El guión de vida, los mandatos y los contramandatos en los refugiados

01/06/2017

RESUMEN / ABSTRACT

La creciente problemática de la denominada “Crisis de refugiados” se traduce en un incremento de solicitudes de asilo y de atención psicológica. Forzados a un exilio repentino y fuera de su control, estos sujetos se encuentran en una situación de vulnerabilidad, donde nuestro trabajo como terapeutas cobra especial importancia. El siguiente trabajo se centra en cómo esta situación afecta al guión de vida, a los mandatos y contramandatos asociados a él, desde un enfoque de la Psicoterapia Humanista Integrativa.

Palabras clave / Key words: Guión de vida, impulsor, mandato, refugiado, permiso.

 

1.      INTRODUCCIÓN

El planteamiento de la tesina será de carácter práctico, se moverán más dentro de variables cualitativas y serán el resultado de la observación contrastada, con adecuadas conclusiones teórico prácticas para la utilidad de otros profesionales.

El tema de este trabajo es el Guión de Vida, con sus diferentes mandatos y contramandatos en el trabajo con refugiados, y cómo se ve afectado debido a factores externos y no controlables, como es la migración forzada.

La información aquí recogida está basada tanto en mi experiencia en el trabajo con refugiados como en la discusión de casos y entrevistas a otros profesionales. El trabajo con refugiados presenta una dificultad añadida; la dificultad de establecer un fuerte vínculo con el paciente, obstaculizado tanto por el límite de tiempo disponible como por la barrera del idioma. Por lo tanto, esta tesina no solo se basará en mi experiencia directa con refugiados, sino en entrevistas hechas a otros profesionales que han trabajado con los mismos.

La elección de este tema se basa en la importancia que ha adquirido la inclusión de refugiados dentro de nuestra sociedad, sobre todo debido a los recientes conflictos internacionales que han provocado una creciente afluencia de refugiados que huyen de guerras y, en menor medida, de inmigrantes que buscan una vida mejor, provocándolo que se conoce como “La crisis de refugiados”. Cabe destacar que Desde el 1 de enero de 2016, 150.000 refugiados han llegado a Europa a través del Mediterráneo, a los que hay que añadir 1.830 personas que lo han hecho por vías terrestres. En 2015, más un millón de refugiados y inmigrantes desembarcaron en Europa.[1]

El aumento de llegadas de refugiados se ha traducido en un incremento de las solicitudes de asilo, dentro de las cuales se ofrece atención psicológica, por   lo que ha aumentado de manera considerable la terapia enfocada a este tipo de trabajo. Cabe destacar que no siempre se ha ofrecido atención psicológica a personas refugiadas, por lo que la literatura al respecto no es tan amplia como cabe esperar, por lo que este trabajo representa una fuente de información muy valiosa para la terapia con refugiados y puede ser de gran utilidad para otros profesionales, contribuyendo a ampliar los conocimientos aplicados a la terapia con refugiados, sobre todo desde un enfoque de la Psicoterapia Humanista Integrativa.

Primero, pasaremos a explicar primero la condición del refugiado y cómo esto afecta a la línea de actuación de la terapia y las dificultades añadidas que presenta.

1.1  LA CONDICIÓN DE REFUGIADO

“Un refugiado es una persona que “debido al temor de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera de su país y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país” (ACNUR, 2014b).”

Las personas refugiadas e inmigrantes que llegan a Europa a menudo vienen escapando de guerras, persecución y dificultades extremas en su país de origen. Muchos experimentaron desplazamiento y dificultades en los países de tránsito y se embarcaron en peligrosos viajes. Falta de información, incertidumbre sobre su estatus migratorio, potencial hostilidad, cambio de políticas y arrestos indignos y prolongados, añaden un estrés adicional. La migración forzada exige a las personas, por otra parte, una amalgama múltiple y compleja de adaptaciones  rápidas  en  muy  poco  tiempo  a  situaciones  desconocidas    y complejas: todo cambia, se rompe la seguridad, la estructura de lo conocido, se pierden las relaciones, las formas de vida anteriormente conocidas y practicadas, los apoyos y relaciones que nos servían de respaldo y red de seguridad; se experimenta el miedo, la incertidumbre, la inseguridad, la preocupación y las pérdidas variadas.

Los refugiados tienen muchas preocupaciones y temores. Han de hacer frente a numerosos problemas que no tenían antes de ser refugiados, como falta de techo, alimentos adecuados y desempleo. La mayoría de refugiados piensan mucho en todo lo que han perdido y se preocupan por su futuro y en especial el de sus hijos. Fortalecer el apoyo familiar se convierte en una prioridad; ayudar  a mantener a las familias unidas. El proceso de migración puede debilitar los vínculos de apoyo entre los miembros de la familia y la comunidad, los cuales son la mejor protección frente a la angustia percibida.

El acompañamiento del refugiado plantea ciertas exigencias particulares a los trabajadores de la Salud Mental porque sus problemas no pueden ser definidos como un fenómeno clínico (en el sentido de enfermedad psíquica) sino que tienen relación con los aspectos políticos, sociales y culturales. La categoría “refugiado” no es una categoría clínica como neurosis o psicosis, es más bien un conjunto especial de dificultades de vida que pueden expresarse en síntomas. Esto hace que el método y diagnóstico clínico tradicional sea inaplicable e insuficiente como instrumento de trabajo.

Debemos tener en cuenta que muchas veces, las orientaciones occidentales dentro de la psicoterapia y la filosofía de la vida muchas veces entran en conflicto con las creencias y representaciones de los refugiados. Por lo que debemos adaptarnos y tener esto en cuenta. Es importante conocer qué visión tiene nuestro paciente acerca de la psicoterapia y qué espera de ella. Una práctica habitual es que éstos acuden a terapia en busca de soluciones que escapan el control del terapeuta, por ejemplo, buscan consejo referente a su situación legal dentro del país, o a menudo hacen preguntas relacionadas con pruebas y resultados médicos. Es por ello, por lo que el terapeuta, en su trabajo con refugiados, debe dejar claro que existen ciertas áreas sobre las que no va a ser posible atenderles,  y especialmente, tener claro  nuestros límites en  cuanto la ayuda se refiere; es muy importante no hacer promesas que no podemos cumplir, o intentar ofrecer ayuda en campos que no sean la atención psicológica. Es fácil caer en la tentación de “salvar” y “ayudar” a estas personas, por ejemplo económicamente o proporcionándoles trabajo.

Por tanto, debemos dejar claro que nuestra ayuda es temporal, debido a que por su condición de refugiados, y a las ayudas limitadas que se les ofrecen, no podemos hacer una terapia continuada, sino que en algún momento esta se debe acabar. Normalmente está establecido el tiempo máximo en el que se subvenciona nuestro servicio, por lo que esto es algo que debemos tener presente, tanto para nuestros pacientes como para nosotros mismos; fomentando su autonomía y no creando una dependencia con la terapia.

Por lo que promover la autosuficiencia de las personas, dejando claro que aunque esté disponible para ayudar en momentos de dificultad, nuestra disponibilidad es temporal, es una de las líneas de actuación con los refugiados. Es fundamental explicarle esto al paciente siempre desde el cariño y la protección, para que siga sintiéndose importante para nosotros. A veces encontraremos que no desean acudir a terapia, ya que “tienen problemas más graves” como encontrar comida, hogar, trámites legales… Por lo que cobra mucha importancia hablar con el paciente acerca de cómo podemos ayudarle y durante cuánto tiempo, creando siempre un círculo protector de confianza, en donde el paciente se siente seguro y con la libertad de poder dejar la terapia o empezarla siempre que lo necesite, dentro de nuestras posibilidades. Es muy importante respetar el ritmo del paciente. La forma en que ellos son recibidos y cómo se les proporciona protección y asistencia puede inducir o agravar dichos problemas. Los refugiados han perdido la seguridad de su hogar y necesitan sentirse aceptados en su nuevo entorno.

Es importante mostrar confianza en la capacidad de las personas de ayudarse a sí mismas. La mayoría de refugiados llevaban una vida normal antes de que tuvieran que desplazarse. Mostrar respeto por el hecho de haber sobrevivido a experiencias tan terribles y manifestarles que, aunque estén de momento en una situación complicada, poseen la suficiente energía para resolver sus propios problemas.

En adición, el trabajo psicosocial y psicoterapéutico con refugiados tiene que enfocarse, entre otras cosas, en los problemas que la unión de dos culturas conlleva en la vida diaria de una persona. Es lo que denominamos proceso de aculturación, por el cual la persona o grupo van adquiriendo una nueva cultura o aspectos de la misma normalmente perdiendo la cultura propia de forma involuntaria.

Se trata entonces de comprender su vivencia de nuestra cultura y comprender cómo esa vivencia es fuente y causa de desórdenes psicosociales, además de facilitar el proceso de aculturación, dejando atrás la relación existente con su país de origen para así poder establecer una nueva relación con una nueva cultura, lo cual se puede hacer a través del duelo.

1.2 EL DUELO

El exilio es vivenciado por el refugiado como una pérdida en el sentido psico- social. Las habilidades o atributos socio-culturales, que eran una parte integrada de la identidad en el país de origen no pueden transferirse en forma inmediata al país de exilio. El sentimiento de pertenencia con el medio está profundamente enraizado en el país de origen: la permanencia en el país de exilio se vivencia con un dejo de “irrealidad”, lo que hace que se sienta extranjero. Es aquí donde cobra importancia trabajar el duelo con estos pacientes, de manera que puedan romper la relación y el vínculo asociado al país de origen, estableciendo un nuevo vínculo con el país de acogida.

Chías y Zurita (2009) afirman:

Habitualmente hablamos de duelo cuando una persona está transitando un período de su vida en el que se dan una serie de emociones y conductas que están vinculadas con la pérdida de un ser querido. Es importante saber que este proceso también se pone en marcha cuando sufrimos otro tipo de pérdidas, como puede ser un fracaso personal, perder el trabajo, la necesidad de emigrar del país de origen, etc. (p.15)

Es muy frecuente que se den pérdidas o duelos múltiples (personas, lugares, formas de vida) que hay que acompañar y sobre los que es necesario intervenir. Se produce además una incertidumbre también por las diferencias de costumbres y hábitos, por el lenguaje, por las tradiciones a las que no se tiene muy claro cómo responder en muchos casos. ¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo?

Una de las situaciones que clásicamente identificamos en estas situaciones son los denominados siete duelos:

  1. Duelo por la familia y los amigos que se dejan atrás. La familia y el futuro de los hijos es el principal motivo para asumir Se abandona la seguridad de las relaciones, se rompe la red de apoyo social de la que se disponía.
  2. Duelo por la pérdida del grupo étnico, especialmente si se tiene una especial ligazón con tradiciones, comidas, música y formas de actuación ya desarrolladas.
  3. Duelo por la pérdida de la lengua o idioma. Con las dificultades que se tienen para comunicarse y expresarse, para sentirnos aceptados, comprendidos y reconocidos. No poder interactuar limita las posibilidades de integración y de respuesta.
  4. Duelo por la separación de la cultura. Se deja atrás un estilo de vida, hábitos, formas de actuar, comidas, costumbres, todo
  5. La pérdida de los paisajes, la tierra. El duelo por la tierra es ante todo, el dolor por la pérdida de los paisajes familiares, cotidianos y entrañables, tales como el camino de siempre, los ríos, las montañas, el bosque o las calles de la ciudad tantas veces transitadas en compañía de la familia o amigos,
  6. Duelo por la pérdida de estatus.
  7. Duelo por los riesgos físicos. En ocasiones son tan drásticos los cambios físicos que se operan en los inmigrantes, al grado de no reconocerse ni ellos/ellas mismos/as, porque pierden excesivamente peso, la tonalidad de su piel cambia, presentan un proceso de envejecimiento.

No obstante, aunque el trabajo del duelo es altamente beneficioso para el bienestar psicológico del refugiado, permitiéndoles integrarse mejor en una nueva cultura y pudiendo dejar atrás su sentimiento de pertenencia con otro país y costumbres, debemos señalar que para trabajar un duelo se requiere un vínculo profundo de confianza que requiere cierto tiempo, del cual no siempre disponemos. Por tanto, muchas veces es difícil trabajar el duelo debido al límite del tiempo, y debido a la barrera lingüística.

No obstante, a pesar de las dificultades que presenta el trabajo del duelo con refugiados, se trata de una línea de actuación muy recomendable, sobre la cual existe poca literatura, haciendo interesante su posible estudio y práctica desde la Psicoterapia Humanista Integrativa.

2.  EL GUIÓN DE VIDA EN LOS REFUGIADOS

Eric Berne definió el guión de vida como:

“Un plan preconsciente de vida basado en una decisión propia tomada en la infancia bajo la influencia del entorno y reforzado por el mismo entorno, justificado posteriormente por medio de experiencias significativas y que culmina en una alternativa elegida.”

El guión de vida proporciona una identidad personal y relacional, dando lugar a decisiones sobre quiénes somos, qué vamos a hacer en nuestra vida, cómo nos vamos a sentir y cómo vamos a actuar ante determinadas situaciones.

A continuación explicaremos brevemente el proceso de formación del guión de vida, según Zurita y Chías (2009).

  1. El niño recibe unos mensajes que le indican lo que se espera de él. Además, el niño tiene unas experiencias que le indican lo que él puede esperar; y todo esto le provoca unos sentimientos que tendrá permitido sentir o
  2. Con todo lo anterior, toma una decisión sobre sí
  3. La decisión da lugar al mito, que es lo que él se cree que es. (cariñoso, bueno, malo, listo) La combinación del mito con lo que se piensa de los demás da lugar a una posición existencial que se vincula a la decisión.
  4. La persona realiza un comportamiento que concuerda con su mito: el comportamiento refuerza el mito, lo que a su vez hace más probable que se repita ese
  5. La repetición de ese comportamiento tiene unas consecuencias que acercan al individuo a un tipo de final, al que a veces la persona asiste impotente, como si fuera algo

El guión de vida puede ser desbaratado por fuerzas externas superiores a él, como puede ser por una guerra, un virus, una catástrofe natural (…) Se tratan de circunstancias que pueden desbordar la intencionalidad de la persona, aunque deben ser fuerzas verdaderamente poderosas e imprevisibles para imponerse al guión. (Martorell, J.L. El guión de vida. Desclée De Brouwer. Bilbao, 2000. ) En el caso de refugiados, el tener que exiliarse de su país de manera forzada y rápida, muchas veces facilita el salirse del guión.

2.1  LOS MANDATOS EN LOS REFUGIADOS

Los mandatos son mensajes no verbales, inconscientes, que contienen algún tipo de connotación distinta de ser “guay” (OK), que, de decidir seguirlos, producen una auto- limitación en algún área de la personalidad o de la relación. Cuanto más temprano se recibe un mandato, más auto limitador suele ser.

Mientras que aquellos mandatos que vamos adquiriendo más tardíamente, suelen ser menos coercitivos y más flexibles enriquecedoras para la vida del sujeto, aunque no siempre es el caso. Los más destacados, según Goulding (1979), son:

  • NO SEAS (no existas, no cuentes, no vivas, no atiendas tus necesidades)
  • NO SEAS TÚ ( No seas de tu género, no seas como tú eres)
  • NO SEAS NIÑO/A ( No te diviertas, no disfrutes)
  • NO CREZCAS ( No me dejes, no seas sexy, no cambies)
  • NO LO HAGAS (No lo logres aunque te esfuerces mucho, nunca llegarás)
  • NO ( No hagas nada)
  • NO SEAS IMPORTANTE (No triunfes, no destaques, no satisfagas tus deseos)
  • NO TE ACERQUES (ni física ni emocionalmente, no confíes…)
  • NO PERTENEZCAS ( No seas como los demás, no seas de los nuestros)
  • NO ESTÉS BIEN (No seas sano, no estés contento)
  • NO PIENSES (No pienses en x, no reflexiones, no preveas, no recuerdes…)
  • NO SIENTAS (No sientas x, no muestres lo que sientes aunque lo sientas…)

Dentro de la terapia con refugiados, vemos que aquellos mandatos que suelen aparecer con mayor frecuencia son NO PERTENEZCAS, NO ESTÉS BIEN y NO PIENSES.

  1. El mandato “No pertenezcas” es quizá el más claro y frecuente que podemos observar en la terapia con refugiados. Éstos se han visto forzados a adoptar una nueva cultura y forma de vida, teniendo que dejar atrás una vida entera; su vida laboral, relaciones sociales, red de apoyo, idioma y Sienten una fuerte pérdida de identidad y en muchas ocasiones no son capaces de identificarse con la nueva cultura y sociedad en la que se ven envueltos. Sienten sus capacidades aminoradas, sobre todo debido a la barrera del idioma, lo cual les hace sentir diferente del resto, y no solo diferente, sino en ocasiones, también inferiores. Su estatus social y económico, muchas veces, se encuentra muy lejos de aquel que tenían en su país de origen, lo cual se traduce en una pérdida de autoestima, favoreciendo el sentimiento de no pertenencia, de sentirse como una “carga” o un “raro” en el país de acogida. La forma en la que son recibidos por las diferentes instituciones, será determinante en cómo se perciben a ellos mismos y formará parte del trabajo con refugiados el aceptar sus tradiciones, creencias y cultura. Con un buen trabajo de acompañamiento y permitiendo a los pacientes a expresarse, a ser ellos mismos, dentro de una relación protectora y desde un padre nutritivo, podemos facilitar a estos pacientes a sentir que pertenecen y poder liberarse de este mensaje tan autolimitador.
  2. El mandato “No estés bien” también suele aparecer en la condición de refugiado. Muchas veces sienten que deben estar tristes o mal debido a todo aquello que han pasado, se sienten culpables si se permiten sentir felicidad. Muchos refugiados han dejado atrás familiares y amigos, por lo que el sentimiento de culpabilidad es frecuente, impidiendo que los refugiados se permitan ser felices y estar contentos. La culpabilidad por recibir ayuda de manera gratuita también es frecuente, de manera que esto genera un fuerte sentimiento de “No estés bien, no puedes estar feliz cuando tu país está en guerra y tus familiares siguen ahí”. Es muy importante trabajar en terapia el permiso para ser felices, para tomar la migración como una nueva oportunidad y ayudar al paciente a seguir hacia delante, haciéndole consciente de lo positivo de la situación. No obstante, debemos permitir que exprese la rabia, el miedo y la tristeza que genera esta nueva situación. Es decir, permitirles estar bien, a la misma vez que permitimos la expresión de cualquier emoción “negativa”.
  3. En ocasiones, aparece el mandato “No pienses” dentro de los refugiados, debido a que no quieren responsabilizarse o pensar demasiado acerca de su futuro, puesto que no ven posibilidad de mejoría y sienten una  fuerte desesperanza con respecto a lo que les espera. Por tanto, a veces veremos cómo ciertos refugiados no se permiten pensar ni reflexionar acerca de su futuro, y en ocasiones ni siquiera de su pasado, ligando con otro mandato que es el de “No sientas”. Intentan no recordar eventos dolorosos o recuerdos referentes a su país de origen, así como no planificar y organizar su futuro. Es por ello por lo que es esencial transmitirles nuestra confianza en su capacidad para ser felices, así como para planificar y rehacer sus vidas con éxito. En adición, como bien hemos explicado anteriormente, es muy importante dar permiso a nuestro paciente para sentir y pensar acerca de lo ocurrido y de lo que le espera.

2.2  LOS CONTRAMANDATOS EN LOS REFUGIADOS 

Los contramandatos son mensajes condicionantes para ser aceptados, en forma de prescripciones a seguir pero que están al servicio del guión más que de la autonomía.

Los comportamientos asociados a los contramandatos se llaman impulsores. Taibi Kahler (1974) identificó que todos los contramandatos producen conductas que pueden agruparse en cinco categorías de impulsores.

  • COMPLACER
  • SÉ PERFECTO
  • AGUANTAR
  • SÉ FUERTE
  • DARSE PRISA

Observamos como son recurrentes, dentro del trabajo con refugiados, los contramandatos AGUANTAR, SÉ FUERTE Y DARSE PRISA.

  1. Muchos de los refugiados que acuden a terapia, al haberse visto sometido a injusticias varias, al tener que cambiar su situación de manera forzada y rápida, responsabilizándose no solo de sus propias vidas sino muchas veces también la de sus familias, vemos un impulsor muy claro de “aguanta”. Muchas veces, sienten que deben aguantar ciertos insultos, maltratos y condiciones de vida que anteriormente no se hubiesen permitido aguantar, todo porque sienten que no pertenecen y que deben soportarlo debido a su condición de refugiados. Aparece a menudo el pensamiento de “tengo que aguantar esta situación porque no hay otra salida”, “tenemos que aguantar hasta que lleguen tiempos mejores”, “tengo que aguantar porque ahora soy menos que antes”. Ayudar a estos pacientes a decir “No”, “basta” o no permitir vejaciones hacia su persona e integridad, forma parte de la terapia con
  2. Se fuerte” es un impulsor muy frecuente dentro de los refugiados. Suele darse el caso de que los refugiados ven como signo de debilidad el mostrar la tristeza o la rabia asociada a las múltiples pérdidas que ha sufrido, así como sentir miedo por el futuro que le depara. Vemos como algunos refugiados no se permiten sentir ni expresar sus emociones por miedo a que les desborden y se vean “débiles”. Es muy importante realizar un trabajo a nivel emocional con los pacientes para que acepten las emociones que van surgiendo, las expresen en un entorno protector y nutritivo, transmitiéndoles el cariño y el permiso para sentir. Se trata de una línea de actuación muy importante dentro del trabajo con
  3. Otro impulsor que muchas veces aparece tras adoptar la condición de refugiado, es el de “darse prisa”. Los refugiados sienten que deben darse prisa en encontrar un trabajo, hogar, amigos y establecer una nueva vida en el país de acogida. Esto se traduce en altos niveles de ansiedad y preocupación por no hacerlo lo suficientemente rápido y bien. Vemos además que los refugiados deben “darse prisa” en aprender el idioma, de manera que    en    ocasiones,    toman    decisiones    poco acertadas, apresurados por el tiempo y este impulsor. De modo que, debemos facilitarles y permitirles el darse tiempo, dentro de lo posible, para poder aumentar la calidad de sus actuaciones y decisiones, disminuyendo su ansiedad y disminuyendo la carga de responsabilidades con la que a menudo cargan los refugiados.

Con todo lo expuesto anteriormente, vemos cómo la condición de refugiados muchas veces cambia la identidad personal de los individuos, provocando que surjan nuevos mandatos, o simplemente reavivan mandatos que ya estaban instaurados en el guión de vida del paciente, limitando su felicidad y autonomía.

Cabe destacar que este guión cumple una serie de funciones para el sujeto, se trata de una forma de actuar, de vivir, una “receta” a seguir para ser felices. Las funciones que cumple el guión son:

  1. Evitar la angustia.
  2. Conseguir un mínimo de atención y
  3. Decirle a la persona quién es y qué debe hacer, dar respuesta a ¿Quién soy yo? Proporcionar una serie de reglas sobre las que
  4. Decirle a la persona quiénes son los otros y si están bien o

Por tanto, podemos entender que es difícil salir del guión y que el paciente pondrá cierta resistencia en nuestro intento de facilitarle salir de él. El guión tiende a mantenerse estable y es muy resistente antes las evidencias contrarias. Es aquí donde nuestra labor como terapeutas, acompañando a nuestro paciente, brindándole protección y confianza, se convierte en un elemento esencial para salir del guión, siempre respetando los ritmos del paciente.

Se trata de una tarea algo complicada en el trabajo con refugiados, como bien hemos mencionado anteriormente, por la falta de tiempo y la consecuente dificultad de establecer un vínculo profundo.

Sin embargo, hay veces en que los individuos son capaces de utilizar su capacidad natural para estar bien, ayudándose a sí mismos a salir de su guión de vida, adoptando comportamientos más sanos, en pos de su propia autonomía y felicidad. El verse en un país nuevo, dejando atrás hábitos, creencias, factores situaciones, amigos, etc, puede ayudar al paciente a adoptar un guión nuevo y existen veces en que los pacientes ven su situación como una oportunidad para cambiar, para ser feliz y mejorar su situación. Es bien sabido que las personas cambian por experiencias vitales intensas. En definitiva, será este nuestro trabajo primordial con los pacientes, ayudarles a salir del guión y tomar este cambio de situación como una oportunidad para ser felices.

Como terapeutas, debemos tener en cuenta que delante de nosotros hay una persona total, responsable y capaz de cambiar. En la mayoría de ocasiones, siempre y cuando establezcamos una buena relación con el paciente, la terapia servirá como un nuevo entorno favorable para que el paciente pueda salir de su guión. Para ello, es imprescindible hacer consciente al paciente de su propio guión, así como sacar a la luz la imagen del yo oculta debajo del guión.

Esta imagen del yo es una imagen que crea la propia persona acerca de sí misma, de cómo se vive y siente a ella misma, en donde se condensa el sufrimiento, el miedo y la limitación que le lleva a estructurar el guión. Sacar a la luz esta imagen del yo, desenmascarando los juegos y los beneficios que obtiene a raíz de seguir ese guión y los mandatos, ayudándole a obtener esos beneficios y caricias de otro modo, conformará gran parte de nuestro trabajo. Debemos tener en cuenta las funciones que cumple el guión, pudiendo satisfacer las necesidades de nuestro paciente con comportamientos más enriquecedores.

2.3    CASOS REALES

Quisiera ejemplificar todo lo expuesto anteriormente con dos casos en el que se muestran cómo la situación de refugiado afecta al guión de vida, al surgimiento de nuevos mandatos y cómo podemos utilizar este cambio para ayudar al paciente a salir de su guión de vida.

CASO 1. NO SIENTAS, NO PIENSES

Se trata de un joven de 20 años que pide asilo debido a la guerra de Ucrania. Un adolescente con un estatus social y económico bajo, con problemas en las relaciones familiares, huye de la guerra y viene a España. Este joven siente cierta culpabilidad puesto que su familia sigue en Ucrania, aunque describe tener malas relaciones con la misma, denotando una necesidad de expresar toda la rabia, miedo y tristeza contenida en su interior. Este joven nunca se ha permitido expresar sus sentimientos, debido a la cultura y familia en la que nació, tiene un fuerte mandato “No sientas”, “No pienses”. Vive en una burbuja de felicidad, de pasividad, en la que parece muy contento con su situación en España, debido al gran bloqueo emocional en el que no se permite contactar con sus emociones y no se permite planificar su futuro. Incluso dice no echar de menos a su familia, aunque, vemos que cuando ahondamos su lenguaje no verbal nos dice lo contrario. Tras varias sesiones de terapia y estableciendo un buen vínculo con este paciente, empezamos a desmantelar el guión de vida junto con estos mandatos, aprovechando el cambio de entorno que se ha producido, en donde ahora ese “No sientas, no pienses” ya no es necesario. Se le proporcionó herramientas para expresar su tristeza y rabia, sobre todo, de manera que se le permitió expresar estas emociones dentro de un círculo protector. El no mantener sus antiguas amistades, antiguas relaciones familiares y salir del barrio conflictivo en el cual vivía, ayudó en gran medida a este paciente a salir de su guión más fácilmente. Empezó a establecer nuevos vínculos con otros refugiados en su misma situación, los cuales expresaban sus sentimientos y se permitían pensar, permitiéndose a sí mismo recibir caricias de maneras más enriquecedoras y liberándose de su antigua imagen del yo, en el que se consideraba frío, fuerte, sin sentimientos, teniendo que luchar contra todo el mundo para sobrevivir. Este paciente pudo empezar a adquirir una identidad más favorecedora, la cual se facilitó al unirse a otra cultura y aprovechar la situación de cambio. Con lo cual, se trata de un ejemplo muy claro en el que una persona refugiada es capaz de salir de su guión, en parte debido a su situación de refugiado en otro país, pudiendo dejar atrás antiguos comportamientos nocivos, adoptando otros más sanos y liberadores para su persona.

CASO 2. NO PERTENEZCAS, SÉ FUERTE, AGUANTA

Un padre de familia de origen Sirio escapa de la guerra y trae consigo a cinco familiares, los cuales siempre han estado a su cargo. Anteriormente se ocupaba de la situación económica de la familia y de asegurarse del bienestar familiar. Ahora se encuentra en un país en donde desconoce el idioma y su capacidad de mantener a la familia se ve muy limitada. Anteriormente a esta migración forzada, el sujeto presenta mandatos como “sé fuerte”, “date prisa”, y “aguanta”, produciéndole cierta ansiedad. No obstante, estos mandatos se ven reforzados y exacerbados al venir a España y encontrarse en una situación de refugiado. Empieza a sufrir ataques de ansiedad y desarrolla cierta hipocondría. Su guión de vida de “Sé el hombre de la familia que se asegura que no les falte nada a nadie” se vuelve aún más fuerte, más intensificado por su nueva situación. Al no poder mantenerlo, en vez de salir de este guión (recordemos que el guión es muy resistente), se deja bloquear y auto limitar por los mandatos que sigue. En este caso, trabajamos con el paciente estos mandatos, otorgándole ciertos permisos y ayudándole a salir de su guión de vida, proporcionándole alternativas para alimentar su necesidad de caricias y recobrar un sentido de su vida más sano y enriquecedor. Se trata entonces, de un ejemplo en el que el cambio de situación provoca un malestar en el paciente al resaltar y hacer resurgir los mandatos y el guión de vida de manera más clara.

3.  CONCLUSIONES

La terapia con refugiados está cobrando especial importancia dentro de la Psicología debido a los recientes conflictos internacionales, dando lugar a una migración masiva hacia los países occidentales. Estos refugiados solicitan asilo y atención psicológica, abriendo así una nueva e interesante línea de trabajo dentro de la psicoterapia.

Estos refugiados son forzados a romper la relación con su país de procedencia, con sus costumbres, red de apoyo, familiares, etc. De manera que, se ven en una situación inestable y de inferioridad con respecto a los demás, se ven arraigados de sus posesiones, vida laboral, social e incluso muchas veces de su propia identidad. Es aquí donde nuestro trabajo es fundamental, especialmente desde la perspectiva de la Psicoterapia Humanista Integrativa. Aceptar y acompañar a estos pacientes en su camino, teniendo en cuenta las dificultades que presenta este tipo de trabajo (límite de tiempo y barrera del idioma que se traduce en dificultad para establecer una relación fuerte), potenciando su capacidad para estar bien, es de vital importancia.

Debemos tener muy en cuenta al paciente, respetando sus costumbres, sus ritmos, facilitándoles a realizar duelos, con el fin de ayudarles a establecer una nueva relación con el país de acogida.

El guión de vida plantea una línea de actuación interesante ya que éste se ve afectado por la migración forzada. Muchas veces, el cambiar de entorno y trasladarse a otro país facilita al paciente a salir de su guión, mientras que otras veces lo acentúa más, provocando malestar en el paciente.

Indagar en su guión de vida, mandatos y contramandatos, dando permisos al paciente y estableciendo una relación de protección y confianza, realizando algún duelo siempre que sea necesario, ayudará al paciente a recobrar su estabilidad y le proporcionará herramientas para buscar su propia felicidad.

En mi experiencia con refugiados he podido observar que es muy posible realizar un buen trabajo con estos pacientes, a pesar de las dificultades de idioma y del límite de tiempo que pueden surgir. Se trata de una experiencia altamente enriquecedora para el terapeuta, pudiendo acompañar a estas personas con una problemática específica, mostrándoles nuestro amor y protección.

El trabajo con refugiados es reciente y que existe poca literatura al respecto, por lo que este documento puede ser de gran interés para otros profesionales, especialmente para aquellos dentro de la Psicoterapia Humanista Integrativa.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Zurita José, Chías Macarena “El Duelo Terapéutico (La curación a través del Duelo)” Ed. Galene 2009.

[1]  Extraído el 1 de mayo de 2015 de http://noticias.terra.es/mundo/crisis-de-los- refugiados-el-drama-en- cifras,3e2a03d5faf928501fc7c308806d13500wo4szbv.html

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