Divertirse, no es emborracharse

01/02/2017

Y emborracharse, no es divertirse. Aunque en un país que tiene el triple de bares que Estados Unidos (un país que es 19 veces más grande que España), parece que esto no se entiende muy bien.

Esto tiene varias causas: La falta de cultura de ocio por ejemplo, el fácil acceso al alcohol  o una“educación heredada”. Son muchos los padres que en todas sus celebraciones está presente el alcohol, algunos se vanaglorian delante de los hijos de las borracheras que se cogías de jóvenes; otros incluso hacen la “gracia” de dar de beber a sus hijos pequeños (de 8-10 años) vino con gaseosa, cerveza con gaseosa… alegando que “no pasa nada”. Muchos se justifican diciendo: “Prefiero que mi hijo lo pruebe conmigo“…

Pues mira, yo a mis hijos, no les doy ni alcohol, ni porro, ni lejía, ni pegamento para inhalar…, prefiero darles, si puedo, jamón, fruta, o un helado de chocolate. Y, puestos a elegir  prefiero que no lo prueben, pero desde luego, yo no les voy a animar a hacerlo.Algunos incluso, compran las botellas de bebida de sus hijos menores, cuando son las fiestas, dado que ellos no lo pueden hacer por su edad. ¡Increíble! Que se lo digan a los padres de la niña de doce años que falleció el otro fin de semana en Madrid, durante el Halloween, por un coma etílico.

Sin entrar a juzgar, ¿qué hace una niña con doceaños en la calle a las once de la noche? ¿Cómo es posible que sea la tercera vez que se la haya llevado a un hospital y nadie haya hecho nada? Por favor, ¡que sea la última muerte por alcohol en niños! Que cuando una niña de doce años entre en un hospital borracha, se enciendan las alarmas y salten todo mecanismos de emergencia que debemos tener para salvar una vida ( asistentes sociales, médicos, policía, maestros, pediatras) todos en cuestión de minutos deberían actuar. ¿O por una vida no merece la pena estas medidas? ¿Y sí fuera la de su hija?

Hace unos años en una inauguración muy cara de un centro educativo, el Director Provincial, dijo: si esto sirve para salvar a un solo niño habrá merecido la pena los cinco millones de euros invertidos, y cuando alguien del público le preguntó, ¿No  se ha pasado? ¿ Con salvar a uno solo? El les respondió, si ese uno, es mi hijo, habrá merecido la pena.

Lo curioso del emborracharse, es que puede tener un punto “gracioso” donde se pierde la vergüenza, y puede ¿ser divertido?¿Puede serlo? ¿Pero, cuánto dura? Luego, vemos como se hace el ridículo, se habla más dela cuenta, y ves, no solo a adolescentes incluso a adultos que van montando el numerito por la calle, cuando no les da por destrozar mobiliario urbano, coches, o romper botellas, para que cualquiera pueda cortarse, o involucrarse en peleas.

Después de la borrachera muchos dicen , “Pues no me acuerdo de nada”, O sea, te gastas sesentaeuros en mamarte y ¿no te acuerdas? Un día me decían, “Me fui a la feria de Sevilla, y no me acuerdo de nada, aparecí, tumbado en una plaza”… y pienso yo, y eso ¿es divertido?

O emborracharse para abusar del sexo opuesto, o para coger el coche y matar ados ciclistas. O para aplastar el pie de un peatón con el coche…¿cómo será la vida de esasfamilias? Y el conductor borracho, ¿va a poder vivir en paz el resto de su vida? ¿Cuánto dinero se gastará ahora en psicoterapia, si es que quiere volver a poder vivir sin remordimientos?

Hace poco, un padre me comentaba, que su hijo, un afamado deportista, había tenido una velada con su equipo, merendando, contado historietas y jugando  a juegos de mesa en un merendero. Y no había hecho falta el alcohol.¡ A sus veintisiete años! Buen descubrimiento, sin duda.

Otro me decía cómo su hijo, celebraba el cumpleaños, en el cine, en unos Karts y en unos bolos. Sí, era un cumpleaños carillo, pero ¿cuánto vale la noche de copas?

¿Qué hacemos? Cuando vemos a padres que van con una botella de whisky en una carroza en las fiestas, y detrás van sus hijos en otra carroza, ¿a qué no adivinan qué llevan sus hijos en las manos?

Las consecuencias: ¿Cuántos embarazos no deseados tienen su origen en el alcohol?, ¿cuántos accidentes de trafico? Y esos adultos, que se vanaglorian de sus borracheras juveniles, ¿cuántas fueron, dos a la semana?, ¿104 borracheras al año? ¿104 días con más de cuatro copas diarias? ¿cuántos años 10? Más de 1000 días con exceso de alcohol en el cuerpo? ¿cómo está tu hígado? ¿ Te sorprenden tus análisis ahora? Tú puedes olvidar, pero tu cuerpo tiene memoria, no lo olvides. Cuando recolectes enfermedades, no te olvides que tú las sembraste.

¿Qué provoca una intoxicación etílica?

Alteraciones de la conducta y manifestaciones digestivas. Y un cuadro de depresión intensa del estado conciencia, -coma etílicoUna respuesta inflamatoria del organismo o una neuroinflamación, afasias, una incapacidad para hablar, escribir, comprender y leer bien, o apatías, problemas de memoria inmediata que impiden desarrollar cualquier trabajo. ¡Ah!y se da más y perjudica más en menores que no tiene el cuerpo formado y en  mujeres.

Aprovecho, la ocasión para recordar que cuando una mujer embarazada bebe, también el bebé que lleva dentro, y eso provocará, pérdida de peso, y futuras enfermedades. Y no nos engañemos con: ”solo es una cervecita de nada”. ¿Vd. Le daría una cervecita a su bebé con el biberón? Pues ya se la está dando a través del cordón umbilical.

Punto a parte requiere lo que se conoce como el bingedrinking -consumo intensivo de alcohol-. Es decir, las burradas que oímos en los medios de comunicación, de beberse el cubata de un trago, o poner una manguera en la boca y echar alcohol, o a ver quien bebe más cervezas. O la botella de Bodka y ron que ese bebió la niña de 12 años, recientemente fallecida.

Algunas estadísticas que me causan alarma:

El 40% de los universitarios son bebedores de riesgo, según un estudio presentado en la USAL.

Y el riesgo aumenta entre los alumnos de primer curso universitario.

Las intoxicaciones etílicas son las más frecuentemente atendidas en los Servicios de Urgencia, debido, al fácil acceso a las bebidas alcohólicas y el bajo riesgo percibido por los jóvenes de las consecuencias nocivas.

Un reciente estudio realizado en el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Salamanca refleja que las intoxicaciones etílicas suponen el 38% de las intoxicaciones atendidas. En la Nochevieja universitaria” que se celebra en Salamanca, se incrementó en un 50% la actividad en Urgencias en comparación con una noche normal.

Por otro lado los accidentes vasculares en el cerebro, los ictus, que dejan sin riego una zona por una obstrucción de un vaso sanguíneo, han crecido  un 43% entre la población de 25 a 44 años  en los últimos diez años.

¿Qué ha cambiado? “La forma de vivir, los hábitos de vida, lo que comemos, lo que fumamos, lo que bebemos, lo que no nos movemos, la forma de trabajar, la presión, los horarios”, enumera Montse Bernabéu, responsable de daño cerebral adquirido en la FundacióGuttmann. “El 90% de estos ictus analizados en 188 países tienen causas modificables”.

Un estudio de este año publicado en la revista LancetNeurology concretaba que el 74% de los ictus jóvenes estaban directamente relacionados con la dieta, el tabaco, el alcohol  y un notable descenso de la actividad física.

Hace poco ante la muerte de un padre “joven” de 40 años, me comentaban, que no le extrañaba pues era fruto de su generación que se habían metido de todo en el cuerpo, y poco a poco iban cayendo todos de manera prematura o con enfermedades o muertes tempranas.

Por tanto, es importante diseñar estrategias preventivas

Los padres  y educadores debemos concienciarnos e implicarnos en dar una respuesta positiva a este problema:

Cuidar el ejemplo, cuidar lo que hablamos sobre el tema, y fomentar una cultura del ocio y de la diversión creativa.

Podemos enseñar fotos,  a los jóvenes, de un cerebro de una persona que bebe y el de una persona que no lo hace, o un hígado.

Hace unos años un buena amigo me decía “debemos fomentar el deporte en nuestros hijos para quitarles un cacho a los bares”, esa es una opción.

Pero, también se podría ser más escrupuloso con el cumplimiento de nuestras leyes, sobre todo en las fiestas de los pueblos, no permitiendo y no facilitando el acceso al alcohol en las Peñas a menores. Obviamente las tiendas deberían cuidarse muy mucho de vender alcohol a los menores, para no ser cómplices de “accidentes etílicos”

No permitiendo que los medios de comunicación divulguen fotos de menores con botellines de cerveza en la mano. Ni de adultos, con el mismo pose que sirvan de mal modelo.

¡Ah! Y huyamos del tan manido “¿a qué, no hay huevos? Que provoca tantas sandeces y burradas, que terminan con muchas personas dejando esta vida antes de lo previsto.

Siguiendo el proverbio africano, “para educar hace falta toda la tribu”, y en esta batalla, necesitamos a todos, padres, educadores, vecinos, amigos, tenderos, periodistas, fotógrafos. Necesitamos a todos con un poco de responsabilidad, de sentido ciudadano y con visión de futuro. ¿Te apuntas?

CARTA DE ABRAHAN LINCOLN AL MAESTRO DE SU HIJO:

“QUERIDO PROFESOR, mi hijo tiene que aprender que no todos los hombres son justos ni todos son veraces, enséñele que por cada villano hay un héroe,  y que por cada egoísta hay un generoso.

También enséñele que por cada enemigo hay un amigo  y que más vale moneda ganada que moneda encontrada.

Quiero que aprenda a perder y también a gozar correctamente de las victorias.

Aléjele de la envidia y que conozca la alegría profunda del éxito.

Haga que aprecie la lectura de buenos libros, sin que deje de entretenerse con los pájaros, las flores del campo y las maravillosas vistas de lagos y montañas.

Que aprenda a jugar sin violencia con sus amigos.

Explíquele que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa.

Que crea en sí mismo y sus capacidades aunque quede solo, y tenga que lidiar contra todos.  Enséñele a ser bueno y gentil con los buenos y duro con los perversos.

Instrúyale en que no haga las cosas porque simplemente otros lo hacen, que sea amante de los valores. Que aprenda a oír a todos, pero que a la hora de la verdad, decida por si mismo.

Enséñele a sonreír y mantener el humor cuando esté triste y explíquele que a veces los hombres también lloran.

Enséñele a ignorar los gritos de las multitudes que solo reclaman derechos sin pagar el costo de sus obligaciones.

Trátele bien pero no lo mime ni lo adule, déjele que se haga fuerte solito. Incúlquele valor y coraje pero también paciencia, constancia y sobriedad.

Transmítale una fe firme y sólida en el Creador. Teniendo fe en Dios también la tendrá en los hombres. Entiendo que le estoy pidiendo mucho pero haga todo aquello que pueda.

Abraham Lincoln, 1830.

Juan Carlos López

Juan Carlos López

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