Limites

01/06/2011

José Zurita

José Zurita

Hola a tod@s:

El uso del término “límites” es muy frecuente en psicoterapia. Creo que lo más importante es remarcar que los límites son necesarios para crear la estructura de personalidad. Lo ideal es que el niño en su infancia reciba de sus figuras parentales límites claros y factibles, que pueda asumir e incorporar. Cuando recibimos en terapia a un paciente que careció de ellos o tuvo problemas en ese proceso, se debe encontrar con un terapeuta sólido y estructurado capaz de poner límites con asertividad y de forma protectora para el paciente.

Podemos empezar por hablar de los límites de la psicoterapia como tratamiento. Es realmente importante que, tanto el profesional como el paciente, sepan hasta dónde podemos llegar con cada intervención y con el proceso terapéutico, dependiendo de cada paciente y de la metodología terapéutica.

En nuestra consulta debemos poner límites al paciente para darle estructura. Necesita saber qué puede hacer y qué no puede hacer durante la terapia, debe estar claro y aceptado por el paciente al comienzo del proceso. En el Instituto Galene incluimos en el contrato de terapia cuatro reglas de obligado cumplimiento que son fáciles de entender, aceptar y de cumplir por parte del paciente. Estas reglas son: No violencia, No sexualización, Confidencialidad y Acabar la sesión (no irse antes de tiempo dando un portazo). Marcan los límites que la persona que comienza un proceso de psicoterapia debe acatar para realizar el tratamiento en Galene. Esto es de gran importancia, ya que facilita el crecimiento personal hacia la autonomía. No dependerá de nadie para crecer. El paciente sabe lo que no puede hacer y que puede hacer todo lo demás, aunque sea incómodo, desagradable o maleducado, si no incumple las cuatro reglas…

Límites de la relación terapéutica. Será relevante que los integrantes de la relación sean conscientes de que tipo de relación se trata y de cuales son sus límites. En Galene, las cuatro reglas de obligado cumplimiento también facilitan el encuadre de la relación terapéutica.

El psicoterapeuta debe saber hasta dónde llega su capacitación profesional y el estado de sus propios conflictos, para no verse desbordado ante la expresión de la patología de un paciente. La mayoría de los bloqueos que salen en supervisión de un proceso de terapia se desencadenan en un punto de conexión entre el conflicto del paciente con otro conflicto no resuelto del terapeuta.

Una de las funciones del terapeuta con su paciente es proporcionarle contención. En muchos casos la contención se consigue simplemente estando ahí, con una presencia sólida, el paciente ya se siente contenido y su angustia baja. Otros casos requerirán de intervenciones específicas que incluyen el ponerle límites para asegurar su contención. En algunos casos la contención será física, abrazando al paciente o mediante determinados ejercicios grupales.

En algunos casos, el terapeuta deberá enseñar, practicar y acompañar a su paciente a poner límites, pues con frecuencia esa es la mejor herramienta para defender su terreno ante la invasión de los otros. Ni que decir tiene que el profesional deberá tener incorporada la capacidad de poner adecuadamente límites sanos y claros. La mayoría de los pacientes internalizan esa capacidad al vivir la experiencia del terapeuta poniendo límites de forma adecuada.

En muchos casos vamos a tener que ofrecer a nuestro paciente un modelo de cómo el padre/madre debería haberle puesto límites al otro para proteger a su hijo/a. Primero le explicaremos que una de las funciones parentales es la de proteger a los hijos de los peligros y de las personas que puedan dañarles y, entre ellas a veces, está uno de los padres, por lo tanto el otro deberá ponerle límites claros y asertivos al otro padre que protejan a su hijo.

Cuando hablamos padres o a terapeutas de niños les solemos dar esta máxima: “los niños, en su primera infancia, necesitan fundamentalmente AMOR y límites, y más adelante, en la adolescencia, necesitarán amor y LÍMITES”. Con esto queremos remarcar que al inicio de la vida lo más importante es el Amor parental para asegurar la vida y también, pero en un segundo plano, los límites para crear la estructura. Sin embargo, en la adolescencia toma protagonismo la necesidad de los límites que se dan con el amor parental como soporte.

Espero que os guste el BONDING de este mes y lo difundáis entre vuestros amigos y colegas (animarles a suscribirse y así les llegará cada mes), ya sabéis que estamos permanentemente en www.bonding.es.

Un abrazo para tod@s,

José Zurita

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