La coraza.

02/10/2017

coraza

Hay personas que no lloran nunca, que no se quejan, que parecen saberlo todo ¿Conoces a alguien así? ¿Te recuerda a alguien? ¿Quizás a ti?

¿Te has preguntado alguna vez como se siente esa persona? ¿Crees que no llora porque es feliz? ¿O que da consejos porque lo sabe todo?

Y tú ¿cómo te sientes frente a ella?

Quizás sea su forma de defenderse de un mundo al que ve hostil y ante el que se siente indefensa.

Cuántos padres dice a sus hijos: “No llores que eres grande” “Todo el mundo te esta mirando, ¿no te da vergüenza?”, ”Tienes que ser fuerte”….

De niños aprendemos a comportarnos según nos han enseñado nuestros padres y según creemos que el resto del mundo espera. Nos fabricamos un caparazón como el de los caracoles donde albergamos nuestras emociones, nuestros pensamientos y deseos. Creemos que, si una mínima rasgadura permitiese ver lo que guardamos dentro, entraría un torrente de veneno que nos destrozaría el alma. Y estamos seguros de que, si dejásemos escapar una sola lágrima, su acidez nos abrasaría hasta hacernos cenizas.

Hay personas que guardan tanta tristeza en su interior que su única manera de defenderse de sí mismas es ocultándose de sus emociones y la mejor manera es hacerle creer al mundo exterior que son fuertes, insensibles y altamente racionales. Así, otras personas le pedirán consejo sobre sus problemas emocionales y, en realidad, se los estarán dando a sí mismas para sobrevivir. También habrá quien envidie su fortaleza, ignorando que su fortaleza es su debilidad.

Toda esa tristeza, rabia e incluso miedo, si la mantenemos dentro, sólo crecerá y nos aislará de nosotros mismos. Formará dentro de nosotros una herida interior que sangrará con cada nueva situación que nos recuerde algún momento pasado en el fuimos demasiado pequeños para entender lo que sucedía, algún momento en el que no nos dejaron llorar, no nos dieron apoyo, cariño, abrazos…

Ahora somos tan adultos como las personas que nos mandaban callar y podemos darnos permiso para expresar emociones; no son peligrosas, ni siquiera para nosotros.

Podemos sacar todo ese dolor gota a gota, caricia a caricia, aceptándolo y aceptándonos; queriéndonos.

Al principio será difícil porque son muchos los años de oscuridad en los que nos hemos acostumbrado a vivir en nuestro caparazón pero, si entendemos que las emociones son necesarias, nos ayudan y protegen, podremos confiar y deshacernos de décadas de llantos apagados y miedos ocultos.

Niños pequeños buscando una mirada de aceptación, de permiso. Palabras no dichas, caricias perdidas y halagos silenciados en exigencias desmesuradas.

Cierra los ojos y recuerda que evitó que lloraras, que protestaras, que opinaras….

Las personas que parecen más fuertes suelen ser personas que se muestran así por miedo a no ser entendidas, a derrumbarse y a no saber como salir de un laberinto de emociones que no conocen. Sin embargo, el poder hablar con alguien que no nos juzga, que nos acepta y entiende, nos libera de una carga demasiado grande para poder ser soportada por mucho tiempo.

Si te sientes triste, te enfadas con frecuencia o tienes miedo por motivos aparentemente inocuos o desconocidos, quizás sea el momento de empezar a expulsarlo todo. Si es importante para ti, merece ser atendido y respetado.

La terapia transforma cada lágrima en una caricia y cada miedo en un abrazo protector. Poco a poco te hace sentir querida para aprender a quererte, te protege mientras vas descubriendo que es lo que te impide expulsar lo que guardas en tu interior y, a ser el Adulto que cuida de tu Niño Interior con cariño y comprensión.

Finalmente, tu coraza se va transformando en una fina membrana que intercambia paz y serenidad con el Mundo sin dejar de sentir emociones, porque ya no son peligrosas, porque formas parte de ti, y eso es lo que nos hace especiales, únicos.

 


Paloma Rodríguez Sánchez

Psicobióloga Humanista Integrativa

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información ACEPTAR

Aviso de cookies