Los errores en psicoterapia

27/04/2012

jose zurita

José Zurita

Los psicoterapeutas somos humanos y por tanto cometemos errores. Sería un error imperdonable creer que no nos equivocamos. Aceptar nuestras limitaciones y plantearnos con naturalidad nuestros fallos puede ser un estupendo preventivo de males mayores.

Cuando nos enfrentamos a un error debemos tener presentes tres pasos para afrontarlo:

1. Darnos cuenta
2. Pedir perdón
3. Reparar el daño en la medida de lo posible.

1.- Darnos cuenta. Éste es el punto de la toma de conciencia. No sólo descubrir que ha pasado algo, sino que “eso” que ha pasado ha sido un error propio. Hay varios procedimientos que se me ocurren para propiciar ese darse cuenta.

Tras una sesión o una jornada laboral en la que hemos realizado varias sesiones de terapia, está bien pararse unos minutos a reflexionar sobre cómo hemos trabajado y los errores que hemos podido cometer. Una buena práctica que nos puede dar luz acerca de ciertas equivocaciones que pasarían desapercibidas en cuanto pase un poco de tiempo.

A veces, el compartir con algún compañero de profesión las líneas maestras de las sesiones del día ayuda a darnos cuenta de posibles errores cometidos y a encontrar posibles maneras de resolverlos o afrontarlos.

La supervisión profesional es la principal herramienta de ayuda y nos ayudará en gran medida con nuestros errores; facilita su descubrimiento reduciendo su gravedad y frecuencia.

Además de todo esto y nunca “en lugar de”, podemos hacer algo todavía más importante para descubrir nuestros errores (y para lograr el éxito en terapia), y es crear una Relación Terapéutica profunda, cercana y segura donde la confianza que fluya permita al paciente mostrar sus errores al terapeuta. Tendrás que estar muy atento a los indicadores que tu paciente muestra cuando algo “no va bien” para discriminar si alguna actuación errónea tuya ha podido ser la causante de ese malestar de tu paciente. Si la Relación Terapéutica lo permite, podrá decirte qué le ha llegado mal o cuál ha sido el error (si lo ha habido) del terapeuta. Podréis analizarlo en sesión y desbrozar “lo que ha pasado” y descubrir el error. A partir de ahí debemos actuar, pero… ¿cómo?

Lo fundamental es asumirlo de frente, tomando conciencia no solo de la existencia del error sino también de la magnitud y de las posibles consecuencias en nuestro paciente. Aquí la empatía y nuestra capacidad de ponernos en los zapatos del otro será clave para dilucidar la profundidad del acontecimiento. Asumir el error frente a nuestro paciente desde lo cognitivo y desde lo emocional. Con coherencia aceptar el error y asumir la responsabilidad. Nunca ponernos a la defensiva y por supuesto no justificarnos. Habrá que esclarecer en qué circunstancias se produjo y profundizar en los detalles para aprender de la situación, para que no vuelva a pasar y para que a nuestro paciente le queden claros todos elementos que se han visto involucrados en esta circunstancia.

2.- Pedir perdón. Tras asumir la responsabilidad del error, debemos pedir perdón por la equivocación en toda su magnitud. Desde el corazón disculparnos, mostrando nuestros sentimientos, lo que de verdad nos duele el haber errado. Con humildad y mirando a los ojos, pedirle perdón y asegurarle que harás todo lo que esté en tu mano para que no se vuelva a producir.

3.- Reparar el daño. No siempre se puede, pues puede haber circunstancias que lo impidan, pero siempre debe ser éste nuestro espíritu. Preguntarle a nuestro paciente ¿cómo puedo reparar el daño? Es el primer paso. A veces aquí se puede cerrar, pues el paciente así lo decide. Otras deberemos realizar algo que permita la reparación, que debe realizarse desde la honestidad y que esto permita el restablecimiento de la relación.

Estos tres pasos son sencillos de enumerar pero difíciles de llevar a cabo. No los olvides nunca. Los errores, tanto en psicoterapia como en la vida, son inevitables por lo que te los encontrarás a menudo en el futuro. Afróntalos sin miedo y con honestidad. Aprende de ellos. Te harán más sabio, más humilde, más sano y más feliz.

Espero que os guste este número de BONDING y lo difundáis entre vuestros amigos y colegas (animarles a suscribirse y así les llegará gratuitamente cada mes) y, ya sabéis que estamos permanentemente en www.bonding.es

Un abrazo a tod@s.

José Zurita

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