¿Existen emociones fuera del Sistema Nervioso Central?

01/12/2014

Existen las emociones fuera del Sistema Nervioso Central

1. Resumen2. Introducción

3. Método

4. Resultados

5. Discusión

6. Acercamiento Personal

7. Conclusión

8. Bibliografía

1. Resumen

Existen receptores de órganos que presentan la sensación de una nueva presencia en su interior o cambios en gustos, aficiones, en su personalidad o que tienen recuerdos de cosas que no vivieron. Mediante la búsqueda, algunos descubrieron que estaban teniendo experiencias fieles a la realidad de su donante. Existen diferentes hipótesis para poder explicar estos casos.

Se trata de un tema de complejo estudio por las estrictas normas de confidencialidad existentes y la alarma social que podría crearse. La comunidad científica no parece muy favorable a realizar sus propios estudios y no por mirar hacia otro lado los hechos dejan de estar ahí.

En este trabajo se expone una pequeña muestra de los casos documentados por investigadores o publicados por sus protagonistas.

El interés desde la Psicoterapia Humanista Integrativa recae en ser una muestra más de la importancia del cuerpo en el proceso de terapia y cómo el uso de técnicas corporales en el trabajo emocional resulta imprescindible.

2. Introducción

Mi intención con el presente trabajo es acercarme al cuerpo, al tejido, a la célula desde la óptica de las emociones, y cómo ello nos podría influir en la práctica clínica. ¿Cómo podríamos analizar la influencia de un órgano concreto sin estar sometido a la influencia que pueda ejercer el Sistema Nervioso Central (SNC) de la persona que lo porta? ¿Qué pasa cuando cogemos un órgano sólido y lo cambiamos de persona? La idea surge tras el conocimiento de que algunos receptores de trasplantes de órganos presentaban vivencias catalogadas de “extrañas” por la ciencia médica al no encontrar una explicación lógica.

Alrededor de los trasplantes existen vivencias de todo tipo. Algunos niegan cualquier tipo de cambio, otros solo han cambiado en gustos gastronómicos17, otros en su forma de vestir, aficiones (está documentado el caso de una trasplantada que antes de la operación presentaba vértigo a las alturas y después se aficionó a la escalada). También hay casos en los que se producen cambios en la forma de afrontar las relaciones sociales, apetencias sexuales… Pueden producirse también otro tipo de cambios en la memoria, como por ejemplo tener información de un lugar en el que nunca se ha estado18 o saber detalles del momento de la muerte del donante9

Hay que tener en cuenta que las personas que reciben un trasplante están en una situación límite, de muerte inminente (según el órgano dañado) y que esto podría producir una experiencia de miedo existencial muy fuerte. La resolución de dicha situación podría estar contribuyendo a generar en el receptor un sentimiento de deuda con su donante y que, de forma inconsciente, genere conductas con las que sienta que sigue vivo en él.

Se suele considerar que el aprendizaje, primero pasa por el SNC y luego por el sistema inmunitario. En consecuencia, los pacientes receptores de trasplantes de órganos periféricos no tendrían que presentar cambios de personalidad ni adquirir rasgos propios de sus donantes a los que nunca conocieron.

Y entonces, ¿es posible el almacenamiento de recuerdos y emociones en los tejidos no nerviosos? Para que esto se pudiese producir tendría que haber un mecanismo de comunicación de ida y vuelta entre el SNC y los tejidos. Por un lado, a través de los sentidos vivimos experiencias que nos generan recuerdos y emociones que por algún motivo puedan quedar almacenadas en los órganos y por el otro, el SNC accedería de algún modo a la información almacenada.

Si así fuera, ¿qué posible influencia podrían tener las emociones almacenadas fuera del SNC sobre el individuo? Según Candace Pert las emociones rigen todos los sistemas del organismo. Las válvulas del corazón, los esfínteres del aparato digestivo que se abren y cierran, la propia digestión, todo está regido por las moléculas de las emociones, que tienen una acción física y otra energética. Si reprimimos la expresión de las emociones, también reprimimos nuestras funciones orgánicas, lo que a la larga produce enfermedades o malestar, ya que se trata de una parte intrínseca del funcionamiento de nuestro cuerpo. Es decir, si no liberamos esa energía mediante la expresión emocional, ésta se acumula y acaba repercutiendo sobre el estado físico. Se produciría un bloqueo físico provocado por un bloqueo energético.

Ya nadie discute la existencia de enfermedades denominadas psicosomáticas que son aquellas bajo las cuales hay un origen emocional. De hecho “cada vez se ve con mayor naturalidad la intención de integrar cuerpo y mente en el proceso terapéutico, considerando así que el ser humano es una unidad irreductible, cada una de sus partes está relacionada con todas las demás” 5

En la medicina occidental lo que hacemos es buscar una posible causa orgánica ante la patología que presente nuestro paciente y una vez encontrada ponemos tratamiento. Todavía estamos lejos de aceptar que tras algunas enfermedades que sí presentan una patología orgánica demostrable exista un origen emocional profundo y que sea éste el origen último de la enfermedad.

En Psicoterapia Humanista Integrativa (PHI) hacemos uso de diferentes técnicas entre las que se encuentran las terapias corporales como la Bioenergética. Ésta “pone el acento en la estructura corporal y en la identificación de la mente y del cuerpo, lo que significa que el pensar y el sentir son equivalentes.”5 Además, “utiliza entre otras vías los ejercicios para asentamiento de sensaciones corporales y de percibir conexiones entre la realidad corporal del momento y la conciencia, e igualmente ejercicios en los que la atención está plenamente focalizada en el cuerpo”13. Con ello lo que se logra es trabajar a nivel psicológico a través de lo corporal.

3. Método

El presente estudio es una revisión bibliográfica sobre la posible localización de emociones fuera del SNC. Una forma de poder objetivizar el almacenamiento de emociones en órganos y tejidos no nerviosos es separándolos de la persona, es decir, a través de los trasplantes, ya que si no tendríamos irremediablemente la interferencia del SNC.

Apenas se llevan realizando trasplantes de órganos sólidos alrededor de sesenta años. En este tiempo, algunos receptores han presentado cambios que la medicina no ha podido explicar. El Dr. Caralps pionero en los trasplantes cardiacos en España dice que “hay cosas que van más allá de un cambio de órganos. Hoy se sabe que existen cambios de actitud a muchos niveles en los receptores, que son exactos a los que exhibían los donantes antes de morir” 2. Por estas palabras ha recibido importantes críticas del ámbito médico.

Hay receptores de órganos que tras el trasplante refieren sentir la presencia de su donante en su interior y adquieren características de éste.

Algunas son totalmente banales como el cambio en los gustos dietéticos o en la forma de caminar (cambios en el nivel de la conducta) pero también hay receptores que experimentan cambios a niveles más profundos como en la orientación sexual, aceptación social, guión de vida o mandatos.

Existen científicos de gran prestigio que se han dedicado a investigar estos casos. Paul Pearsall es, probablemente, el científico que más casos ha estudiado de receptores de órganos (principalmente de corazón) que han experimentado sensaciones y recuerdos que podrían ser atribuidos a su donante. En su libro se puede leer que en una conferencia una psiquiatra le contó el caso de “una niña de ocho años que recibió el corazón de otra de diez años que había sido asesinada. Su madre me trajo a la clínica a mi joven paciente cuando ésta empezó a tener sueños sobre el hombre que había asesinado a su donante. Me dijo que su hija sabía quién era esa persona. Después de algunas sesiones, me fue imposible negar la evidencia de lo que esta niña me estaba contando. Su madre y yo decidimos llamar a la policía, que, apoyándose en la descripción hecha por la niña, logró descubrir al asesino. Con las evidencias presentadas por mi paciente fue cosa fácil inculpar al asesino. El momento, el arma homicida, el lugar, la ropa que llevaba, lo que la niña asesinada le había dicho al asesino… todo cuanto el pequeño corazón trasplantado le había dicho a su receptora resultó ser completamente preciso.” 9

Una de las primeras pacientes en expresar publicamente su experiencia fue Claire Sylvia. En 1985, a los 45 años le diagnosticaron Hipertensión Pulmonar Primaria. La enfermedad siguió avanzando y tras agotar todos los tratamientos conservadores, en 1988 recibió un trasplante de corazón y pulmones de un joven de 18 años llamado Tim que había fallecido en un accidente de moto. Para ese momento ya necesitaba oxigeno permanentemente y según le dijeron apenas habría sobrevivido pocas semanas más.

Tras el trasplante experimentó un radical cambio vital producido por el funcionamiento normal del sistema cardiorrespiratorio. Pero, además de esta mejoría esperada, desarrolló una intensa apetencia por beber cerveza y comer nuggets de pollo, algo que hasta ese momento, ni siquiera le gustaba. Según cuenta “a medida que los meses pasaban, tenía la sensación de que algunos aspectos del espíritu o personalidad del donante estaban en mi interior […] la misma sensación que cuando estaba embarazada […] También me estaba cambiando la personalidad. Me estaba tornando más masculina. Era más agresiva que antes, y mucho más segura también. […] Incluso mi forma de andar era más masculina” 17. También cuenta cómo en algún momento se sintió atraída por alguna mujer aunque no llegó a plantearse una relación o contacto físico de forma concreta. Al hablar de este tema en su libro es como si fuese capaz de diferenciar su parte femenina su nuevo aspecto masculino tras el trasplante.

Pronto empezó a tener sueños inquietantes que relacionó con la identidad de su donante. Supo su nombre y algunos otros detalles de su vida que le permitieron contactar con la familia de Tim. Al conocerles pudo comprobar que la información que tenia a través de los sueños encajaba a la perfección.

Otro caso famoso más reciente es el Charlotte de Valandrey. A los 18 años, siendo ya una famosa actriz en Francia, supo que era seropositiva. Físicamente se mantuvo estable hasta que llegó el tratamiento de triple-terapia que cambió el pronóstico del VIH de forma radical. Cuando apenas tenía 34 años su corazón dijo basta tras dos infartos y necesitó un trasplante cardiaco. Tras pasar por el quirófano notó cambios en los gustos de comidas y empezó a tener una pesadilla recurrente, cada vez más precisa y detallada. Ella lo cuenta así en su libro: “Un accidente de coche, pero no era yo la que conducía, era otra mujer joven. Llovía mucho, ella tenía sangre por todo el cuerpo y junto a ella había un bebé. Corría. Siempre me despertaba justo antes del choque.” 18 Los médicos y psicólogos le decían que era normal, que todos los corazones que se utilizan para trasplante son de accidentes y que su subconsciente lo sabía. Pero también tuvo un déjà vu al visitar el Taj Mahal “sabía dónde se hallaba todo y sentí que había estado allí locamente enamorada.” 19

Posteriormente descubrió que su donante había conocido a su marido en la India y que fue en el Taj Mahal donde él se declaró. También supo que en el momento del accidente ella estaba embarazada. Toda esta información la consiguió cuando descubrió que el hombre con el que estaba manteniendo una relación sentimental era el viudo de su donante. Existen multitud de casos documentados10 en los que se producen cambios parecidos a los comentados anteriormente, pero, al menos públicamente los receptores que refieren tener experiencias alrededor del donante son casos aislados. Es muy probable que juegue un papel importante el miedo a ser descalificado por el entorno médico. Además, se trata de personas que van a necesitar cuidados médicos para toda la vida con lo que el miedo al abandono podría ser todavía mayor.

Si se realizasen estudios en los que se analizase en profundidad el impacto emocional que supone un trasplante podríamos seleccionar a los receptores con parámetros de compatibilidad no exclusivamente biológica.

Además descubriríamos cómo afecta emocionalmente a las personas que reciben un trasplante, ya sea por el hecho en sí mismo de someterse a un trasplante como por estar en una situación límite.

4. Resultados

Algunos de los detalles aportados por los receptores denominados en las investigaciones como “sensibles” revelan la existencia de algún tipo de transferencia de información al receptor.

En un estudio realizado en 47 receptores de trasplante cardiaco el 6% observa cambios atribuibles de forma clara al donante y una mayoría experimentan ciertos sentimientos sobre el donante1.

Para Deepak Chopra este tema supone la “confirmación de que nuestros cuerpos están hechos de experiencias transformadoras en una expresión física. Debido a que la experiencia es algo que incorporamos, nuestras células han sido afectadas por nuestros recuerdos; así, recibir las células de otra persona implica recibir sus recuerdos al mismo tiempo” 3.

Al menos, a nivel teórico, por el simple hecho de pasar por una enfermedad grave o por una operación seria deben moverse miedos a nivel profundo. Si a estas situaciones límite le añadimos el ingrediente extra de empezar a vivir con órganos ajenos y que para ello, en la mayoría de las ocasiones es necesario que el donante haya fallecido, es probable que se muevan con mayor intensidad. Dicho esto, todos los estudios existentes están realizados mediante el análisis superficial y retrospectivo de los cambios del receptor sensible lo que le resta nivel de evidencia. No existe una exploración del mapa emocional del receptor en profundidad. Siendo así, es difícil establecer un resultado fiable alrededor de este tema.

5. Discusión

Para poder explicar estos sucesos los científicos que han estudiado este tema fundamentalmente se plantean las siguientes hipótesis.

5.1 La trasmisión de información no está asociada al órgano

Podemos considerar que existan explicaciones para los cambios que presentan los receptores que no se deban al órgano trasplantado.

5.1.1 Ruptura de la confidencialidad: Muchos de los casos descritos proceden de EEUU donde las leyes de algunos estados no son tan estrictas en lo que al mantenimiento del anonimato se refiere. Como hipótesis se plantea la posibilidad de que el equipo médico conozca la identidad del donante y que se revelen datos durante la operación. El receptor a pesar de encontrarse bajo el efecto de la anestesia podría, de este modo, adquirir información que almacenaría en el subconsciente. Realmente parece poco probable que incluso en esos casos el equipo médico fuera conocedor de datos tan concretos, y más cuando son aspectos que en nada influyen a la hora de tomar decisiones clínicas.

5.1.2 Sentimiento de deuda: para poder recibir un órgano, en la mayoría de los casos, implica que alguien haya tenido que morir. Tanto si el donante es un cadáver como si es un donante vivo podría existir un mecanismo a nivel inconsciente con el que el receptor quiera devolver el gesto adquiriendo características a través del órgano.

Parece lógico que algo así pueda darse si bien habría que analizar con mayor profundidad los motivos que llevan a estos receptores a conocer algunos detalles del donante.

5.1.3 Riesgo vital: El trasplante de órganos suele dejarse como última opción terapéutica por los riesgos quirúrgicos que conlleva. Además hay que sumar el riesgo al rechazo, administración de medicación inmunosupresora de por vida con los riesgos que ello implica. Es por estos motivos que los enfermos que requieren de un trasplante suelen encontrarse en una situación de riesgo vital y están sometidos a un estrés intenso.

La sensación de muerte inminente suele disminuir tras el trasplante con la mejoría clínica brusca que se produce, lo que podría hacer que el receptor dedique energía a pensar en el donante que lo ha hecho posible.

5.1.4 Medicación: todos los trasplantados requieren ser medicados con fuertes fármacos para evitar el rechazo, por sí mismos podrían influir en el cambio de gustos culinarios que refieren algunos receptores pero por el contrario no explicaría los sueños con el donante o los nuevos recuerdos. Para Pearsall los fármacos sí podrían influir para disminuir el umbral de percepción.

5.2 La trasmisión de información está asociada al órgano

Si admitimos por buenas las experiencias que cuentan algunos receptores, si desde el escepticismo mantenemos la mente y los ojos bien abiertos tendríamos que preguntarnos ¿cómo saben algunos detalles los receptores? ¿Por qué presentan cambios, incluso en la personalidad, en línea con su donante?

5.2.1 Energía “L”: Según Paul Pearsall la clave está en la Energía “L” o energía vital. Esta energía es tenida en cuenta en medicinas ancestrales y, por el contrario, es negada sistemáticamente por la medicina occidental. En la Medicina Tradicional China recibe el nombre de “Qui”, en Japón “Ki”, en India y Tibet “Prana”, en Polinesia “Mana”, etc…

Para Pearsall “información y energía son la misma cosa. Todo cuanto existe tiene energía; la energía está llena de información y la infoenergía almacenada conforma la memoria celular” 9.

Además fija el corazón como el principal generador y transmisor de infoenergía. Podría ser este el motivo de que sea en los trasplantados cardiacos en los que más frecuentes e intensas son las sensaciones extrañas. “Un trasplantado cardiaco decía al referirse a la Energía “L”:

Ignoro de qué tipo es el corazón que ahora tengo, pero seguramente es el de una persona relajada. Nunca sentía que la gente que me rodeaba se mostrara tan tranquila y relajada ni tan atraída hacia mí” 9. Ante lo que cuenta este paciente me surge la duda de si es posible que el cambio al recibir el corazón haya sido la eliminación de algún mandato. ¿Y si al trabajar emociones lo que estemos haciendo sea equilibrar la Energía vital?

5.2.2 Microtúbulos: el anestesista Stuart Hameroff sugiere que los microtúbulos de las células están perfectamente diseñados para ser mecanismos procesadores de información. Indica que dichos microtúbulos sirven como nervios rudimentarios y como sistema circulatorio de la célula. Forman un entramado hexagonal conteniendo la información a modo de “computadores infoenergéticos” de la célula.4

En su artículo el Dr. Hameroff analiza células cerebrales pero la hipótesis tendría un planteamiento lógico si tenemos en cuenta que el corazón es el segundo órgano, tras el cerebro, en contenido neuronal. Curiosamente el argumento vuelve a quedarse en el aire si valoramos que en el acto quirúrgico se cortan todas las conexiones nerviosas para poder trasplantar el corazón. De hecho muy pocos trasplantados recuperan la sensibilidad cardiaca tras la operación.

5.2.3 Neuropéptidos: La idea principal que puede extraerse de los trabajos de Cadance Pert es que lo que pensamos tiene una enorme influencia sobre nuestra salud. “Los pensamientos generan un tipo de emociones y cada emoción que experimentamos, produce una química que circula por todo el cuerpo por medio de neuropéptidos”12, que son delgadas cadenas de aminoácidos a las que llamó de forma genérica “moléculas de las emociones”. Los estudios científicos realizados por ella y otros científicos han demostrado que las emociones a través de los neuropéptidos son las que rigen toda la fisiología.

Una forma de ver el cambio de paradigma es a través de la unión de la física quántica y la biología por la que también apuesta Bruce Lipton. Cuando las unimos, nos damos cuenta de que los cuerpos y los órganos no son independientes. Existe una conexión entre los seres humanos en la que se basan la medicina holística y la espiritualidad.

Las emociones no son sólo unas moléculas físicas del organismo, sino una vibración, una energía que influye sobre el mundo. Todas las moléculas poseen un aspecto vibracional y otro de partícula o fisiológico y actúan en los dos planos.

En el plano fisiológico, las moléculas de las emociones se desplazan por el cuerpo y encajan en los receptores de las células tal y como una llave encajaría en su cerradura. Cuando esto ocurre, producen un cambio en la célula. Sabíamos de la existencia de los neuropéptidos a nivel cerebral pero lo revolucionario de las investigaciones de la Dra. Pert es que encontró esas moléculas, como las endorfinas y sus receptores correspondientes, por todo el cuerpo: en las células inmunes, que se desplazan por todo el organismo, en las células adiposas, a lo largo de la médula espinal, válvulas del corazón, esfínteres del aparato digestivo o en la propia digestión, todo está regido por las moléculas de las emociones, que tienen una acción física. “Así pues, existe una especie de sistema de comunicación a través del cual todo el cuerpo responde a una emoción concreta. Mientras que antes creíamos que las emociones sólo nos afectaban psicológicamente, ahora resulta que nos afectan físicamente” 12.

Por lo tanto, bajo esta premisa, a la hora de trasplantar un órgano determinado, se estaría haciendo con cantidad de neuropéptidos en su interior que, al ser liberados en el receptor, podrían ser la clave para que éste obtenga recuerdos y emociones nuevas.

5.2.4 Teoría de Sistemas Dinámicos de Memoria: Gary Schwartz y Linda Russek se interesaron por el tema de la memoria celular, en parte como consecuencia de la teoría de Schwartz sobre la “Memoria Sistémica Lógica” y, en parte, por la evolución de la Teoría de los Sistemas de Energía Dinámica. Según ésta, la propia naturaleza de los sistemas, incluidas las células humanas, es la de almacenar y compartir energía que a su vez contiene información (infoenergía). Esto conllevaría que exista cierta memoria en todos los niveles de la estructura celular16. “Decir que la memoria solo se puede guardar en las células cerebrales y no en todo el cuerpo es imponer una distinción que no corresponde a la lógica, a la evidencia científica actual” 9. Schwartz y Russek piensan que “el proceso del rechazo podría reflejar no solamente el rechazo del componente de las células “material” sino también el de la energía y de las informaciones sistémicas almacenadas en las células”10

Si aceptamos la posibilidad de que los órganos puedan “contener” emociones entonces, ¿por qué solo algunas personas refieren notar sensaciones atribuibles a su donante?

En un estudio realizado por el Dr. François Mai en el que se entrevistó a los receptores a los 3 meses del trasplante de corazón, el 90% refería no sentir nada respecto a su nuevo corazón y no pensar nunca en el donante. Lo curioso del estudio es que estas personas tampoco referían sensaciones calificadas como lógicas (ansiedad, conflicto o ambigüedad) lo que llevó al autor a concluir que el 90% usaban la negación como mecanismo de defensa 8.

Por otro lado, a través de la experiencia clínica Pearsall observó que existía un perfil característico para presentar lo que él llama “cardio-sensibilidad”. Género femenino (apenas encontró a dos hombres cardio-sensibles entre todos los casos que analizó), mente abierta, amantes de la música, creativos, con buena capacidad de visualización, soñadores, sensuales… Dicho de otro modo, son personas con gran capacidad para la introspección, consciencia corporal y para mantenerse presente.

6. Acercamiento personal

Existe un duelo pendiente que muchos receptores incluso verbalizan respecto a sus órganos perdidos. No deja de ser una pérdida a la que, normalmente sin ayuda, les toca hacer frente.

Yendo un paso más allá, los sueños y pesadillas, los pensamientos circulares o la sensación de una presencia interior nueva, ¿acaso no podría corresponder a que el nuevo órgano está reclamando su propio duelo? Dicho de otro modo, podríamos estar ante una señal de que los duelos se realizan a nivel celular. Algo totalmente posible si tenemos en cuenta los argumentos ofrecidos por el biólogo celular Bruce Lipton 7.

En los relatos de algunos pacientes se puede leer entre líneas incluso las fases del Duelo20. De esta forma los que completan el duelo son los que se permiten el nuevo apego entre receptor y órgano. De hecho, puede que las personas que no sienten nada raro simplemente sea porque permanezcan en Negación a nivel consciente y el Duelo se realice de forma indirecta a nivel inconsciente.

Como es lógico, tendemos a considerar como unidad de referencia o individuo al SNC. Parece normal que desde la PHI a un paciente que presente un Síndrome de miembro fantasma le propongamos hacer el duelo de ese miembro. En el caso objeto de este trabajo sí tendría sentido proponerle al órgano trasplantado que realice el duelo del donante. Es probable que para el órgano “pueda suponer” una pérdida de la que despedirse.

7. Conclusión

“Si solamente uno de los muchos relatos es cierto, entonces sabremos que hay mucho más en los trasplantes que una simple implantación de tejidos, y que en el proceso de la vida y la muerte hay mucho más que simple bioquímica” 6.

Para la PHI estos casos no hacen otra cosa que confirmar que la dirección para el trabajo profundo de las emociones también pasa por el trabajo corporal. Lo aquí expuesto también nos habla de que a la hora de abordar conflictos pasados cabe la posibilidad de que éstos estén localizados a nivel corporal y precisen de técnicas que lo tengan en cuenta.

Aun así, es difícil sacar conclusiones sólidas por la falta de estudios pormenorizados y, sobre todo, porque a todos les falta un análisis desde la Psicoterapia Humanista. ¿Qué emociones son las que se mueven? ¿En qué nivel? ¿Qué traumas presentaba el receptor para llegar a necesitar el trasplante?. E incluso, como ya he comentado anteriormente, la posibilidad de analizar al órgano trasplantado a nivel emocional.

“basta encontrar un cuervo blanco para negar la ley de que todos los cuervos son negros”
William James

8. Bibliografía

1. BURZEL, B et al. “Does changing the heart mean changing personality? A retrospective inquiry on 47 heart transplant patients. Quality of Life Research, Vol 1 (1992), pp. 251-256.

2. CARALPS, JMª. “Supercorazón”. Ed Planeta. 2011

3. CHOPRA, D. “Ageless Body, Timeless Mind”. NY 1993.

4. HAMEROFF, S.R. Y PENROSE, R. “Orchestrates Reduction of Quantum Coherence in Brain Microtubules for Consciousness”. Toward a science of consciousness

5. INSTITUTO GALENE. “Introducción a la Psicoterapia Humanista Integrativa” Módulo 1 del Máster en PHI

6. KUHN, W.F. et al. “Psychopatology in Heart Transplant Candidates”. Journal of Heart Transplant, vol 7 (1988), pp. 223-226

7. LIPTON, B. “La Biología de la Creencia”

8. MAI, F. “Graft and donor denial in heart transplant recipients”. American Journal of Psychiatry 143:9 1159-1161

9. PEARSALL, P. El Código del Corazón. 1998

10. PEARSALL, P. SCHWARTZ, G y RUSSEK, L. “Organ Transplants and Cellular Memories”. Nexus Magazine, Volume 12, Number 3

11. PEARSALL, P. SCHWARTZ, G y RUSSEK, L. “Changes in heart transplant recipients that parallel the personalities of their donors. Integrative Medicine, Vol. 2, Nos. 2/3, pp. 65–72, 1999

12. PERT, C. Molecules of Emotions

13. ROSAL, R. “¿QUÉ SON LAS PSICOTERAPIAS HUMANISTAS?”

14. SANNER, M.A. “Transplant recipients’ conceptions of three key phenomena in transplantation: the organ donation, the organ donor, and the organ transplant”. Clin Transplant 2003: 17: 391–400

15. SCHWARTZ, G y RUSSEK, L. “Dynamical energy systems and modern physics: fostering the science and spirit of complementary and alternative medicine”. Altern. Ther. Health Med. 1997 May;3(3):46-56

16. SCHWARTZ, G y RUSSEK, L. “Do all dynamic system have memory? Implications of the systemic memory hypothesis for science and society”. Brain and values: Behavioral neurodynamics

17. SYLVIA, C. y NOVAK, W. “Baile de corazones”. 1997

18. VALANDREY, C. “Un corazón desconocido”

19. VALANDREY, C. Entrevista en La Vanguardia el 22/10/2012

20. ZURITA, J. y CHIAS, M. “El Duelo Terapéutico”

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