Eneagrama

01/07/2010

¿Quién soy?, ¿Qué estoy haciendo aquí?, ¿Dónde voy? ¿Cómo soy? y ¿Cómo puedo encontrar la paz?

Éstas son algunas de las preguntas que nos hacemos cuando estamos solos, nos paramos a pensar, cuando nos sentimos inseguros, o nos damos cuenta de que nos falta algo, o simplemente nos cuestionamos nuestra vida.

Todas las culturas y religiones intentan dar respuesta a estas preguntas porque los seres humanos necesitamos apoyarnos en algo o alguien para sentirnos seguros, aunque realmente no nos vamos a sentir seguros hasta que no nos conozcamos bien a nosotros mismos y nos entendamos y aceptemos como somos.

De todos los métodos de autoconocimiento que existen, el ENEAGRAMA es uno de los más completos, sobre todo como lo explican con claridad y precisión Don Riso y Russ Hudson. Riso y Hudson llevan investigando y clarificando el eneagrama desde hace más de 20 años, e integrando distintos conocimientos de la psicología y la espiritualidad para dar respuestas a las preguntas que todos nos hacemos.

El eneagrama es una herramienta de autoconocimiento y desarrollo personal que nos ayuda a entender cómo hemos llegado a ser como somos, cómo se ha formado nuestro concepto de nosotros mismos o nuestra identidad. A través del eneagrama podemos entender cómo hemos desarrollado nuestra personalidad, qué hace que nos comportemos de determinada manera, porqué repetimos comportamientos destructivos, qué hace que volvamos a tropezar una y otra vez en la misma piedra.

El eneagrama es el resultado de la integración de conocimientos de diferentes culturas y religiones en lo que respecta entender al ser humano. Las personas que más han contribuido a sintetizar estos conocimientos han sido los siguientes autores en orden histórico, siendo Gurdyieff el primero en desarrollar el interés por consolidar estos conocimientos, seguido de Ichazo, Naranjo, Riso y Hudson, y Palmer. El símbolo del eneagrama: un circulo (que simboliza la unidad) dentro del cual se encuentra un triángulo (que simbolizan las tres fuerzas principales) y la hexada (que simboliza que estamos en un continuo proceso de cambio en que las cosas se transforman y no tienen fin) sirve de base para representar los 9 tipos básicos de personalidad que están relacionados entre sí de varias maneras.

Los 9 tipos de personalidad tienen un miedo básico que desean dominar, y su deseo constituye la principal motivación de su personalidad. Además, cada tipo tiene unos mecanismos de defensa que utiliza más que otros, a veces cuando entran en estrés pueden dejarse dominar por una pasión, pero ésta la pueden manejar con el conocimiento de cómo se produce y desde la claridad de las ideas llamada idea santa de cada tipo o haciendo uso de la virtud de cada tipo. Por ello, el eneagrama da mucho de sí como herramienta de transformación, empezando por entender nuestra desconexión con la esencia, conociendo nuestros instintos, y desarrollando todas nuestras capacidades. Además, no existen tipos puros sino que tenemos rasgos y nos relacionamos, por lo menos, con otros 4 tipos, aquellos que aparecen colindantes en el símbolo del eneagrama a cada lado de nuestro número, llamados alas, o aquel en la dirección de integración o el que está en la dirección de estrés. Esto hace que sea muy interesante aprender de todos los tipos y no únicamente del nuestro.

A través del eneagrama podemos entender de qué forma nuestras experiencias, y sobre todo las relaciones más significativas de nuestras vidas, nos han ido modelando y condicionando. Cómo hemos llegado a ser el resultado de lo que hemos vivido, o mejor dicho, de cómo hemos interpretado lo que hemos vivido. No se trata de culpar a nadie, sino de responsabilizarnos del resultado que estas influencias han tenido en nosotros.

El eneagrama es una herramienta de autoconocimiento que nos ayuda a entenderos mejor pero además el eneagrama apunta también a cómo podemos mejorar, ¿qué tenemos que aprender para sentirnos mejor?, ¿qué características negativas tenemos que descartar y que rasgos positivos tenemos que integrar. Por ello el eneagrama es también un poderoso método de transformación.

Se puede estudiar el eneagrama leyendo libros sobre ello, pero lo que más nos enseña es compartir nuestras experiencias y formas de ver la vida con otras personas que tienen las mismas inquietudes, la misma motivación de mejorar, y quieren aprender acerca de ellas mismas y de sus relaciones con los demás para mejorarlas. Por eso, estudiar el eneagrama dentro del contexto de una dinámica de grupo es de lo más enriquecedor. Cuando cada persona se ha identificado con un tipo de personalidad y habla desde él o ella, y en un ambiente respetuoso y seguro, comparte qué siente, cómo lo siente y qué piensa y hace al respecto, podemos apreciar la naturaleza humana de la forma más natural y auténtica que se puede.

Estamos tan acostumbrados a repetir comportamientos habituales, actuar roles, ejecutar funciones en los diferentes grupos a los que pertenecemos, que cuando miramos dentro de nosotros, y buscamos el fondo, lo que realmente sentimos que somos, nos podemos sorprender llorando del miedo que nos produce contactar con nuestra autentica esencia.

Si aprendemos a ser conscientes de nuestros miedos e ilusiones, los mecanismos de defensa que utilizamos para que no nos hagan daño, los deseos y motivaciones que guían nuestras vidas, los valores e ideales que nos hacen tener algo por lo que luchar, tendremos más sensación de propósito y esto nos hará sentirnos mejor.

Se puede estudiar el eneagrama a distintos niveles. Podemos limitarnos a describir los nueve tipos de personalidad, con sus rasgos característicos, y a veces también caricaturescos, lo que hace que mucha gente utilice el eneagrama como una etiqueta más en la que encasillar a las personas. Pero también podemos estudiar el eneagrama como un modelo dinámico de autoconocimiento y desarrollo personal en el que, teniendo en cuenta los niveles de desarrollo de cada uno de los tipos de personalidad descubiertos por Don Riso, nos podemos dar cuenta de en qué nivel de desarrollo nos encontramos, y empezar el camino de mejorarnos y potenciar todas nuestras capacidades.

El eneagrama transforma. Cuando nos entendemos mejor, nos aceptamos y apreciamos tanto nuestras virtudes como nuestros defectos, empezamos a ser más tolerantes con nosotros mismos, y le sigue muy de cerca el aprender a ser más tolerantes con los demás.

Si empezamos el proceso de transformación tenemos una dirección inevitable, y es conectar con nuestra espiritualidad, conectar con nuestra esencia, con nuestro autentico ser, y desprendernos de nuestras máscaras y corazas. Ya se que asusta, pero no hay que hacerlo de golpe, es un proceso del que podemos disfrutar al ritmo que cada cual nos marquemos, pero es el proceso que nos conduce a ser felices, porque cuando somos lo mejor que podemos ser, nos asemejamos a lo más alto, algunos lo llamarán Dios, otros conciencia universal, otros energía universal, da igual, nos estamos refiriendo a ser uno con el universo.

Victoria Cadarso

Victoria Cadarso

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