La relación en psicoterapia y counselling: una experiencia de contacto interno y externo

29/06/2015

RESUMEN

Eva Fontcuberta

Eva Fontcuberta

A lo largo de este documento, y partiendo de la premisa de que el contacto es la única manera de estar en relación, vamos desarrollar la hipótesis en la cual, la manera de estar en contacto del terapeuta influye y ayuda a sanar al paciente. El paciente es, a su vez, fuente de conocimiento para el terapeuta: él y sólo él sabe lo que necesita, lo que desea obtener y para qué le sirve. El paciente es la herramienta con la que trabajar en el proceso, a través de la contratransferencia que toca al terapeuta y le da las claves para ayudar a su paciente. El contacto es el medio natural en el que se desarrollará la relación, es la forma de sentir, vivir, experimentar al otro y a sí mismo. A través del contacto interno y externo recorreremos cómo estar en contacto, cuando hay bloqueos y las experiencias de pacientes reales bajo mi práctica terapéutica. Y cómo en contacto se puede sanar.

Erskine: “Manteniendo el contacto pleno en el proceso de la psicoterapia y poniendo siempre el énfasis en el hecho de que la problemática de las personas a las que atendemos se produce en la relación, sólo en la relación, en una relación profunda y de pleno contacto, podrá repararse”

INTRODUCCIÓN

La formación de la vida ya es un proceso de contacto y flujo de información. Los seres humanos, como forma de vida compleja, estamos en contacto, tanto interno como externo, desde el mismo comienzo de nuestra existencia. Desde que un óvulo y un espermatozoide toman en consideración su información interna y contactan para unirse en una sola célula, a partir de ese momento, toda nuestra vida se desarrolla en un ciclo de contacto y retirada, llamado “ciclo de la experiencia” en Gestalt. Es a través de toda una cadena de sucesivos contactos hasta el inicio de los tiempos, una forma de trasmitir y de contactar con la existencia: nuestra herencia.

Estudiando cómo los seres humanos establecen contacto con su entorno y consigo mismos, la influencia que de ello se deriva, obtenemos una fuente valiosa de conocimiento para ejercer la profesión de ayuda y para los procesos de crecimiento personal de cualquier individuo.

El contacto en psicoterapia y counselling tiene que ver con la relación que se establece entre terapeuta y paciente, pero no sólo eso. Tiene que ver en cómo el terapeuta y el paciente estén conectados con el sí mismo, con los sistemas a los que pertenecen, con el contexto y, a partir de ahí, cómo la influencia mutua ayuda a la sanación.

ANTECEDENTES

El Contacto, según la Psicoterapia Integrativa, es el medio por el cual se satisface la necesidad de relación que motiva la conducta humana. “El contacto se produce interna y externamente: supone la plena consciencia de las sensaciones, sentimientos, necesidades, actividad sensoriomotora, pensamientos y recuerdos que se producen en el individuo, y un cambio hacia la plena consciencia de los acontecimientos externos, registrados por cada uno de los órganos sensoriales” (Erskine y Trautmann, 1996). Para la Psicoterapia Integrativa el contacto también se refiere a la calidad de las transacciones que se dan en la relación y cómo el nivel de autoconocimiento y desarrollo personal influye en nuestro “ser en relación” que nos hace sensibles a nosotros mismos y a los demás.

Según Bowlby el contacto se da desde el inicio en los seres humanos, es la necesidad de establecer un “vínculo físico temprano y prolongado” que nos sostenga y nos ayude a integrar las experiencias del self y del otro. Cuando no se da este contacto, el niño va a crear unas defensas fisiológicas contra la pérdida de contacto (Fraiberg, 1982 en Erskine y Trautmann, 1996).

En Erskine (1982a), el psicoterapeuta utiliza su self para ayudar al cliente a “desarrollar e integrar contactos” que le lleven a satisfacer sus necesidades relacionales. Para alcanzar este objetivo sobre todo va a tener una importancia crucial lo que se denomina en psicoterapia “sintonía afectiva”. La sintonía afectiva o lo que también llamó Stern (1985 p. 156) “afectos de vitalidad”, es uno de los tres métodos (Indagación, Sintonía e Implicación) que fueron empleados en el tratamiento de la disociación, la vergüenza y la arrogancia por Erskine y Trautmann (1993) en terapias reales. Se trata de la “experiencia ininterrumpida de estar en conexión”, en la que terapeuta y cliente están en relación y en “pleno contacto interpersonal”, y donde se ofrece un nuevo modelo terapéutico y sanador que cubra las carencias tempranas y/o aporte nuevas y más funcionales maneras de estar en el mundo y en relación. “La sintonía es más que la empatía”: en la sintonía el terapeuta y paciente están en “un proceso de comunión y contacto interpersonal” mediante el cual el terapeuta sigue siendo consciente de sí mismo y del otro como ser diferenciado, y además está atento a sus propios procesos internos (Erskine y Trautmann 1996).

HIPÓTESIS: CICLO DE CONTACTO

Suponemos que la forma en la que el terapeuta favorece y permanece en contacto con el paciente será la forma más adecuada, sanadora, y suficientemente buena para que el paciente pueda incorporarlo como modelo en el camino de su desarrollo personal, para alcanzar sus objetivos y sanar. Nuestro punto de partida será del proceso de confianza explicado por Zurita (2014), y basado en la teoría del apego de Bowlby y Ainsworth. A partir de este proceso se aplica el mismo ciclo en psicoterapia: 1. El terapeuta confía en sí mismo. 2. El terapeuta confía en sus pacientes. 3. paciente confía en el terapeuta. 4. El paciente confía en sí mismo.

De esto he podido deducir lo que viene:

    • El terapeuta está en contacto consigo mismo.
    • El terapeuta está en contacto con su paciente.
    • El paciente está en contacto con el terapeuta.
    • El paciente está en contacto consigo mismo.
Ciclo de Contacto

Ciclo de Contacto

El paciente está en contacto con el mundo.

La razón por la que considero que el proceso de contacto en psicoterapia se produce en este orden es la siguiente:

Paso 1: El terapeuta está en contacto consigo mismo.

Una de las claves para ejercer esta profesión de ayuda es que el terapeuta esté sanando y elaborando su propio proceso de crecimiento; a través de éste, el terapeuta estará cada vez más en contacto consigo mismo. ¿Qué significa estar en contacto consigo mismo? Significa conocerse, atender sus necesidades físicas, psicológicas, espirituales, morales…entre otras… Significa estar en contacto con las propias emociones, los propios sentimientos, con los dolores y las alegrías, el sufrimiento y el placer, y atenderlos.

En la metáfora de Zurita (2014): cuando la madre confiaba en sí misma, trasmitía al hijo, desde antes de su concepción, dicha confianza. En el proceso de confianza en terapia, cuando el terapeuta confía en sí mismo, gracias al ya mencionado proceso personal de crecimiento, trasmite al paciente esa seguridad que le hace sentir que puede ponerse en manos de su terapeuta. Lo mismo sucede con el contacto, para que esa madre confíe en sí misma tiene que estar en contacto con sus necesidades, de esa manera lo que al principio parecen ser sólo sus necesidades, resulta que también son las del bebé, y a través de conocer y contactar con sus necesidades y atenderlas está contactando, conociendo y atendiendo las necesidades del bebé.

¿Qué diferencia hay entre contactar y atender?

Puede darse el caso de que seamos conscientes de que tenemos sed y no bebamos agua, quizá no la tenemos cerca, quizá hay que esperar un poco, sin embargo más tarde o más temprano beberemos. Puede que tomemos contacto con alguna emoción, tristeza p.e., sin embargo, el momento en el que contactamos podemos no desear expresarla y la inhibamos, puede que más tarde nos permitamos llorar. En ambos casos estamos atendiendo nuestra necesidad, aunque hayamos tenido que posponerla. Yo quiero señalar que cuando tomamos contacto y somos conscientes y nos permitimos ese contacto casi siempre atenderemos, más tarde o más temprano. Cuando bloqueamos el contacto, tragamos y apretamos las mandíbulas está ocurriendo algo, estamos anestesiando nuestra necesidad o emoción aunque siempre quedará ahí latente e insatisfecha o no expresada. Considero que cuando acumulamos contactos insatisfechos, inacabados….queda mucha energía bloqueada y atrapada que nos resta espontaneidad y autonomía. Puede que nos haga dependientes o que andemos a medio gas, sin fuerza, o que sólo deseemos dormir o seguir rutinas exhaustivas…

Paso 2: El Terapeuta está en Contacto con su Paciente

Aquí se da una paradoja. Se supone que la acción de estar en contacto implica al menos a dos personas. Sin embargo, yo voy a partir de la hipótesis de que el terapeuta sí puede estar en contacto con su paciente, aunque el paciente aún no parezca haber establecido contacto con el terapeuta ni consigo mismo. Digo aunque parezca, porque no creo que exista una manera de NO estar en contacto, existe más bien una manera de perder la conciencia del contacto. Un paciente puede llegar a terapia expresando que tiene cierta tristeza, que las cosas le van mal, que no sabe lo que hacer. O bien que está enfadado y harto, y no entiende el porqué, ya que todo le va bien… hay muchos casos en los que el problema nubla emociones y necesidades. Sí que se habla de ciertas sensaciones como malestar, somnolencia, hiperactividad, manías. También se suele decir que se está deprimido, ansioso, tenso, estresado, agobiado….

El terapeuta, que le presuponemos en trabajo personal de terapia y con un proceso de crecimiento personal avanzado, que le presuponemos, en definitiva, en conexión consigo mismo, va a empezar a leer entre líneas, a descodificar el lenguaje no verbal, a recordar situaciones parecidas, bien en su historia personal, bien en la de otros pacientes. Va a atender los mensajes que le llegan desde su interior, que son la respuesta a los mensajes que le trasmite el paciente (transferencia y contratransferencia), y va a establecer un primer contacto con su paciente que será intangible, sutil y básico para seguir en relación. Puede que el paciente siga desconectado, o más bien conectado a su mundo anestesiado, pero ya en relación hay contacto, aunque una de las partes aún no lo sepa. Este paso está también relacionado con la confianza primera de la mamá en su bebé y del terapeuta en su paciente. Aquí el terapeuta va a acoger amorosamente las resistencias de su paciente a establecer contacto, a estar en relación, va a esperar pacientemente a que el proceso siga su curso y a través de las devoluciones que el terapeuta le hace al paciente, de cómo ha sentido él en su cuerpo la transferencia pueda ayudar a que el paciente se abra al contacto en la relación.

Paso 3. El Paciente está en Contacto con el Terapeuta

Creo que en el paso tres es donde se emplea el mayor de tiempo de terapia. El paso tres es todo aquello que sucede en terapia cuando el paciente comienza a tener consciencia de que existe una relación con el terapeuta y, como consecuencia, empieza a tener contacto consigo mismo. Como en la confianza, la fuerza del ejemplo, de alguien que te ama incondicionalmente y confía en que tú sabes qué es lo mejor para ti, en definitiva, que confía en tus procesos, te va a dar tiempo para que establezcas consciencia del contacto. El paciente está en contacto con el terapeuta cuando es capaz de separarse de su problema y empezar a ver al otro como un ser separado que le va a acompañar en el proceso. Muchas veces el terapeuta toma el rol de ser el contenedor del vaciado emocional, racional, irracional, verborreico y un largo etc. de expresiones catárticas que se pueden dar en terapia. Esto es importante en las primeras sesiones para despejar el camino, para limpiar la psiquis y el cuerpo, y que el paciente esté dispuesto y en buena sintonía para comenzar a estar en relación. Mientras el paciente está en el problema o vaciándose, aún no será muy consciente de la figura que le acompaña… pero poco a poco irá tomando consciencia de que no está solo en su burbuja-problema, tomará distancia y verá al terapeuta, entonces se dará cuenta de algo, que su terapeuta está en contacto consigo mismo, su terapeuta atiende sus necesidades, se tiene en cuenta, se escucha y además está en contacto con el paciente. Se dará cuenta de que ahí enfrente hay alguien que atiende sus necesidades, le escucha y ha tomado contacto, pues resuena en su problema y le acompaña en sintonía afectiva. Ahora el paciente ya tiene una referencia de cómo es estar en contacto, cómo es sentir ahí dentro y atender ese sentimiento, esa emoción y esa necesidad de otro, lo ve en el terapeuta, y además, ve que puede estar en relación, en contacto. Siente la confianza y el ritmo, que ya no es de uno u otro, es de los dos, pues están bailando el mismo vals, el vals del contacto.

Paso 4. El Paciente está en Contacto Consigo Mismo

Como en la confianza, el bebé integra todo el aprendizaje de su madre para confiar en sí mismo, en la relación terapéutica el paciente confía en sí mismo aprendiéndolo de su terapeuta. Así, a través de las devoluciones del terapeuta, a través de su sentir, el paciente irá viendo algo: que la acción se produce en el presente. Muchos de los problemas con los que me he encontrado de desconexión del propio cuerpo y de las propias vivencias, de la desconexión con el presente, es que los pacientes están centrados en sucesos del allá y entonces, y quizá un allá un poco más cercano pero siempre es allá…en pasado, otras veces habrán viajado al futuro, habrán recorrido todo el camino de vuelta al presente y habrán fracasado (en su imaginación). Traerles al presente (y no me refiero al presente cercano si no al segundo 0 de la relación terapéutica) es traerles al contacto inmediato o inminente con su cuerpo, con su psiquis, con sus emociones y con el terapeuta. Ya no hay forma de escabullirse, si estás aquí y ahora conmigo ya no hay forma de NO estar en contacto. Cuando alguien se da cuenta de que en su interior tiene todo un mundo de información, claves, herramientas, instrucciones… vitales para su crecimiento, para su felicidad, para su uso en pos de su autonomía, se da cuenta de que estar en contacto es un recurso valiosísimo de andar por el mundo. Y también un recurso para gestionar los recuerdos y miedos del futuro, en un presente en contacto y autonomía para poder caminar sin lastres ni trabas.

Paso 5. El paciente está en Contacto con el Mundo

Ya conociéndose a sí mismo, estando en contacto consigo mismo vivido, aprendido y permitido a través de la relación terapéutica, él caminará por el mundo más confiado y dándose cuenta de que el único libro de instrucciones válido es él, que el único radar que hay que seguir es el suyo, y que el presente y estar en contacto es el ingrediente básico hacia la autonomía.

Las señales del exterior que no son percibidas por los sentidos clásicos son las más difíciles de descifrar si no pasamos por las 4 fases anteriores. La intuición se desarrolla básicamente estando en contacto interno, y es la condición indispensable para estar en contacto con el mundo exterior, en contacto externo. Llegados a este punto, nuestros canales se abrirán y cerrarán con cierto manejo de nuestra voluntad; me explico: si estamos en terapia en el rol del terapeuta, abriremos los canales para estar atentos, no sólo a lo que dice el paciente, si no a cómo lo dice, su postura, movimiento, color en la piel, pupilas, etc. Estaremos atentos al detalle y al conjunto: seremos receptivos y receptores de lo que nos llega, y nos dejaremos fluir sin prejuicios, simplemente abiertos al contacto externo a través del contacto interno con nuestros canales. En el círculo de confianza, el quinto paso sería “el bebé confía en el mundo”. Y claro, mundo es peligroso, hace daño, ¡hay que protegerse! Para eso ya tenemos cultivada la confianza interna y el contacto interno desarrollado, para confiar en el mundo que es bueno para nosotros, ese que nuestro radar detecta que nos va a dar lo que necesitamos, y estaremos en contacto también con ese mundo del que cuidarnos, el peligroso para nosotros, ya que es la única manera de no tomar lo que nos da. Si no estamos en contacto con el mundo, puede llegar a nosotros abruptamente y tragaremos cualquier cosa que éste quiera ofrecernos, sea buena o mala (para nosotros). Si estamos conectados y en contacto, sabemos lo que necesitamos, lo que queremos y lo que nos hace bien y aceptaremos, buscaremos y asimilaremos sólo lo que decidamos con plena conciencia de que nuestros canales funcionan y están conectados con nuestras necesidades. Y confiaremos en que el mundo, entre su enorme abanico de recursos, tendrá algo bueno para nosotros.

EL CONTACTO AMOROSO (Paso 1)

Desde mi aprendizaje, me he dado cuenta de lo que tanto y tan insistentemente me han hablado mis maestros: el amor cura. Y partiendo de la premisa de estar limpios, en proceso de terapia y supervisados como terapeutas, el ejemplo ha de empezar por uno mismo, y por conectar con nuestra propia necesidad relacional de expresar amor. Esto pasa también y fundamentalmente por el amor de uno consigo mismo, Chías y Zurita (2007). El contacto amoroso desde uno mismo es el ejemplo de cómo el terapeuta contacta consigo mismo de manera amorosa, y puede dar un modelo de contacto amoroso a su paciente (paso 1 de nuestra hipótesis)

Cuando mis pacientes me preguntan si todos los problemas con los que se encuentran en el presente tienen que ver con su infancia, siento que voy a revelarles algo que a mí me dolió y me costó entender: “mis padres no lo hicieron tan bien como yo creía” y “cómo puede ser que aún me afecte”. El inicio del contacto humano, como ya he dicho antes, se da incluso antes de que haya vida, y eso implica que hablemos del amor y del contacto desde antes de la concepción. Si tuvimos una madre (o figura parental) lo suficientemente buena (Winnicott, 1996 en Ramírez y Castilla 2013), las cosas irán mejor que si no la tuvimos. La buena noticia que me ha calmado a lo largo de mi formación, y que observo que calma a mis pacientes y a toda persona que me hace esta pregunta, es que “si seguimos vivos, algo de amor tuvimos, alguien nos amó y nos trató bien, aunque nos pareciera poco y aunque lo hayamos olvidado.” (Zurita, 2013-2014). Todo lo que heredamos no sólo es genética, es historia. Todo lo que aprendemos, no lo aprendemos de nuestros padres, es de nuestros abuelos, tatarabuelos, es transgeneracional, es cultural, es global. El contacto amoroso, el trauma vienen no sólo de nuestras primeras experiencias desde mamá… vienen de más allá, de mucho más allá y entonces. Lo que quiero decir es que sí hay esperanza, ya que estamos vivos, y es gracias a que alguien nos amó, sólo a través de nuevas experiencias, nuevos contactos amorosos, será que sanaremos; y cuando sana una generación se trasmite el poder amoroso y sanador a lo largo de la línea del tiempo: hacia nuestros ancestros y hacia nuestra descendencia (ver testimonio de Marta en Apéndice A).

El amor en psicoterapia y counselling debe ser un amor incondicional, ese por el que somos amados por lo que somos, por el sólo hecho de existir. A través de este contacto amoroso, no sólo el paciente incorporará una estructura amorosa en su vida, si no que saldrá de bloqueos de contacto como la proflexión, “dar para recibir”, el miedo, la dependencia, la simbiosis… etc., iniciando el camino hacia la autonomía y hacia la interdependencia. Chías y Zurita (2007).

Para gestionar el amor en psicoterapia y counselling tenemos las reglas de obligado cumplimiento, y debemos establecer límites claros, una comunicación limpia y, por parte del terapeuta, un proceso personal de terapia/supervisión que proteja la relación amorosa y terapéutica entre paciente y terapeuta para llegar a los objetivos.

El amor en psicoterapia es importante desde comienzo del proceso y orientarlo de esta manera produce beneficios tangibles, a través del contacto amoroso, de la palabra y la indagación respetuosa, de la empatía, se revierte “una nefasta experiencia de aprendizaje” (Rodriguez V.P. 1990 en Zurita y Chías, 2007). Proteger este proceso amoroso y terapéutico de contaminaciones como la sexualización, es básico ya que se está dando una segunda oportunidad para “limpiar las fallas de la relación parental”, incorporando un modelo de “AMOR parental sano, incondicional y seguro”.

LA CARICIA (Paso 2)

La caricia según Berne es la unidad de contacto o reconocimiento. Y sirve para satisfacer el hambre psicológica de reconocimiento. Todos necesitamos caricias y sin ellas, habla Berne metafóricamente, que “la médula espinal se encogerá” (Berne, 1976 en Jesús Cuadra, 2014). En mi vida en general y en mi consulta, como lugar particular de relación terapéutica, he comprobado varias veces la hipótesis de Berne de que más vale una caricia negativa que ninguna caricia. No sólo puedo irme al extremo de experiencias de mujeres maltratadas, a las que he visto en consulta a través de la ONG Movimiento por la Paz, cada día observo que hasta los niños prefieren una caricia negativa que la ignorancia.

Que el terapeuta tenga su necesidad de reconocimiento más o menos satisfecha y de una manera positiva y sana dependerá que el paciente pueda integrar ese modelo en su vida y sanar su estructura o “formas” de dar y recibir caricias. El terapeuta tendrá que estar atento a no dar ejemplo de caricias negativas o convertirse en perseguidor de su paciente, no por mucho que éste se lo ponga muy fácil. Ilustro la necesidad de caricias en el Apendice B, el caso de Susana.

EL CONTACTO FÍSICO EN PSICOTERAPIA Y COUNSELLING (paso 2)

El contacto físico en psicoterapia es posible y a veces necesario; lo que nunca debe ser es forzado. Tampoco, en la invitación al contacto, contar con el permiso es suficiente, ya que el paciente puede activar su “complace” hacia nosotros y estar dándonos permiso para algo que realmente no quiere hacer, pero que lo hace por complacer y para no “perder el amor del terapeuta”. Esto es, reproduciendo un comportamiento que le ayudó a sobrevivir en la infancia pero que en el camino hacia la autonomía ya no es funcional. Por ello el cuidado, a la hora de iniciar un contacto físico, debe ser extremo y con una previa vinculación. Unos pacientes necesitarán más tiempo, otros menos y algunos no querrán ese contacto en ningún momento de la relación terapéutica, y es parte de nuestro trabajo digerir esto, discernir con el lenguaje verbal y no verbal si podemos acercarnos más, si es necesario, para qué lo hacemos y qué queremos conseguir/estimular de nuestro paciente. En el Apéndice C he reproducido el testimonio de “Anita”, una paciente que era muy reticente a recibir el contacto físico de su terapeuta y que muestra lo que supone el cuidado en el contacto.

CONTACTO EN RELACIÓN (Paso 2 y 3)

Para ilustrar cómo el terapeuta establece contacto con el paciente y cómo el paciente toma contacto con el terapeuta (pasos 2 y 3 de nuestra hipótesis), voy a detenerme en las ocho necesidades relacionales descritas por Richard Erskine y cómo a través del contacto y la sintonía afectiva las he podido ir trabajando con mis pacientes en mi práctica profesional.

Es quizá el patrón adquirido en el allá y entonces el que no les permita conectar con sus necesidades relacionales del aquí y ahora. Y en algunas ocasiones he detectado que la insatisfacción de sus necesidades relacionales les causa depresión y falta de esperanza. Para satisfacer las necesidades relacionales hace falta al otro (terapeuta) en pleno contacto en sintonía, y que sea sensible a esas necesidades de tal forma que pueda proporcionar una respuesta recíproca a dichas necesidades (Erskine y Trautmann, 1993). Las necesidades relacionales son: Validación, Aceptación, Confirmación, Autodefinición, Impactar, que el otro tome la iniciativa y expresar amor.

  • La seguridad: Contactar con la necesidad de seguridad de mis pacientes ha sido posible poniéndome en su lugar y sintiendo lo vulnerable que soy en la intimidad, cuando me doy al otro en relación sin defensas: esto implica que haya ciertas normas que protejan la relación terapéutica, como las cuatro reglas de obligado cumplimiento: Confidencialidad, No sexualización, No violencia, Acabar la sesión y la premisa de no hacer nada que no se quiera hacer (Chías y Zurita, 2013). También implica la incondicionalidad, es decir, estoy ahí para mi paciente con total aceptación y protección.
  • Validación: Contactar con la necesidad de validación de mis pacientes ha sido gracias a poder dejar abierto el canal liberándome de prejuicios y padres críticos, y aceptando que la necesidad relacional es algo normal, que las emociones que se sienten son importantes, para así poder confirmarle a mis pacientes que entiendo lo valioso del proceso para ellos y para mí como su “otro en relación”. He de dejar a un lado (y trabajarlo) los prejuicios, las burlas, el ridículo y la vergüenza, aunque suelo usar el humor con cuidado para desdramatizar.
  • Aceptación de otra persona estable, confiable y protectora: Esta necesidad también tiene que ver con la necesidad de seguridad. Lo que me lleva a protegerme a mí misma como terapeuta, y al paciente con actitudes como no cargarme con los problemas del paciente, yendo a mi propia terapia y a supervisión, y crear el espacio seguro libre de prejuicios e invasiones. Otra de las cuestiones que me he dado cuenta es la de la fiabilidad del terapeuta. Ser fiable significa no sólo ser digno de confianza (confiable), si no ser coherente y congruente. Creo que la estabilidad tiene que ver contactar con mis propias vulnerabilidades, darme cuenta de lo que me desestabilizaba, y trabajarlo en mi terapia. Eso ha hecho sentirme segura y dar la protección necesaria a mis pacientes para que sientan que están con alguien ante quien pueden destapar sus vulnerabilidades, y expresarse sin ser enjuiciados o criticados.
  • Confirmación de la experiencia personal: Conectar con alguien que es similar a ti, en mi experiencia, produce una enorme sensación de alivio. Ya que supone que comprende por lo que has pasado, y confirma que no se está solo en el mundo, ni se es un “bicho raro”. Cuando confirmo la experiencia personal se suele crear un clima de confidencialidad y complicidad, de mutualidad como lo llama R. Erskine. En ocasiones observo cómo el paciente me revela no sólo experiencias si no también fantasías, deseos, temores. También detecto que algunas veces la realidad se “ficciona”, es decir, que también confirmo la mezcla entre fantasía y realidad, ya que ninguna realidad es absoluta, si no que la interpretación de lo que sucedió es lo que importa al paciente, da igual si al final sucedió exactamente así.
  • Autodefinición: He comprobado que la autodefinición pasa por el respeto del terapeuta hacia el cliente siendo éste como es. Conectar con que los seres humanos necesitamos definirnos y encontrar lo que nos diferencia de los otros, haciéndonos seres únicos. No puedo pretender que mi paciente sea igual que yo o como yo espero, o crezca y se desarrolle como yo lo hice en mi proceso personal. No buscamos clonar procesos, si no aceptar la identidad del paciente, la expresión que hace de ella y hacerlo aunque parezca incongruente o desafiante para nosotros.
  • La necesidad de causar impacto en la otra persona: Se trata de sentirnos impactados emocionalmente por el paciente sin desbordarnos. Conectar con esa parte de nosotros que se mueve y se llena de emociones cuando el paciente está expresándose, contándonos alguna experiencia, bloqueándose, sufriendo, sintiendo alegría. Responder de manera adecuada a lo que el cliente nos trae a la terapia: alegrarnos con él por un éxito, mostrarle nuestra compasión cuando se siente triste, acoger su frustración, su enfado y tomarle en serio. Permitiendo que nos critique e incluso reconociendo nuestros errores. En mi experiencia me he dado cuenta de que mis pacientes no sólo me impactan, si no que necesitan saber que me impactan. También es necesario que sepan que somos imperfectos.
  • La necesidad de que el otro tome la iniciativa: Me parece muy interesante estar atento a esta necesidad, ya que muchas veces los terapeutas navegamos entre sostener el silencio, atender la necesidad del paciente de que el otro tome la iniciativa, o el impulso de salvarnos y salvar al paciente de una incómoda situación. Hay muchas maneras de tomar la iniciativa, pero se ha de estar conectado con la verdadera necesidad del paciente y no la propia de quedarnos más tranquilos, evitar situaciones incómodas o salvar. Una llamada entre sesiones, un gesto en terapia, iniciar el diálogo, hacer una pregunta… entre otras, son algunas maneras de tomar la iniciativa y normalizan la necesidad del paciente de que haya “alguien más para él que le tienda una mano” (Erskine, 1993).
  • Necesidad de expresar amor: En algunas corrientes el tema del amor se ha tratado como un límite que no ha de franquearse. Teniendo en cuenta que estamos protegidos por una de las reglas de obligado cumplimiento como es la “no sexualización”, como ya hemos visto, es terapéutico y necesario poder satisfacer la necesidad relacional de nuestros pacientes de poder expresar amor. Que engloba: afecto, aprecio, agradecimiento… y amor.

LA CONTRATRANSFERENCIA (paso 2 y 3)

El terapeuta, sin aspirar a ser omnipresente, tiene que desarrollar lo que he denominado “estar en dos sitios a la vez sin perder el contacto con el paciente”. Es un arte que muchos desarrollamos y que todos poseemos, sólo hay que practicar un poco. ¿De qué sirve en terapia el estar en dos sitios a la vez y no perder el contacto? En una conferencia para Galene, Richard Erskine pone el énfasis en “poder hacer dos cosas diferentes”:

  • Descentrar: Que significa crear un vacio de nosotros mismos. En la relación terapéutica, nuestra presencia o estar presentes significa que “nos olvidamos de nuestros planes, seremos como una vasija vacía, estando ahí, escuchando a ese cliente. En la necesidad del cliente de impactarnos dejaré haga el impacto en mi”
  • Asociar: Cuando algo llega y el terapeuta está en disposición de hacer su “propia asociación, divagar, recordar una pieza de música, otro cliente, un libro, una experiencia personal que a menudo es la guía para saber cómo tengo que hacer […] la historia de la vida del terapeuta se convierte en una guía y una claro instrumento terapéutico […] es una de las razones por la que los terapeutas tienen que estar en terapia, en supervisión, en equipos de entrenamiento terapéutico, para mantener el instrumento limpio” (Erskine, 1999).

Según Ray Little, en el curso de Mayo de 2013 en Galene, estar en dos sitios a la vez en la relación terapéutica sirve para “reflexionar”. “En la relación terapéutica hay que ir despacio y reflexionar qué está pasando contigo”. “Observar que tu paciente no ha perdido la necesidad de conectar y ser capaz de pensar y reflexionar sobre lo que sentimos”. “Es muy importante dejar un espacio para reflexionar sobre los propios sentimientos o fantasías sobre el cliente, ya que éstos son removidos por algo”, y esto se da, concluye: “por la identificación proyectiva: el cliente necesita que lo comprendamos”.

En supervisión, la contratransferencia es importante para detectar que el terapeuta está libre de sus propias historias y que, dado el caso, vaya a terapia si se siente demasiado removido. Otra faceta de la contratransferencia es la de cuestionarnos para qué sirve lo que estoy sintiendo sobre mi paciente. En muchas ocasiones es la única manera que tiene el paciente de contactar con el terapeuta y trasmitirle algo que sólo puede hacer a través de su actitud, su guión, su rol, su emoción y que difícilmente puede poner en palabras. Es su inconsciente el que conecta con el inconsciente del terapeuta, que por estar vacio de sus cuestiones, receptivo, en sintonía y limpio en su proceso, puede sentirse resonar y movilizarse en la experiencia. Tomando distancia, reflexionando y recibiendo la fuente de información es como el terapeuta podrá manejar la contratransferencia y tomar algunas decisiones, como actuar o guardar los datos para posteriores intervenciones. Es como lo llamó Ray Little “tener un pie dentro de la relación y otro fuera reflexionando… sin perder el contacto”. En mi consulta, y teniendo en cuenta la mnemotecnia, utilizo imágenes mentales para mantener mi atención en el paciente e ir mandando a ciertos habitáculos de mi particular palacio de la memoria (Spence, 2002) esas contratransferencias que me van dando datos sobre mi paciente. En muchas ocasiones la reflexión tiene que darse en el mismo instante en el que recibes la transferencia de tu paciente y experimentas la contratransferencia, otras veces y ya fuera de sesión, siento un eco que me va dando notas, entonces extraigo lo almacenado y reflexiono sobre ello. Es asombroso cómo a lo largo de la relación terapéutica algunas intuiciones (contratransferencias) son verificadas, afinadas y comprobadas. Otras veces son herramientas útiles para guiarte en la relación hacia un contacto auténtico. Según Ray Little, “hay que dejarse fluir en la contratransferencia, algo no va bien si el terapeuta no se puede permitir sentir esos sentimientos”. En los Apéndices D y E expongo dos ejemplos de contratransferencia.

EL CONTACTO INTERNO A TRAVÉS DEL FOCUSING (paso 4)

Para mí, el Focusing fue un descubrimiento sorprendente y aunque, de alguna manera, ya estaba en contacto con mis vísceras y ese segundo cerebro que es el intestino, no fue hasta vivir la “sensación sentida” que pude movilizar de manera dirigida la energía que circula en mi cuerpo y que reacciona a ciertos “contactos”. Para que mis pacientes tomen contacto consigo mismos he usado la relajación, la visualización, el diálogo con el síntoma, el darle forma y movimiento a ciertas sensaciones internas, han usado sus cuerpos como herramienta de contacto. He utilizado esta técnica en mi manera de hacer terapia con mis pacientes, conmigo misma y con mis hijos.

Estoy de acuerdo en que el focusing se puede usar en terapia y fuera de ella, me parece una técnica segura y práctica para desbloquear, descifrar y darle expresión a esa sensación que emite el cuerpo ante cualquier experiencia de nuestra vida. Ya que todas son vividas “con el cuerpo y en nuestro cuerpo” (Gascón, I. 2013).

Gendlin llamó “focusing” a establecer contacto con una clase especial de conocimiento consciente interno y corporal. Ese “darse cuenta” de “una sensación-sentida”. En mi experiencia, y tal y cómo lo relata Gendlin en su libro “Focusing: proceso y técnica del enfoque corporal”, la sensación sentida tiene que formarse y, aunque haya un malestar o bienestar previo, la sensación necesita tiempo y enfoque. No se trata de una emoción ni de un sentimiento, si no de otra cosa, un estar en el cuerpo y sentir, escuchar lo que dice. En mi experiencia es más fácil en niños que en adultos, ya que aún están más libres de bloqueos, y a veces lo que aún les queda por aprender de expresión verbal lo suplen con lenguaje y sentimiento corporal. Es posible acompañar y guiar para que un paciente, o cualquiera que lo desee, llegue a la “sensación-sentida”, pero con la práctica podemos llegar a ella en solitario. En el caso Celia que relato en el Apéndice F, se encontraron posibles soluciones a su malestar, y creo que aunque no se encuentren soluciones, sólo el hecho de dejar que se forme la sensación sentida y observar cómo ésta se transforma en el cuerpo, vivenciar un cambio ya es un buen resultado. Un resultado contacto, atendiendo y dando cabida a la sensación corporal que tiene mucho que comunicar (Stapert y Verliefde, 2013)

INTIMIDAD Y BLOQUEO: LOS EXTREMOS DEL CONTACTO (Paso 5)

La intimidad supone estar abierto al otro, abierto al contacto, receptivo, recibir y ponernos a disposición del otro. Confiar en mí y en el otro. Alejar las expectativas sobre mí y sobre el otro. Dar nuestra experiencia, trasmitir nuestro ser auténtico. (La definición es nuestra). “Vibrar en sintonía afectiva, más allá de la empatía” (Erskine, R. 2012). Un buen contacto garantiza la posibilidad de sentir la unión con el otro y, al mismo tiempo, delimita la separación que permite mantenerse distinto y uno mismo” (Perls).

El bloqueo es la defensa de mi yo vulnerable ante las amenazas que fueron allá y entonces, y que ya no son funcionales en el aquí y ahora (la definición es nuestra).

He comparado el bloqueo con lo que comúnmente entendemos por alergia. El proceso alérgico es debido a un fallo del sistema inmunológico. Cuando el organismo detecta un agente extraño y potencialmente patológico, el sistema inmunológico, es decir, las defensas del organismo reaccionan y empiezan a generar anticuerpos. La alergia supone una hipersensibilización del sistema inmunológico por la cual el sistema reacciona, incluso ante mínimas exposiciones al elemento patógeno, aún incluso cuando éste no supone ningún peligro para el organismo o el patógeno está inactivo. En el bloqueo, nuestra psiquis está hipersensibilizada por el recuerdo o la experiencia traumática de la que nos tuvimos que defender en su día. Entonces nos sirvió para sobrevivir, sin embargo, ahora, en el presente, actúa de manera hiperactiva, cuando nuestra psiquis detecta semejanzas entre aquello que nos dañó y elementos y/o situaciones actuales, desplegando su sistema de defensa, bloqueando el contacto para no ser dañado. Lo que ocurre es que esa defensa ya no es funcional, al igual que la alergia, y el elemento patógeno posiblemente ya no lo es o es posible combatirlo con otro tipo de actitudes, como la autonomía.

Cuando recibo a mis pacientes en consulta percibo cómo se zafan del contacto desplegando su sistema de defensas. Bloqueando su yo auténtico no es posible la intimidad. “Cada interrupción defensiva del contacto dificulta la conciencia” Richard Erskine, 1980; Erskine y Trautmann, 1993). En el Apéndice G hablo de la interrupción del contacto y los bloqueos en Gestalt.

Uno de los bloqueos que impiden la intimidad es la Confluencia o Simbiosis (en este caso sería la simbiosis no sana). El contacto es el «aprecio de las diferencias: no simplemente conciencia de las diferencias, sino que conciencia apreciativa, lo cual es lo contrario de lo que ocurre en la confluencia, en que la persona tiene un excesivo afán de sentir «somos iguales» para evocar la simbiosis infantil, sintiéndose con el otro como en el vientre de la madre (Perls en Naranjo, 1996). La confluencia es a veces confundida con el amor o con el contacto verdadero, ya que en el verdadero contacto no hay confusión, dos no forman uno si no más de dos (Chías, 2014). Ni los bloqueos ni la simbiosis dan espacio para el vacío fértil, que podría decirse que es la antítesis de la simbiosis. Se trata de permitirse la separación, de permitirse la diferenciación, de estar en pleno contacto con uno mismo y separado del otro. Habla Francisco Peñarrubia (2012) del desapego interno en el que no estamos enganchados a nada, a ninguna experiencia o recuerdo que nos impida fluir. Es el pleno y auténtico contacto interno que nos permite ver y ser conscientes de nuestro punto 0. Se trata de dejar atrás o a un lado la experiencia de contacto con los otros o con el mundo, para asimilarla y tomar perspectiva. El vacío fértil evita la contaminación del contacto, favorece nuevos contactos desde la libertad y la autenticidad. Favorece la creatividad al liberar el espacio que previamente ha sido nutrido (fertilizado) con las experiencias vividas y que ahora es terreno preparado para nuevos contactos. Preparado para recibir la semilla, la nueva generación, la renovación y energía creativa.

Dijo Berne que todos “nacemos príncipes y princesas”, también creo que todos nacemos con espíritu creativo y energía para el triunfo. Triunfo de querer ser lo que somos y “querer” en el sentido de “amar” lo que somos, y aceptar lo que somos. Las metas, los proyectos, el crecimiento y desarrollo personal tienen muchos caminos, éstos pueden ir desde la motivación externa (dinero, reconocimiento, valoración, estatus, posición, cultura, etc.) hasta la motivación interna (hacerlo por y para uno mismo, para llegar a amar lo que soy) e inclinándose hacia un lado u otro del continuo. Ambos son detonantes poderosos y, desde mi perspectiva, sólo uno funciona a largo plazo: el del amor a uno mismo. La creatividad tiene que ver con ese espacio y ese amor. Sólo desde el momento en el que, estando en pleno contacto conmigo y separado del otro observo qué necesito, me doy el espacio y dejo que la creatividad fluya, sólo desde ese punto podré tenerme en cuenta, escuchar y amar lo que soy para llegar a donde quiera. Dejarse fluir y “no apostar por nada, estar disponible para lo uno o para lo otro según la situación” (Peñarrubia, 2012)

CONCLUSIÓN

Mi conclusión en cuanto al contacto interno y externo es que son partes, ni siquiera extremos, de un ciclo. Para poder tener un contacto con el otro es necesario estar separados, y en conexión con nuestro yo auténtico. El contacto en la relación terapeuta/paciente pasa porque las necesidades relacionales del terapeuta estén atendidas para que éste pueda dar el mejor sustento (holding) posible y el soporte necesario a sus pacientes. De tal forma que, proporcionándoles el mejor trato posible, éstos puedan incorporar una sana y satisfactoria manera de estar en relación consigo mismos y con el mundo. El amor es el mejor conductor que posibilita el contacto. El amor en terapia pasa porque el terapeuta se ame a sí mismo para que el paciente pueda expresar amor e incorporar del terapeuta un modelo parental sano. No se puede vivir sin contacto, siempre estamos en contacto interno, externo o ambos…algunos estamos más anestesiados, otros lo hemos olvidado, pero todos estamos en contacto… con ayuda de un acompañamiento terapéutico sabremos vivir sin anestesia y con plena conciencia.

Puedes consultar los apéndices aquí

BIBLIOGRAFIA

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  • Berne, E., 1982. Juegos en que participamos. Editorial Diana,15ª impresión. México.
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  • Chías, M. y Zurita, J., (2007). La importancia del amor en Psicoterapia. Bonding.
  • Chías, M. y Zurita, J., 2012. Reglas de Obligado cumplimiento. Los 5 niveles de Intervención Terapéutica. Relación Terapéutica y Técnicas básicas. Modulo 6. Material del Máster en Psicoterapia Humanista integrativa y Counseling 2012-2014. Madrid.
  • Cuadra, J., 2014. “¿Qué es el análisis transaccional?”.
  • Devesa, J., 2005. Contacto y retirada. Aula Gestalt
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  • Erskine, R. G., (2004). Terapia de contacto en relación. Bonding.
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7 Respuestas

  1. sonia dice:

    me ha gustado mucho tu artículo, muy interesante y revelador, quería consultar los apéndices pero no me deja, dice que ya no existe esa dirección, podría acceder a ellos de alguna manera? muchas gracias

  2. María Auxiliadora Hernandez dice:

    He encontrado dos temas muy interesantes uno es la Importancia de una buena relación terapéutica, me han parecido muy interesantes, gracias.

    • Eva dice:

      Hola María Auxiliadora,

      Muchas gracias por comentar mi trabajo.
      Coincido contigo en la importancia de una buena relación terapéutica.
      Desde que lo escribí hasta hoy, he seguido comprobando que las bases sobre las que se sostiene la práctica de la Psicoterapia Humanista, son el establecimiento de un buen vínculo entre terapeuta y paciente, que ambos puedan tomar contacto y estar en sintonía con las necesidades relacionales. Todo ello en el Marco del Amor en Terapia.

      Si quieres saber más sobre lo que estoy haciendo hoy en día, te animo a que visites mi página web. Un abrazo,

      Eva
      http://www.terapiaviva.com

  3. rosmery pava garzon dice:

    estoy interesada en este master

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