¿Qué nos podemos encontrar debajo de la rabia?

01/06/2014

Que nos podemos encontrar debajo de la rabia
  1. Introducción
  2. ¿Qué es la rabia?
  3. Rabia según el Análisis Transaccional
  4. Rabia según la Gestalt: Mecanismos de defensa y el ciclo de la experiencia
  5. Lo que esconde la rabia en cada estructura de personalidad
  6. Conclusiones
  7. Bibliografía

1. Introducción

Este trabajo es una reflexión evolutiva sobre la emoción de rabia, que se esconde tras ella, como lo vamos incorporando y que estrategias formamos para manejarla. Vemos como está en nosotros desde el nacimiento y como a lo largo de nuestro desarrollo, debido a la interacción con el ambiente vamos aprendiendo diferentes formas de sentirla y expresarla una vez formada nuestra estructura de personalidad. Acompañando esta reflexión con mi experiencia personal y profesional según he ido descubriendo que hay detrás de la emoción de rabia en personalidades adultas ya formadas.

2. ¿Qué es la rabia?

La rabia es un sentimiento que protege la identidad y la dignidad de una persona, ya que es un sentimiento natural y básico que se experimenta cuando alguien se percibe tratado de una maneja injusta. Siendo utilizado de forma eficiente contribuye al fortalecimiento de una adecuada autoestima, ya que al expresar lo que se siente, piensa y necesita se establecen límites de contacto y se autoafirma (L. Bilodeau, 1998).

La rabia es un estado emocional que moviliza y carga de energía a la persona para responder a una situación dada que en un principio se percibe como amenazante. La rabia puede ser expresada desde el enfado, la agresión, el enojo, la ira, la frustración. Al igual que otras emociones viene acompañada de cambios fisiológicos y biológicos, tales como el aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial, así como un aumento en los niveles de adrenalina y noradrenalina.

La rabia es una emoción inherente al ser humano, y que aunque culturalmente se han empeñado en catalogarla como “emoción mala o negativa”, está incluida dentro de las cuales consideramos emociones básicas: Tristeza, Amor, Poder, Rabia, Alegría y Miedo Lógico. La rabia seria producto de un miedo existencial junto al miedo lógico y la tristeza.

2.1 La rabia como respuesta innata

El ser humano de manera innata experimenta rabia, esta emoción ha servido y contribuido en la supervivencia de la especie. Gracias a la rabia la persona, en situaciones que interpreta como una amenaza y que pueden ser potencialmente peligrosas, responde de manera adecuada para salvaguardar su vida, su bienestar, alcanzar metas y de esa manera sobrevivir y defenderse.

Cuando la situación es percibida como amenazante surge la rabia como algo instantáneo. Esta respuesta inconsciente y en ocasiones irrefrenable se origina en la Amígdala. El estimulo es interpretado y reconocido como amenazante y la amígdala prepara al organismo para la huida o la lucha sobre esa amenaza.

Ante un hecho donde hay estímulos que la amígdala reconoce, puede activarse un recuerdo emocional primitivo disparándose la respuesta del organismo. La amígdala funciona como un almacén de memoria emocional capaz de determinar la respuesta de rabia en la edad adulta, aunque esta sea en ocasiones desproporcionada al estímulo recibido del ambiente, puesto que la respuesta se da a partir de la conexión entre estímulo actual y recuerdo primitivo.

2.2 Desarrollo de la rabia según el estilo de apego

Cuando nacemos nuestro estar en el mundo esta compuesto de aquello que sentimos tanto corporalmente como emocionalmente. Nos expresamos en el mundo desde lo que sentimos en cada momento ya que el niño no concibe mas allá del instante presente. Estas emociones producen respuestas como llorar, chillar, reír… La rabia es una de las emociones que experimenta el niño desde su nacimiento, lo expresa mediante el llanto cuando no consigue satisfacer su necesidad del aquí y ahora, ya que no tienen conciencia de tiempo, para ellos un minuto es eterno.

La rabia es una emoción básica que surge del sentimiento de frustración que el niño experimenta cuando encuentran una discrepancia entre lo que creen, esperan o desean que pase y lo que sucede en realidad.
Es desde este primer momento cuando el niño se va regulando, y es en función del tipo de parentamiento que la madre ofrece al niño, de cuidados y de apego que establezca con él, que la experiencia de la emoción de rabia se irá instaurando y grabando en el niño. En base a esta experiencia el niño aprende; por ejemplo: Si tras su expresión de rabia viene la protección de la madre, se puede sentir seguro; mientras que puede ser que al expresarla el niño no reciba respuesta por parte de la madre por lo que el niño ya va incorporando en su experiencia que esta expresión es peligrosa y negativa; o puede ser que la madre reaccione de manera negativa hacia esta expresión y que el niño aprenda a inhibirla produciéndose dificultad en el desarrollo y control emocional.

Por tanto, la rabia expresada en el niño puede ser un intento de pedir ayuda cuando sus necesidades no están cubiertas o cuando experimenta miedo al sentir en peligro su supervivencia. Como el niño aun no sabe como manejar sus emociones, necesitan de un cuidador que se adapte a ellos y que les enseñen a manejarlas.

3. La rabia en el Análisis Transaccional

La expresión de la rabia de forma sana o patológica, como expreso en el punto anterior, va a depender de la experiencia, la vivencia y el aprendizaje que el niño haga desde que nace con el entorno. En esta prueba de vida en la que el niño va autodefiniéndose e incorporando límites, permisos, mandatos va a experimentar sentimientos y manifestaciones primarias de rabia a modo de rabietas, lloros, gritos, pataletas.

La connotación negativa, que comúnmente se le da a la emoción de rabia, tiene su origen en la rabia mal expresada y manejada. Desde la infancia la rabia es considerada en nuestra cultura como “mala” por ello puede que algunos padres censuren, castiguen o limiten su expresión, sin proceder a un sano acompañamiento emocional.

El niño al igual que el adulto es un ser emocional y a medida que crece va desarrollando su estar en el mundo, su autoconcepto, y su Yo ok o Yo no OK. Como Berne dice “Todos nacemos príncipes y princesas”. A partir de la interacción con el entorno el niño incorporará mensajes con los que aprenderá como comportarse, lo que esta bien y lo que esta mal de él y de su conducta.

Como vemos, la capacidad de sentir rabia y de responder a dicha emoción se encuentra en nosotros desde el primer minuto de vida. Hemos nacido con el potencial de sentir y expresar rabia. Un niño puede experimentar rabia y expresarla al ver limitada su capacidad de acción, su necesidad o como forma de mostrar su “no entendimiento” de lo que sucede alrededor. Esta expresión cuando es reprimida y castigada por la madre, al no considerarlo adecuado o simplemente no saber manejarlo, produce que el niño incorpore mensajes o mandatos sobre como debe expresar y sentir su rabia. Con este mensaje que la madre le da de “no sientas y no expreses tu rabia”, el niño puede sentir una prohibición con lo que no aprenderá a manejar sanamente su rabia y puede activar la negación de la emoción, produciendo confusión emocional. El niño por miedo a dejar de tener el amor de mamá si expresa su enfado, lo reprimirá, dando paso a otras emociones o sentimientos parásitos como la tristeza, culpa, vergüenza, que sean más aceptadas en su entorno familiar.

A medida que el niño va creciendo con el mandato “No es bueno que expreses tu rabia” aparece el miedo a sentir rabia, de expresarla y de que otras personas la manifiesten contra él. Muchos de nosotros estamos limitados emocionalmente y solo podemos permitirnos aflorar sentimientos aceptados o “bien vistos” en nuestro entorno familiar. Con ello se confunden la emoción verdadera, enmascarándola o reteniéndola en el cuerpo.

Así se incorporan introyectos que la persona traga como por ejemplo “No es bueno manifestar la rabia”, “Si te enfadas eres malo”, “Si muestras tu enfado te dejaré de querer”.

Por tanto, la rabia puede ser una respuesta humana universal en la que la persona es consciente de estar o sentirse en un estado displacentero. Es con mucha frecuencia una respuesta a la frustración de mandatos recibidos y al miedo de ser.

4. La rabia en la Gestalt: Mecanismos de defensa y ciclo de la experiencia

La verdadera motivación humana es encontrar el equilibrio. Para ello el organismo realiza diversas acciones para completar su Gestalt, es decir, completar su experiencia o satisfacer su necesidad. El ser humano nace con una necesidad de contacto con el mundo exterior a través del cual se satisface o completa. Todo organismo se relaciona con el ambiente para facilitar el contacto o para romperlo en función de si facilita o interrumpe la satisfacción de su necesidad. Toda emoción esta hecha para este tipo de contacto. En este contexto, la rabia es entendida como una función del organismo que facilita la satisfacción de sus necesidades, y el restablecimiento del estado de equilibrio del organismo en relación con el ambiente. L. Bilodeau (1998) acorde con esto menciona que “La rabia define los límites de la conducta aceptable en situaciones sociales y protege los valores sociales. Otras de sus funciones son: supervivencia, protección psicológica y establecimiento de límites de contacto”.

Cuando sentimos rabia, expresamos algo propio que esta en relación con lo que pasa dentro y fuera de nosotros. Sentimos rabia cuando un deseo o una necesidad se han despertado y su satisfacción ha sido frustrada o limitada. Esa energía se moviliza hacia la consecución de su necesidad. Sentir rabia es como sentir que uno quiere deshacerse de aquellos obstáculos que puedan ir en contra de la propia necesidad. Por esto cuando la rabia no es manifestada y se retiene en el organismo produce la insatisfacción de la necesidad y el no cierre de la gestalt.

Cuando no conseguimos la satisfacción de nuestra necesidad, la manera que tenemos de alejarnos del dolor que nos produce es mediante los mecanismos de defensa. Ante la expresión de rabia encontramos distintos mecanismos que nos ayudan a evitarla, enmascararla, reprimirla como son:

  • Desensibilización: Interrumpimos y prohibimos las sensaciones de rabia.
  • Proyección: Cuando sentimos rabia y no nos permitimos expresarla por mensajes de inadecuación, la depositamos en el otro. Quitamos así nuestra responsabilidad sobre lo que sentimos. La rabia que depositamos en el otro puede ser mediante la culpabilización sobre lo que nos pasa, la crítica o el rechazo.
  • Negación: Cuando tenemos un significado negativo acerca de la expresión de rabia podemos sustituir esta emoción por otras socialmente aceptadas, como ocurre con la tristeza. Así negamos la rabia, perdemos conciencia de la emoción y nos desconectamos emocionalmente.
  • Introyección: Cuando incorporamos actitudes, ideas y creencias respecto a la rabia que vienen de fuera. Se produce una perturbación en el contacto ya que sin la función de rabia la persona no estructura adecuadamente las experiencias. Cuando inhibimos la rabia vivimos nuestras experiencias sin digerirlas, sin motivación para cambiarlas.
  • Retroflexión: En lugar de sacar hacia fuera nuestra energía nos convertimos en el objeto de nuestra rabia en forma de “dolores de cabeza, garganta, estomago”. Se produce una contención de la rabia en nuestro interior, retenida en el organismo produciendo en algunos casos somatizaciones.
  • Confluencia: Cuando la función de rabia esta instaurada de forma sana en nosotros, el ciclo de contacto-retirada será percibido como una perdida temporal del contacto, recuperándose los limites sin dificultad. Cuando no es así podemos experimentar grandes dificultades para establecer límites y diferenciarnos en nuestras relaciones.

En sesión con una paciente trabajando el ciclo de la experiencia nos dimos cuenta de que: “En ella había una necesidad insatisfecha de reconocimiento que le producía frustración y por consiguiente, mucha rabia. Tras esto imperaba su necesidad de ser satisfecha, al no lograrlo sentía y expresaba su rabia. Ante esta emoción sentía profundo sentimientos de culpa, por lo que la rabia quedaba encubierta por la culpa y la necesidad continuaba no satisfecha”. Tras darme cuenta de esto, entiendo que lo que hay detrás de la rabia, en este caso, es una necesidad no satisfecha. Es por eso que cuando nos hacemos responsables de nuestra rabia, de fondo escuchamos a una herida desatendida y una necesidad manifiesta.

5. Lo que esconde la rabia en cada estructura de personalidad

El niño ya adulto ha incorporado y anclado su experiencia con la emoción de rabia. Se pone en marcha un patrón de actitudes, conductas, emociones, pensamientos mas o menos estables en función de los cuales el ser adulto responderá en contacto con el entorno. En función de este patrón especifico propio, cada estructura de personalidad maneja, expresa o reprime la rabia manteniendo así su equilibrio, protegiéndose y evitando consecuencias negativas. Por tanto, veremos como cada estructura utiliza la rabia y que oculta con ella.

5.1 Estructura Histérica

La rabia en la histérica es empleada como forma de defensa. Enmascara una carga de ansiedad muy fuerte en el interior y que sirve para protegerse del exterior y proteger su necesidad.

La estructura histérica, en el manejo de su rabia, puede inhibir y paralizar la verdadera expresión emocional. De ahí que la consecuencia de tal represión sea un sentimiento de indefensión, de carencia de defensa y miedo a la falta de auténtico afecto y cariño.

La histérica que oculta su rabia, lo puede hacer mediante la búsqueda de una emoción opuesta donde se siente más cómoda y segura, como puede ser la tristeza, una emoción más adecuada y aceptada en su entorno. De esta misma manera, pudo ir desde la infancia introyectando formas de comportamiento complaciente para mantener así el amor de sus padres. Por tanto, tras su comportamiento complaciente, sumiso hay una rabia reprimida ante la imposibilidad de “ser” por miedo a la perdida del amor y cuidado. En este ideal de conducta introyectado, percibirá la rabia como un estado inaceptable que genera miedo. Esta emoción si es negada y retenida en el cuerpo conducirá a la conversión somática de la rabia.

Puede ser también que la histérica no reprima su rabia si no que se maneje con ella de forma excesiva, dejando de lado la cordialidad, la amabilidad o la sumisión, defendiéndose así frente el miedo de la posible pérdida de amor. Tras la expresión de la rabia hay un intento de reducir mediante su manifestación, sentimientos ansiosos de vulnerabilidad, desprotección, inseguridad personal e indefensión.

En mi experiencia con esta estructura he podido observar como en la histérica hay una gran frustración por la necesidad de contacto y relación. Expresa frustración cuando no se le tiene en cuenta o son el centro, escondiendo tras de si una necesidad muy primaria de amor, atención y reconocimiento.
Cuando se sienten reconocidas y queridas su ansiedad disminuye y con ello su miedo. Cuando no, la ansiedad es tan grande que se puede originar una percepción de falta de aceptación por parte del otro “No ser valida”, “No ser digna”, “No merecer amor”. Puede responder con mucha rabia ya que para la histérica puede suponer que se ponga en peligro la aceptación incondicional de su ser. Le resulta difícil aceptar la realidad y aquello que es contrario a su necesidad por lo que se frustra y aparece la rabia.

Tras la rabia de la histérica he observado también intentos manipulativos mostrando conductas infantiles y un rol de victima. En este componente manipulativo la histérica puede querer conseguir sus objetivos mediante su carácter seductor, amable y sociable. Cuando su necesidad no es satisfecha y sus intereses frustrados surge una rabia intensa y desproporcionada, persiguiendo y sintiéndose psicológicamente victima mediante manifestaciones de reivindicación, queja, reproches o culpabilizaciones.

5.2 Estructura Obsesiva-compulsiva

Es característico del obsesivo ser controladoen la expresión de la rabia, por lo general, se nos presenta en terapia como una personacivilizada, seria, contenida y de buen comportamiento.

La rabia del obsesivo puede considerarse la raíz original de esta estructura. Una de las formas de manifestación más común de la rabia es mediante una conexión fuerte con el sentido de justicia y responsabilidad.

La falta de capacidad de expresión sana de la rabia lleva a esta estructura a expresarla de diferentes maneras encubiertas, por lo que deflexiona la rabia. Estas formas encubiertas pueden ser la critica hacia el otro y hacia si mismo normalmente en un intento de mejorar él y al otro para si mismo (las necesidades propias se convierten en “deberías” para los otros), otra forma de expresar rabia a modo de reproches y acusaciones. En su autocritica hay mucha frustración y rabia por no ser perfecto, lo que puede esconder un fuerte miedo al rechazo. De esta manera su rabia es más bien racional que emocional, se permite expresarla de esta manera porque es menos amenazante y mantiene su equilibrio. Toda su vida se desarrolla conforme a un programa preconcebido e inviolable. Todo cambio en su programa de vida se experimenta como displacentero, produciendo mucha ansiedad y rabia.

Para el obsesivo la expresión de rabia puede implicar un castigo o retirada de amor y reconocimiento, por lo que la encubre con diferentes estrategias morales y rígidas. En su necesidad de seguir las reglas, las normas y las costumbres hay una defensa potente de ellas, donde su incumplimiento les genera confusión, frustración y les echa por tierra sus valores y estilo de vida tan seguro y ordenado. Por tanto la manifestación de rabia en este caso esconde un profundo miedo a dejar de existir al perder el control y su estructura.

Adentrándonos en la infancia del obsesivo, puede que haya en él una gran frustración por “ser perfecto para mama”. Detrás de su frustración hay una experiencia de rechazo muy primaria, lo que desencadenó una preocupación excesiva por ser bueno, perfecto. Con todo esto, pienso que su actitud critica, perfeccionista, disciplinaria de si mismo esconde una rabia llevada hacia dentro, como modo de satisfacer su necesidad imperiosa de obtener afecto y amor a través del merito.

5.3 Estructura Pasivo-agresiva

La estructura pasivo-agresiva puede formarse como resultado de una incapacidad del individuo para resolver satisfactoriamente un conflicto con la autoridad ante el cual se encuentra indefenso, y cae en una resignación llena de rabia y frustración. Su expresión agresiva, entonces, se ve coartada por la amenaza de consecuencias negativas y busca otras vías para manifestarse. Incapaz de ejercer su capacidad de protesta en su infancia o victima de una figura autoritaria y dominante ante los que no tuvo más opción que sucumbir y rendirse.

Esta estructura manifiesta sus sentimientos de rabia de una forma enmascarada y encubierta por un lado, y explicita por otro. Cuando la persona se maneja en el lado pasivo se muestra indecisa, insegura. Detrás de esta pasividad hay un gran sentimiento de culpa, frustración, hay un miedo a expresarse, sobre todo su rabia. Cuando se encuentra en el lado agresivo su actitud es descalificadora, destructiva, defensiva al sentirse victima, herido, ansioso o inadecuado. Tras su expresión indirecta puede haber un mensaje recibido en la infancia de “no es correcto expresar tu rabia”, “Harás lo que yo te diga sin rechistar” y como en este caso la rabia no es reprimida del todo, se expresa en forma mas sutil e indirecta.

En cuanto al trabajo con una persona con estructura pasivo-agresiva que se encontraba en su lado pasivo, me di cuenta que tras su rabia se escondía una dificultad o una falta de aprendizaje asertivo. No se mostraba autentica en sus relaciones, se sentía inadecuada en relación con el otro. No se mostraba honesta en su expresión, podía decir “No me pasa nada, no estoy enfadada”, “No, si a mi no me importa”. Su comunicación era indirecta no expresando sus verdaderos sentimientos. Camuflaba la rabia cuando se sentía incapaz de expresarla de manera segura frente a sus figuras de autoridad.

En su manifestación de rabia había una incapacidad de establecer los propios límites o de tomar sus propias decisiones, por lo que aceptaba hacer cosas que no quería hacer o delegaba su decisión en otros, lo que al final le generaba mucha rabia por su percepción de “hacer lo que no quería hacer” o “Hacer cosas impuestas”. Bajo esto se encontraban sentimientos de incompetencia, inseguridad, falta de ser respetada en sus necesidades, irresponsabilidad, falta de confianza frente a la autoridad. También se escondía en ella una incapacidad de decir No ante las demandas de los otros, aceptando las demandas externas. Esta evitación de la confrontación directa encubría miedo a perder su amor.

La principal fuente de rabia de esta paciente era su percepción de que “era tratada mal por todas las personas”. Su sentimiento de culpa y frustración producía que en su entorno buscase personas que le sirvieran para confirmar que no vale, que no merece ser querida, tratada bien, merecedora de amor o valiosa. De esa manera, entrando en ese juego podía así justificar y descargar su rabia al sentirse ofendida, victima y despreciada. Por tanto, tras la emoción de rabia y frustración se encontraba un profundo sentimiento de vulnerabilidad y desprotección, un miedo a ser y a perder el amor de aquellos de quienes dependen.

5.4  Estructura Psicópata

Las explosiones de rabia en el psicópata son frecuentes, debido en gran medida a una falta de control de impulsos y de conducta. La forma de estar en el mundo de esta estructura es más bien agresiva, defensiva y antisocial. Esto producido por un aprendizaje o trauma temprano de falta de contención, de angustia o miedo.

Hay en el psicópata un sentimiento arcaico de falta de confianza y de seguridad hacia el mundo que lo percibe como algo hostil del que defenderse. Tras esta forma de estar puede haber una experiencia temprana de maltrato, negligencia, ausencia de normas o limites unido a castigos severos o ausencia de afectividad.
La rabia del psicópata se muestra por frustración, incapacidad de conseguir sus metas o alcanzar su acción. George Escribano nos comentaba como la necesidad de supervivencia del psicópata es tan potente desde la infancia que su frustración es enorme cuando vuelve a un estado niño en el que la única forma que tenia de sobrevivir era ajustándose a un entorno incoherente e impredecible y en el que tuvo que aprender a manipular como forma de sobrevivir. Por ello tras su rabia explosiva hay una cuestión de vida o muerte.

La rabia del psicópata enmascara las demás emociones que ha reprimido. Su incapacidad de contactar con emociones autenticas hace que reprima la tristeza, la alegría, el miedo, la angustia, en lugar de ello surge la rabia.

En su historia de vida hay una gran privación emocional, descuido de sus necesidades y relaciones afectivas discontinuas. Pudo crecer en un ambiente carente de expresión emocional, actitudes hostiles, desinterés. Tras su rabia también puede haber una inexistente capacidad de recibir críticas y tolerar la frustración. Por tanto, su emoción básica de rabia puede ser producto de un sentimiento mas profundo de vulnerabilidad. Anfusso (2009) refiere que “El psicópata roba buscando a la madre perdida y destruye o molesta intentando recuperar el marco confiable, el hogar y la función paterna de los que fueron desposeídos”.

5.5 Estructura Borderline

Su rabia es muy primaria, puede ser expresada o surgir una defensa contra ella. Sus manifestaciones de rabia son en forma de hostilidad, reacciones de furia sin control, pasajes al acto, demandas externas excesivas.

Detrás de la rabia hay frustración o temor de perdida o abandono. Tras su rabia incontrolable hay una proyección hacia el otro. El Borderline experimenta un conflicto interno entre el miedo a depender del otro y el miedo a quedarse solo.

En esta emoción de rabia hay un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por estados alternos de todo o nada. La personalidad borderline suele manejar su rabia de forma retroflectada de modo que se hace daño a si mismo en vez de sacarla hacia fuera, de aquí sus conductas abusivas de consumo de sustancias, conductas sexuales promiscuas o conductas limites.

Por tanto la rabia es una emoción con la que enmascara un sentimiento crónico de vacio y una capacidad afectiva polar amor-odio. Todo esto es producto de un profundo miedo al abandono. Detrás de su rabia puede haber también una manipulación para controlar a los demás como forma de no “dejarles escapar”, de retenerlos y así no ser abandonados.

La estructura borderline proyecta como forma de defenderse. Cuando proyecta el objeto bueno, la estructura borderline incorpora amor y seguridad, tiene una base segura, mientras que cuando proyecta el objeto malo (sus propios deseos o cualidades inaceptables, su yo malo) siente rabia por un fuerte miedo de rechazo. Se produce una lucha interna por mantener la imagen positiva de si por lo que descarga su rabia para controlar los objetos malos y de alguna forma destruirlo.

Por tanto, concibo la rabia en el Borderline como único o esencial afecto, encontrando debajo un sentimiento profundo de abandono y tristeza. En esta rabia que manifiesta hay una necesidad de tragar o destruir el objeto malo. La dependencia les origina rabia, sus sentimiento de soledad e incapacidad de expresarlo, propicia rabia, siendo esta rabia una forma de tapar una tristeza que no es capaz de tolerar.

5.6 Estructura Narcisista

El narcisista esta atrapado entre su yo real y su yo ideal, identificándose con la imagen idealizada de si mismo, quedando así negado un yo real que le resulta inaceptable. En la estructura narcisista hay grandes esfuerzos por mantener alejado su verdadero yo para lo cual utilizaran la rabia como forma de negarlo y mantenerlo a raya. Tras esta rabia hay un miedo a sentirse vacio, poco valioso e importante. Por tanto, para el narcisista la rabia es una defensa de esta imagen grandiosa con la que desciende su miedo.

La expresión de rabia de la estructura narcisista puede ser debido a una especial vulnerabilidad, por ejemplo a las criticas externas y a la frustración de sus metas. Ante la no consecución de sus metas y objetivos puede haber un fuerte sentimiento de vergüenza o envidia hacia aquellos que lo obtuvieron o que percibe “mejores que el” lo que desencadena una rabia muy potente. Andrew Morrisson decía: “La rabia narcisista es la cara visible de una vergüenza insoportable”. Esta rabia enmascara miedo y dolor ante la superación por parte de otro con el que obtendría un mensaje “No eres el mejor, no eres nada” y así temblarían los cimientos de su parte idealizada. Mediante su rabia se defiende de ese niño que tiene miedo, que se siente perdido, carente de amor y aceptación y que se avergüenza de si mismo.

El narcisista al negar su yo e identificarse con su imagen ideal, pone en los demás los aspectos negados de si mismo, por lo que el ataque y la rabia volcada hacia el otro es una forma de destruir aquellos aspectos que rechaza de si mismo. Para ello el narcisista hace intentos de eliminar el objeto que el percibe como malo y así engrandecerse.

En mi experiencia con este tipo de estructura he percibido que bajo su imagen grandiosa, perfecta, altiva, prepotente se escondían marcas muy hondas de humillación sufridas en el pasado, sentimientos de ser invisible. A modo de supervivencia el narcisista opta por borrar cualquier tipo de recuerdo o experiencia negativa, negándolo y creándose una imagen que pudiera mantener sus partes buenas, su seguridad y no entrar en contacto con sentimientos de inferioridad; Por ello cuando se siente amenazado entra en conflicto con la parte negada y experimenta un profundo dolor, falta de seguridad y pérdida de autoestima, perdiendo así todo el sentido de si, su bienestar y aparente estabilidad. Esconde un miedo al vacio, a la soledad y al desprecio de quienes cree le quieren por ser “grande”.

Sin esta defensa nos encontraríamos con una persona frágil y vulnerable, con falta de apoyo, amor, calor y seguridad. Por tanto la función de su rabia es luchar para eliminar aquellas emociones que hay debajo de tristeza y miedo. Estar triste para el narcisista significa necesitar, echar de menos algo que le pone en una posición de vulnerabilidad. Le abre la posibilidad de ser rechazado y humillado, por lo que evitando la tristeza se defiende de ser herido. La rabia en este caso seria una defensa ante la necesidad de cuidado, armonía y amor que necesita.

5.7 Estructura Paranoica

El paranoico no acepta su rabia, la niega sintiéndose victima de su entorno y experimentando el ambiente como amenazante. Al excluir su rabia de si mismo queda en una situación de vulnerabilidad, descendiendo su capacidad de defensa, y siendo susceptible de ser dañado. Anulada su rabia afloran sentimientos de indefensión, culpabilidad y debilidad, se sienten utilizados por los otros. La rabia les sirve para proteger un concepto de si muy frágil.

El paranoico trata de confirmar sus ideas negativas preconcebidas, respecto a la gente o las situaciones que les rodean, atribuyendo malas intenciones a los demás, lo que no dejan de ser proyecciones de sus propios miedos. Esto les origina dificultades para mantener vínculos estrechos con otras personas.
En mi experiencia la rabia del paranoico es producto de sentimientos de incomprensión, maltrato o percepción de ser victima de los otros. Tras su expresión de rabia hay una percepción de que quieren dañarle o aprovecharse de sus buenas intenciones. Su desconfianza hace que esté en un permanente estado de alerta y que sienta como hostil el comportamiento del otro.

Esta expresión de rabia puede producirse por miedo a ser rechazados o abandonados, de manera que esta estructura ha desarrollado el ataque continuo y la desconfianza como estrategia de defensa y protección.

Reacciona ante las críticas con sentimientos de rabia o humillación. En terapia una paciente manifestó una rabia desproporcionada hacia su pareja al recibir una crítica, con sentimientos de estar siendo manipulada, burlada y no tenida en cuenta. Su rabia era una rabia proyectada hacia el exterior. Esta proyección e interpretación equivocada que ” el otro quiere hacerle daño” produce que los demás son siempre los culpables de sus enfados y generan la idea de “Yo no estoy mal, ellos están mal y se aprovechan, abusan, engañan y desprecian”, con lo que aumenta aun mas su miedo.

Mirando detrás de esa rabia tan potente pude descubrir una persona con mucho miedo, entre los que destacaban su miedo a estar solo, ser abusado y a no tener amor, aunque también mediante su desconfianza y suspicacia evitaba ese amor. Lo expresa de manera clara Claudio Naranjo cuando afirma “el odio paranoide es una defensa contra el amor”. Hay un miedo en el paranoide a la falta de amor pero también al amor ya que significaría ser vulnerable, ser íntimo y confiar, algo que no se puede permitir.

Su historia de vida estaba llena de momentos de desatención y negligencia y momentos de sobreprotección, una inconsistencia que hacia desconfiar a un niño que no entendía esos momentos de hostilidad y rechazo, por lo que se volvió suspicaz y desconfiado. El mensaje que pudo recibir es que tras un buen comportamiento, una manifestación de amor o palabras amables hay motivaciones ocultas. Por este motivo, no ha podido establecer una relación solida y estable de confianza quedando fijada, a lo largo de su desarrollo, un patrón de desconfianza emocional. Por tanto mediante la rabia evitan la intimidad con el otro, exponerse al otro, ser vulnerable y miedo a que le hagan daño.

5.8 Estructura Esquizoide

El fin del esquizoide es impedir la manifestación de su rabia, la cual vive de manera desafiante y amenazante. Para realizar estos fines, el esquizoide niega su emoción. Al negarlo presenta grandes cantidades de rabia no consciente. Considero que el conflicto central del esquizoide tiene relación con la expresión de su rabia, al reprimirla como forma de supervivencia. Debido a esta represión el esquizoide no moviliza su rabia por miedo a que se desborde y haya consecuencias fatales. Por este motivo, no hay una defensa mediante la rabia si no mediante la desconfianza y el miedo manifestándose a través del cuerpo.

El cuerpo del esquizoide es inexpresivo y rígido. Cuando el esquizoide experimenta una fuerte tensión interna, puede tener reacciones emocionales de rabia repentina e imprevisible manifestadas a través del cuerpo. Inmovilizando el cuerpo el esquizoide evita que se movilicen estas emociones. Al trasformar su rabia en miedo y aislamiento, su cuerpo se vuelve rígido sin capacidad de acción, lo que le ayuda a controlar una posible manifestación emocional. Por tanto, la carga emocional de rabia con la que el esquizoide vería amenazada su existencia, la vuelve hacia dentro, la congela, no dejándola salir.

Tras la congelación de la rabia hay miedo de ser invadido o aislado que experimenta a un nivel existencial de supervivencia o muerte. Pueden emplear la rabia para defenderse del amor que perciben como peligroso, un patrón que comienza tempranamente en la infancia.

Las experiencias tempranas del esquizoide pueden ser de una madre no confiable, normalmente cuando ella alterna periodos de invasión y de abandono. Existirían carencias de la madre ante las necesidades del niño que las trataba como algo malo o negativo. El niño podría concluir que su rabia puede hacer peligrar la relación con la madre y destruir esa relación implicaría la muerte. Estas experiencias van calando en el niño que como no puede expresar su rabia se aísla para protegerse y evitar el total abandono.

La movilización de la rabia resulta desconocida y amenazante para el esquizoide. Para él, su modo de afrontar un mundo amenazador, intruso, que no responde a sus necesidades, que le puede abandonar, es negando cualquier necesidad y emoción. En la manifestación de la rabia se experimenta un aumento en los niveles de excitación del organismo. Adaptándose, el niño aprende a interrumpir éste aumento de excitación cuando alcanza cierto grado que él percibe como peligroso. La rabia ya activada, que no puede ser reconocida como tal por estar negada la arroja fuera de él.

Cuando el esquizoide se encuentra en un estado defensivo en el que conecta con la frustración activa defensas de aislamiento y rabia retroflectada pudiendo sentir humillación, vergüenza, se siente defectuoso, malo. Si siente y necesita puede perder amor. Tras la rabia hay un miedo a ser invadido y perder su independencia, ya que vive las relaciones como su fueran una gran trampa. Se defienden de esto porque no confían en que puedan separarse cuando lo necesiten. La rabia esconde también un miedo a la intimidad, por lo que el esquizoide cuando percibe esto rompe la relación. Para el tanto la unión como la separación amenazan su vida.

En mi experiencia la rabia del esquizoide esconde un sentimiento de vergüenza muy profunda hacia si mismos, ya que se vivencian como defectuosos, indeseables, incapaces, no dignos de amor. Por lo que la rabia es manifestada contra ellos mismos al internamente sentirse débiles o necesitados del otro. Para ellos necesitar es algo vergonzoso, por lo que niegan necesitar, y sienten rabia. Esta rabia queda enmascarada mediante la autocritica, la vergüenza o la tristeza cuando intenta manifestarse. Por tanto, si el esquizoide vive experiencias continuadas de censura, desaprobación, prohibición o amenaza hacia la expresión de su rabia, surgirán emociones de vergüenza o miedo.

6. Conclusiones

Me he dado cuenta a lo largo de esta reflexión que la emoción de rabia proviene de una experiencia emocional arcaica que al chocar con la situación actual conecta con un recuerdo de tristeza, dolor o miedo y surge la necesidad de defensa. Hay en ello una cuestión de supervivencia al tocar un miedo existencial a no ser querido, a ser abandonado o invadido y por tanto dejar de existir.

Cuando en nosotros surge algo que nos duele una forma de reaccionar frente a ese dolor puede ser con rabia. Nos escondemos detrás del disfraz de la rabia porque es tanto miedo que hay detrás, que esta emoción aparece para taparlo, así evitamos sentirnos vulnerables o frágiles.

Hemos visto como tras la rabia hay en muchos casos un deficiente aprendizaje emocional en la infancia. Se aprende a reprimirla o expresarla de manera inadecuada. Es un tipo de respuesta que esconde miedo ante la imposibilidad de expresar sentimientos y necesidades que, con frecuencia, quedaron bloqueados.

Si es cierto que la rabia nos permite poner limites al otro, resolver conflictos de modo adecuado o conseguir nuestra necesidad, protegernos y mantener el equilibrio. Aunque en ocasiones el mal manejo puede hacer que no respondamos adecuadamente.

Cuando como terapeutas acompañamos a nuestros pacientes a que aprieten los botones claves de su experiencia, estos pueden reaccionar en base a su niño inseguro, dolido y que tiene miedo. Esta reacción, he observado, puede producir una defensa instantánea mediante rabia, con la que ese niño se protege de ser herido, de conectar con el dolor o de rebajar su miedo.

Cuando me encuentro en terapia ante esa manifestación de rabia lo que me llega por debajo es ese dolor y miedo. Como terapeutas debemos observar la rabia y acompañar toda emoción o pensamiento que hay debajo, así apoyaremos y daremos protección a ese niño que tenemos delante indefenso y asustado. El respeto y aceptación de su rabia ayudará al paciente a sentir que “Es Ok, no pasa nada por expresar su rabia o por sentir” lo que le dará poco a poco una base segura en la que se puede expresar y además, obtener protección y amor. Así puede ir incorporando permisos de expresión, de ser y formas más adecuadas de manejarse.

Nuestras emociones es algo complejo que en ocasiones no comprendemos, nos parecen extrañas, nos sobrepasan, no las asociamos a nosotros, desearíamos que no estén o no sentirlas, lo mismo les sucede a nuestros pacientes. Por ello cuando satisfacen junto al terapeuta su necesidad de ser comprendidos, apoyados y aceptados incondicionalmente como las personas que son, pueden iniciar un camino de crecimiento y sobre esa base poder sentirse en paz y equilibrio. La realidad es que cada emoción nos avisa de una parte importante de nosotros que tiene que ser atendida y cuando tomamos consciencia de para que, como, que hay detrás, que escondemos con nuestra rabia abrimos un nuevo camino de satisfacción, bienestar, autonomía y autenticidad.

Autora: Cristina Horna

Bibliografía

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Naranjo, Claudio (2008). Carácter y neurosis. Una visión integradora. Editorial La Llave.

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7 Respuestas

  1. Maria Jesús dice:

    Un artículo excelente. Muchas gracias porque me ha servido para aclarar aspectos de mi persona.

  2. Marina dice:

    Extraordinario y lúcido artículo Cristina, muchas gracias

  3. valentina dice:

    y cuando ves tú rabia reflejada en muchos de los rasgos de casi todas las estructuras ¿qué pasa?

  4. Sonia dice:

    Superarticulo. Me encanta. Eres una crack Cristina!

  5. Sergio dice:

    Muchas gracias impresionante articulo. de 10 me ha servido mucho para identificarme.un fuerte abrazo

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