La frustración en psicoterapia

01/05/2011

jose zurita

José Zurita

Hola a tod@s:

Existen varios temas que tenemos que afrontar repetidamente en una sala de terapia. Uno de ellos es la frustración, tan frecuente entre nuestros pacientes y, desgraciadamente, tan presente entre los profesionales, sobre todo en los que empiezan.

La psicoterapia, decimos muy a menudo, es una maravillosa profesión, quizás la más bonita que existe, pero tiene algunos momentos no demasiado agradables a los que debemos acostumbrarnos y aprender a manejarlos con profesionalidad.

A veces es muy frustrante que un paciente se bloquee y no resuelva un conflicto, cuando está muy cerca del final. Otras, cuando la estrategia terapéutica no sale como habíamos diseñado, o cuando alguna resistencia da al traste con todo un trabajo terapéutico. Es frecuente el sentirse frustrado, pero debemos aprender a afrontar estas situaciones, pues no ayudan para nada en el proceso de nuestro paciente, sino que lo dificultan más e interfieren en la relación terapéutica.

Una sugerencia fundamental: “No te lo tomes como algo personal”. Somos profesionales y lo que está pasando en terapia es una faceta de nuestro trabajo, debemos aprender a separar esto de nuestros temas personales, que debemos tratarlos en nuestra propia terapia. La mayoría de estos sentimientos de frustración se deben a que, a nivel inconsciente, se mezclan problemas personales del terapeuta con los temas que el paciente esta tratando en su terapia.

Otra clave para reducir este problema es “Dejar de luchar con el paciente y aprender a acompañarlo”. Hay veces que, sin darnos cuenta, estamos en una confrontación con nuestro paciente para forzarle a que se cure. Es un error, ya que no podemos cambiar al otro, tan solo podrá cambiar él, si quiere. La vía es el acompañamiento terapéutico para que el paciente pueda vencer sus propias resistencias y bloqueos y se cure, con nuestra ayuda.

Como psicoterapeutas nos vamos a enfrentar muchas veces con la frustración en nuestros pacientes, por lo que vamos a ahondar un poco más en el tema.

Según la Real Academia de la Lengua Española, se entiende frustrar como privar a alguien de lo que esperaba, pero para la persona que lo experimenta supone mucho más que todo esto, es una situación sumamente desagradable, sobre todo cuando se ha luchado mucho por conseguir algo determinado.

La frustración consiste en un estado de decepción, con una importante carga emocional, que se produce cuando se espera que algo deseado se haga realidad y, por diferentes motivos, resulta imposible.

Los sentimientos frustrantes dependen de cada uno, es decir, hay un umbral de tolerancia, y cada individuo se posicionará en un punto determinado, dependiendo de sus características.

La baja tolerancia a la frustración implica una sensibilidad excesiva hacia todo lo desagradable, que funciona como una lente de aumento, magnificando el lado malo de cada situación. Lo feo es espantoso, lo malo es horrible, lo molesto es insoportable. De este modo, la vida de estas personas está llena de tragedias y acontecimientos estresantes. Con frecuencia se sienten de mal humor, agitados, ansiosos, tristes, resentidos, humillados o enfadados con el mundo que debería estar ahí para satisfacer todos sus deseos. Se sienten víctimas, se quejan continuamente, culpan a los demás y al mundo. Por supuesto, esos sentimientos horribles e insoportables han de ser evitados a toda costa. Se centran más en el ahora, en eliminar ese malestar en el momento en que aparece en vez de centrarse en el bienestar que conseguirían a largo plazo si lograran tolerar la frustración.

TRABAJO TERAPÉUTICO

La idea de todo proceso de psicoterapia es que el paciente consiga disfrutar del camino. Vivir el presente con satisfacción plena. Acompañamos al paciente a que aprenda a vivir conectado al aquí y ahora, sintiendo positivamente cada paso en su proceso hacia sus objetivos.

Es frecuente confundir objetivo con expectativa.

– Expectativa, implica esperar algo concreto para el futuro, y cuando éste se convierte en presente, el resultado siempre es, al menos en algo, diferente a la expectativa generada, por lo que el sentimiento consecuente es rabia de frustración.

– Objetivo, buscar un camino a seguir orientado hacia una meta abierta, realista y factible. Lo que genera es satisfacción por iniciar el proceso, por cada paso que le acerca al objetivo, o simplemente por estar en camino hacia él.

En caso de desviarse del camino pueden pasar dos cosas:

1. Que se da cuenta y rectifica.

2. Que se desvía por que ha cambiado sensiblemente su meta, debido a la información que ha obtenido en su camino.

Algunos pacientes llegan a terapia acostumbrados a plantearse expectativas en lugar de objetivos, y vienen programados para no sentirse bien hasta que han conseguido sus metas o, lo que sería peor aún, sus expectativas. Nuestra tarea es la de mostrar que esa forma de vivir es contraria a su salud psíquica y emocional, que resulta mucho más sano vivir el presente, disfrutando por el camino.

Los pacientes que toleran mal la frustración habitualmente la tienen asociada al miedo, al abandono. Por lo tanto, cuando algo no sucede como ellos preveían, y se frustran y no sienten tan solo rabia de frustración, sino que lo que vivencian es un miedo existencial, que pueden relatar como crisis de ansiedad y que es desproporcionada al estímulo que la provocó.

En estos casos, debemos trabajar primero la rabia del aquí y ahora, y la elaboración cognitiva del presente, para después trabajar el miedo existencial potenciando mucho la seguridad en la relación terapéutica. El estar ahí, presentes y disponibles para el paciente, resistir sus provocaciones y alentarles a que confíen en ellos y que podrán conseguir sus objetivos, les ayudará a ir resolviendo poco a poco su baja tolerancia a la frustración. Con esto estaremos realizando, por tanto, un reparentamiento a nivel emocional, cognitivo y conductual.

Hay mucho de lo que hablar en torno a la frustración, y creo que lo mejor con ella es aprender a aceptarla como una compañera de viaje, sin que nos moleste demasiado; nos iremos acostumbrando a que tenemos limitaciones y nos nutriremos con un poco de humildad que nos vendrá estupendamente.

Espero que os guste el BONDING de este mes y lo difundáis entre vuestros amigos y colegas (animarles a suscribirse y así les llegará cada mes), ya sabéis que estamos permanentemente en www.bonding.es.

Un abrazo para tod@s,

José Zurita

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1 respuesta

  1. Héctor Almanza dice:

    Felicidades, muy claro el artículo.

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