Nueva editorial

04/09/2017

José Zurita

Llevo escribiendo en este espacio de Bonding desde hace 15 años y para mí ha sido una experiencia estupenda. Escribir sobre diferentes temas que pudieran enriquecerme y enriqueceros ha sido todo un placer. Estamos de vuelta de vacaciones y llegan algunos cambios. Le paso el relevo a Lucrecia, colaboradora de Bonding. A partir de ahora y en los próximos tiempos será ella quién escriba en este espacio para todos vosotros.

Un abrazo para todos los Lectores de Bonding.

Pepe Zurita


¡Hola Lectores!

Mi nombre es Lucrecia y soy psicóloga y psicoterapeuta, además colaboro en la edición y en los contenidos de esta revista. Tengo el placer de escribir en este espacio del editorial de Bonding. Siento muchísima ilusión y agradezco a Pepe y al resto del equipo de Bonding su confianza en mí para este cometido. Siempre me ha gustado escribir y poder hablar sobre la relación de ayuda, es decir sobre esta gran profesión que es ser terapeuta, me llena de orgullo.

¡GRACIAS BONDING POR ESTA OPORTUNIDAD!

Estreno este espacio compartiendo con vosotros una reflexión que he hecho a raíz de lo que he vivenciado estas vacaciones de verano. Mis vacaciones de verano se rigen por el silencio, la quietud, el mar y aunque son en familia, gozo de muchísimo tiempo para mí a solas. Al principio esta paz tiene un efecto relajante y por lo tanto empiezo a sentirme distendida y serena. El mar siempre ha sido increíblemente terapéutico para mí. Mi mente se ralentiza, mi cuerpo descansa y mis emociones se equilibran. Me suavizo, cómo si la presencia del mar, el dormir bien, comer sano y estar con los míos en este estado de paz, puliera mis asperezas y amasara mi estrés. Todo está bien por un tiempo, todo fluye dentro de mí y estoy en contacto con las emociones agradables que nacen de mí. Estoy, como se dice mucho hoy en día “reconectando conmigo misma”. Sin embargo, me pregunto ¿Qué significa exactamente esto de reconectar con uno mismo? Sentir sensaciones agradables y alegres exclusivamente hacia uno mismo. Esto es lo que se fomenta a gran escala: Conecta y potencia con lo agradable y fácil en ti mismo. Deshecha todo lo demás. A mí me ha pasado algo distinto estas vacaciones. Desde luego, como ya he dicho al principio el silencio, la tranquilidad y bajar el ritmo tuvieron un efecto agradable y sedante en mí. Más adelante con el mismo silencio, los mismos ratos de soledad, los mismos baños en el mar, algo cambió. Empecé a notar cómo dentro de mi iban ascendiendo las preocupaciones, emociones desagradables y rumiaciones hasta quedarse flotando en mi mente, sin ser excesivamente molestas. Estaban ahí. Desde ese silencio y tranquilidad pude observarlas y sentirlas desde cerca sin dejarme atrapar por ellas. Al aparecer intenté apartarlas de mi mente, dejarlas a un lado, pero en seguida volvían a su sitio y estar presentes. Intente volver a hundirlas ¡Qué volvieran al sitio de donde habían aparecido! Al final me resigné y luego acepté su presencia. Al cabo de varios días de observación, me acerqué una por una, a ver que me querían decir y qué podían necesitar para poder salir de mi mente. No fue hasta ese momento en el que les di mi atención y escucha plena que lentamente se fueron volando, ahora que yo me hacía cargo de lo que me habían pedido.

Es decir, pude observar y mirar el rio, pasar y fluir sin meterme dentro de él, cómo decía Siddharta y entonces fue cuando reconecté conmigo misma del todo. Contactando con lo agradable y desagradable.

La reflexión que me surge de esta experiencia es la conciencia de lo importante que es el silencio y la soledad en nuestra vida. Tendemos a vivir con muchísimo “ruido de fondo y de frente” los móviles, las redes sociales, las series, la televisión… Cuando levantamos la cabeza y miramos a otro lugar que no sea una pantalla, buscamos la gratificación instantánea y seguir enchufados a una falsa sensación de conexión interna. No me extraña que cada vez haya más personas que se van a retiros de meditación vipassana (largas temporadas en absoluto silencio).

Conexión interna no es buscar en exclusiva las sensaciones agradables y placenteras. Conexión interna es dejar que lo que esté dentro de ti sea, se muestre y lo observes y sientas desde cerca. Atender lo que te indican esas sensaciones desagradables y a las agradables también.

Ahora que volvemos a nuestras rutinas y volvemos a tener menos tiempo libre, os invito a buscar espacios de silencio y soledad para reconectar del todo con vosotros mismos.

Lucrecia García-Atance

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7 Respuestas

  1. Roser Estruch dice:

    Enhorabuena, Lucrecia! Me alegro de que seas tú quien coge el relevo!
    Gracias por tu reflexión, es muy interesante!!

  2. Michele Grasso dice:

    Muy buena reflexión Lucrecia!

    Me he identificado mucho en la necesidad de estar en silencio y a solas para recuperar un equilibrio interior y para poder hacer realmente caso a lo que nuestro subconsciente nos comunica en voz baja.

    Muchas gracias por compartir tus vivencias

    Un fuerte abrazo

    • Lucrecia García dice:

      Gracias a ti Michele, por tus palabras. Sin duda alguna el silencio y la soledad son claves para encontrarnos con nosotros mismos.

      Un abrazo grande

  3. Enhorabuena Luc! Seguiré de cerca tus editoriales. Que buen ojo tiene Pepe!

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