.Fuerza, vigor, capacidad, posibilidad, poderío.
  6. m.Suprema potestad rectora y coactiva del Estado.

Apéndice B

Versión ampliada en https://es.scribd.com/doc/20725881/linea-del-tiempo-sobre-concepto-del-poder

Maquiavelo 1469 – 1527 FlorenciaEl poder es la capacidad de obligar a otros a la obediencia
Voltaire siglo XVII FranciaEl poder consiste en hacer que otros actúen como yo decida.
Lewin siglo XIX E.U.A.Lo define como la habilidad potencial de una persona para lograr que otra se conduzca de un cierto modo
Marx 1818 – 1883 AlemaniaEl poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.
Weber 1864 – 1920 Alemania«La probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad»
Gramsci 1891 – 1937 ItaliaEl poder no está localizado sólo en un centro de la sociedad, sino que permea todas las instituciones y relaciones sociales. Hay una capilaridad del poder que alcanza hasta los niveles y actos más particulares.
Laswell 1902 – 1978. E.U.A.Es «el hecho de participar en la toma de decisiones».
Parsons 1902 – 1979 E.U.A.El concepto de «poder se usa para referirse a la capacidad de una persona o grupo, par (sic) imponer de forma recurrente su voluntad sobre otros».
Hannah Arendt 1909 – 1975 E.U.A.Capacidad humana no sólo de actuar sino de actuar en concierto. Distingue claramente el poder de la autoridad, la fuerza y la violencia, y ofrece un recuento normativo en el que se entiende el poder como un fin en sí mismo.
Robert Dahl 1915 Gran Bretaña«A tiene el poder sobre B en cuanto pueda lograr que B haga algo que B no haría de otra manera»
Michel Foucault 1926 – 1984 ParísSupone que el poder es una especie de poder-sobre, y él dice, «si hablamos de las estructuras o los mecanismos de poder, es sólo en la medida en que supongo que determinadas personas ejercen poder sobre los demás.

Apéndice C

Se puede acceder a los datos de la encuesta en el siguiente link:

https://goo.gl/forms/x8FiDkRWvXwbLTel1

Nota 1: se ha mantenido el formato original de la previsualización del formulario, reduciendo el tamaño de letra.

Principio del formulario

Muestra contextual (13 preguntas)

Este cuestionario es anónimo. Sólo servirá para tener una muestra contextual. Gracias por dedicarle unos minutos

*Obligatorio

Primero lee la pregunta y no leas las opciones de respuesta. Luego mira si lo que te ha surgido encaja en alguna de las opciones.

1 ¿Qué te evoca la palabra “Poder”? *

Influencia o dominio sobre otros.

Posibilidad, sentirse capaz de.

Ninguna de las anteriores.

2 ¿Qué te evoca la palabra “Futuro”? *

Oportunidad.

Incertidumbre

Miedo o tristeza

Alegría

Ninguna de las anteriores

3 ¿Qué te evoca la palabra “Abrazo”? *

Algo agradable

Algo solemne y de ocasiones especiales

No lo practico

Ninguna de las anteriores

4 ¿Qué te evoca la palabra “Vulnerabilidad”? *

Algo a respetar y preservar

Punto débil

Algo que me asusta

Ninguna de las anteriores

5 ¿Cuándo ha sido la última vez que te has sentido triste o has llorado? *

Ayer/hoy

En la última semana sin contar ayer/hoy

Hace más de una semana

6 ¿Cuándo ha sido la última vez que te has enfadado o has sentido rabia? *

Ayer/hoy

En la última semana sin contar ayer/hoy

Hace más de una semana

7 ¿Cuándo ha sido la última vez que te has alegrado por algo o por alguien? *

Ayer/hoy

En la última semana sin contar ayer/hoy

Hace más de una semana

8 ¿Cuándo ha sido la última vez que te has sentido poderoso o poderosa? *

Ayer/hoy

En la última semana sin contar ayer/hoy

Hace más de una semana

9 ¿Cuándo ha sido la última vez que has sentido miedo por algo? *

Ayer/hoy

En la última semana sin contar hoy

Hace más de una semana

10 ¿Cuándo ha sido la última vez que te has sentido querido o querida? *

Ayer/hoy

En la última semana sin contar ayer/hoy

Hace más de una semana

11 ¿Cuándo ha sido la última vez que le has dicho a alguien que era importante para ti o que le querías? *

Ayer/hoy

En la última semana sin contar ayer/hoy

Hace más de una semana

Después de las preguntas anteriores, vuelvo a hacer la primera

12 ¿Qué te evoca la palabra “Poder”? *

Influencia o dominio sobre otros.

Posibilidad, sentirse capaz de.

Ninguna de las anteriores.

Y esta última como referencia

13 Franja de edad: *

Entre 0 y 25

Entre 26 y 45

Más de 45

ENVIAR

Final del formulario

Nota 2: en la pregunta nueve había un error en la segunda alternativa, en lugar de censar ayer/hoy, como en las restantes, sólo se censó “…sin contar hoy”. Se estima despreciable el desconcierto que haya podido crear dada la repetición de las alternativas en las preguntas cinco a once.

Apéndice D

Accede al Apéndice D Aquí

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