Niños con problemas de atención, con o sin hiperactividad (TDAH)

01/09/2014

Niños con problemas de atencion, con o sin hiperactividad

Estos estados pueden alterar las acciones, pensamientos, sentimientos e incluso, el concepto de sí mismo de estos niños durante su infancia y adolescencia, por eso es conveniente buscar soluciones lo antes posible.

Los padres no deben culpabilizarse ni culpabilizar al niño, pero tampoco se puede convertir en una excusa para que estos niños hagan lo que quieran o se comporten mal.

El tratamiento más completo y eficaz contempla un enfoque múltiple:

  • Supervisión del comportamiento,
  • Educación del autocontrol,
  • Intervención en clase y,
  • Para algunos niños, medicación. Aunque este tema es algo contradictorio, la medicación adecuada en muchos niños con problemas de déficit de atención o hiperactividad se obtienen estupendos resultados.

Un profesional con experiencia es el que debe de trabajar con los niños y su familia para mejorar la capacidad de afrontar estas dificultades de la vida diaria.

¿Cómo estructurar el ambiente dentro de casa?

La naturaleza impulsiva de estos niños hacen que la convivencia en casa sea complicada. Algunas de las pautas que pueden seguir los padres son:

  • Dar instrucciones claras y firmes. Esto es muy importante para cualquier niño, pero en el caso de pequeños con déficit de atención e hiperactividad es esencial. En casa deben de existir un conjunto de normas y reglas que todos conozcan y sigan, y mejor colocarlas por escrito en un lugar visible. También se deben conocer las consecuencias de no seguir estas reglas.
    Cuando se den instrucciones al niño hay que asegurarse de que le estén mirando a los ojos.
  • Es crucial estructurar el tiempo. Estos niños son más felices si existe una rutina que puedan seguir. Es importante planificar los días de la semana y dárselo por escrito. Aunque no sea una programación estricta, al pequeño le da seguridad saber qué se espera de él y cuándo.
  • Simplificar el medio. Como estos niños se distraen y sobreestimulan con facilidad, es importante no tener muchas cosas por medio y programar actividades de una en una. Por ejemplo, a la hora de comer es mejor que no esté encendida la televisión. A la hora de jugar, darle al niño un juguete o dos como máximo.
  • Controlar el nivel de ruido en casa.

¿Cómo ayudar a estos niños a tener más autocontrol?
Los niños con déficit de atención e hiperactividad suelen tener dificultad para poder controlar sus impulsos y esto les trae a menudo, inquietudes y disgustos a ellos mismos y a su familia. La medicación puede ayudar pero, es mucho más importante enseñar al niño a ir responsabilizándose gradualmente de su comportamiento y de sí mismo.
Aquí van algunas ideas:

  • Oriéntale para que te mire a los ojos. Es crucial mantener con ellos el contacto visual. Si lo conseguís, obtendréis resultados magníficos.
  • Enseñarle a disminuir sus distracciones. Por ejemplo a través del juego del “dedo pistola”, que consiste en que el niño vaya pescando con su dedo cada ruido, cada objeto, cada cosa que le distraiga y que los papás lo recompensen por cada tarea que consiga terminar. Recordar que las recompensas que más gustan a los niños son los besos, las caricias y las palabras bonitas de sus papás.
  • Enseñar a ignorar las distracciones. Los papás pueden jugar a distraer al niño por ejemplo, cuando está haciendo los deberes pues haciendo ruidos, montando jaleo, haciéndole muecas,…, y premiando al niño cada vez que nos ignore y consiga seguir con lo que estaba haciendo.
  • Enseñarles a quedarse quietos. Por ejemplo, jugando al “ganar al reloj”, que es que se le dice al niño, voy a ver si eres capaz de ganar a las agujas del reloj, si aguantas cinco minutos sentado en tu silla le has ganado.
  • También se les puede enseñar al niño técnicas de relajación. De esto ya hemos hablado en alguna ocasión en CANUCA. Habría que explicarles cómo se respira con el abdomen, para que se oxigenen mejor y puedan relajarse con más facilidad. Luego podéis pedirles que cierren lo ojos y por ejemplo, hacerles una fantasía guiada, que es como un cuento donde el protagonista es él y está viviendo una situación relajante y bonita. De esta manera, podéis pedirle que cierre los ojos y que se imaginen que están tumbados en una playa, con la arena calentita, que les está dando el sol y que están sintiéndose muy felices y tranquilitos ahí tumbados, por ejemplo.

Nuria Carmona

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