Mi experiencia por Inmaculada Vargas

04/03/2019

Cojo aire profundamente y cierro los ojos. Veo un camino en medio de un bosque, un bosque muy frondoso, lleno de matices de colores, repleto de vida que resuma por cada molécula que se encuentra en el aire.

Siento en mi la suave brisa que me acompaña, el rumor de las hojas mecidas por el viento… Oigo a los pajarillos silbar canciones que solo ellos conocen el significado. Todo está conectado, todo está vivo…todo está unido bajo un cielo azul que invita al descanso.

Sigo andando por el sendero, un sendero que contiene piedras, surcos, barro, tierra fina… pero en esta ocasión no lo esquivo, lo atravieso y voy observando cada detalle del camino. Lo voy atravesando de la mejor manera que considero en este momento, sin juicios. No siento que haya una forma correcta o incorrecta de avanzar por él, solo caminar.

Casi llegando al final del sendero noto que no voy sola, que de la mano llevo a una niña pequeña que mira todo con ojos de curiosidad. Me sorprende su presencia, pero no la rechazo, le aprieto más fuerte la mano y le sonrío. Me devuelve la sonrisa y de sus ojos veo como brota el amor más puro que jamás haya sentido.

Vuelvo a coger aire profundamente y abro los ojos.

Así puedo hablar desde la forma que más conecta conmigo de mi experiencia por este máster en psicoterapia humanista integrativa. Han sido dos años repletos de conocimientos teóricos que han apaciguado a mis impulsores, ejercicios prácticos que me han hecho tomar consciencia de un guión de vida que traía conmigo y conectar con mis auténticas necesidades, unas prácticas en las que conecté con un miedo profundo y me dio la oportunidad de sentarme frente a él y mirarnos a los ojos para avanzar de la mano y finalmente, un proceso de terapia personal donde me ha hecho sentirme valiente para sentar en mil sillas vacías a muchos personajes a los que tenía muchas cosas que decirles.

Quien decide pasar por esta experiencia tiene que tomar consciencia desde el minuto uno que ya nada va a ser como antes. Vas a crecer, vas a transformarte, vas a impresionarte a ti mismo, vas a sentir y sobre todo vas a aprender a agradecer y perdonar (te).

Si hay una palabra con la que me tuviese que quedar para describir toda esta etapa sería sin lugar a duda “vínculo”. Bajo mi experiencia, no solo se trata del vínculo que estableces en general con todo lo que engloba el realizar el máster, va mucho más allá. Yo he logrado vincular aún más con el amor hacia mi profesión, he sentido el vínculo con mis compañeros, el vínculo con el equipo de profesores, el vínculo con la honestidad y la humildad y para mi el vínculo más importante de todos: el vínculo conmigo misma, con mi esencia, con mi YO y con mi Niña que estaba tan oculta que nunca pensé que volviese a salir de donde se encontraba.

Sinceramente sin esta experiencia no sería la profesional que me considero hoy en día, capaz de acompañar a las personas en su proceso a la vez que permito que me acompañen y me siento segura y confiada con cada paso que doy.

Ser psicoterapeuta es mucho más que estudiar y examinarte, es ser capaz de sentir(te) y dejarte fluir y eso lo he conseguido gracias a este máster.

 

Inmaculada C. Vargas Mayo
Ex Alumna del Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa

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