La contratransferencia

01/10/2011

Introducción

En este documento se presentará con profundidad lo que significa la contratransferencia desde concepto, el significado de vivir la contratransferencia, las distintas formas de entenderla, analizarla, mis vivencias y recomendaciones. La transferencia va unida a la contratransferencia, por lo que tocaré su significado y su análisis.

Conceptualización de transferencia

Freud identificó la teoría de la transferencia en algunos de sus pacientes (Ana O, síntomas de histeria). La explicó como que los seres humanos tendemos a pensar, sentir o actuar de forma que según se desarrollaron nuestras experiencias de infancia, éstas tienden a influir o dominar nuestras experiencias del presente. Por lo tanto, confunden o distorsionan el juicio de la realidad del aquí y ahora, determinando conflictos en nuestras relaciones con las personas con las que estamos teniendo vínculos actuales de intimidad con las relaciones del pasado. De esta manera, el análisis busca el entendimiento del mundo interno del paciente con sus relaciones pasadas, y trabajar en cerrar los asuntos inconclusos del pasado. Un ejemplo puede ser la verbalización de un paciente: “eso que me menciona me lo decía mucho mi madre/padre”. Ésta es una simple transferencia del paciente que está reflejando a su madre o padre en la figura del psicoterapeuta.

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En el Análisis Transaccional vemos el análisis de transferencia en las transacciones. Esto se lleva acabo a través de:

Comprender lo que los pacientes hablan y la relevancia que tiene en la situación actual

Entendiendo si proviene de algunos de sus conflictos arcaicos de sus relaciones pasadas (madre, padre, hermanos o figuras que representaron una imagen fuerte en sus vidas)

Detectando lo que sucede cuando hay un diálogo de lo que experimenta en relación con el otro.

Por ejemplo, un paciente llega a consulta y comenta que actualmente se siente abandonado por su pareja. Ahora profundizando, es un conflicto relacionado al pasado de su vida que ha comentado en sesiones pasadas, que se siente abandonado por sus padres, y que se repite la sensación fenomenológica en la situación presente en su vida. Por lo tanto, se detecta que cuando está en relación con su pareja revive la experiencia de su infancia.

El análisis transaccional proporciona un mapa de los estados del Yo para explicar las transacciones y cuándo es una transferencia. Los estados del Yo del paciente: estados del Yo Padre, Adulto y Niño. Los estados del yo Padre son el conjunto de pensamientos, sentimientos y emociones que están relacionadas con la figura parental (pueden ser como un Padre Crítico un estado del yo para controlar, dirigir o criticar, o un Padre Nutritivo indica cómo puede utilizar este estado de yo al cuidar o ayudar). Los estados del yo Adulto son el conjunto de sentimientos, pensamientos y patrones de conducta que se adaptan a la realidad actual “aquí y ahora”. Los estados del yo Niño son los patrones de conducta del pasado de la propia infancia del paciente, dentro de la cual también están el conjunto de creencias, fantasías y sentimientos (pueden ser un Niño Adaptado / Sumiso o un Niño Rebelde).

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Utilizando el ejemplo de la paciente que se siente abandonado por su pareja. En el momento que se siente abandonado por su pareja se pone en contacto con su estado de Yo Niño, con la tristeza y busca la ayuda del psicoterapeuta como un Padre Nutritivo. El psicoterapeuta le responde con un estado del Yo Adulto para encontrar las herramientas de cuidado que actualmente tiene como Adulto para trabajar la asertividad de comunicación con su pareja.

La manera que se analiza es a través del contenido (lo que se hace y se dice), el proceso de lo que pasa (como se hace y se dice), el contexto de lo que pasa (dónde y cuándo) y la relación (los motivos, porqué, para qué y para quién). Sin embargo, para hacer el diagnóstico completo, se necesita entender los factores que determinan el estado de Yo: del comportamiento (gestos, la postura, el tono de voz, ademanes y el contenido de lo que se comunica), social (qué estado de Yo se activa cuando está en relación con el otro), el histórico (entendimiento de la relación de los integrantes de la familia) y fenomenológico (sensaciones, los deseos, y las necesidades, los sentimientos y las creencias que dan lugar a su perspectiva).

Retomando el ejemplo, ahora podemos ver que el contenido de lo que hace y dice muestra el mismo estado del Yo, que los gestos de tristeza y pucheros que expresaba cuando se sentía abandonado de pequeño, y pide la misma demanda de un niño pequeño aunque ahora es un adulto. Su pareja no le corresponde ya que no entiende la manera en la que se comunica. La historia se repite de nuevo, con el mismo sentimiento, y permanece la situación no resuelta, cuando sus padres lo dejaban en la casa de la abuela cuando se iban de viaje. Lo anterior no resuelto activa las sensaciones de tristeza, los sentimientos de ser abandonado y la creencia de que a mí siempre me abandonan.

Tener estas herramientas me parece muy práctico y muy objetivo porque se analiza cada transacción y se identifica la transferencia. Por lo tanto, podemos indagar para encontrar todos los elementos de lo que no estaba resuelto en las experiencias tempranas del paciente, y explicárselo claramente para que tome conciencia. Una vez que ya es consciente de que esa situación viene del pasado, le puede proporcionar una explicación a sus emociones. Puede llegar a experimentar su relación de una diferente forma.

Richard G. Erskine explica la transferencia en la psicoterapia: “La psicoterapia de la transferencia se da, en parte, cuando el psicoterapeuta no se conforma simplemente con el valor aparente de las palabras o de la conducta de un paciente, sino que busca el significado inconsciente de lo que dicen o no dicen los pacientes, de lo que hacen o no hacen, en su comunicación afectiva y en los gestos de su cuerpo. Según el análisis transaccional, para entender la transferencia desde la óptica de la integración intrapsíquica es necesario abordarla desde un enfoque multilateral. La transferencia se puede ver como:

1) Los medios por los que el paciente puede demostrar su pasado, las necesidades evolutivas que se vieron frustradas y las defensas que se erigieron para compensarlo;

La resistencia a recordarlo todo y, paradójicamente, escenificar de manera inconsciente las experiencias infantiles;

La manifestación del conflicto intrapsíquico y el deseo de lograr intimidad en las relaciones; o

La manifestación del afán psicológico universal de ordenar la vida y darle sentido.¨

Conceptualización de la contransferencia

La historia o el desarrollo del concepto de contratransferencia empezó con Freud, al ver que obstaculizaba el análisis al darle más importancia a la transferencia. Ferenczi le comenta a Freud que tenía tendencia a hacer propios los asuntos de sus pacientes. Freud no estaba de acuerdo en contaminar algún asunto que sea de su propio inconsciente, y no se imaginaba utilizarlo activamente en terapia, aunque encontró la utilidad de conocer los sentimientos del analista para poder descubrir la vida psíquica del paciente y la relación con el psicoanalista. Ferenzci, que no estaba de acuerdo con Freud, utilizó la técnica activamente a través de ser intuitivo y sensible al paciente. De esta manera, empieza a darse cuenta de la importancia de sus sensaciones, escuchándose y entregándose al paciente con el objetivo de liberarse de la relación transferencial, y así diluirse la relación arcaica del paciente.

Money-Kyrle (1956) opina que todo el dinamismo de la transferencia y la contratransferencia son la proyección e introyección. A través de la comunicación, el terapeuta se identifica introyectivamente con el paciente, entendiéndolo por su movimiento interno, para proyectarlo al mundo externo, una vez digerido y elaborado, denominándola contratransferencia normal. Se paraliza el proceso cuando el terapeuta se queda identificado con un aspecto suyo que no entiende. El único camino para salir es que el terapeuta tenga la capacidad de aceptar “de no saber”, permitiéndose el tiempo necesario para ir discriminando los aspectos que el paciente está introyectando. Y si estos de alguna forma se enredan con puntos ciegos propios que no han sido resueltos, se puede precipitar una intervención sin mesura, y después pagar el precio de consecuencias indeseables para el tratamiento.

En lo personal, la definición que más claramente explica la contratransferencia de una manera más simple es la de Florenzano (1984): “la contratransferencia es el conjunto de actitudes, sentimientos y pensamientos que experimenta el terapeuta en relación con el paciente”.

Novellino (1984) menciona tipos de contratransferencia relacionando las transacciones cruzadas (es una transacción en la que el estado del yo al que se dirige el estimulo no es el mismo que responde). Identificación conforme (esquema 1): la identificación es Niño-Niño cuando el psicoterapeuta toma el sentimiento del paciente como si fuera de él y se siente triste recordando algo de su infancia. Identificación complementaria (esquema 2): cuando el psicoterapeuta se siente irritado por la forma de actuar del paciente y le da ganas de regañarlo, de esta manera la transacción sería del Padre (psicoterapeuta) hacia el Niño del paciente.

 

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El problema de tener una transacción cruzada es que interrumpe la comunicación desde un pequeño roce, hasta que las dos personas no se vuelvan a dirigir la palabra. Éste es un motivo por el cual un paciente podría tener un mal entendido o dejar la terapia.

¨El odio en la contratransferencia¨ (Winnicott)

Winnicott (1950) aportó con su articulo “El odio en la contratransferencia”. A través de su trabajo profesional es importante tener consciencia del odio objetivo como le sucede a la madre con su hijo, ó al terapeuta con el paciente. La psicoterapia es similar a la crianza de la madre al recién nacido. La madre perfecta no existe, y puede tener momentos de cansancio, problemas personales o profesionales y estando en relación con su hijo puede proyectarlos a su hijo.

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El psicólogo es también es un ser humano con sentimientos y pensamientos. Por lo tanto, lo mismo aunque no esta socialmente aceptado tener odio hacia un hijo y en ocasiones se tiene, el terapeuta puede conectar con una sensación similar respecto al paciente. Por eso, al considerarlo como como algo aceptable, podemos entender la contratransferencia emocional con tranquilidad, objetividad y tratar ese sentimiento.

De esta manera, Winnicott empieza a desarrollar sus teorías describiendo “la madre suficientemente buena” y basándose en la díada madre e hijo y menciona las semejanzas con el analista.

Demostrando toda su paciencia, tolerancia y confianza lo mismo que una madre dedicada a su hijo.

Reconocer las necesidades del paciente y estando disponible puntualmente y de siendo objetivo.

Dar lo que es necesario para el paciente.

Lo mismo que la madre está sensibilizada y satisface las necesidades del niño, el psicoterapeuta en muchas ocasiones está ligado a un paciente y, en aquellos momentos en los que se muestra vulnerable, le identificamos con el niño que depende temporalmente de nosotros.

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Para tener un buen proceso de psicoterapia, según Winnicott, es necesario tener consciencia de las emociones que se están moviendo, y canalizarlas adecuadamente. Señala: “El analista debe estar preparado para soportar la tensión sin esperar que el paciente sepa lo que está haciendo, tal vez durante un tiempo bastante largo. Para esto al analista debe serle fácil asumir sus propios temores y odios. Se halla en la misma situación que la madre de un recién nacido. A la larga, debe ser capaz de decirle al paciente lo que él, el analista, ha experimentado en sí mismo”

Muchas veces, como psicólogos, podemos darnos cuenta de lo que le está pasando al paciente aunque el paciente tarde más tiempo en reconocer y tomar consciencia. Otras veces puede ser frustrante para el psicoterapeuta que el paciente repita una y otra vez el mismo patrón y no esté listo para tomar otra decisión.

Indicadores de contratransferencia que podrían interferir con la terapia

Hay algunos indicadores específicos que pueden interferir en la contratransferencia, como son la estructura de la sesiones (tiempo, hora, lugar y secuencia de las sesiones, tiempo de las vacaciones, los honorarios, o por alguna situación particular del psicoterapeuta que tendrá que parar las sesiones), una comunicación no asertiva, la sintonía del nivel evolutivo del paciente, no juzgar también y existen casos específicos que pueden afectar o temas en específico.

Meninger y Holzman (1973) mencionan algunos indicadores de contratransferencia que podrían interferir con la terapia:

Descuido del encuadre

Somnolencia durante la atención al paciente

Tendencia a pedirle favores al paciente

Tratar de ayudar al paciente extra-terapeúticamente

Discutir con el paciente

Cultivar la dependencia del paciente

Tratar de impresionar al paciente o a colegas con el caso

Demasiado interés en el caso

Fomentar las resistencias del paciente

Existen una diversidad de casos o situaciones en los que se encuentra el paciente y que pueden afectar al terapeuta. Por ejemplo, los pacientes deprimidos, ya sea por un duelo o un abuso sexual, incesto pueden producir cansancio, angustia, visión derrotista por los resultados y sensación de una gran demanda que no se puede resolver fácilmente. Por ello es necesario contar con el apoyo de un equipo y supervisión continúa, para que no haya una sobrecarga un ¨burn out¨.

Contratransferencia positiva y negativa:

La contratransferencia positiva ofrece la energía para comprender al paciente. Ejemplo de la contratransferencia positiva: “Hay que bueno, hoy me toca con éste paciente… podría estar toda la tarde con él”

La contratrasferencia negativa es cuando hay desmotivación e interfiere en la objetividad del terapeuta para realizar sus intervenciones. Algunos ejemplos de la contratransferencia negativa:

“Uff que triste historia, no sé cómo ayudar a esta persona”

“Qué stress me dan las pacientes histéricas, me ponen de mal humor”

“Qué lata, esta paciente no la quiero ver”

El psicoterapeuta debe tener una actitud activa, que le permita sublimar su contratransferencia y mantenerla positiva con una actitud de amor hacia el paciente, a pesar de las posibles agresiones que éste le infiera. Esto responde a un principio fundamental: sólo el amor que entregue el psicoterapeuta será capaz de producir amor en su paciente, para evitar los efectos perjudiciales de la contratransferencia, por lo tanto, transformar las resistencias de éste en la transferencia positiva sublimada que permite el trabajo terapéutico.

De lo anteriormente explicado se deduce que es importante que el psicoterapeuta no actúe los papeles que el paciente espera que asuma, situación de gran importancia cuando los pacientes tienden a ser manipuladores, ó con aquellos tienen dificultad para crear vínculos.

Contratransferencia: el Triángulo Dramático y Posiciones Existenciales:

El Análisis Transaccional ayuda al psicoterapeuta a poder delimitar o estar consciente de sus propias exigencias internas, que pueden ocasionar problemas de contratransferencia con relación al paciente. El ideal es que ambos se perciban positivamente con valía, autonomía y tengan la misma posición existencial “Tú vales la pena y yo también”, “Tú eres OK y Yo soy OK” (+,+). Aunque el paciente se coloque en “Yo no valgo la pena y tú sí vales la pena”, “Yo no soy OK y tú sí eres OK” (-,+).

En el Triángulo Dramático explicado como un diagrama que ilustra cómo las personas se pueden mover en cualquiera de los 3 roles “Salvador”, “Victima” o “Perseguidor”, el mito es que el bienestar no está en nosotros y, de acuerdo a esto, cae en una posición existencial:

Perseguidor: persona que desprecia o menos precia a los demás, “Yo valgo la pena y tú no vales pena”, “Yo soy OK y tú no eres OK” (+,-)

Salvador: persona que ofrece ayuda desde una posición de ser más o mejor.

Víctima: persona que se ve a sí misma como menor o inferior que se merece ser despreciada o seguir adelante sin ayuda, “Yo no valgo la pena y tú si vales la pena”, “Yo no soy OK y tú si eres OK” (-,+)

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Por ejemplo, no terminar en la hora de sesión y no recibir remuneración es una forma en que el psicoterapeuta adopta el papel de Salvador (contratransferecia) y el paciente como Víctima (transferencia). Aquí se refleja la posición existencial de que “Yo no soy OK y tú eres OK” (-,+) Para salir del Triángulo Dramático, el paciente está pidiendo la ayuda y tiene las herramientas para salir adelante, por lo que existe una remuneración y respeta el tiempo para seguir adelante. Otro ejemplo puede ser que el psicoterapeuta refleje su propia historia y tome el rol de Perseguidor (contratransferencia) cuando el paciente le menciona ciertas creencias de su baja autoestima poniéndose en un rol de Víctima (transferencia) y en la posición existencial de “Yo soy OK y tú no eres OK” (+,-).

¿Cuál puede ser la transferencia de las estructuras de personalidad y cómo puede el psicoterapeuta sentir la contratransferencia en ellas?

Hay una realidad que todos sentimos, y es que tenemos más o menos afinidad entre distintas personas, y así también el rol o forma de llevar acabo las sesiones es muy diferente ante cada estructura de personalidad. Reich menciona estas palabras que son muy ciertas “Debe quedar en claro que encaramos el tratamiento de un paciente agresivo de una manera en forma distinta al de uno depresivo; que cambiamos nuestra actitud ante el mismo paciente conforme a la situación; en pocas palabras, que no nos comportamos de manera neurótica, aunque tengamos que hacer frente a algunas dificultades neuróticas en nosotros mismos”.

Al igual que los pacientes, los psicólogos también tenemos una estructura de personalidad con diferentes rasgos de personalidad y carácter. Por lo tanto, la contratransferencia puede ser mayor o menor dependiendo del tipo de estructura de personalidad y rasgos que tenga el psicoterapeuta en la combinación con la personalidad de su paciente, y también en función de que el psicoterapeuta haya resuelto con éxito sus propios conflictos.

George Escribano y Ana Gimena Bayón nos comentaban lo que podríamos llegar a sentir contra-transferencialmente con ciertas estructuras de personalidad en las sesiones de terapia. Hago hincapié en que cada persona es diferente a pesar de tener una misma estructura de personalidad, ya que depende de su experiencia de vida. Por lo tanto, lo que menciono a continuación es un esquema genérico que da una visión global de las contratransferencias que se puedan vivir.

Estructura Obsesiva-Compulsiva:

La transferencia con el terapeuta es percibida como persona de autoridad y podría actuar con resistencia o sumisa/o, el miedo al error le lleva a hablar de lo que domina, por lo que el estado del Yo que se activa es el Padre. La contratransferencia del terapeuta puede ser de malestar, aburrimiento o angustia de no ser un buen terapeuta ante la perfección de esta estructura, u ocasionar luchas de poder, con tendencias a ser excesivamente directivo o demasiado poco directivo.

Los roles que juegan dentro del triángulo dramático son: el paciente en el rol Perseguidor en el momento de buscar la razón o puede entrar en Víctima al miedo de no tener la razón o caer en el error. Las posiciones existenciales en la transferencia puede que el paciente en (+,-) yo valgo la pena o tengo la razón y tú no vales y estás equivocada, ya que su resistencia lo lleva al impulsor de “Se Perfecto”.

La contratransferencia puede ser de Víctima (-,+) tú tienes la razón y yo no valgo y estoy equivocado, en el momento de caer en malestar y angustia ante la perfección. Por lo cual los mandatos serían no sientas, no seas tú, no disfrutes y no pertenezcas. El psicoterapeuta puede conectarse con el rol Perseguidor en el momento de tratar que el paciente contacte con lo emocional, y baje el impulsor de Se Perfecto y Víctima, y entonces se sienta cuestionado por expresar la perfección en la sesión.

Estructura Histérica/ Histriónica:

La transferencia con el género opuesto reproduce el amante potencial o invalida, y si es con el mismo género puede dar competición o desagrado. Por lo tanto, puede haber una contratransferencia que muestre miedo a la seducción cuando el psicoterapeuta en el caso de sexo opuesto o si dudar en sí mismo si se trata de un paciente del mismo género.

Los roles que juegan dentro de la transferencia en el Triángulo Dramático son: el paciente en Víctima al querer ser salvada, acéptame y quiéreme reflejando un impulsor de complacer porque puede tener mandatos de no seas importante, no seas tú mismo, no sientas y no crezcas.

El psicoterapeuta puede sentirse en la contratransferencia como Salvador en el momento que busque ayudarle, complacerle y sentir. Y tomar el rol Perseguidor el paciente si entra en competencia, y el psicoterapeuta en la posición de Víctima si siente que la invalida.

Estructura Pasivo-Agresivo:

La transferencia de paciente con el terapeuta que es una figura de autoridad, y algunas veces tenderá a sabotear o llevará a luchas de poder porque son rebeldes y actitud desafiante. Por lo que, contratransferencialmente, hay que confrontar sin enfado ni culpa o necesidad de ganar ante las luchas de poder. El psicoterapeuta debe saber luchar en forma justa y amorosa, sin miedo, ni crueldad, ni autoritario, ni pasivo o salvador de imposibles.

En la transferencia los roles que juegan dentro del triángulo dramático son: el paciente en Perseguidor en el momento que se pone en estado del Niño rebelde al intentar provocar. El psicoterapeuta en la contratransferencia como Víctima o Perseguidor, dependiendo de la reacción del terapeuta puede enganchar en el momento que se exprese el paciente de una forma pasiva una agresividad o que trate de controlar con la pasividad.

Estructura Límites/Borderline:

La transferencia del paciente de esta estructura puede mostrar extremos “ángel” o “demonio”, o de “bueno” o “malo”. Se implica en forma exagerada, espera toda clase de favores y excepciones. El psicoterapeuta va a estar puesto a prueba de múltiples formas. De esta manera, en la contratransferencia puede transmitir el miedo o compasión por el paciente, puede que llegue a implicarse demasiado, o conectar con la rabia frente a demandas infantiles y necesidad de hacer milagros.

La transferencia del paciente en el triángulo dramático es de Víctima si se encuentra en el estado del Yo de Niño Adaptado con el impulsor de complace. El psicoterapeuta puede reaccionar a la contratransferencia como Salvador sentirse desbordado. El paciente también puede reaccionar como Perseguidor en su forma de ser impulsivos y pasando al acto en la violencia física, con comportamientos autodestructivos como por ejemplo “conducción temeraria”. Por otro lado, el psicoterapeuta puede caer en Víctima, ya que el paciente tiende a romper todas las reglas y sentirse con miedo permanentemente.

Estructura Narcisista:

La transferencia del paciente en la relación es caótica, y su manera de ser (pasa de ser arrogante, desconsiderado a fácilmente sentirse heridos) tienden a minar la terapia. Hay que tratarles con guante blanco al inicio, ya que tienden a decepcionarse con facilidad. La contratransferencia de los psicoterapeutas puede sentirse seducidos y observar inteligencia. En un segundo momento, podrán sentirse molestos, con rabia, miedo, inseguridad (rechazo) o no corresponder al espejo.

Los roles que juegan dentro del triángulo dramático son: el paciente proyecta la transferencia del Perseguidor porque buscan a ser admirados y el psicoterapeuta puede jugar el rol de Salvador o Víctima, ya que la contratransferencia sería de engancharse en “tú eres como yo y si no te rechazo”.

Estructura Psicótica/Antisocial:

La transferencia del paciente es inicialmente de desprecio, porque percibe que el psicoterapeuta pertenece a un sistema que le quiere castigar o reeducar. En la contratransferencia el terapeuta puede sentirse incómodo, tener desconfianza, miedo, inseguridad o rabia.

Los roles que juegan dentro del triángulo dramático son a través del paciente en la transferencia de Perseguidor, ya que pasan al acto fuera de la ley sin culpabilidad o remordimiento, y en la contratransferencia el psicoterapeuta se coloca en Víctima al sentirse temeroso.

Estructura Esquizoide:

La transferencia del paciente no va a ser comprometedora debido a que mantiene distancia, no va a estar implicado emocionalmente. La vivencia contratransferencial del terapeuta es de confusión, pacientes que dan sueño ya que es posible que tiendan a ir más lentos que las demás estructuras, esto puede hacer que el terapeuta conecte rabia, pues no reaccionan tan rápidamente, dan ganas de sacudirlos debido a su pasividad.

Los roles en la transferencia y la contratrasferencia que juegan dentro del triángulo dramático son: el paciente de Víctima en el momento que está en una actitud de “usted no puede hacer nada para mi”, no hacer nada o sobreadaptarse y Perseguidor en reacción de confronte que no tiene solución. El terapeuta puede estar inicialmente en la posición de “Salvador” “ya verás como yo sí que te entiendo”.

Estructura Evitativa:

La transferencia con el terapeuta es de volverse muy dependiente porque tiene pocas relaciones satisfactorias. La contratransferencia de psicoterapeuta si subestima la importancia del miedo y ansiedad del paciente, es incitarles a hacer más de lo que son capaces, o también pueden tender a sobreprotegerlos.

Los roles en la transferencia y la contratransferencia que juegan dentro del triángulo dramático son: el paciente de Víctima porque se paraliza con el miedo sin lograr quitarlo con presión o lógica. El psicoterapeuta puede tomar dos roles: como Salvador, porque lo puede sobreproteger si el paciente se muestra muy dependiente, ó Perseguidor al querer que confronte cuando todavía no está preparado.

Estructura Dependiente:

La transferencia del paciente es que espera que el terapeuta le salve de los peligros de la vida autónoma, ofreciéndole soluciones, tiene expectativas elevadas. El terapeuta en la contratransferencia deberá de tratar de no ser ni demasiado generoso, ni demasiado frustrante controlando los sentimientos de culpa. Los que tienen miedo a las expectativas confrontan demasiado pronto y etiquetan al cliente como manipulador; eso puede implicar que la terapia llegue a su final antes de tiempo.

Los roles que juegan en la transferencia y la contratransferencia dentro del triángulo dramático son: el paciente en Víctima y el psicoterapeuta como Salvador y en algunas ocasiones de Perseguidor al confrontar en momento inadecuado.

Estructura Paranoica:

En la transferencia el paciente está tenso, cauteloso y tiene la sensación de que el otro le quiere hacer daño. La experiencia contratransferencial del terapeuta puede sentirse incómodo, miedo o rabia.

Los roles que juegan en la transferencia en el paciente puede ser de Víctima o Perseguido. El psicoterapeuta tomará el rol de Perseguidor si se enfada con los aspectos que mencionan el paciente, y Salvador al ir con demasiada cautela.

Ejemplos/ Experiencia personal de vivir la contratransferencia

La contratransferencia la experimentamos todos e incluso, aunque algunos no se dan cuenta, es más frecuente de lo que somos conscientes. Algo muy cotidiano que se ve y se escucha todos los días cuando dos personas se reúnen y empiezan a comentar su historia. La primera persona está comentando su experiencia y la otra que está escuchando le puede causar conflicto al relacionarlo con algo que está viviendo o experimentado. Entonces puede suceder que la persona que está escuchando muestre una reacción no esperada. En lugar de ser objetivo y diferenciar su experiencia de lo que esta escuchando, reacciona contratransferencialmente.

A continuación explico algunas experiencias de contratransferencia que tuve en mis primeros acercamientos con pacientes como psicoterapeuta:

Siendo psicoterapeuta primeriza conecté con todos los introyectos de mis profesores, más mis propias autoexigencias, y como resultado muchos nervios en el momento antes de entrar a sesión. La primera sesión fluyó, y observé lo que sentía, pensaba y cómo me movía, al igual que observé lo anterior en mi paciente. Al final, una autoevaluación: exhaustiva y desgastante. Me di cuenta de que dentro de terapia había escuchado pero estaba cayendo en sobre exigencia de “se perfecto” y “esfuérzate”, también estaba en mi dialogo interno con mi Padre Crítico. Me ayudó conectar esta frase dicho por uno de mis profesores “No te castigues por lo que no sabes o no has experimentado”. Es verdad, con el tiempo se va creando la experiencia, y es importante ser consciente de lo que soy el día de hoy. Las herramientas que tengo de la vida, profesionales, escolares y de mi propio proceso de terapia me hacen día a día ser una mejor psicoterapeuta.

El momento que no llegó la paciente a sesión: los pensamientos vienen…. “¿llegará?”, “¿le habrá pasado algo?”. Mi mente empieza a repasar la sesión pasada, “¿habré dicho algo o hecho algo mal la sesión pasada?”…. y me empecé a preguntar: “¿soy yo o es la resistencia de mi paciente?”. La auto-evaluación: presión de conseguir una mejora en la vida del paciente. Acepto que me funciona auto-evaluarme después de la sesiones. Sin embargo, yo me auto presionaba para encontrar respuestas que, a veces, es bueno esperar a que surjan o preguntar al paciente.

Otra manera que llegué a vivir la contratransferencia fue querer emplear lo recién aprendido en el Master y, en el momento que llegaba el paciente a la sesión, me daba cuenta de que venía con una necesidad cuya respuesta adecuada no era lo que yo quería emplear antes de iniciar la sesión. Me gusta la opinión de Reich “El tratamiento, sin embargo, se apoya en gran medida en la comprensión y en la acción intuitivas. Una vez superada la tendencia bien típica del principiante a “vender” de inmediato su conocimiento del caso, si uno se deja ir libremente se habrá establecido la base esencial para el trabajo analítico”.

El Análisis Transaccional es una gran ayuda para darme cuenta …

El triángulo dramático del Análisis Transaccional me ayudó a darme cuenta en los roles en los que podía entrar fácilmente con el paciente. Detecté los roles que tomo en distintas formas de identificación con el paciente: salvador al querer ayudarlo de más Padre nutritivo (ayudar), identificando todos sus problemas como propios. De mi primera paciente me molestaba cómo se comunicaba, porque era similar a una vivencia mía y sentía que estaba dentro de mi rol de Padre Crítico.

He estado en contacto con mis impulsores (mensajes en forma de prescripciones a seguir que contienen un condicional en cuanto a la aceptación de la persona) que pueden estar afectando en el análisis, ya sea como se perfecto, se fuerte, esfuérzate, complace y date prisa.

Me ha funcionado contener alguna intervención, al reconocer que es de mi historia y no de la del paciente. En ocasiones me identificaba con las situaciones que mi paciente me comentaba, y puedo relacionarlo con mi propio proceso terapéutico. Me di cuenta de que escuchando, observando, haciendo preguntas y dejándome tener más elementos, me ayudaban a entender cómo mi paciente lo vivía para poder diferenciar lo que él vivía de lo que yo interpretaba contratransferencialmente.

El tiempo es mágico, yo alguna vez como paciente quería obtener resultados rápidos en terapia (todavía los quiero), al igual siento que quiero ver lo resultados rápidos en mis pacientes. Yo me doy cuenta de mi propio “Date prisa”, y al final he decidido respetar el ritmo de mi paciente, y también respetar el mío.

Al principio se me dificultaba separar mis sentimientos, vivencias, preconceptos que son similares a los de mi paciente como algo que era contratransferencial. Lo que más me ayudó fue escuchar a mi paciente o indagar de su experiencia, y dejar que las sesiones transcurran para entender su vivencia, tomando en cuenta lo que me reflejaba, y entender lo que mi paciente vivía.

Me ha servido verbalizar la contratransferencia, porque internamente mueve cosas y en el momento de reflejarlo con el paciente crea empatía y verifica si lo que estamos experimentando es propio o de él. En mi punto personal es importante ejercer el rol éticamente de terapeuta a través de tomar en cuenta nuestras propias verdades, necesidades y emociones, para poder estar sanamente con el paciente. Lo que más me sorprende en la práctica es algo tan obvio, el análisis de cada paciente es conforme a la individualidad del mismo.

Recomendaciones ante contratransferencias

Menninger y Holzman facilitan algunas recomendaciones ante este tipo de contratransferencias:

Hay que estar atentos ante la presencia de la contratransferencia, reconociendo sus fallas y aplicaciones.

Reconocer las manifestaciones de una contratransferencia perturbadora

Al ser conscientes de la contratransferencia, hacer un repaso de la situación analítica con el paciente, tratando de identificar los actos, palabras del paciente que desencadenaron su reacción en nosotros.

No hacer una introspección tan grande sobre la propia contratransferencia que pierda de vista al paciente.

Como psicoterapeuta, hay que hacer un análisis de la contratransferencia. La manera que me gustó conocer es a través de lo que menciona Novellino:

Darnos el permiso para tener consciencia de la contratransferencia. El permitir darnos cuenta de que podemos estar equivocados y estar conscientes de que estamos sintiendo la contratransferencia. Me viene una parábola que nos enseñan que estamos ciegos; la única diferencia es que algunos de nosotros lo sabemos y otros no. Son dos hombres ciegos, uno sabe que está ciego y el otro de alguna manera cree que puede ver. El primero camina con cautela, siempre sintiendo con cuidado el camino antes de dar su siguiente paso. Pero el otro hombre siempre camina rápidamente y con seguridad, cayendo en pozos, chocando con toda clase de objetos y culpando a las cosas externas de hacerle daño. Nunca, ni una sola vez piensa que puede estar ciego y que, por lo tanto, debería ser más cuidadoso mientras camina por la vida. De la misma manera estamos ciegos de una u otra forma. La única diferencia es que la persona que sabe que está ciega será cuidadosa con sus acciones. Al igual sin magnificar tanto, el psicólogo, aún cuando está muy analizado, cada paciente trae nuevo material, por lo tanto tiene que ser muy consciente de sus contratransferencias.

Tener comprensión a las señales de ansiedad, agresividad, sentimientos de culpa y enojo que me puede ocasionar al estar en relación con mi paciente. Otras señales pueden ser simpatía excesiva, preocupación por el paciente fuera de la sesión, antipatía crónica, pocos avances en la terapia, sueños repetitivos, fantasías sexuales y agresivas.

No hacer intervenciones si hay una influencia de una contratransferencia negativa.

Hacer un análisis contratransferencial con el material original del paciente versus el del psicoterapeuta a través del análisis pragmático y el análisis genético. El análisis pragmático se refiere al “qué” ya sea de los estados del yo, roles dramáticos, impulsores y comportamientos pasivos. El análisis genético se refiere al “porqué” haciendo estas preguntas: ¿A quién me recuerda mi paciente?, ¿Con quién hago yo cosas semejantes o siento sentimientos semejantes? y ¿Cómo encaja esta persona en mi guión?

¿Qué hace el paciente que causa mi reacción y cómo puedo usar este conocimiento en el problema del paciente? ¿Qué comportamiento exhibo y qué impacto tiene en el paciente? Si el material que emerge en la contratransferencia hubiera sido una parte del paciente, ¿qué me podría haber dicho sobre este problema?

Winnicott, me encanta cómo toma en cuenta la contratransferencia y desarrolla la actitud profesional. Explica varios elementos:

El encuadre profesional: el análisis del psicólogo aumenta la estabilidad del carácter y la madurez de la personalidad del profesional, que constituyen la base de su trabajo y de nuestra capacidad para mantener una relación profesional. Por lo tanto, damos por hecho que el analista no está sometido a trastornos de la personalidad y el carácter de un tipo o grado tal que impidan mantener la relación profesional, o que para mantenerla obliguen a pagar el alto costo que supone las defensas excesivas. Durante la sesión, el analista es objetivo y congruente, y no es un salvador, un maestro, un aliado ni un moralista. El afecto importante del propio análisis del analista en relación con esto consiste en que ha fortalecido su yo de modo tal que puede seguir profesionalmente involucrado y hacerlo sin demasiada tensión.

2) La actitud profesional supone una distancia entre el analista y el paciente, ya que existe una brecha entre el objeto subjetivo y el objeto percibido objetivamente.

3) El análisis se hace con la mente y se siente con el cuerpo. “Las ideas y los sentimientos acuden a la mente, pero antes de formular una interpretación los examino y escudriño. Esto no significa que los sentimientos no participen. Por un lado, puedo sentir con el estomago, pero habitualmente ello no afecta mis interpretaciones; por otra parte, tal vez una idea del paciente me ha estimulado erótica o agresivamente, pero tampoco este hecho afecta por lo común mi trabajo interpretativo, lo que diga, el modo o el momento en que lo diga”.

4) El rol del analista, refiriéndose así, ya que el rol varía con el diagnóstico de cada paciente. Como mencioné anteriormente, de cada estructura de personalidad puede surgir una particular reacción, pero al mismo tiempo cada individuo es único.

Yo pienso y lo que he leído que es bueno como psicoterapeuta permanecer en el estado del Yo Adulto del Análisis Transacciónal, para lo cual estas preguntas ayudan a mantener consciencia y estar en el estado del Yo Adulto:

¿Qué implicación estoy teniendo en mi sesión con este paciente?, ¿Qué energía estoy sintiendo?, ¿Estoy consciente de mis limitaciones?, ¿Qué interferencias hay?

Tomar mucha importancia de supervisión de todos los casos.

Estudiar para poder seguir creciendo y mantener psicoterapia personal.

El último punto que es importante para mí antes de entrar a una sesión es respirar y dejarnos fluir…

Conclusiones

Nadie dijo que la relación con otra persona era fácil, todos somos un mundo. La transferencia se ve claramente al establecer contacto con un paciente o una persona, ya que estamos entablando una relación con todos los personajes del pasado y presente que están en su vida. Me viene a la idea cuando hablo con una persona o paciente, sale en una burbuja de conversación con su madre, padre, hermanos, amigos y todos los que han impactado en su camino. Lo más complejo es que en el momento en que se comunica conmigo verbalmente, puede conectar a mi propia burbuja de todas las personas que han marcado mi vida, como resultado magnificándolo, sino estoy consciente de mi mundo interno y el camino transcurrido me puedo llegar a confundir con lo que realmente dice, con lo que he vivido.

2011-10-09

Entendiendo la importancia de la transferencia y contratransferencia me hago más consciente de la importancia de escuchar con detenimiento, observar, analizar las transacciones y estar consciente de lo que voy sintiendo con lo que el paciente dice o hace.

Me lo han dicho varios profesores en el Master, es verdad que tenemos limitaciones ante algún tipo de pacientes, y nos sentimos con dificultad para trabajar., por lo que será importante trabajar en nuestro propio proceso terapéutico para identificar y entender de dónde provienen esas resistencias y limitaciones.

Reich menciona “Uno no puede renunciar a la propia individualidad, hecho que tendremos en cuenta en la elección de pacientes. Pero debemos confiar en que esta individualidad no sea un factor de perturbación y que el análisis didáctico y establezca el mínimo necesario de plasticidad en el carácter”

Hay que basar las expectativas o los objetivos a la realidad, no somos súper hombres / súper mujeres, los psicoterapeutas también tenemos inconsciente, deseos infantiles y reaccionamos si el paciente agrede. Lo que sí hay que intentar solucionar es la contratransferencia en terapia, y conocer nuestros conflictos y limitaciones, tanto por nuestro propio bien, como para no contaminar al paciente y ejercer éticamente.

Somos únicos y auténticos, hemos vivido y digerido nuestras vidas y, por lo tanto, nuestra historia nos proporciona herramientas para tener confianza. Esto junto con un buen proceso terapéutico y la supervisión de casos, nos proporcionará nuestro objetivo como terapeutas, pensar libremente desde nuestra percepción, e ir construyendo nuestro propio estilo personal psicoterapéutico teniendo confianza en el proceso curativo.

No hay coincidencias, los psicoanalistas dirían que hay inconsciente; aún así, el paciente escoge principalmente al psicoterapeuta (que transmite en las primeras sesiones la aceptación y responsabilidad de amar a su paciente con las primeras miradas al alma). En conjunto, el paciente y el psicólogo me parece un núcleo espiritual y mágico en la forma que se llegan a formar la relación terapéutica. Me parece mágica la realidad que necesitan los dos paciente-terapeuta para lograr un proceso, ya sea una corta a larga terapia. Lo más importante es el paciente, porque es el que busca el servicio, mientras que el psicoterapeuta es remunerado, lo cual ayuda a tener claro el tipo de relación transferencial y contratransferencial. Sin embargo, ambos aprenden en el proceso, se auto conocen, se atreven a empezar una nueva relación una aventura de transferencias-contratransferencias. Se llega a una finalidad a través de una responsabilidad compartida y siempre será un aprendizaje para ambos.

Bibliografía

DESLISLE, G,(1997) Aportaciones sobre la personalidad del terapeuta

ERSKINE, Richard G. (1991) Transferencia y Transacciones: Crítica desde una obtica intrapsíquica e integradora: Transactional Analysis Journal, Abril1991, vol.2, Nº2, p.63-76

FLORENZANO, O. (1974) Psicoterapias Dinámicas, Santiago: Editorial Universitaria

MENNINGER, K y HOLZMAN,P. T (1973) Teoría de la técnica psicoanalítica, Buenos Aires: Psique

NOVELLINO, Michele (1984) Autoanalisis de la contratransferencia en A.T. Integrativo: TAJ. Vol.14, pag 63-67

RACKER,(1990) Estudios sobre técnica Psicoanalítica. Buenos Aires: Psique

REICH Wilheim (2005), Análisis del carácter.Barcelona: Paidos Surcos 5

STEWART, Ian, JOINES Vann (2007), AT HOY: Editorial CSS

WINNICOTT, D.W, (2009) Los procesos de maduración y el ambiente facilitador. Buenos Aires: Paidos

WINNICOTT, D.W, (1959) Hate in the Counter-transference, British Psychological Society, 25 de noviembre,33, p.17-21

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1 respuesta

  1. Mª del VALLE dice:

    Gracias, una maravilla; este texto me es de gran ayuda.

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