Mi experiencia por Sandra Pérez

01/02/2013

Sandra Pérez

Llevaba años en terapia recorriendo mi camino. Profesionalmente no estaba satisfecha con el trabajo que venía realizando. Sentía que todavía no había encontrado mi lugar, ese desde el que poder aportar algo a este mundo que fuera coherente con lo que llevo dentro.

Y decidí probar. Tomé la decisión con la intención de abrir una puerta sin saber muy bien donde me conduciría. Decidí estudiar el Master en Counselling Humanista Integrativo.

Partiendo de la premisa de que no se puede acompañar a alguien como terapeuta a transitar un camino que uno mismo no ha recorrido, el Master en Counselling es fundamentalmente experiencial. Así, de la mano de los profesores, he recorrido un camino que me ha permitido profundizar enormemente en el conocimiento que tenía de mi misma, entendiendo y aceptando mis límites, mis necesidades y mis capacidades.

Es realmente difícil describir todo lo que he vivido desde entonces, todo lo que he aprendido. Es complicado poner palabras a lo que siento al pensar en ello…. el corazón me sonríe, cargado de amor, de compañía, de respeto, de confianza…

Han sido muchas experiencias, pero creo que si tuviera que destacar una lo tendría claro, por la transcendencia que ha tenido para mi y porque ha sido la puerta de acceso a otras muchas. He aprendido a confiar.

Tenía la sensación de vivir en un mundo en el que a las personas les gusta aparentar que todo va bien, que son fuertes, que pueden con todo y que les gusta que los de alrededor sean como ellos. Pero lo cierto es que esas ganas de aparentar que todo está bien no evitan que existan necesidades que permanecen insatisfechas debajo de esa coraza de fortaleza y perfección. Y eso hace que estas personas no se comuniquen con autenticidad, porque por mucho que se empeñen en aparentar estar bien, intentaran satisfacer sus necesidades como puedan a lo largo de su vida, eso si, sin que se note. Esta visión del mundo me asustaba y me hacía encerrarme en mi misma con pocas ganas de salir y relacionarme con él.

El Master ha sido un punto de encuentro de personas que queríamos mostrarnos tal y como somos, sin juicios ni valoraciones. Y al habernos mostrado tal cual somos, he descubierto que no estoy sola en mis miedos, y que todos tenemos cosas que nos preocupan, que nos angustian y que nos limitan.

Vivir esta experiencia me ha permitido encontrar a personas que quieren vivir con autenticidad. Y acogida por este grupo que me ha ofrecido respeto, aceptación y amor, mucho amor, he aprendido a desnudar mi alma sin miedo al juicio, al rechazo….al vacío. Resulta verdaderamente sencillo mostrar tus vulnerabilidades cuando el otro también te muestra las suyas y te tiende sus brazos cuando más necesitas reconfortamiento.

Y así, en este ambiente seguro, como digo, he aprendido a confiar. A confiar en que el mundo no es hostil sino que puede ser muy amoroso, a confiar en que hay muchas personas buenas que me pueden acompañar en mi camino y que están dispuestas e incluso deseosas de recibir aquello que yo les pueda aportar. Mi experiencia en el Master me ha supuesto un cambio de actitud ante la vida. Ya no me protejo sino que me abro a ella y quedo disponible para recibir aquello que me quiera dar. Ahora se que la puerta que abrí cuando decidí hacer el Master era la puerta de la vida.

por Sandra Pérez

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